22 de octubre de 2017
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Lo dijo ayer una nieta de Juan Dolores Portillo, el hombre que tenía 76 años y fue hallado muerto el jueves que pasó. La investigación que se está llevando adelante todavía no ha arrojado resultados positivos con relación al autor de este homicidio. “Lo único que pido es que se haga justicia. No quiero que hablen mal de mi abuelo. Mucha gente acota que se trataba de un violador. Me duele porque él ya no está y lo están ensuciando mal”, sostuvo la mujer.
“Lo único que pido es que se haga justicia. No quiero que hablen mal de mi abuelo. Mucha gente acota que se trataba de un violador. Pero primero tenés que conocer a las personas para después hablar. Me duele porque él ya no está y lo están ensuciando mal. Lo que pido es que lo dejen descansar en paz”.
Ayer, sobre el final de la entrevista mantenida con este diario, Sandra Fabiana Abitante se refirió así a lo que está siendo la investigación por el asesinato de Juan Dolores Portillo y a las repercusiones que el caso ha tenido hasta ahora.
Al jubilado, que tenía 76 años, lo hallaron muerto el pasado jueves. Pero al menos hasta ayer no se tenían novedades sobre el homicida. Y se está a la espera del informe definitivo de la autopsia, el cual la fiscal a cargo de la causa que se está instruyendo conocerá mañana, para tener más precisiones con relación a cómo lo asesinaron.
Mientras tanto, para la nieta y los demás familiares de la víctima de este homicidio, sigue siendo una incógnita lo que pasó. “Y queremos saber”, declaró Abitante..
“A mi abuelo lo mataron. Y la persona que lo hizo no es alguien fiable. Es decir, que no le importa lo que le hizo a mi abuelo”, sostuvo la mujer de 44 años que trabaja de niñera, según contó en esa charla que mantuvo con EL TIEMPO un día después a que el cadáver de Portillo fuera sepultado en el cementerio local.
La desaparición del jubilado -que era viudo, tuvo siete hijos y trabajó durante varios años en la Armada- había sido denunciada en sede policial el miércoles pasado por uno de sus hijos: un remisero con el que Portillo vivía en esa casa alquilada que está ubicada sobre Catriel casi Tapalqué.
A esa propiedad, en la que también vive un nieto de Juan Dolores Portillo, la víctima de este crimen había llegado después de que en febrero pasado salió de la cárcel, tras cumplir una condena por un caso de abuso sexual que tuvo como víctima a una nena y había ocurrido en Villa Piazza Centro de esta ciudad en enero del año 2013.
Interrogantes
-¿Por qué lo mataron?
-No sé. Él no molestaba a nadie. Era una persona que hablaba y ayudaba a todos. Ayudaba a cualquiera que precisara algo y no se metía con nadie.
-¿Cómo se enteró que su abuelo estaba desaparecido?
-Porque me llamó por teléfono mi tío el miércoles, que me dijo que iba a hacer una denuncia porque mi abuelo estaba desaparecido. Yo no sabía qué decirle. La denuncia la hizo su único hijo varón, que es remisero, y vivía con él.
-¿Él lo había visto por última vez el martes pasado por la tarde?
-Él no, su hijo. O sea, su nieto, que también vive en esa casa.
-¿El chico comentó algo cuando su abuelo desapareció ese día?
-Mi sobrino estaba acostado y entredormido. Dijo que lo único que escuchó es que ese día fue una persona, que no sabemos quién es y ahora están investigando para ver si la pueden encontrar, a ver a mi abuelo. No sabemos si ese hombre era amigo de él o no. Le fue a comprar algo que tenía para vender. Creo que una bordeadora o una máquina de cortar pasto. Lo que a nosotros nos llama la atención es que este hombre, cuando fue el martes, le preguntó a mi abuelo si él estaba solo. Y mi abuelo le contestó que estaba su nieto, que dormía. Pero después no sabemos si este hombre se fue solo o con mi abuelo. También mi sobrino contó que mi abuelo le dijo que se iba a pasear los perros. Y ahí no apareció más. Cuando él se despertó el abuelo ya no estaba. Lo único que le dijo fue eso: que iba a pasear los perros y volvía. Pero no sabemos si se fue con este hombre o solo. A mi sobrino le pareció raro que no se llevara ni la campera ni la radio.
-¿Por qué le pareció raro eso?
-El abuelo no se iba sin esa radio a ningún lado. Hasta cuando iba al almacén se la llevaba. Pero había quedado ahí, sobre la mesa. Por eso yo enseguida, cuando fui a la casa y vi que la radio estaba, le dije a mi sobrino que algo le había pasado.
-¿Portillo solía ir a ese lugar donde lo hallaron asesinado el jueves?
-Lo encontraron a una cuadra y media de la casa donde vivía, cerca del arroyo, al lado de una planta. Iba a cazar ahí. También, a pasear a los dos perros que tenía. Al principio decían que se había ahogado. Pero yo sabía que no porque él, como había estado en la Marina, sabía nadar. Era imposible que se ahogara.
-¿Tampoco pensó que se podría haber suicidado?
-Sin saber todavía que lo habían matado, yo sabía también que no se había suicidado. No tenía problemas que lo pudieran llevar a hacer eso. Estaba re bien. No era para decir que se sentía mal y que se iba a suicidar. Después empezaron a hablar y a decir tantas cosas...
-¿Usted cree que lo mataron en ese lugar o que lo llevaron hasta ahí después de que lo asesinaron?
-¿La verdad?... Para mí no lo mataron ahí. Por lo que dicen, tenía en el cuerpo pequeñas piedras incrustadas, como que lo hubieran arrastrado hasta ese lugar. Son unas piedras de color negras que están en su casa, en el patio. Para nosotros, lo han matado en la casa y después lo arrastraron hasta ahí. Pero por qué lo mataron, eso no sabría decirlo.
-¿Qué le dijeron en la Policía con relación al hallazgo del cadáver?
-Cuando yo estuve en la DDI escuchaba lo que comentaban. Decían que tenía un golpe en la cabeza, pero que no habían encontrado con qué lo golpearon. También decían que tenía los ojos lastimados, toda la cara desfigurada y que él se intentó defender hasta último momento. La camisa que tenía puesta se la sacaron para ponérsela en la boca y que no pueda respirar. Fue como lo último que hicieron para poder matarlo. Y me acuerdo que decían que tenía los bolsillos de los pantalones como para afuera.
-¿No le robaron nada, teniendo en cuenta que el viernes policías hicieron un rastrillaje en el lugar donde lo habían encontrado para buscar su billetera?
-Le faltaban la plata, los documentos, la llave de la casa y las tarjetas de crédito. Le robaron todo.
-¿En alguna oportunidad le manifestó algún temor o preocupación?
-No. Yo era una de las nietas que más iba a verlo. Él me contaba todo y era muy confidente conmigo.
-¿Cree que van a encontrar al autor del crimen?
-Mi abuelo no está descansando en paz. Lo va a hacer cuando encontremos al culpable, que yo creo que va a aparecer.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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