18 de septiembre de 2018
AYUDA AL TEMPLO
La guía de la Iglesia Catedral sirve para juntar fondos para distintos usos que se necesiten en el templo, entre ellos continuar con la refacción.
El pasado mes de agosto se llevó a cabo la presentación de la Guía de la Iglesia Catedral de Azul “Nuestra Señora del Rosario”. Esto hizo que la vecina Norma Iglesias escriba unas palabras de cómo nació el imponente templo que debe ser tarea de todos poder mantenerlo.
“La Iglesia de Azul, hoy Iglesia Catedral, joya del arte gótico nos hace recibir el pasado medieval como si atravesando los siglos nos encontráramos de pronto con el hombre del Medioevo, quien creó y exaltó la belleza misteriosa de la arquitectura ojival. Observando las grandes líneas de su arquitectura sobrecoge el espíritu la levedad de su construcción, apareciendo de pronto esbelta y frágil. Demasiado quizás, para permanecer de pie… Pero allí están los arbotantes y los contrafuertes, los pilares y los arcos apareciendo de pronto esbeltos y frágiles. Demasiado quizás, para permanecer de pie… pero allí están los arbonatos y los contrafuertes, los pilares y los arcos, apuntalados para sostenerla. ¡Cómo se eleva de la tierra en un ágil movimiento ascensional! ¡Oh, milagro de la Edad Media! ¡Oh, milagro del gótico! Todo allí es coherencia y paz. Todo el templo se ofrece como una oración, como una aspiración a la altura, como un canto de los ángeles.
En el tren que procedía de Buenos Aires, en una fría tarde de julio de 1903, llega el padre Cáneva a su nuevo destino. Desde la estación se traslada hasta Burgos y Bolívar, sede de la Sociedad Francesa y donde se celebraban provisoriamente los oficios religiosos. ¿Cuál sería el estado de ánimo de este joven sacerdote recién llegado a un lugar desconocido y en quien el Obispo Monseñor Terrero depositara tanta responsabilidad?
Cuarenta años más tarde diría: “confiero que entonces tuve miedo. Cuando mi Obispo me nombró párroco de Azul fui a una santería, compré una imagen de la Virgen de Luján y con ella debajo del brazo llegué a mi nuevo destino”.
Levantar una iglesia en Azul fue su primera consigna. La concibió grandiosa, como un presagio de la que sería madre de todas las iglesias de la Diócesis de Azul, su Catedral, que es hoy orgullo y rico patrimonio de la ciudad.
Y este flamante Cura Párroco dio sus primeros pasos para poner nuevamente en marcha la obra iniciada por su antecesor. Convoca a “hombres de buena voluntad” y forma la comisión de la Obra del Templo. Y también a un grupo de mujeres, formando una Comisión de Damas. Se inician colectas populares, suscripciones, rifas, veladas artísticas en el Teatro Español, conciertos musicales, se traen conferenciantes. Se organizan los “Bazares” de la Filantrópica Italiana. Se reciben legados e importantes donaciones. “Este templo, decía el Sacerdote, debe ser levantado por todos, como expresión de fe y esperanza”.
La construcción de una iglesia es siempre una empresa de largo aliento y esto bien lo sabía Juan Ochoa, el ingeniero Director de la Iglesia de Azul que, durante más de treinta años, permaneció ligado a la obra acompañando al Padre Cáneva quien no descartó hasta ver convertida en realidad esta gran obra arquitectónica.
Entre proyectos y presupuestos, colectad y cuentas a pagar, entrevistas, proveedores, reuniones, cartas que vienen y van, satisfacciones y sinsabores, se fija como fecha de inauguración de la futura Catedral de Azul el 7 de octubre de 1906.
Decía la crónica periodística de entonces: “Los vecinos concurrieron al templo desde temprano. Nadie quería faltar a la cita… con la presencia del Obispo Monseñor Terrero, de los sacerdotes de la Parroquia, de Monseñor Piaggio, de las comitivas integradas por funcionarios provinciales y locales, de los miembros de las comisiones Pro Templo, del General Leyría, entre un mar de gente que llenaba las naves del templo. Monseñor Agustín Piaggio, a quien se le debe haber dado los primeros pasos para la realización de la Iglesia, subió a la Cátedral sagrada. Con palabra elocuente y florida hizo público los sentimiento de los asistentes, destacando muy especialmente los sacrificios que realización de la obra impuso a los fieles y la significación moral de la ceremonia…”.
Sin duda, mientras esto ocurría, el Padre César Cáneva daría las gracias a Dios y a la Virgen de Luján. ¿Cómo era el Padre Cáneva? Dice el Doctor Ronco: “Mesurado en la palabra, era tesonero en la acción, manso y dulce en la prédica, ilustrado y convincente, verdadero conductor de almas, obstinado ejemplo de límpida virtud. Venció obstáculos e indiferentes y alzándose sobre cualquier egoísmo, dio finalmente techo de albergue y cumbre de forma a la obra”. “Cada iglesia que se levanta –decía el padre Cáneva- es un himno que se eleva a todos los campanarios… es una generosidad de los pueblos y el amor que han conservado… Cada uno de los ladrillos de esta Iglesia es un testimonio de vuestra fe, de vuestro amor, de vuestra veneración y caridad… cada uno de los ladrillos de esta Iglesia dirá a las generaciones futuras que con fe todo se y que con amor todo se consigue”.
Todos los que quieran comprar la guía de la Iglesia, lo pueden hacer en la secretaría parroquial o en la sede de la AECA.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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