28 de julio de 2019
Por Silvio Randazzo
La foto más reciente, la última que ha sido tomada muestra a Martín Covello como entrenador de uno de los mejores equipos -Sarmiento de Tapalqué- del Torneo Apertura de Primera División. La estrellita enfrentará hoy a Chacarita en el Andrés P. Hargain. Puede decirse que no es una foto que ofrezca demasiada novedad a un devenir competitivo de ambos clubes.
Esta nota buscaba poner en primera plana alguna de las otras fotos posibles que completen los caminos (el físico y el emocional) que han transitado el ex capitán albiceleste desde el 12 de noviembre de 2017, día en que vistió la casaca sarmientista por última vez de manera oficial. Aquella tarde Piazza le extirpó a Sarmiento la chance de ser semifinalista del Clausura, en el último recuerdo que, de momento, Covello tiene como defensor del club al que llegó en 2007. Casi 21 años más tarde de su debut en la máxima categoría (a los 16 años, en Alumni), con dos copas en alto por los títulos de 2010 y 2014, esa tarde Martín entregaba la cinta de capitán que lo designó durante unos 8 años. Lo que no cedió fue su sentimiento por el club y la dedicación al trabajo una vez empeñada la palabra.
Entonces, no obstante la ida ante el tricolor de esta tarde y el somero repaso por una campaña buena en el certamen, la entrevista a Covello de EL TIEMPO se enfoca en el proceso que encarnó el hombre que era defensor y referente y hoy busca su horma como entrenador novato en una institución donde, asegura, "dio todo".
-Tomás la decisión de no jugar más en 2017. ¿Cuáles eran entonces los fundamentos de esa postura?
-Ya lo tenía hablado con mi mujer, se venía un hijo en camino...Ya había disfrutado 20 años en Primera. Estaba cansado, cuando quise acordar mi hija tenía 12 años. Soy una persona que siempre se ha entregado al 100%. A mi hija la bauticé en 2008, al mediodía dejé la gente en el salón y me fui a jugar una semifinal con River, en cancha de Sarmiento. A mí me gusta estar, no es que no pueda delegar. Pero a mí me gusta estar.
-Abandonás la actividad y ¿qué pasa con vos en lo que a vínculo con el fútbol y su liturgia se refiere?
-Con la llegada de un hijo fuimos charlando con mi señora, me demandaba mucho tiempo el fútbol a pesar de que es amateur; uno trabaja, entrena cuatro veces por semana y juega los domingos. Había conseguido lo que muchos no pueden conseguir, a Sarmiento le había dado todo y, además, venía una camada de jugadores jóvenes. Era un momento para dar un paso al costado. Me costó mucho, olvidate.
-¿Quién toma la posta en el convite para que dirijas a Sarmiento?
-(hace un silencio) La dirigencia, la dirigencia...En el año 2018 me seguían llamando para que vaya a jugar; los mismos compañeros querían que siguiera estando en el grupo. Pero yo soy así: cuando tomo una decisión, aunque me duela, sangre y lágrimas, ya la había tomado.
Ellos me llamaron. Los dirigentes me decían de volver, "vos le podés dar mucho al grupo", más que en Sarmiento hubo un recambio muy grande. La camada nuestra -Svarycheski, Peredo, Vergez, López, Gau, Lamardo- se fue desintegrando.
-El equipo que salió campeón.
-Claro, el de 2014, también el de 2010, que fue una camada de 8, 9 jugadores que veníamos jugando juntos.
Me pidieron que pensara la chance. Hubo dos comisiones en Sarmiento, una la que terminó el año pasado y una comisión nueva que agarró este año.
-¿Tenés mayor afinidad con la que trabaja ahora?
-No, no, con todos, con todos. Con los dirigentes, si las cosas me encuadran se lo hago saber, si las cosas no me gustan, también se lo hago saber, sea quien sea el dirigente de turno. Lo que uno trata de hacer, a partir de la experiencia que ha tenido en Sarmiento, es ir poniendo algunas pautas.
Me consultaban, me preguntaban por técnicos. Pero bien, eh, porque yo conozco el fútbol de Azul, jugué 11 años. Sobre Galizio me consultaron qué me parecía, les di me respuesta y ellos, después, debieron manejarse por lo que en comisión se decida. Yo les planteaba que Sarmiento debía rearmarse y necesitaba una persona de Tapalqué.
-¿Por qué entendías que debía ser alguien de allá?
-Venía una camada nueva de jóvenes. ¡Es muy difícil el fútbol de Sarmiento! No juega cualquiera, no dirige cualquiera. He tenido grandes compañeros que no han podido funcionar; la gente es muy pasional y es muy resultadista. Desde 2010 en adelante el hincha de Sarmiento se acostumbró a jugar finales. ¡Y no es siempre así! Está bien, hay un trabajo hecho y se llega a eso, pero llega un momento donde hay recambio. Y se corta.
"No quería refuerzos"
-Cuando tuviste la confirmación de que ibas a dirigir Sarmiento, ¿qué aspecto apareció en el horizonte como mayor desafío?
-¡Sarmiento no es fácil! Ese era el mayor de los desafíos. Hablando con Daniel Villarruel que es el actual presidente, le hice una propuesta que podía traer calma no sólo en los hinchas, sino darles confianza también a los jugadores del club. No quería refuerzos. Iba a encarar este nuevo proceso con los jugadores que tenía. Yo sé bien que la gente de Sarmiento es así: si vos traés un fenómeno y brilla, lo va a aplaudir; ahora, si vos traes un fenómeno y no anda, te lo va a putear. Y te lo va a hacer saber. Le ha pasado a Claudio Lambusta, en su momento a Fernando (NdR: Vieytes, ex DT del club), a Galizio.
-¿Cómo viviste el cambio de rol ante chicos que eran tus compañeros, sobre los cuales quizá tenías ascendencia pero no un poder de decisión?
-Es muy diferente. No son sólo compañeros, son amigos míos algunos, y son ídolos del club, como "Cacho" Gau, Diego Toledo, Ale Santiago, Juan Cruz Barra.
Les fui muy directo a todos, más que nada a los chicos: les pedí respeto. Para mí iba a ser algo nuevo y los iba a necesitar para ir aprendiendo día a día, pero basándonos siempre en el respeto. En ese sentido, los chicos...un 10.
-¿Cuáles han sido los logros más destacados hasta el momento, más allá de estar jugando semifinales?
-Armamos un grupo fuerte y les dimos rodaje a los más jóvenes. Ambas metas las pudimos lograr. Tengo un promedio de 24 años, es un equipo joven con jugadores que han jugado en Primera, pero siempre de la mano de compañeros experimentados. Por eso, en lo que hice mucho hincapié fue en que se empiecen a desenvolver ellos. Cuando digo desenvolver...nosotros cuando jugábamos con Emanuel Mera, que tiene 20 años, Laburdette, que tiene 21, Pablo Fittipaldi, Alex Casañas, le decíamos "correte para acá, andá para allá y después divertite". Ahora, tuvimos que implementarle más cosas, no sólo jugar, sino que aprender hablar dentro de la cancha, ordenarse, contagiar al compañero en diferentes circunstancias del partido.
Después, futbolísticamente hablando, podríamos haber jugado mucho mejor de lo que lo hicimos (tengo jugadores de muy buen pie). Hemos ganado partidos siendo inteligentes, otros los ganamos por superioridad, algunos los hemos perdido por no pensar.
-Viene Chacarita en semifinales. ¿Qué te preocupa del rival, qué te da confianza de Sarmiento?
-La actitud y el sacrificio es algo que le pude implementar a muchos, que no lo tenían. Tenían juego, pero no tenían esa movilidad y ese carácter que predominan en el fútbol ahora: ¡si no corrés estás frito! Antes pensábamos un poco más, poníamos la pelota por abajo. Ahora pasás a un delantero y el delantero te va a correr hasta el otro arco. Al tener tantos pibes, nosotros pecamos a veces de buscar jugar el palo por palo, el ir y no volver. Entonces, lo que tratamos de hacer desde la fecha 1 es el orden y el equilibrio del medio hacia atrás. Sarmiento tiene un arma que es muy fuerte, que no la empezó a usar ahora, siempre la ha usado, que es el contragolpe. Sarmiento se ha nutrido en los últimos 10 años de muy buenos delanteros, y en este caso no es la excepción: entre dos jugadores han hecho 16 goles, Barra y Fittipaldi.
Uno trata de trabajar todo, por ejemplo, cuándo hay que poner la pelota al piso y cuándo circularla. Eso es lo que más les cuesta a los chicos, por ahí tienen miedo a perderla, y más en una instancia como la que estamos por jugar. Pero, bueno, yo los lleno de confianza a todos.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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