30 de abril de 2018
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Sofía Petronio vive en Gualeguaychú. Hace algunas semanas estuvo en Azul, pasó por la redacción de EL TIEMPO y dejó para su publicación dos cartas que su abuela, Susy Uhalde, le escribió a su hija Martita, por ese entonces radicada en Buenos Aires. Hoy les presentamos la primera de esas esquelas, redactada hace exactamente 38 años.
Azul, miércoles 30 de Abril de 1980 - Hora: 21:40 - (Desde mi cama y con luz de vela)
Querida Martita:
Esto sí que fue una inundación en serio!!!
La casa de papá y la nuestra han sido las privilegiadas pues entró en ellas muy poca agua a pesar del río que corría por nuestras calles. En la casa de papi el agua alcanzó el segundo escalón. En casa, llenó el garaje por la puerta principal con el paso de cada camión, llegando hasta el patio. La calle Arenales era un río y la Humberto, otro tanto. Desde la ventana del living veíamos pasar flotando botellas, latas, troncos, una puerta y hasta un poste de teléfono. Fue un espectáculo que, creo, no olvidaremos nunca.
Todo empezó la madrugada del domingo. Los primeros barrios inundados fueron los del balneario, Avenida Pellegrini, Güemes y Dorrego. Alicia y Dickie fueron evacuados en colectivo a las cinco de la mañana del lunes y llegaron a casa después de las ocho. Te puedes imaginar que esa noche no dormí, pues yo los había ido a buscar a las 21 (del domingo) y no quisieron venir. Llovía a cántaros y mi imaginación volaba. Al final, lo saqué a papá a las 7 de la mañana y mandó un tractor que manejaba Pelusa a buscarlos, pero como te cuento, ellos ya habían sido evacuados. Ese lunes todo se empeoró y nosotros despertamos el martes rodeados de agua. Este fue el día más bravo. No pude llegar hoy miércoles a lo de Merce; aún ellos están rodeados de agua.
Para que te des una idea te diré que en la calle de Laly, el agua llegaba a la copa de los árboles. Pobres, creo que Laly y Alicia han perdido sus cosas.
Al barrio no creo que se pueda llegar ni mañana por Mitre. Hoy, el agua estaba hasta calle Rivadavia. Te puedes imaginar que no hay luz ni agua, y están faltando alimentos en general (no hay carne, pan, etc.). No andan los teléfonos y estamos incomunicados (correos, rutas). Somos privilegiados porque estamos sanos, en casa, abrigados y secos, pero los daños son muchos. En el estudio de papá flotan aún papeles y la moquet es de barro y agua. En la Escuela Normal hay conocidos que están refugiados. Esta tarde llegamos con Alicia hasta lo del abuelo Jorge; en la plaza había 50 autos, entre ellos los de Beto y Mariano. Tu papá salió en la mañana del lunes y tuvo que volver en camión. El centro parece que saliera de una guerra. Saridith sacaba esta mañana el agua a baldazos. A la zapatería de enfrente se le rompió la puerta de vidrio por la presión del agua y los zapatos nadaban adentro. También se le rompió la vidriera a la casa de artículos de limpieza de la Necochea y Humberto y se le escapó gran parte de la mercadería. Lo mismo le pasó a las farmacias Dupuy y Urrutia y la gente tomaba todo lo que flotaba, como ser talco, rouges, desodorantes, cera, etc. Un soldado que llevaba refugiados repartió entre ellos peines que recogió del agua.
Al museo se le rompieron los vidrios, la puerta y las cosas, algunas, fueron rescatadas por la policía. Por lo de Sarita pasó una vaca y se estrelló contra un auto y, en el auto de un vecino, encontraron una víbora. Hoy vi cómo se derrumbaba una casita en Bolívar y Alvear. Los de Chamer no llegaron a tiempo para sacar mercaderías, pues no creyeron que el agua iba a llegar hasta allí. Hoy vimos la pila de alfombras empapadas y sucias por el barro. Daban ganas de llorar al ver cómo habían quedado algunos negocios muy coquetos del centro.
Alberto, Cecilia, Marito y muchos conocidos, los tres días han colaborado en evacuaciones y tienen cientos de anécdotas, algunas muy dramáticas.
A las escuelas que albergaron gente tendrán que desinfectarlas antes de poderlas habilitar. Dicen que los olores son nauseabundos en el cine San Martín y otros lugares.
No sé cuando te llegará esta carta. La tendré preparada para la primera oportunidad. Alicia y Dickie están tranquilos y piensan alquilar un departamento céntrico. Mientras tanto se quedarán en casa y veremos qué se puede rescatar de lo que tenían. El auto y la moto quedaron en el barrio.
Lo más importante es que estamos todos bien y tranquilos. El abuelo Jorge contento porque está acompañado y Laly, tranquila y segura. Candy y el gato nuestro, muy bien.
Hoy jueves 1° todo está volviendo a la normalidad. Hay pan, agua y luz y abrieron los negocios de comestibles. Fuimos a lo de Mecha y a lo de Laly. Mañana iremos a lo de Alicia. En la casa de Mecha el agua alcanzó hasta la altura de la ventana. Espero que tu imaginación haga lo demás.
En la casa de Laly las camas, los colchones, las almohadas, los sillones y todo estuvo bajo el agua y el barro. Pienso que se tardará mucho en limpiar las casas y que todo vuelva a la normalidad. Tendrán que tirar muchas cosas y, en fin; mañana iremos al barrio Dorrego. Me gustaría que pudieras venir y vieras todo esto. Espero que hayas recibido los distintos mensajes enviados desde aquí por Mariano y por mí para darles tranquilidad.
Mañana sigo.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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