6 de enero de 2020
Lía Vanesa Albertengo tiene una historia muy particular. Ella es azuleña aunque vive hace 19 años en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Tiene dos hermanos y su mamá en esta ciudad. Con ella vive su hija de 9 años, Martina. Lía actualmente se encuentra en Azul. Tiene mil historias para contar. Una trotamundos que conoce diferentes culturas, habla varios idiomas y ha vivido mucho, aunque tiene 37 años, es decir aun es joven, incluso aparenta físicamente menos de lo que tiene. Compone, escribe en inglés y castellano aunque conoce más idiomas.
Es gestora cultural, productora de eventos y shows, es directora de teatro y dramaturga, productora y directora de puesta en escena para televisión también. También trabaja en la red televisiva más grande de Bolivia.
Habló con este diario además de un “oscuro” episodio que marcó a su familia: el fallecimiento de su hermana menor.
“Estoy segura que viviré mucho más aún”
-¿Quiénes son sus padres?, ¿dónde y cómo creció?
- Mi mamá Eva A. Esquivel y mi papá el Dr. Oscar A. Albertengo (cirujano oftalmólogo).
Mi vida transcurrió en la sala de espera del consultorio de mi papá, además tengo tíos, tías, abuelos y abuelas de todos colores, a falta de los de sangre, que vivían tan lejos nuestro.
-¿Cómo fue su infancia?, ¿cuándo se despierta esa pasión por la música?
-Realmente mi vida social comenzó a lo grande en mi ciudad, a la que tanto respeto y cariño le debo. El orgullo positivo en todo esto, me desborda el pecho y me llena los ojos de emoción. Hoy 40 años después de que se instalaran mis padres en la ciudad, que aún se la recuerda con tanto amor y tanta nostalgia. Uno nunca sabe cuando va a morir. Pero que vamos a morir es lo único seguro en la vida. Así que a mi me encantaría dejar una huella tan linda, un legado intangible así de poderoso, sea cuando sea que suceda. Ninguna persona es perfecta. No somos lo que decimos. Somos lo que hacemos. Y yo tuve un gran maestro. Así que no he parado nunca. Tengo 37 años. Aunque siento que llevo tanta experiencia que estoy segura que viviré mucho más aún. Me he dedicado a un millón de cosas, de las cuales he aprendido lo que jamás habrá en una universidad: el amor y la pasión por las cosas que se hacen en pos del otro. Claro que hay miles de materias, útiles y otras de filtro. Sin embargo, la materia de 'enseñarnos a amarnos y aceptarnos como somos', debería ser entrar en la educación humana desde el primer contacto con la sociedad, y es mi opinión por supuesto, basada en mi experiencia como docente y mentora. Vivimos cargados de miedos paralizantes y vivimos por ellos y para ellos. Hay tantas cosas para hacer y disfrutar para ser felices que no podemos verlas, por temor al qué dirán, o el miedo a fallar y que se rían de nosotros, o a sentirnos inferiores. Así que mi objetivo ahora es contribuir con ese granito de arena. Destrabar la mente de las personas que lo deseen, y sentirme útil. Es verdad, 'le meto a todo', como me dicen en Santa Cruz de la Sierra.
-Hablando de Santa Cruz de la Sierra, ¿vivió o vive en Bolivia?. ¿Cómo vivió los disturbios recientes que se produjeron durante fines de 2019?
-Bolivia, ciudad tropical en la que resido desde hace 19 años... Los cruceños (no santacruceños), tienen por lema la hospitalidad. Son un pueblo pacifico, pujante y hospitalario. Además, son alegres y amigables, y todas esas virtudes han hecho crecer a esta ciudad desde 300 mil habitantes, a 3 millones en estas 2 décadas. Increíble, y propio de su gente. Es un país multicultural, y hay que visitarlo para conocer todas sus bondades. Nada es como nos ha contado la tele. Lo digo y lo reafirmo desde hace 20 años hasta el día de hoy. Por tanto, con el episodio más reciente con el tema político, me encontré discutiendo con amigos y familiares argentinos que creían más en la tele que en la verdad que yo viví en carne propia y muchísimo menos fatalista. Así que no hubo caso. Abandoné la discusión porque es justamente lo que nos divide, nos quita energía mientras otros se benefician del río revuelto. Divide y reinarás: el arte más antiguo y efectivo de la tierra, lo usa la suegra, la cuñada, el comerciante hasta el estado. Hablando de eso, para que se queden tranquilos, en Bolivia no hubo golpe de estado. Simplemente el pueblo se cansó de que le tomen el pelo y no se dejó timar más. La sucesión transitoria fue absolutamente constitucional, y los militares no tuvieron intervención. Evo pidió asilo político e hizo abandono del cargo, y así el resumen. Que pasó la factura y que no se fue tan tranquilo es un hecho. Ningún dictador se va por las buenas. Así que siempre hay un lamentable e innecesario costo de vidas humanas que la codicia provoca y ejecuta sin piedad. Recordemos que entre todo ello, hay demasiados intereses en latinoamericana entera, donde muchos gobernantes vienen ejecutando esta especie de plan macabro en el que perpetuarse en el poder parece ser una constante. Lo que no sucede muy a menudo es que el pueblo se imponga. Allá pasó eso. El boliviano es bueno, pero si le toca defenderse, como dice su moneda, LA UNIÓN ES LA FUERZA. Y se unieron. Lo lograron. Ya veremos lo que suceda en ese aspecto. Soy artista. No tomo partidos. Mi función es ser observadora, y compartir un pensamiento o elevar la voz de otros y entregarla a través de mi expresión artística. Entiendo que muchos puedan disentir y lo respeto. El consejo es no disentir sin haber ido por allá. No se imaginan qué distinta y bella es la realidad, cuando uno sale a ver la vida con sus propios ojos.
“Aunque la sangre tira fuerte, la pasión mueve más”
-¿Cuándo se despierta su pasión por la música?
- Comencé por el canto a los 6 meses, según me cuenta mi mamá. De hecho creo que fue lo más práctico que he podido elegir: llevo mi instrumento a todos lados y lo puedo usar cuando quiera. Una gran ventaja. Luego, el piano, a los 8 años, y de ahí me puse a escribir como a los 12 o 13 años. Escribía pavadas... No se si habré mejorado (risas) pero me gustaba mucho empezar cosas nuevas. Siempre he sido curiosa. A los 14, decidí recuperar y poner en uso la guitarra que mi mamá le regaló a mi papá en un aniversario. La atesoraban tanto que no salía del estuche. Me parecía un pecado mortal. Mi papá cantaba y tocaba cuando había alguna reunión con amigos. Le encantaba el folklore, y Cafrune por sobre todo. Era barítono. Pero jamás se imaginó: tener una hija pianista clásica, docente y compositora, como Laura, mi hermana menor, quien se ha sabido ganar un muy bien merecido afecto y respeto, con gran esfuerzo y dedicación, de quien también me siento como pan galleta en agua (risas); y una hija rockera, que compone en inglés y español, que escribe y dirige teatro y trabaja en televisión... O sea, dos versiones quizás antagónicas que salieron del mismo hogar. ¡Claro que esperaban que yo fuera médico!. Y aunque la sangre tira fuerte, la pasión mueve más. Puedo decir que vivo de lo que me apasiona. Y esa es la búsqueda de mucha gente... Así que si he podido ser útil en tierra extraña, con más razón quiero ser útil aquí en mi tierra.
-¿Qué es lo que realiza exactamente en Bolivia?
-Soy cantante y compositora. Hago rock alternativo en inglés, tengo publicada una antología poética 'cenizas del paraíso' y no, no tiene nada que ver con la fabulosa película argentina. Soy gestora cultural, productora de eventos y shows, directora de teatro y dramaturga, y productora y directora de puesta en escena para televisión también. Trabajo en la red televisiva más grande de Bolivia, la red Unitel y los formatos en los que he trabajado han sido las versiones nacionales de 'tu cara me suena' y 'dar la nota', además de una superproducción lograda para una telenovela nacional (la primera producida por la propia red) que fue 'Despeiname la vida' con algo de 73 capítulos. Allí fui asistente de dirección y apuntadora, así que el trabajo fue directo con los actores y director de la unidad externa Pato...
Pato Romay, y un equipo enorme, y lindo. Es un trabajo del que me he nutrido inmensamente y que pienso seguir haciendo. He estado frente a cámaras, y siendo un trabajo precioso, no puedo dejar mi vena productora, siempre en los detalles, y buscando lo mejor para cada proyecto en el que he tenido la suerte de participar. He incursionado en diferentes formatos de producción audiovisual, ya sea en publicidad, cine, televisión, documental, fotografía, teatro, música y cultura, por eso me animé a comenzar por la formación de nuevos talentos. Yo no se las cuento desde un sector. Se las cuento desde la raíz. Por eso amo a mis estudiantes. Ellos me han enseñado mucho también, porque con cada uno, yo descubro una nueva perspectiva de vida.
“La felicidad es adictiva”
-En cuánto a realizaciones con la música, ¿Qué es lo que ha hecho hasta el momento?
-Tengo 2 discos editados con la banda. Un disco de música infantil para Teatro, un DVD en vivo, y muchas ganas de volver a los escenarios. Cantar es realmente algo que me sube las hormonas de la felicidad al máximo, y todos deberíamos darnos la oportunidad de llenarnos de ellas queriendo, a propósito. No se llega solo, tal vez pero una vez que se llega, no hay retorno. La felicidad es adictiva, pero va de adentro hacia afuera. Es cómo percibimos, que la vida es. Debemos entender esto y compartirlo. Tengo una hija, que es la extensión de mi vida, mi mayor ofrenda a este mundo y el tesoro que espero criar bien... Es tan diferente el mundo del que vengo al que vive ella y los niños de su generación que siento que esta preocupación es compartida con muchos. Y aun así, creo que estamos haciendo nuestro más sincero esfuerzo por ayudarlos a desarrollarse rodeados de amor. Es muy idealista, lo sé. Pero cualquier niño rodeado de amor, prescinde de otras cosas. Si es amado, aprende a amarse a sí mismo y a encontrar la felicidad en el valor intangible de sus pares. No tanto en los objetos. Toma los objetos como juguetes. No como afectos a los que apegarse. Cuidado con eso.
Tuve la bendición de tener una hermana menor, ella era María Eva Elizabeth Albertengo. Poco pudimos hablar de este oscuro episodio en nuestra familia. Era mi fan número uno. Mi compañera y mi protegida, por supuesto. Tenía una chispa incomparable y aún así, su vida social a partir del jardín hasta sus últimos días, no fue una experiencia que recordara con nostalgia. Hay personas que brillan tanto que a muchos molesta su luz. Lidió con ello y desarrolló un carácter del que todos se enamoraban, porque había logrado aprender a quitar el filtro y a decir las cosas como eran. Y así se ganó el amor de muchos. A ella le dedico mis logros... Me llenaba la vida de alegría. De alguna manera, Martina, mi hija viene a completar, sin saberlo, ese gran vacío que nos dejó callados por mucho tiempo. María Eva tuvo un accidente en Bolivia, en su primera aventura de viajera. Estuvo en terapia intensiva durante 3 terribles meses. Cumplió sus 21 años en un hospital en terapia intensiva y nos dejó 5 días después. Pasaron 12 años desde entonces. Uno no logra recuperarse de algo así, pero sí que comienza a apreciar la vida con más fuerza.
Mi papá, nos dejó en 2016. Él, realmente había puesto una adicción en su consultorio. Sus pacientes lo apreciaban tanto, que yo me maravillaba de eso y creo que es el rasgo que he intentado adoptar de él. Me encantaría lograr algo así un día. Mientras tanto, sigo aprendiendo y apostando por la vida. Me encanta la filantropía, y desde mi posición, puedo aportar muchísimo, así que el próximo proyecto, espero que sea en Azul. Quiero aplicar mis habilidades y mi experiencia en beneficio de quienes tengan ganas de aprender y de obtener nuevas habilidades. Y aclaro, no será cuestión de dinero. Será cuestión de ganas. De energía vital, de querer ser mejor y de pedir más de uno mismo.
Por eso, cruzo los dedos y ansío el momento de ponerlo en marcha. Lo estoy escribiendo. Todas las manos son bienvenidas.
-¿Qué va a pasar con Azul?
-Me encantaría conocer más la ciudad y a su gente, por sobre todo, sabiendo que en mi ausencia me he perdido de muchas cosas. Estuve en el Festival Cervantino hace 5 años, junto a grandes músicos de la ciudad que aún me siguen impresionado con su calidad, y que espero puedan contagiar su entrega a próximas generaciones. Así que abrazo a mi ciudad y siento su cálido abrazo. A veces me sentiré extranjera. Una vez que lo sos, lo sos para siempre. Pero jamás dejaré de ser azuleña.

“Esta foto es inédita y creo que ilustra el carácter excéntrico y creativo que venimos a impulsar a través de la docencia”, aseguró Lía. JAIME PACHECO RUEDA (BOLIVIA).
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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