El viernes y el sábado de ese fin de semana largo los pilotos pondrán a prueba su destreza al volante de jeep, areneros y camionetas en un circuito especialmente acondicionado que está en Ruta 51 y Chaves. El domingo la reunión dará paso a un asado comunitario en el camping. El dato destacado es que la recaudación por el cobro del valor de una entrada de 50 pesos, irá íntegramente destinada al Rinconcito del Carmen.
Comparten mucho más que una cena y un espacio físico. Los jeeperos de Azul tienen en común la pasión por estos encuentros que conjugan la camaradería, la diversión de atravesar un lodazal y el trabajar solidariamente en favor de una institución.
La pasión “jeepera” estará puesta una vez más al servicio de un fin solidario: colaborar con el Rinconcito del Carmen.
Por Augusto Meyerameyer@diarioeltiempo.com.arDel 25 al 27 de Mayo, Azul será sede de un encuentro de jeeperos, actividad que incentiva la camaradería y, en este caso una vez más, propicia la puesta en marcha de la maquinaria de la solidaridad. Es que, para esta reunión “fierrera”, el dinero que se recaude por el cobro de 50 pesos a quienes vayan al circuito especialmente acondicionado para pruebas de manejo, será íntegramente destinado al Rinconcito del Carmen. No es la primera vez que esa querida entidad recibe el dinero que se obtiene de un encuentro jeepero. En diciembre del año pasado se realizó una obra similar y, con los 20.000 pesos que se lograron reunir, se pudieron juntar los fondos necesarios para el pago de los sueldos del personal que se desempeña en la citada institución dedicada al cuidado de los chicos que allí concurren.
Los integrantes de
Azul Jeep Club vienen trabajando intensamente en la organización de esta nueva edición. Eso les permite –a dos semanas del inicio del evento- tener casi medio centenar de anotados, con participantes que llegarán desde ciudades como Bahía Blanca, Olavarría, Tandil, Tapalqué, y de las localidades de Chillar y Cacharí.
De cara al encuentro, los organizadores realizan gestiones y propician el sistema de “canje”, ya que la agrupación carece de fondos y, lo que es más importante, no tiene en todo lo que hace fines de lucro.
Los integrantes del grupo han participado de encuentros que se han realizado en otras ciudades, al tiempo que diagraman asistir a “citas” de la especialidad a realizarse en otros puntos del país. De ahí que tengan intenciones de ir a Misiones, donde tendrá lugar un encuentro jeepero.
En 2017, los referentes de los jeep se integraron con otra agrupación que hay en la ciudad y armaron un circuito. Por distintas “asperezas” no se logró amalgamar un único grupo, pero los que quedaron “más cerca” del circuito –el dueño del predio, Luis García, está con ellos- estrecharon filas con el propósito de organizar este encuentro del próximo fin de semana largo que hay en el calendario.
“La actividad que realizamos es sin fines de lucro, con toda la intención de ayudar a las entidades que más necesitan. En este caso repetimos el destinatario del beneficiario, que es el Rinconcito del Carmen. Nosotros no disponemos de dinero para la organización integral del encuentro. De ahí que hayamos ido a hablar con gente de la Municipalidad y nos brindaron todo el apoyo. Tanto Hernán Bertellys como Alejandro Vieyra y Walter Surget pusieron todo a nuestra disposición. Desde el camping con los dormis, el salón y la parrilla y no nos van a cobrar un solo centavo”, expresó
Enzo Baigorria, uno de los integrantes de la agrupación.
El “equipo” saltó a la “cancha” y distribuyó tareas para una organización que busca ser lo mejor posible, partiendo de la premisa de alcanzar acuerdos de colaboración mutua.
“Hoy (por el viernes)
me pude reunir con Mauricio Filipetti, jefe de bomberos. Nos ha pedido, a cambio del servicio que van a prestar en forma gratuita viernes y sábado en el circuito, que nosotros le arreglemos el motor de una Toyota. La presencia de bomberos es reglamentaria, al igual que la de la policía, que estará representada por efectivos de la Policía Local. En materia de seguridad vamos a participar con la Asociación Argentina de Volantes del cobro de una pulsera para todos los participantes que vienen por un importe de 500 pesos que incluye un seguro de espectador”, detalló Baigorria.
El propietario del circuito gestiona la contratación de una ambulancia de alta complejidad que, ante los presupuestos elevados que tienen de empresas locales, estaría llegando desde Buenos Aires con un enfermero profesional y un médico. Obviamente nadie espera la intervención de la unidad de asistencia médica pero, por norma, deben tener “en aprestos” a los profesionales de la salud en un vehículo habilitado para traslados de heridos.
Una ayuda que llegó y sirvió --- subtítulo
Hace sólo cinco meses, el dinero que se recaudó al cabo de otro encuentro de los jeeperos azuleños, contribuyó a que los responsables de la administración del Rinconcito del Carmen pudieran cumplir en tiempo y en forma con el pago de los salarios al personal que trabaja en esa entidad.
“Cuando nos acercamos a hablar con la señora de Turón le ofrecimos recaudar alimentos no perecederos o juguetes para los chicos y nos dijeron que tenían otras prioridades, que pasaban por reunir el dinero para poder cumplir con el pago del salario a los empleados. Recaudamos 20.000 pesos por el ingreso de 400 personas”, expresó Baigorria.
Explicó que, al no estar constituidos como comisión y no tener personería jurídica, los jeeperos están obligados a tener a una entidad de bien público como destinataria de los dineros que se obtengan por el cobro de una entrada.
“El que va a mirar paga 50 pesos y, el que participe de la prueba, ese mismo importe más los 500 pesos por la pulsera. Hay anotados entre 40 y 50 jeeps de Bahía Blanca y otras ciudades, además de Azul, que van a estar participando. Habrá 7 azuleños que participarán por primera vez, de unos 25 jeeperos que hay en el distrito”, precisó.
Un programa con varios atractivosEn el encuentro jeepero las actividades estarán divididas en dos puntos geográficos. El viernes y el sábado, el eje de atracción será el circuito que está emplazado a la vera de la Ruta Provincial N° 51, a unos 300 metros de la Avenida Chaves. El domingo, en tanto, la atención se centrará en el sector del camping municipal, donde además de los jeeps en exhibición para quien desee tomarse fotografías, habrá grupos musicales en vivo (de rock el viernes y tropicales, el sábado), exposición de artesanos y una importante oferta gastronómica.
“Queremos agradecer en nombre de todo el grupo a Juan Peralta, quien ha dispuesto de este lugar hermoso que tenemos para compartir. A Leo Andrich, que es quien va a armar el motor para bomberos; al dueño del circuito que también está con nosotros, Luis García, quien se ha entusiasmado y preparó una camioneta; a los bomberos y a la Municipalidad por el apoyo que nos dan”, informó Baigorria.
Los organizadores del encuentro también buscan generar en torno de la reunión un concurso fotográfico con múltiples propósitos: que los jeeperos puedan tener un recuerdo de su paso por Azul; que fotógrafos aficionados se hagan de un ingreso por la venta de imágenes; y que en semanas sucesivas se realice una exposición con postales de la reunión jeepera que sirva para darle difusión turística a la ciudad.
En ese sentido se realizan gestiones con integrantes del Foto Club Azul para ofrecerles la prestación de ese servicio.
EL DATO
Los organizadores aceptan llamados de comercios e instituciones que se deseen sumar a esta cruzada solidaria en beneficio de Rinconcito del Carmen. Los interesados deben comunicarse con Enzo Baigorria llamando al 02281-15475590.

Enzo Baigorria.

José Luis “Cuye” Pensado, uno de los conductores más experimentados.

Manuel Garavaglia está haciendo sus primeras armas como “jeepero”.
JEEP: “MIMOS”, LODO Y A RUGIR OTRA VEZEl armado de un jeep para participar de este tipo de encuentro tiene una ceremonia previa. Mates o asado de por medio, los mismos pilotos se reúnen en un taller para aportar su “granito de arena” en el ensamblado de los vehículos que van a intervenir. La camaradería –cuando no directamente la amistad- tiene una preponderancia superlativa por sobre la competencia, que de hecho no la hay. Cuando un jeepero habla de su “máquina”, le brota naturalmente su pasión en cada palabra.
“En mi caso al jeep siempre le hago algo previo a un encuentro. Termina el encuentro, lo traigo y lo dejo. No es que estoy todo el día arriba del jeep. No lo uso como una herramienta de paseo ni de trabajo. Queda ahí lavado, por ahí lo pongo en marcha, escucho el motor”, contó Enzo Baigorria.
REFERENTES DE UNA PASIÓN“Yo iba a hidrolavar los jeeps; un día me prestaron uno y no lo largué más. Dejé de jugar al pádel, cambié de pasión y a esto lo tomé como un deporte. Me gusta, me entretengo y me da mucha amistad. Hace un mes nos juntamos en este salón (situado en la periferia de la ciudad, propiedad de Juan Peralta)
todas las agrupaciones; estuvimos cenando y se hizo muy familiar”. La descripción de Enzo Baigorria resume la “fiebre” que genera el jeep entre los aficionados, y algunas de las diferencias con otro tipo de reuniones “fierreras”.
“No es competencia y, al no ser competencia, estamos más unidos porque cada uno que rompe algo se acerca el otro y lo ayuda. El jeepero viaja con la familia. Por lo general el motoquero viaja solo. En nuestro caso camioneta, trailer con el jeep arriba y se vienen cuatro o cinco. Sólo de Bahía Blanca calculo que van a venir veinte personas; otros tantos de Olavarría y de Cacharí. También de Tapalqué, Rauch, Tandil y del Gran Buenos Aires. El que es jeepero no se quiere perder esto”, agregó.
Baigorria señaló que, en los encuentros en el circuito, los que asistan podrán ser testigos de los diferentes estilos al volante de estos vehículos.
“Tenés distinto tipo de manejo. Un manejo agresivo, que es como hago yo que entro a pasar a fondo; a chocarme el barro y el agua; a pasarme de largo y volver a entrar. Tenés gente que viene a circular; pasa con su jeep por el agua lo más despacito posible sin romper nada; y después tenés los que manejan muy bien, que juegan con el barro y se divierten. Acá lo que vale es la potencia, la fuerza; no la velocidad, porque no entrás a una calle común con barro; entrás a un pantano donde tenés 40 0 50 centímetros de barro y a veces el jeep queda colgado”, afirmó.
Para aquellos que queden “empantanados”, precisó, está previsto contar con unidades especiales para retirar la unidad. En este encuentro, dijo,
“vamos a contar con una retro para auxiliarlos”.
Recalcó la vigencia del reglamento que, en el caso del jeepero, refiere que
“está hablado y estipulado que no tenemos que tener caja de herramientas ni matafuegos suelto. Se pide cinturón de seguridad; la jaula si es posible bien agarrara al chasis y por supuesto el casco y la pulsera”.
DEL NOVATO AL EXPERIMENTADOManuel Garavaglia, un aficionado que hará su debut en el encuentro del 25, 26 y 27 de mayo, dijo que
“hay en juego algo de orgullo de quien se pone a armar el jeep o el arenero. Es un desafío encarar el circuito que te arman y llegar hasta el final. Uno sabe hasta dónde da un jeep, hasta dónde no da y cómo tiene que encarar el desafío. Cuando llegás hasta el final se siente mucha felicidad y, cuando te quedás a la mitad, te amargás. Al jeep te lo llevás y lo querés arreglar para la próxima y pensar en no cometer el mismo error; eso es muy lindo comparado con otra actividad automovilística”.
El joven contó cómo fueron sus comienzos en la actividad.
“Yo empecé mirando cuando tenía un arenero. Lo modificamos junto con un grupo de amigos…también tiene eso: la previa, un grupo de amigos, un taller mecánico. Todo esto que hacemos genera movimiento económico en la ciudad, por mecánicos, casas de repuestos; da un poco para que vivan todos. La gente que va a mirar te dice ‘tené cuidado’ pero a mí me encanta. Al que le gusta la adrenalina es algo hermoso porque te llenás de agua, de barro; desde afuera la gente se entusiasma”, agregó.
José Luis Pensado, “Cuye” para sus amigos, es uno de los más “experimentados” en la pasión jeepera
“Hace cinco años que arranqué en Cacharí y la verdad que es una pasión que va en aumento: la adrenalina, el compañerismo, la familia, el grupo, los códigos. Bajás línea, descargás mucha energía y eso hace que uno pueda compartir emociones que en la vida cotidiana no tenés. Lo fundamental es el grupo que se arma, favores que nos hacemos y el compañerismo que se forma a raíz de esos encuentros”, señaló.
Respecto de sus inicios, “Cuye” mencionó:
“Tuve un jeep hace mucho tiempo y lo usé para trabajar en el campo. Después, medio que lo dejé en stand bye y cuando vine a Azul, encontré a un comerciante conocido, el Goyco, y me hizo toda la carrocería, el chasis y el motor. El jeep que tengo es el primero que anda en Azul y me ha dado las satisfacciones más grandes de mi vida por manejar y divertirme en el barro. Mi esposa entiende que es una pasión que la vivo con amigos y gente querida y de confianza”.
Resaltó la importancia de ayudar a una institución.
“Sería egoísta decir que vamos a hacer algo porque nos gusta. Lo fundamental creo que está en la capacidad de ayudar al otro y darle una mano con lo que hacemos. Cuando la gente del Rinconcito nos dijo que habían recaudado algo de veinte mil pesos y habían solucionado la situación, a todos los integrantes del grupo nos puso muy contentos porque habíamos sido la herramienta generadora de esa ayuda”.