29 de noviembre de 2015
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Obras faltantes que ya no se ejecutarán -al menos por parte de esta gestión-, calles poceadas, carencia de cordón cuneta, deficiente cartelería y la falta de escrituras para vecinos que hace muchos años que residen en el lugar, entre otras problemáticas, son algunos de los temas que desvelan a los “fidelinos”. Marisa Rojas, referente barrial, dialogó con este diario y se refirió a estas y otras cuestiones. También habló del descontrol del tránsito en la zona de la Costanera y de las puertas que ha golpeado sin obtener respuestas de quienes tienen la obligación de darlas.
EL DATO:
“Yo siempre digo que al intendente lo metieron dentro de un globito, de una burbuja. A José lo conozco desde hace muchos años y para mi era una excelente persona y lo sigue siendo. Pero se rodeó de inoperantes, algunos se fueron, otros quedaron y hubo buenas personas que se fueron y otras buenas que aún están”, brindó Marisa Rojas su opinión sobre el Intendente Municipal.
Villa Fidelidad, el “decano de los barrios”, al igual que otros sectores que conforman el radio urbano de la ciudad, sufre las consecuencias de una gestión comunal -ahora en retirada- que nunca dio respuestas completas a las demandas de los vecinos. Así se pasa de un territorio “bombardeado” con sus calles llenas de pozos, pastizales, y la falta de obras de infraestructura como el cordón cuneta, que harían que la calidad de vida de los ciudadanos se viera mejorada, a la esperanza que siempre trae aparejada una nueva gestión, que con Hernán Bertellys al frente comenzará a escribir su historia en los primeros días de diciembre.
A un sinfín de problemas en lo que hace a obras faltantes que ya no se ejecutarán, al menos hasta el 10 de diciembre, y a soluciones que, reclamadas un sinnúmero de veces, no fueron dadas por no encontrar eco en José Inza y su equipo, se suman otras cuestiones, como es el tránsito completamente descontrolado en el sector de la Costanera, que se puede delimitar entre el puente de la calle Bogliano y la entrada al Parque Municipal, por la Avenida Catriel.
Ese tramo del paseo es “tierra de nadie”, donde conviven motociclistas alocados que desplegando grandes velocidades muestran sus “habilidades” con “willys” y otras “vivezas”, ahí y en otros puntos de Azul generando múltiples siniestros que hacen que los centros de salud de la ciudad no den abasto por la demanda de camas para estos “acróbatas” que no solo arriesgan su humanidad, sino que también ponen en peligro la vida de los vecinos que gustan de pasear por el lugar.
La ausencia de controles hace que la Avenida Catriel sea “tierra de nadie” y, en ese contexto, cuando se acerca algún móvil policial, ya sea por su ronda habitual o convocado por algún vecino, el desbande de motos es total y todo vuelve a la normalidad, pero solamente hasta que la luz azul del patrullero desaparece en el horizonte, entonces los “muchachos” regresan.
La fiesta de los jóvenes se completa con los grandes parlantes de los automóviles estacionados sobre la vereda de Vialidad que le ponen música al máximo volumen, acompañando las pruebas de “destreza sobre dos ruedas”.
Cartelería oxidada e ilegible
Adentrándonos en el barrio, o sea cruzando el puente San Martín, los problemas son otros, pero no por eso menos importantes.
Una vecina con larga trayectoria como dirigente vecinal, Marisa Rojas, habló con este diario sobre los temas acuciantes de su Villa Fidelidad, y fue lapidaria al decir que “seguimos reclamando lo mismo” y, en tal sentido, mencionó la cartelería, diciendo que “está despintada y oxidada y lo que indican lo carteles no se ve, por lo que en cualquier momento vamos a tener que lamentar accidentes”, mencionando como ejemplo “el indicador de calles Bolívar y De las Cautivas, donde dice ‘no avanzar’ y por el cual hice varios reclamos para que lo solucionen, pero no hubo respuesta”, entonces “a pesar de los lomos de burro la gente continúa hacia Chaves al no distinguir lo que dice el cartel y desoyendo a veces a los vecinos que les gritan para que no avancen”.
Una de cal, otra de arena
“La Ordenanza 3000 se ha cumplido a la perfección” contó Marisa Rojas a este diario, marcando una ‘a favor’ de la gestión e indicando que en ese contexto “donde hay cordón cuneta, hay luz”. No obstante comentó que “tenemos cuatro o cinco cuadras donde no hay cordón cuneta ni cloacas, a pesar de estar todo pedido” y enumeró que “en la calle Belgrano, detrás del arroyo, desde la cancha de Athletic hasta Laprida, no hay cordón cuneta; en 9 de Julio, cuando llueve a la gente le entra el agua, es en el sector que va de Costanera a Jujuy –a la altura de la Cooperativa Eléctrica-, ahí no hay cordón cuneta, ni cloacas ni gas”.
A esto le sumó que en la misma zona “pero por calle Roca, también faltan las tres cosas” y a su vez “tenemos un problemita bastante importante, porque hay unas casas que supuestamente corresponden al Ejército, aunque el señor Echagüe (Alcides, constructor) dice que son de él, pero ese lugar es una vergüenza realmente, porque hay un monte que obstruye el lugar y tapa las viviendas que podrían terminarse y destinarse a que la habite gente que no tiene donde vivir, con la necesidad que hay” y completó diciendo que “hasta ahora nadie sabe de quién son esas casas, a pesar de que yo pedí un informe sobre el tema”.
Actualmente, “la calle está cortada y no hemos podido lograr que se la abra y en el lugar se arrojan basuras con los problemas que ello origina”, completó.
También se refirió a la precaria situación del puente San Martín, recordando que “todavía no pude lograr que tapen los pozos de arriba del puente y arreglen algunos tramos de la baranda que faltan, y esa es una lucha que vengo sosteniendo de hace rato, también los costados donde hicieron los aliviadores, no tienen contención y en cualquier momento se cae alguna persona al agua”, advirtió Rojas.
La seguridad -
Sobre la cuestión seguridad, la dirigente barrial dijo que no tienen mayores problemas y contó que las móviles policiales marcan su presencia en el barrio, pero –siempre hay un pero- “en el sector de la Costanera, con las motos y los ruidos tenemos muchas quejas de los vecinos”, aseguró y, a modo de anécdota, refirió que “un matrimonio que es nuevo en el barrio me pidió que haga algo para que se solucione este tema ‘porque no podemos dormir’. Me contaron que llamaron al 911 y les dijeron que corresponde a Control Urbano, entonces yo les expliqué que más allá de lo que le toca a Control Urbano, la policía es la actuante y por lo tanto es la responsable de la seguridad nuestra”.
Sobre esto consideró que “por la Costanera, desde el puente colgante -calle Bogliano- hasta el Parque, no se puede transitar y algún día vamos a tener que lamentar una desgracia”, dijo.
Escrituras para el barrio
Otro punto a solucionar es la entrega de las escrituras a los vecinos de Villa Fidelidad “me entregaron 20 y me deben 200” y entendió que si bien “la Provincia privilegió al conurbano en la entrega de los títulos, aquí en Azul los expedientes ‘durmieron’ y esto comenzó en el 2010 y hasta ahora no hay respuesta y a modo de ejemplo comentó que “tengo tres expedientes desde 2012 que no sabemos en qué dependencia de la Municipalidad están, no podemos saber qué pasó con ellos y esto es delicado, no se pueden perder los papeles”.
También entendió que “ahora falta la decisión política para que esto se termine, que alguien les diga que vengan y terminen el trámite”.
De todo un poco
En la parte final de la charla con EL TIEMPO, Marisa Rojas habló de la situación de la Unidad sanitaria N° 2 que es la que corresponde al barrio, de la cual dijo que “antes era un orgullo como estaba, pero ahora tenemos los mismos problemas que tienen todas las unidades”. En tal sentido comentó que “no tenemos asistente social, viene una vez por semana, hay médicos comunitarios que tienen que estar cuatro horas diarias de lunes a viernes, pero van una vez a la semana y hay dos días o tres en que no hay médicos, hay veces que van los pediatras pero no hay otro médico y hay días en que no va ninguno”.
“Espero que alguna vez esto se arregle”.
En otro orden, y en tren de reconocer algún funcionario de esta gestión por su correcto desempeño, manifestó que “con Daniel Galizio se trabaja muy bien y en conjunto, lo mismo que con Matías Bello que siempre se ha preocupado por llevar soluciones al barrio, pero no puedo decir lo mismo de Deporte y Cultura”.
“Yo no pido nada raro, lo que reclamo es lo mínimo: que me tapen un pocito, que me corten los pastos, que arreglen la calles, que las rieguen, aunque, según me comentaron, la bomba para abastecer los camiones que funcionaba en el Lago Güemes está fuera de servicio, porque se rompió y no la arreglaron”, cerró su charla con este diario la referente del barrio villa Fidelidad Marisa Rojas.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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