21 de octubre de 2019
Marcela y Grisóstomo son dos personajes secundarios de la novela de Cervantes, que cobran protagonismo en los capítulos XII, XIII y XIV de la primera parte. Personifican la historia de un amor no correspondido: el estudiante Grisóstomo manifiesta estar enamorado de la pastora Marcela y le pide que se case con él. Ésta no acepta ser su esposa ni la de nadie, pues asegura querer vivir en libertad, en armonía con la naturaleza y disfrutando de sus bellezas y prodigalidades. Ante esta negativa, Grisóstomo decide quitarse la vida y deja un poema a modo de testamento en el lugar donde lo hace. Al hecho en sí dramático, se le suman las imprecaciones que los amigos del muerto arrojan sobre Marcela, acusándola de asesina, en tanto a criterio de ellos, ha sido la causante del hecho fatal.
A través de un viaje en el tiempo, en el Instituto Santo Tomás y en la Facultad de Derecho de nuestra ciudad se leyó esta historia y se evaluaron sus implicancias.
En un primer paso, alumnos de la carrera Escena del Crimen plantearon una reconstrucción del hecho, en la que se tomaron pruebas en el supuesto lugar donde se produjo la muerte de Grisóstomo, junto con estudiantes de Educación Física que oficiaron de actores. Todo ocurrió en el patio de Santo Tomás, ante un numeroso público, el viernes 11 de octubre. Con las pruebas colectadas, el jueves 17 se dio el segundo paso: un juicio oral y público en la Sala de Audiencias, sita en el tercer piso de Tribunales, que se resolvió ante un Jurado popular compuesto por doce personas. Dichas personas fueron convocadas voluntaria y públicamente a partir de dos condiciones: no ser estudiantes de Derecho ni profesionales de esta disciplina, como tampoco guardar relación de parentesco con ninguno de los implicados en el juicio.
A pesar de la intensa lluvia, un importante número de personas asistieron para aprovechar la oportunidad de aprender esta nueva modalidad que el Código Penal ofrece. Y lo singular fue que el como si, la condición indispensable para que la ficción tenga lugar, fue compartido por magistrados y profesionales de la justicia real, junto con estudiantes de la carrera de Derecho, que ejercieron los roles de la Fiscalía y la Defensa. Se juzgaron dos instancias, una de orden público y la otra de orden privado: Marcela acusó a Ambrosio y Vivaldo -amigos de Grisóstomo- de calumnias e injurias; a la vez los acusó de ser los instigadores directos del suicidio del estudiante.
El juez Joaquín Duba, integrante del Tribunal Oral Criminal Nº 1 de Azul, dio inicio a la sesión explicando, desde su rol y con verdadero sentido didáctico, las características del juicio que se iba a desarrollar, como así también el procedimiento al que los miembros de Jurado se sometían. Alternativamente, la Fiscalía (compuesta por tres estudiantes de la Facultad de Derecho de la UNICEN) y la Defensa (compuesta por otros dos estudiantes de la misma carrera) fueron planteando todas las instancias acusatorias y probatorias, de forma tal que los doce miembros del Jurado pudieran ir evaluando durante su desarrollo. La presencia de los testigos también dio un cariz singular al juicio, dado que fueron pasando al estrado, para declarar, una estudiante de Escena del Crimen que fue la encargada de colectar pruebas en la reconstrucción del hecho; la perito psicóloga Cecilia Paksvan, que analizó las personalidades de los dos imputados; y Pedro, un pastor amigo de Vivaldo y Ambrosio (que interpretó desde la ficción el tesorero de la Asociación Civil Azul Ciudad Cervantina, el contador Horacio Aguilar). Marcela también brindó su testimonio –representada por una estudiante de Escena del Crimen- y pudo plantear las condiciones que a su entender mancillaron su buen nombre y honor, a partir de las acusaciones infundadas de los amigos del fallecido. En el final, dieron sendas declaraciones Ambrosio y Vivaldo.
Durante casi tres horas el público fue testigo silente e interesado de todo este proceso; desalojaron la Sala de Audiencias durante el tiempo en que los miembros del Jurado se concentraron para deliberar, una vez expuestas todas las partes, y volvieron a ocuparla para oír la sentencia, ante el Juez Joaquín Duba, quien a través de su Secretario recogió el testimonio del veredicto del Jurado. Los doce miembros titulares – siete mujeres y cinco varones mayores de edad- declararon no culpables a los acusados, de los dos delitos que se les imputaban.
De esta manera se cerró con un sonoro aplauso este juicio, que concluyó con palabras del propio juez Joaquín Duba, quien en nombre del Palacio de Justicia expresó su satisfacción por estar sumándose de esta manera a las actividades cervantinas. Seguidamente el doctor Gabriel Di Giulio, titular de la cátedra de Derecho Procesal Penal en la Facultad de Derecho, agradeció la buena voluntad de magistrados y funcionarios que hicieron posible, en el ámbito real donde la Justicia sucede, dar vida a este simulacro que constituyó una inmemorable posibilidad de ejercer el rol a los estudiantes de la carrera, y a la vez al público para conocer este procedimiento novedoso aún; también tuvo manifestaciones especiales para la oportunidad singularísima de poder trabajar en red con el Instituto Santo Tomás, creando una sinergia especial entre tantos actores e instituciones, que devinieron en un resultado fructífero. Miembros de la Asociación Civil Azul Ciudad Cervantina entregaron presentes y recordatorios a modo de agradecimiento a los protagonistas. Expresaron gratitud y reconocimiento a todos los participantes de este suceso cultural singular, valorando que desde la suma de voluntades y desde el trabajo en red, fortaleciendo lazos y conformando equipos en torno a objetivos comunes, se da continuidad al lema del Festival Cervantino: Caminos que crecen. “Estamos felices de comprobar que una vez más la lectura de un clásico como El Quijote viaja desde la ficción y en el tiempo, desde 1605 hasta nuestro presente real, para poner luz a problemáticas humanas que siguen vigentes y aún nos interpelan” expresó en el final Adriana Abadie, en nombre de la Asociación Civil.
ASOCIACIÓN CIVIL AZUL CIUDAD CERVANTINA
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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