5 de noviembre de 2016
El boxeador azuleño pondrá fin hoy a un largo camino de retorno a un ring azuleño. Será en el gimnasio de Vélez Sarsfield, en el fondo de una serie total de ocho combates. Entrevistado por EL TIEMPO, “Pana” habló de su ‘exilio’, de la notable carencia de apoyo que ha tenido que sobrellevar y de cómo una noche, cuando el boxeador había dejado lugar al trabajador, pasó de recolectar basura en Azul a volar hacia Tierra del Fuego y lograr el mejor knock out de 2014, devolviéndose las ilusiones.
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Sus palabras son las válvulas por donde se libera el cúmulo de sensaciones internas, las que se asemejan a la felicidad y las que están en las antípodas. Ángel Panario vuelve a boxear esta noche en Azul, cuatro años más tarde de su última vez en estos lares. El retorno, el cariño de la gente, la organización del festival lo extasían y le sacan una sonrisa plena. Pero en este muchacho (que el día de su cumpleaños 32 brindó la siguiente nota a EL TIEMPO) también hay –uno cree advertirlo– penas, asuntos pendientes que se vinculan con lo deportivo.
Panario, de cuna en Villa Giammátolo, lamenta su alejamiento de los cuadriláteros azuleños, confirma que en la década que lleva como profesional nunca lo apoyaron (fundamentalmente se refiere al Estado municipal) y, en parte, acepta que ha corrido mucha agua bajo su puente (“Soy joven, pero para el boxeo ya estamos”). Pero es entonces que levanta la guardia y comienza a lanzar golpes precisos: “Unos años más le voy a seguir porfiando al almanaque”, “me cansé de esperar”, “esto ya es negocio”.
Esta noche, a partir de las 21 horas, la ciudad vuelve a tener su velada en torno a las cuerdas. Con la organización de Rey Box Promotions en colaboración con la productora local MM Producciones, serán ocho combates en el reducto velezano, serie que tendrá su fondo con el mano a mano entre Panario y Javier Ríos en categoría Peso Liviano (72,600 kg./74 kg.). El menú también incluye una pelea de índole internacional, con la presencia del uruguayo Andrés Chaparro en Super Ligero.
Quizá haya patadas que Panario nunca vaya a poder pegar, tal como alguna vez lo ilusionaron; la pobreza suele esquivar mejor que Nicolino. Pero sus manos aún tienen urgencia por boxear. Esta noche.
–Por qué hace 4 años que no peleas en Azul?
–Hacer un festival en Azul…no sólo en Azul, en todos lados, ser un profesional, sale muy caro, precisás mucha gente que ande atrás tuyo para armar ese evento. Una es eso. Después pasa que no tenemos ayuda del Municipio como para decir…Yo soy azuleño, soy el único boxeador azuleño que hace 10 años que vengo representando a Azul y nunca me han ayudado en nada.
–¿Te sentís algo invisible?
–Yo creo que sí. La verdad que sí.
–Estás planteando que organizar es caro. ¿Si no sos vos ese organizador, no hay quien propicie un festival del que puedas tomar parte?
–No se genera, no, no hay gente que quiera invertir plata y decir “vamos a poner un poco de dinero con Panario y ver qué pasa”. Soy un chico laburante, vengo de abajo y tengo 32 años. Soy joven, pero para el boxeo ya estamos ahí. Al ser sano como soy y de los 12 años que boxeo. Nunca fumé, nunca tomé.
–¿Le estás porfiando al almanaque?
–Sí, sí, y unos años más le voy a seguir porfiando al almanaque, unos años más le voy a seguir porfiando. Claro que sí.
–¿Recordás cuál fue tu última pelea en Azul? ¿En qué ámbito y ante qué rival?
–Mario Laborde la organizó, que hoy está metido con nosotros en Rey Box. Mario fue quien me hizo casi toda la carrera profesional, junto a Walter Crucce. Fue en el club River, un festival tremendo donde se cortaron 800 entradas.
Yo peleé con alguien que tenía el apellido Monzón y era, supuestamente, dicen eso, el hijo de Carlos Monzón. Lo noqueé en el 3º round.
El paquete que debía ser y no fue
–Surge una pregunta un tanto obvia: ¿cuál ha sido tu historia boxística en los últimos 4 años?
–Estuve mucho tiempo en Quilmes con Walter Crucce, en Las Flores, ahí entrenando, iba para allá. Pero, ¿qué pasaba? Era un boxeador sin trabajo fuera del boxeo. Afuera de la Argentina se gana mucha plata para vivir del boxeo, en Argentina tenés que laburar. Es así. La gente te ve pelear por la tele, yo tengo nueve peleas por TyC Sports, y dicen “ah, Panario ya la pegó”.
Hace unos 3 años me volví a Azul a buscar trabajo. Agarré trabajo en Malvinas, en la empresa de recolección. Empecé a correr detrás del camión y me sentía bien.
–En ese momento, ¿habías abandonado el boxeo?
–Y… sí. Entrenaba, nunca dejé de entrenar. En el gimnasio de uno y otro, en mi casa tenía mi mini gimnasio y todos los días le daba. Empecé a sentirme bien.
–¿Y en qué circunstancias retomaste la actividad de manera profesional?
–Un día me llaman para pelear en Tierra del Fuego, para TyC Sports. “Mirá, ando corriendo atrás de un camión”, le digo. “Si me dan permiso en Malvinas, voy”, les digo. Me llamaron un día antes de la pelea.
–¿Te llamaron desde TyC Sports directamente? ¿Ellos disponen las peleas?
–Rivero, el “Negro” Rivero es el que maneja TyC. Lo llamó a Laborde y él me avisa, me propone hacerla. Yo estaba trabajando.
–¿Vos estabas conviniendo la pelea mientras recolectabas basura?
–Sí (se ríe). Fue así: una noche, mi viejo viene y para el camión en el que yo andaba. Me dice que estaban meta llamar a casa para hablar conmigo, para arreglar una pelea. Todo eso en la calle. Tenía que llamar a la empresa urgente, porque había un avión pago que salía a las 7 de la mañana de Buenos Aires a Tierra de Fuego. Para esto ya eran las 12.30 de la noche, o sea ya era sábado.
Fui a la empresa, me dieron permiso; me fui a mi casa, me bañé y a Buenos Aires. Tomé el avión y a Tierra de Fuego. No sabía ni con quién peleaba. Fue todo muy rápido (risas).
–¿Y qué buscaba la organización? Porque que tan repentinamente te llamen para una pelea suena un tanto raro.
–Pasa que el chico con el que yo peleo, Luis Moreno, se iba a pelear por el título del mundo. Le faltaba una peleíta en Argentina antes de ir por el título.
–Y te tenía que ganar fácilmente a vos. Para eso te necesitaban.
–Claro, ganarme a mí, que hacía unos años que no peleaba. Ellos registran todos los días quién está peleando, cuánto hace que peleó, con cuántas peleas. ¿Y Ángel Panario? Estaba allá a lo último. Entonces, venía para acá, Panario.
Cuando me dijeron Moreno, “este tipo está por pelear por el título”. “Sí, dice, ¿pasa algo?”. “No, ¿qué va a pasar? Ya estamos acá (risas)”. Pesamos los dos el mismo peso, él más alto que yo y quedó como la mejor pelea de la noche. Y el mejor knock out del 2014.
–¡Ah, encima lo noqueaste!
–Sí, lo noqueé en el segundo round. Salí a tirar todo.
–Le arruinaste la fiesta…
–¡La carrera! Recién ahora el chico es campeón argentino. Mirá. E iba a pelear por el título del mundo si me ganaba a mí en 2014. Ahí empezamos de vuelta.
Hay patadas que nunca se dan
–¿Seguís trabajando en Malvinas?
–Sí, gracias a Dios sigo trabajando. Cuando vos tenés una base, que llegás a tu casa y decís “tengo mis cosas, mi plata, mi dieta”. Antes yo no podía decir eso, no podía tener mi dieta, mis vitaminas. Ahora me rompo el alma pero las tengo. Antes, la poca plata que agarraba de una pelea era para sobrevivir.
La gente me decía “aguantá, Ángel, aguantá. Ya te va a tocar pelear por un título”. Cuando peleés por el título, “ahí le pegás una patada a la pobreza”, me decían. Pero yo me cansé de esperar. Mucho tiempo. De los doce años que boxeo, que entreno para boxear y hace 10 años que soy profesional.
–¿Cómo estás tomando este retorno a un ring azuleño desde lo emocional? ¿O no lo canalizás tanto en ese sentido?
–Me trae mucha satisfacción pelear en mi ciudad. Yo voy a pelear a otras ciudades, al otro boxeador lo tenés que matar, porque si no, no ganás. Entonces eso es como que te baja un poco. Hace un mes peleé en Capital Federal, en Merlo y me pasó. Peleé con un chico más joven al que le están haciendo la carrera. Me ganó por puntos. Le hice un corto en el ojo…bue’.
Esto hace años que dejó de ser un deporte, esto ya es negocio, soy muy justo. Es negocio para todos y hoy día, con un poquito de ayuda de tu ciudad, uno puede llegar. Podés tener una pelea en Estados Unidos, no sé si en Las Vegas.
–Más allá de todos los que puedan estar pendientes por tu presentación en Vélez, ¿qué atractivos deportivos va a presentar este festival?
–La gente está muy emocionada, me la cruzo y lo dice. Está emocionada porque podrá ver de nuevo boxeo profesional en Azul y con boxeadores azuleños. Gracias a Dios, soy muy querido acá, en la zona, van a venir muchos amigos. La gente está ansiosa.
–¿Qué podés contar de Andrés Chaparro, el boxeador uruguayo?
Esa pelea de Chaparro va a estar muy buena. La Federación va viendo las peleas que tiene cada uno y es Chaparro el que viene. Antes se había mencionado a otro. También estaba viendo hoy las amateurs y van a estar muy buena.
–¿Cuántos boxeadores azuleños pelearán en Vélez?
Son cuatro azuleños en las amateur y después estaré yo.
–¿Conocés tu rival del sábado?
Se llama Javier Ríos, es de Capital Federal.
–Desde lo meramente deportivo, ¿la pelea en Azul que implicancias tiene?
–Es una pelea para sumar puntos. Y cualquiera de los dos que gane, quizá acceda a una pelea para TyC Sports. Y de esa pelea, ganando, se puede ir a desafiar a cualquier campeón. Podría desafiar al número 1 de Argentina.
EL DATO
Además de Panario, otros boxeadores azuleños fueron confirmados por la organización para esta noche. Ellos son: Jonathan Amundarain, Aron Vera, Nicolás Esmit, Santiago Santucho, Kevin Bosco y Karla Rivas, aunque en el caso de la joven restaba confirmar el combate.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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