25 de enero de 2015
[gallery ids="58318"]
Escribe: Alejandro Raúl Lozano. PJ- Corriente Agraria Nacional y Popular
Este año no será uno más en la historia de los argentinos. Desde la organización del Estado Nacional (segunda mitad del Siglo XIX), el periodo de gobierno iniciado por Néstor Kirchner y continuado por Cristina Fernández se convertirá en la etapa ininterrumpida y más prolongada de gestión de políticas de matriz nacional y popular, coherente y de mayor progresividad.
Dos antecedentes
Se reconocen como ineludibles referencias: El de la UCR (1916-1930) la superó en años pero no en coherencia y el encabezado por el General Perón que sobresalió por la profundidad de los cambios, inéditos en materia social y económica, pero que no pudo prolongarse más allá de una década. En ambos períodos las fuerzas del privilegio, debieron replegarse pero no fueron definitivamente derrotadas, y agazapadas conspiraron contra las contundentes transformaciones políticas, sociales y económicas, promoviendo sendas restauraciones conservadoras (1930 y 1955) que abortaron los procesos políticos de masas mediante el uso de la fuerza irracional que siempre caracterizó a la antipatria llegando al paroxismo en 1976. Ese proyecto de las minorías fue sostenido siempre por intereses foráneos, sucesivamente Gran Bretaña y Estados Unidos, apelaron a la consabida estrategia de la asfixia económica externa, aplicada en distintas etapas y con distintas metodologías pero siempre con el mismo objetivo: doblegar la voluntad de emancipación del pueblo organizado, conducido políticamente por liderazgos sustentados en mayorías.
Perder el poder
Desde el peronismo, desde el campo nacional y popular, tenemos por haberla sufrido y padecido, conciencia cabal de lo que significa retroceder en el ejercicio del poder político. Sabemos que no se limita tan sólo a una simple derrota electoral porque la centralidad del problema político en la Argentina, no se resuelve con la alternancia de los partidos en el gobierno para sostener una fachada republicana que vele la existencia de un país sin soberanía, con una economía dependiente de los centros de poder financiero y de un pueblo sin justicia social ni derechos. Hoy, lo que está en juego, es si el pueblo puede consagrar la continuidad de las políticas iniciadas en 2003, o si los bufones de sonrisas dibujadas, los oportunistas que medran con la política, y los falsos profetas de la república, se salen con la suya y nos conducen a una nueva restauración conservadora. Esa pléyade que pretende atrasar el reloj de los argentinos constituidos en burdos exponentes del poder fáctico, intentan ensuciar el camino electoral sembrando sospechas, ataques arteros contra el gobierno, haciendo gala de un profundo sentimiento antidemocrático y fundamentalmente antipolítico.
La estrategia del desgaste
Fracasada la teoría del "pato rengo", el "fin de ciclo K" y el “fatídico diciembre negro”, embisten alocadamente contando con la complicidad de vastos sectores del Poder Judicial (vale la pena resaltar, responsable de proveer el servicio de justicia en nuestro país) aliados a lo más oscuro de los "servicios desplazados", como antes lo hicieron con los retazos de un supuesto “peronismo opositor” o con el séquito de "probos hombres de la oposición" que instigaron sublevaciones policiales o extendidos y planificados saqueos para sembrar el caos, la anarquía y la desobediencia civil. Esta saga de desgaste, desánimo y generación de descontento, es planificada desde las usinas del poder mediático, asociada y en alianza, con cuanto poder se enfrente al gobierno. Ninguno de sus candidatos crece en las expectativas populares, por lo tanto sólo le queda generar el odio hacia el gobierno enfocando a su máxima representante, la Presidenta. Ya no les alcanza con tildarla de autoritaria, déspota, glamorosa, ególatra, corrupta, ahora la acusan de ser cómplice del terrorismo internacional e instigadora de suicidios u homicidios! Tal calificación solo puede atribuirse al rencor y a la impotencia de saberse acorralados, política y electoralmente. Nada los detiene, ni la muerte, ni el dolor. No persiguen ni la verdad ni la justicia. Impulsan cualquier teoría o hipótesis si esta sirve para desgastar al gobierno. Mienten, fabulan, multiplican, propagan, sembrando duda e incertidumbre, sabedores que algo sedimenta y que tal vez puedan con ese comportamiento miserable, rapiñar aunque más no sea, un puñado de votos.
Nuestro destino Latinoamericano
En este camino la Argentina no está sola. Hoy, como nunca antes en nuestra historia podemos reconocer que los cambios en nuestra realidad se encuentran firmemente emparentados con la de nuestros hermanos latinoamericanos en general y de Suramérica en particular. Resulta ostensible que en América Latina, especialmente durante el tercer milenio, los gobiernos de cuño nacional y popular han recorrido un largo camino para desandar las injusticias legadas del neoliberalismo. Ampliaron derechos, fomentaron la inclusión social y desarrollaron un mercado interno que favoreció la creación de empleo y el consumo popular. Tal era el atraso en el que los personeros del libre mercado habían sumido a nuestros pueblos, que los líderes de los procesos nacionales y populares debieron comenzar a reconstruir la vida desde las necesidades más básicas y elementales, como la alimentación misma. Una vez superado el piso mínimo de subsistencia, las mejoras comenzaron a plasmarse en otros aspectos: educación, salud y nuevos derechos. No faltan los analistas con mirada intencionalmente sesgada, que cuestionan el atraso en la prestación y optimización de los servicios, en toda su dimensión, energéticos, caminos, comunicaciones, conectividad, etc. Con suficiencia se atreven a interpelar a los líderes latinoamericanos como si sus gobiernos no hubieran sido capaces de percibir estas cuestiones. Resulta obvio que cuestiones de esa índole no pueden ni soslayarse ni subestimarse, pero es bueno reiterar que en las prioridades estaba el alimento, la educación, la salud y la generación del empleo. De ese piso partimos hace una década. Adquiridos esos “derechos” (en nuestro país restablecidos) ahora la sociedad, aspira a vivir mejor y demanda esas mejoras aún irresueltas. La legitimidad de las mismas, es un indicador fidedigno de que las prioridades inicialmente señaladas, han sido en gran medida satisfechas y los gobiernos soberanos de Latinoamérica se abocarán a resolver estas nuevas demandas con soluciones más creativas que la enajenación del capital social y la ausencia del estado que caracterizó a los gobiernos del neoliberalismo. Todos esos gobiernos y sus respectivos líderes padecieron similares estrategias de desgaste y erosión, Lula y Dilma, Evo, Correa, Chávez en su momento, fueron atacados y vilipendiados inusitadamente hasta el hartazgo en años electorales, ahora lo hacen con Cristina. Tampoco tendrán éxito: Los pueblos no se equivocan, la razón los asiste y la verdad se impone.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026