28 de abril de 2019
Por Javier Ciappina
jciappina@diarioeltiempo.com.ar
Sebastián Achaval se define como bailarín y maestro de tango argentino. Este exitoso azuleño actualmente “acaricia” los 40 años de edad; de hecho, el próximo 17 de octubre festejará el arribo a la cuarta década de vida.
Asegura que comenzó a estudiar “casi como un juego”, en la escuela de María Cristina Sabella, allá por el año 1995. “Sin comprender demasiado la esencia pura en aquel entonces, di mi primeros pasos con mi amiga, también azuleña, Josefina Bermúdez Ávila, para luego continuar mi camino con quien fuera una de mis maestras Ximena Gallicchio”, comentó Achaval en diálogo con EL TIEMPO. En ese sentido, el bailarín azuleño que actualmente triunfa en el mundo mencionó que junto a Ximena Gallicchio atravesaron juntos casi diez años “de experiencias maravillosas, donde compartimos escenarios con grandes personalidades y conocimos algunos de nuestros ídolos”.
El año 2005 fue el del despegue. “Participamos del Campeonato Mundial de Baile de Tango que se realiza en la ciudad de Buenos Aires y ganamos”, recuerda el joven azuleño. Desde ese momento todo cambió…
Una sensación “indescriptible”
-¿Cuánto cambio su vida el Mundial de Tango en el que se coronaron campeones junto a Ximena Gallicchio?
-El cambio fue total. A pesar de que comenzamos a trabajar seis días a la semana en una importante escuela en Capital, sabíamos que “la puerta grande” ya estaba abierta e hicimos nuestro primer viaje a Europa al año siguiente. Luego seguimos nuestro camino por separado y yo conocí a quien es mi actual compañera y “media hermana”: Roxana Suárez. Con ella termine de definir mi estilo de baile y fue con quien comencé mi carrera internacional.
-¿Qué siente al poder vivir de una profesión a la que ama?
-La sensación de trabajar de lo que uno ama y aprecia es increíble, y hasta podría decir indescriptible. Pero lo más gratificante es vivir el respeto y la admiración de la gente. Sentir que provocás algo en las personas: risa, llanto, escalofrío y hasta enojo a veces. Con el tiempo comprendés que pasás a un segundo plano; y si bien el disfrute de ese momento en vivo que te produce un show es maravilloso, entendés que lo que expresivamente hacés provoca algo en otros. Yo no tengo chicos (aún), pero esa relación entre padres e hijos creo que es la sensación que más se le asemeja. Y cómo también llegas a atravesar barreras religiosas y culturales. Hay un ejemplo que nunca voy a olvidar. Varios años atrás trabajando en Tokio, al finalizar la clase sobre el significado del tango y baile social, un alumno se acercó y me dijo: “Quiero agradecerle mucho a usted porque ahora comprendo el significado del abrazo y siento que puedo abrazar a una mujer. Sobre todo a mi madre…algo que nunca pude hacer en mis 35 años de vida”. Ese fue uno de los momentos más importantes a nivel personal. Darme cuenta que estaba “rompiendo” ideologías culturales milenarias y, además, era correspondido por eso.
La vuelta al mundo
-Ha recorrido gran parte del mundo ¿Qué país o lugar lo sorprendió más?
-He recorrido casi todos los continentes y experimentado varias culturas. Puedo decir que todas tienen algo interesante y particular. Y tengo gratos e interesantes recuerdos de los sitios que visité. Por ejemplo el estar en Estados Unidos y sentirte dentro de un set de filmación. Llegar a Asia con la falsa idea de creer que son todos los países iguales y sorprenderme de la gran diversidad social y cultural entre chinos, coreanos y japoneses. Sentirme decepcionado estando en Rusia al enterarme que la palabra Mamushka no existe. Hacer kayac en la Bahía de Sydney frente al Opera House. Conocer uno de los estudios de Peter Jackson en Nueva Zelanda. Recorrer parte de la Gran Muralla China. Disfrutar las playas en Bali. En fin; hay muchas anécdotas de lugares que he podido disfrutar. Viví un tiempo en Italia y su gastronomía e historia es increíble, así como de apasionante lo es también la cultura griega y sus lugares.
Actualmente resido en Barcelona y estoy fascinado. Voy al Camp Nou cuando puedo a ver jugar al genio de Messi y tengo planeado recorrer toda España. En julio voy a hacer el Camino Santiago y en agosto viajo a Asturias para conocer parte de mis orígenes.
“Es como que el Diego te regale la camiseta azul del ’86”
-¿Qué le genera poder compartir escenarios con gente a la que antes admiraba?
-Muchísima admiración y respeto. Un aprendizaje constante. Poder compartir festivales, shows y eventos con quienes son tus referentes es mágico. Algunos de ellos continúan siendo mis maestros y lo que más admiro de ellos son las indicaciones y aliento previo a entrar en escena y también las charlas posteriores, esos momentos en los que conoces a la persona fuera del personaje: Eso es oro puro. Son momentos que quedan para siempre y muy pero muy personales. Nadie te los sacará jamás de tu mente. Miguel Ángel Zotto es uno de los referentes del tango argentino y fue uno de los protagonistas principales de la vuelta masiva del tango en los años en que la música foránea era mas escuchada por estos lados. Y en lo personal, él fue mi referente desde el momento en que decidí dedicarme profesionalmente al baile y a la enseñanza.
Hace unos años participábamos juntos en un espectáculo que el dirigía en un festival de Francia y nos propuso de hacer sus coreografías. Las mismas que yo miraba -y “recontra” miraba- cuando apenas sabía lo que era subirme a un escenario. La anécdota es que me dijo: “Quiero que hagas estas coreografías con la misma estética que le di al baile hace 30 años atrás cuando tenía tu edad, y para eso voy a darte la pilcha que yo use”. Hizo que le trajeran su vestuario guardado en el teatro Alvear de Buenos Aires y días después me encontré bailando con el vestuario original y personal de quien fuera y es mi referente. Para que se entienda mejor: es como que el Diego te regale la camiseta azul de Argentina del ’86.
La vida lejos del pago
-¿Qué extraña de su ciudad natal?
-Puedo decir que extraño la serenidad y el olor a naturaleza por momentos, pero sin lugar a dudas lo que más se extraña es la familia. Siempre serán lo primero y si bien la tecnología nos permite estar conectados sintiéndonos un poco más cerca, nada se asemeja a la compañía de los hermanos y a los abrazos de la “vieja”. Las caricias y la dulzura de mis sobrinas son todo para mí.
Para mi fortuna, estoy viviendo en pareja en España y me encuentro muy contenido. Disfrutando a pleno esta etapa de mi vida con una bellísima mujer a mi lado.
-¿Piensa regresar algún día?
-Por el momento planeo quedarme en Europa un tiempo largo. Es, además, un punto estratégico que me facilita el trabajo ya que viajo cada fin de semana a un país diferente. Vuelvo cada fin de año a Azul a compartir las fiestas en casa, con la comida de mamá y las locuras de mis hermanos. Ahí me recargo de energías con las siestas en diciembre y enero, escuchando el sonido de los pájaros del barrio. ¿Quién sabe? Nada está escrito. Tal vez en un futuro no muy lejano llegue de visita inesperada a la casa mi familia - con mi propia familia- para quedarme por algún tiempo.
Así lo indicó la decana de la Facultad de Agronomía de la UNICEN Azul, Liliana Monterroso, cuando habló con este medio acerca de la actividad que se realizará el próximo miércoles en la Chacra Experimental que está ubicada en kilómetro 304,5 de la Ruta 3.
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