24 de marzo de 2014
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Por Darío Rizzardi
El Proceso de Reorganización Nacional tuvo entre sus objetivos principales acabar con la militancia juvenil, ya que en estas agrupaciones se veía a los futuros subversivos. Los militares golpearon varias veces contra organizaciones estudiantiles. La más recordada fue la denominada “Noche de los lápices”, una intervención armada a cargo del Jefe Policial Ramón Camps.
María Claudia era una joven de tan solo 16 años, vivía en la Ciudad de La Plata cerca de la intersección de las calles 1 y 60, a pocas cuadras de Plaza Rocha. Un lugar regado por diversas facultades y bibliotecas, donde en toda época caminan miles de jóvenes con horizontes enmarcados en las reivindicaciones sociales.
Seguramente Claudia al cruzar esa plaza, en múltiples ocasiones habrá visto variadas expresiones culturales y políticas. Sobretodo porque entre 1973 y 1976, el tiempo de relativa paz entre los dos últimos golpes de estado, la participación de los jóvenes en organizaciones sociales fue masiva.
Por esas calles andaba, acompañada por una familia con participación política activa. Su padre había sido Primer Subsecretario de Salud Pública, Intendente de la Ciudad de La Plata y Senador Provincial, perseguido y condenado a muerte por la Revolución Libertadora, finalmente un indulto le salvó la vida. Su madre, una docente en escuelas de bajos recursos. Y su hermano, un militante político activo en grupos de izquierda.
Claudia tenía en claro que camino tomar, quizás sus padres, las caminatas por aquella plaza y la etapa que el país transitaba fueron los alicientes para que comenzara a militar en la Unión de Estudiantes Secundarios y que además colaborara en tareas de apoyo escolar y sanidad en los barrios más pobres de La Plata.
La UES, fue la gran impulsora de la obtención del boleto estudiantil, reivindicación que en 1976 los militares eliminaron para empezar a conocer a los dirigentes de las agrupaciones estudiantiles. Uno de esos líderes, era María Claudia, que a fuerza de una gran personalidad había conseguido hacerse un lugar importante dentro de la agrupación.
Las manifestaciones en protesta de la quita del boleto no se hicieron esperar, el objetivo de los militares se cumplía. Las operaciones del Servicio de Inteligencia del Ejército y de la Policía Federal comenzaron a hacerse más frecuentes, hasta que organizaron la denominada “Noche de los Lápices”, donde asaltaron las viviendas de 10 jóvenes.
Una de esas viviendas fue la de la abuela de Claudia, en ella se encontraba la joven con una amiga. Ambas se hallaban cuidando a la anciana que estaba enferma, poco les importó a quienes las maniataron y las desaparecieron.
Hacía un mes que Claudia había cumplido sus 16 años, hacía casi 3 años que tenía una participación social activa.
Después de pasar por varios centros de detención clandestinos, ya no se supo más de Claudia. Lo que si sabemos es, que en la historia de ella y en la valentía de sus actos, se refleja la historia de los más de 200 jóvenes desaparecidos durante el procesos militar.
Así lo indicó la decana de la Facultad de Agronomía de la UNICEN Azul, Liliana Monterroso, cuando habló con este medio acerca de la actividad que se realizará el próximo miércoles en la Chacra Experimental que está ubicada en kilómetro 304,5 de la Ruta 3.
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