24 de diciembre de 2017
Con 16 y 21 años, son profesoras de Clásico y Español, respectivamente, títulos obtenidos en el Instituto Superior de Danzas Cristina Sabella. EL TIEMPO dialogó con ambas, sus papás Germán Osquiguil y “Luri” y las profesoras Cristina Sabella y Ximena Gallicchio.
Las hermanas Leila y Huilén Osquiguil. Ambas, desde los 3 añitos, bailan incansablemente, Clásico y Español, respectivamente.
Días pasados, Leila Osquiguil -de 16 años- recibió su título de Profesora de Danzas Clásicas, diploma que colgó en la pared junto al que certifica el título que obtuvo en 2017, el de Profesora de Danzas Españolas. Pero no es una historia más de una jovencita a la que la desborda la pasión por el baile: el trasfondo es un legado familiar, un fervor compartido con su hermana Huilén, de 21 años y Profesora de Danzas Españolas desde hace 4 años, y a quien Leila le siguió los pasos.
¿Detrás de todo ello?: una familia, la que completan papá Germán, mamá “Luri” Bustos y otra hermana, Ámbar de 13 años, que las contienen y las apoyan en esta profesión tan apasionante.
Leila y Huilén se recibieron en el Instituto Superior de Danzas Cristina Sabella.
Para saber más sobre ellas, sobre los senderos abordados camino a estas distinciones que esta entrevista destaca, EL TIEMPO dialogó con sendas bailarinas, sus papás y sus profesoras.
Leila termina este año el secundario y -durante toda la entrevista, en coincidencia con su hermana- hará explicito un temor, el de no tener tiempo el día de mañana, si acaso tuvieran que enfocarse en otras ocupaciones, de poder seguir bailando, sosteniendo ese amor por el baile que su formadora destacará: “Fueron buenas alumnas, una conducta intachable”, dirá Ximena, coincidiendo con su mamá Cristina.
Protagonistas de la danza
Las hermanas son tímidas y quizás por ello la primera en querer hablar fue su mamá “Luri”. Explicó “el otro día me preguntaba Huilén cómo empezó. Ella tenía 2 años y moneditas y faltaba una persona importante de casa que era mi tío, era como mi papá y Huilén comenzó a tener comportamientos extraños porque ella estaba todo el día con él y empezamos a darnos cuenta que lo extrañaba mucho. Así que el pediatra me sugirió a que debía canalizar su duelo y que hiciera, por ende, una actividad; así que como a mí siempre me gustó baile y por cuestiones económicas no podía hacerlo, dije ´es mi oportunidad`”.
Huilén recordó que “los recuerdos que tengo es que corría por todo el salón y desde los 3 años no paré nunca de bailar. En realidad quise dejar a los 12, en plena adolescencia porque me aburría y mi profesora Ximena (Gallicchio) me dijo ´fíjate que vas a volver`. Y pasó eso: a la semana volví y no paré nunca más. Pero siempre me gustó y de hecho estaba estudiando una carrera y dejé porque me quiero dedicar al baile. Quiero viajar por todo el mundo”.
Agregó que “actualmente soy asistente en el estudio de danzas y dicto clases todo el día desde las 2 de la tarde hasta las 9.30”.
Por su parte, Leila especificó que “también, al igual que mi hermana, comencé a los 3 años a bailar español y después a los 7 años tenía amiguitas de mi colegio que hacían clásico y me quise sumar. Así que arranqué clásico y hasta ahora sigo bailando”.
“Luri” interrumpió “nosotros, en lugar de mandarlas a hacer un deporte las llevábamos a baile porque las veía que disfrutaban. Además el ambiente es muy lindo y familiar. Cristina y su familia nos abrieron las puertas de su casa, somos una familia”.
Leila, reconoció que le gusta más clásico “siempre fui una de más chiquitas y compartía grupo con mi hermana y en las coreografías quería estar cerca de ella y no me lo permitían (risas). Me pasó lo mismo que a mi hermana, tuve ganas de dejar Español pero nunca me decidí de hecho. De chiquita mi sueño era ser profesora, yo les contaba a mis amigas que cuando daba exámenes me iba a recibir y ahora que llegué a esa instancia no lo puedo creer. Aunque me voy a dedicar hasta que termine la escuela. Ya es como parte de nuestras vidas. A veces no deja de ser cansador porque no me dan los tiempos pero nunca dejo”.
Consultadas las jóvenes profesoras si el baile les abrió puertas, coincidieron en que “viajamos mucho, a Mar del Plata, a Tandil y donde lugar nos hayan invitado. En Azul estuvimos en todos los encuentros habidos y por haber”.
“Luri” también quiso sumarse a esta travesía de la danza aunque se le complicaba con horarios y otros factores, así que no pudo continuar.
Contó que “Ámbar, mi hija más chica la llevé a los 3 años y a los 5 años ya la llevaba a la rastra (risas). A ella no le gusta pero le encanta verla a sus hermanas”.
La orgullosa mamá continuó “somos un grupo de papás y mamás que colaboramos hace muchos años con el Instituto. Por otro lado las chicas tienen un montón de amigas que las hicieron ahí, o sea que son de toda la vida”.
Huilén explicó que “en danza no solo compartís el baile, sino que te sentís identificadas con las otras chicas y, juntas, vamos al teatro o al estudio antes de cada presentación aunque sea a tomar mate aunque, pero nos fascina”.
Par terminar, consultadas sobre qué sentían antes subiendo a un escenario y ahora, Huilén especificó que “yo veía a una chica que era más grande que yo ´Barbarita` y siempre me llegó porque ella sonreía y dije cómo lo disfruta y ¿por qué yo no? y siempre se lo dije que gracias a ella pude desinhibirme. Soy otra persona en el escenario, lo disfruto”.
En cambio, Leila añadió que “a mi me costó muchísimo, soy muy tímida. Cuando estaba en el denominado ´grupo intermedio` y cuando no me salía algo sentía frustración. Después me fui soltando y dejé de bailar para compartir escenario con mis amigas. O sea, no sólo eso, sino que lo fui haciendo profesionalmente”.
De pronto Leila levantó la voz y se olvidó del grabador “sinceramente es algo apasionante, no puedo estar mucho tiempo sin bailar”.
“Luri”, Germán, las bailarinas y sus profesoras Ximena Galicchio y Cristina Sabella.
FOTOS NACHO CORREA
Qué dice papá…
A las horas llegó al diario, se sentó, medio asustado, poco acostumbrado a “estas cosas”; el papá de estas dos profesionales destacando que “lo que más me gusta a mí es el ambiente que se formó, donde van ellas es muy sano todo, re amigable. Nos hemos hecho amigos de otros papás y formamos un grupo muy lindo”.
Recordó que “siempre estuve de acuerdo con que vayan a baile, ¡vivo con 4 con cuatro mujeres! (risas). Es decir, por ahí al principio extrañaba las actividades de varón: ir a pescar, a la cancha, lo que sea y me tocó hacer actividades de mujeres.
A medida que fue pasando el tiempo si había que colgar escenografía lo hacía sin problemas, y a raíz de la danza conocí mucha gente del Teatro Español como Marcos Zuccato, Gabriel Fernández Letz, Carlos Filippeti. Con ellos, hoy por hoy, soy uno más allí, incluso ayer comimos juntos (por el martes)”.
Y siguió rememorando que “y no me gustaba la danza, ni el clásico, ni el español y de pronto me empezó a gustar. En casa se mira ´Bailando por un sueño` ´religiosamente`”.
Sobre qué siente este papá que vive el baile a través de sus hijas, cuando las ve en un escenario “veo mucha evolución de cuando arrancaron hasta ahora, muy orgulloso de las dos, siempre me emociono igual. Agregó que ellas siempre tuvieron protagonismo, pese a su timidez. No sé si por el baile, pero tenían algo que hacía que sobresaleran siempre. No tenían vergüenza de nada, Leila siempre fue más artista, Huilén más tranquila, pero ambas -claramente- aman la danza”.
Para terminar, Germán expresó “he dejado muchas cosas de hacer por ir a verlas, pero si lo tendría que volver a hacer, lo haría con mucho gusto. Además me encanta que en la danza no hay diferencias sociales”.
Cuando ambas empezaron
En el Estudio de Danzas el Instituto Superior de Danzas de Cristina Sabella fue la sesión fotográfica que tuvo una duración aproximada de 40 minutos. Mientras ambas profesoras les indicaban a Leila y a Huilén -se produjeron para la ocasión- qué posición de baile hacer, con 30 grados de calor a las 17.30 horas del viernes, las chicas muy a gusto se “encerraron” en su lugar favorito y, entre espejos, barras y sus trajes, posaron para la cámara de Nacho Correa con el fin de inmortalizar ese momento.
Posteriormente las profesoras hablaron con EL TIEMPO.
Cristina recordó “yo comencé a bailar a los 9 años danzas clásicas y folclore, después continué con español, contemporáneo, jazz, expresión corporal y gimnasia, y dicté clases en muchos lugares. Incluso era la representante del Estudio de Beatriz Scraiber. Mientras tanto tenía mi estudio así que me dediqué de lleno a él. Acá las chicas se reciben de Danzas Clásicas, Español, Contemporáneo, Jazz y Folclore”.
Consultada sobre qué cantidad de chicas egresan del Instituto, después de tantos años, ni Cristina ni Ximena pudieron calcular, porque es una impresionante totalidad de chicas las que llevan el baile en la sangre y finalmente culminan sus estudios allí.
Por su parte Ximena rememoró “me subí a un escenario por primera vez a los 3 años recién cumplidos, así que tenía 2 años cuando empecé a bailar Clásico y Español. Después, hice toda la carrera y obtuve mi título de Folclore, Jazz, Español, Expresión Corporal y, por último, Contemporáneo, Clásico aun no terminé”.
Sobre Huilén y Leila, Ximena se manifestó contenta, risueña y expresó “¡no sabés lo que eran cuando empezaron!, las dos tan chiquitas y blanquitas. En el grupo de Huilén eran 3 cuando arrancaron y era tan bonita y buenita. Jamás se portó mal, ni un problema, jamás”.
“Ocurre que uno se da cuenta cuando a un chico le gusta bailar porque pasa que cuando tienen 14 ó 15 años, en plena adolescencia, quieren salir, estar con sus amigas y a veces no tienen tiempo para hacer danza. Esa edad es un filtro. Pero recuerdo la anécdota que te contaron cuando le dije a Huilén: ´fíjate que vas a volver` porque me daba cuenta que iba a seguir viniendo”, señaló.
“A Leila cuando empezó, le decíamos chichón de piso, (risas) y realmente pensé que le gustaba más Español y ahora de grande me doy cuenta que lo de ella es el Clásico. De todas maneras está incursionando en la Danza Contemporánea. Huilén este año hizo Clásico y ella baila todo: Clásico, Español, Contemporáneo y Jazz”.
Por último, Cristina resaltó que “esto es una gran familia, nos encanta que los papás sean tan colaboradores y esta familia, en particular, siempre estuvo en todo. Son escenógrafos, vestuaristas, de todo” (risas).
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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