25 de noviembre de 2015
Escribe: Augusto Meyer
De la Redacción de EL TIEMPO
A la falta de gasoil para los vehículos que se requieren movilizar dentro del relleno para ubicar los desperdicios se suman casi a diario nuevos contratiempos. Sin rumbo casi sin lugar disponible, es casi utópico pensar en que no pueda existir un severo impacto ambiental en el lugar.
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La planta de disposición final de residuos urbanos de Azul (EcoAzul) está al borde del colapso.
Desde hace mucho tiempo el relleno sanitario ha dejado de cumplir con el fin para el cual fue creado pero, tal como cronistas de este diario pudieron corroborarlo con una recorrida por el interior del predio realizada ayer, ya no existe ningún tipo de contención para los desperdicios.
No hay el más mínimo respeto por la protección que dan las celdas (en el caso que éstas tengan membrana) ni la no invasión que debería haber de las calles internas. La única circulación posible es mediante la calle perimetral, ya que las transversales están completamente obstruidas con residuos.
Es una anarquía total donde la gestión municipal ha “tirado la toalla”, dejando no sólo de atender una cuestión relevante como es el manejo de la basura domiciliaria sino, lo que es igualmente de grave, abandonó a su suerte a los trabajadores del propio relleno.
Sin gasoil ni parches
El jueves de la semana pasada se produjo el enésimo desabastecimiento de combustible que se requiere para los vehículos y maquinarias que se utilizan dentro del predio y los empleados de la planta se quedaron sin gasoil para alimentar el camión y la pala a fin de correr la basura que los camiones de Transportes Malvinas iban dejando como producto de la recolección diaria.
Con el correr de las horas y gracias a la intervención de los propios trabajadores -que naturalmente ven un constante retroceso en la función que debería cumplir la EcoAzul-, se logró conseguir una determinada cantidad de litros de gasoil (se requieren de unos 100 litros por día para el camión y la pala) que apenas si alcanzó para “barrer” algunos metros los desperdicios que habían quedado en el ingreso al predio.
Pero ayer a la mañana, poco antes del arribo al relleno de los cronistas de EL TIEMPO, se volvió a pinchar una rueda de la pala con la que se apilan los residuos y sobrevino una nueva parálisis de la labor de los obreros que están afectados a la planta situada en el camino viejo a Tandil.
Los empleados, a quienes les deben horas extras, ropa y calzado adecuado, están hartos de emparchar los neumáticos para no demorar la vuelta al trabajo y ahorrarle al municipio el costo del arreglo en una gomería. Es una función que excede su competencia pero que han venido realizando como un gesto de buena voluntad y compromiso.
Cortina forestal desbordada
Durante el recorrido efectuado en la víspera se constató que los residuos han perforado la cortina forestal interna, y que la línea de arbolado que meses atrás hizo colocar la Comuna no han evolucionado como consecuencia de la falta de un cuidado diario.
Las 17 hectáreas que componen el amplio predio han sido tomadas para la disposición anárquica de la basura, con un predominio en aumento de sectores donde se forman lagunas con bolsas flotando, quemas no controladas y ramas y restos de materiales para la construcción que terminan conformando un escenario realmente desolador.
Los trabajadores comunales, que prefieren no exponerse públicamente ante cámaras y micrófonos, no entienden cómo es posible que el Gobierno de la provincia de Buenos Aires no tome cartas en el asunto para poner un tope a la desidia del Ejecutivo en materia del manejo de residuos, situación que los lleva a comparan el presente con lo que sucedía durante la gestión municipal anterior.
“En la época de Duclós a los funcionarios los hacían bailar cuando venían de la provincia a realizar una inspección”, manifestó uno de los obreros del relleno.
Un “pesado” ambiente laboral
Mientras que las partidas oficiales para la planta de residuos son escasas o directamente nulas, es un hecho que la próxima gestión tendrá que destinar muchos recursos financieros para poder lograr reacondicionar el lugar.
O, mejor dicho, para clausurar la EcoAzul en su actual emplazamiento y buscar otro terreno -previamente acondicionado según las normativas vigentes- donde retomar la disposición final de la basura que generan los habitantes del distrito.
Teniendo en cuenta el salario que dicen percibir los municipales que trabajan en el basural (unos 7.000 pesos mensuales, sin contar las horas extras) y las condiciones en las que desarrollan su labor, envueltos en espesas nubes de moscas, resulta impensando que los empleados lleguen a cumplir con su turno de 8 horas con una voluntad mínima como para concretar una buena perfomance.
Mucho menos si, como ocurre en la actualidad, les están debiendo el pago de varios meses de horas extras.
Cercado por la basura
El galpón que se debería destinar a la relevante labor que realizan los recicladores es un gran depósito de residuos bajo techo.
Los trabajadores que se ven “obligados” a ingresar en ese lugar lo hacen desprovistos de toda protección corporal, quedando expuestos a cualquier enfermedad y al ataque de roedores que a esta altura tienen, en las condiciones descriptas, un sitio propicio para desarrollarse con total libertad.
Vale decirlo. La cinta transportadora y demás maquinarias que la actual gestión municipal adquirió para destinar al galpón de reciclado brillan por su ausencia. Y pensar que Inza, junto con integrantes de su gabinete, salieron a presentar públicamente las flamantes adquisiciones en el mismísimo veredón municipal…
Un entorno que no ayuda
El entorno de la planta de disposición final de residuos no ayuda para nada y no sólo por la desidia e inoperancia de los funcionarios municipales que tienen responsabilidad en el manejo de EcoAzul.
Más allá de los desperdicios que por los vientos van a parar a los préstamos del camino, hay calles laterales a la traza por la que se llega al relleno que han sido tomadas como basurales a cielo abierto.
Esta combinación de situaciones anómalas genera un efecto doblemente perjudicial: el consabido para el medio ambiente y por la obstrucción de canales por donde debería circular el agua de lluvia a fin de evitar anegamientos en campos y caminos.
INVESTIGACIÓN PENAL EN CURSO
Tal como se informó en la edición del domingo 15 de noviembre, la fiscal Laura Margaretic, titular de la UFI 2, investiga la existencia de presuntas irregularidades vinculadas con delitos que habrían sido cometidos por la actual gestión municipal con relación con la disposición final de la basura. Esa investigación apunta tanto a EcoAzul como a los predios donde semanas atrás, en medio de un conflicto que el Ejecutivo aún mantiene con sus empleados, los residuos fueron arrojados en el mismo lugar donde se está construyendo la Escuela Agraria y en inmediaciones del Monte Frutal, en la zona de Villa Giammátolo que está cercana al viejo aeródromo. La Fiscal y policías especialistas en cuestiones ambientales estuvieron recorriendo todos los predios mencionados anteriormente.
Las declaraciones de Ruben Rodríguez -secretario General del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales del Partido de Azul (SOEMPA)- en relación con la caótica y preocupante situación generada con la disposición de la basura en EcoAzul, testimonio brindado a EL TIEMPO y publicado en la edición del viernes 13, se convirtieron en el punto de partida para que desde la Fiscalía General Departamental se decidiera comenzar con una investigación de oficio. “Lo que se está investigando es la posible comisión de cualquier tipo de delito. Además de lo que tiene que ver con lo específicamente ambiental, se investiga también todo aquello otro que pueda estar relacionado con el incumplimiento de los deberes de funcionario público de quienes forman parte de la actual gestión municipal”, explicó un vocero judicial ligado al caso con relación a la responsabilidad penal que podría caberle tanto al intendente José Inza como a integrantes de su equipo de gobierno en toda esta situación.
Los policías de la Bonaerense que se dedican a investigar delitos ecológicos, al igual que la fiscal, tuvieron oportunidad en EcoAzul de entrevistarse con los empleados municipales que allí trabajan, de la misma manera que también lo hicieron con personas que día a día van a reciclar los residuos que son arrojados en ese lugar situado en el Camino Viejo a Tandil. Con relación a las condiciones en las que en ese predio los obreros municipales desarrollan sus tareas, algo que desde tiempo atrás viene siendo denunciado por el gremio SOEMPA, una fuente judicial consultada por este diario refirió que lo hacen “sin las medidas de seguridad adecuadas y necesarias”, además de que no tienen agua potable.
Otra anomalía que fue observada es que al lugar ingresa cualquier persona sin que se haga un control, lo que posibilita que se arroje todo tipo de residuos. En ese contexto, hay que recordar que días atrás se había informado desde este diario sobre el hallazgo en el lugar de varios féretros, por ejemplo. “Entra cualquiera, sin registro alguno. Y tiran la basura como viene. Digamos que ese lugar es como tierra de nadie”, señaló la misma fuente judicial consultada, que agregó: “Los que vinieron de Policía ambiental no podían creer lo que estaban viendo”.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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