9 de marzo de 2020
Nuestra lucha no ha necesitado aliados, sin embargo la transformación social de la humanidad que el feminismo propone, necesita de la aceptación e incorporación moral de las formas feministas de socialización y prácticas sociales por parte de los hombres ¿cómo convivimos las feministas con esta aparente contradicción?
BREVE REFLEXIÓN (Y AVISO) SOBRE LA PRESENCIA MASCULINA EN EL 8M
Moira Goldenhörn Abogada feminista. PG en Cultura y
Comunicación Maestranda en Cs. Sociales y Humanidades
Hace años venimos preguntándonos en el movimiento de mujeres por qué, de golpe y porrazo, los hombres tienen tanto interés en mostrarse en las marchas de mujeres y aparecer en cuanta selfie puedan con nuestras banderas (y los más osados, hasta decorados con glitter).
A veces proponemos respuestas en el sentido de "querer figurar" en las redes, otras, que están a la caza de novias. Las más agudas plantean que están de cacería, sí, pero de vidas de mujeres para maltratar. Y debo decir que, por ejemplo, los twitters del femicida confeso de Micaela Gordillo les dan terriblemente la razón.
Aclaremos antes que salten Raúles y Tinchos: sabemos que no son todos femicidas y/o violadores, quédense tranquilos. Pero, si no lo son, si saben lo que es respetar el no de una mujer y están tan deconstruidos que aceptan a las mujeres en lugares de decisión, entonces, ¿por qué la insistencia? En lo personal, sostengo que no pueden aún escapar a lo que les aparece culturalmente como una necesidad de dominación patriarcal, es decir, que así pueden seguir "marcando territorio" como propio, el que, también sabemos, en muchísimos casos, es territorio compartido con sus compañeras, hermanas, hijas, madres en la esfera privada.
Desde el feminismo popular bregamos por la pronta socialización de los varones en valores y prácticas feministas decoloniales, que les permitan coexistir con nosotras (y también con sus congéneres disidentes y personas de otras identidades sexo-genéricas), en sinergia y no destructivamente. Por ello hemos aprobado la presencia de compañeros varones en nuestros espacios en algunas oportunidades en sus roles de cuidadores de nuestrxs hijxs y de los puestos de las ferias, fuera del centro visible de las marchas y actividades.
Sin embargo, a un año de la última venia, tiempo en el que el índice de femicidios y violaciones aumentó sensiblemente, cabe preguntarles ¿qué han hecho para sumarse a la lucha feminista? ¿cuántos grupos de reflexión de varones antipatriarcales crearon? ¿cuántos colectivos de lucha de varones antipatriarcales? ¿cuántos reclamos para incluir mujeres en cupo igualitario en lugares de trabajo, investigación y decisión hicieron? ¿alguno se sumó a la lucha por el cupo laboral trans? Quieren venir a nuestras marchas a marchar, pero ¿tienen ya alguna consigna propia para hacer carteles, remeras y graffittis? ¿han inventado algún cantito para agitar a nuestro lado donde muestren su rechazo a las masculinidades hegemónicas? Lamentamos decir que no. Sabemos que no. Lamentamos que no estén aún a la altura de la lucha.
Nuestra lucha lleva décadas, lleva siglos, lleva sangre de millones, el dolor infinito de la genealogía femenina sometida, violentada, oprimida y explotada. Nuestra lucha no es una, dos o tres grandes movilizaciones al año. Nuestra lucha la llevamos cada día tratando de volver vivas a casa, y de ser posible, sin padecer violaciones. Nuestra lucha la libramos a cada hora en el trabajo no solamente tratando de lograr licencias adecuadas, lactarios y salas maternales/escolares en consonancia con la jornada laboral; sino también para evitar que nos oculten, nos silencien, nos aparten de los lugares de toma de decisión para los que estamos tanto y más capacitadas que los hombres que los ocupan. Nuestra lucha es a cada minuto en casa, donde no terminamos de conocer a la pareja hasta que comienzan los golpes, los insultos, las descalificaciones delante de nuestrxs hijxs. La lucha la llevamos sostenidamente en tribunales y ante los servicios locales que insisten en que ese hombre que nos humilla, somete, golpea y maltrata frente a nuestrxs hijxs es un buen padre y nos impone su vinculación sin tratamiento psicológico para él ni lxs niñxs.
Como ven, muchachos, nuestra lucha es mucha. Y es a muerte. Es para evitar nuestras muertes.
Por ello, teniendo tanto para hacer en sus casas, en sus trabajos, en sus sindicatos y partidos políticos para lograr la equidad intergéneros e intersexos, les seguimos preguntando ¿para qué quieren sumarse a nuestras marchas y a nuestros espacios públicos de lucha?
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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