31 de mayo de 2015
Escribe: Prof. María - Liliana Christensen
Transcurridos los festejos imponentes que durante varios días se desarrollaron para, supuestamente, honrar un nuevo aniversario de la Gesta de Mayo, se imponen algunas reflexiones.
Muchos adolescentes que son mis interlocutores cotidianos plantearon inquietudes, se hicieron y me hicieron preguntas. Convencida de que las preguntas deben ser contestadas sin hipocresía, particularmente cuando uno tiene el compromiso de formar a las nuevas generaciones, me consagré a la búsqueda de material bibliográfico que resultara útil para esclarecer el panorama y aportar algunas respuestas que pudieran contribuir a explicar lo inexplicable.
No es inédito el fenómeno al que asistimos durante este largo fin de semana patrio. O al menos no lo es en su espíritu, no lo es en su intención. Se diría que con un caudal de recursos extraordinariamente superior dados los avances tecnológicos de nuestra época, lo que se puso en escena es simplemente un nuevo acto de una vieja representación.
Silvia Mercado, en su libro El inventor del Peronismo (Raúl Apold, el cerebro oculto que cambió la política argentina), nos cuenta una entrevista que mantuvo un personaje cuyo nombre mantiene en el anonimato con el ex presidente Néstor Kirchner en Olivos. Fue una tarde de fines de marzo de 2008 y el invitado viajó expresamente desde Mar del Plata convocado por una razón muy particular. El diálogo es el siguiente:
“- Gracias por venir- dijo Kirchner, de repente, sin mirarlo-. Te mandé llamar porque me dicen que vos conociste a Apold.
-Lo conocí en los 70, cuando estaba enfermo y prácticamente solo. Pero hablé mucho con él. Incluso llegué a grabarlo, aunque en la dictadura tuve que tirar las cintas.”
-¿Para vos, qué hizo?
-Puso a todo el aparato del estado para comprar los medios y llevó a los mejores periodistas, artistas, fotógrafos, dibujantes y directores de cine a trabajar para el gobierno. Nunca se invirtió tanta plata en los medios y en la cultura. Ni antes, ni después.
-¿Y para qué sirvió todo eso? A Perón le dieron un golpe igual.
-Le dieron el golpe porque ya estaba cansado y tenía ganas de irse. Pero el peronismo todavía existe. Es lo único que existe.
Ahí fue cuando Kirchner le clavó la mirada. Hasta ese momento lo escuchaba con la atención dispersa.
-¿Qué querés decir? No te entiendo.
-Que la mayor inversión de Perón para la posteridad no fueron los sindicatos, ni las obras públicas, sino el peronismo, construido por Apold y todo el aparato de propaganda del Estado; una genialidad.
-¿Vos decís el relato del peronismo?
-Digo el peronismo. ¿El relato? No lo había pensado, aunque sí: el peronismo como relato.”
La contundencia del testimonio me exime de mayores comentarios.
Las imágenes que la TV nos acercó durante estos días de festividades patrias parecen confirmar las aseveraciones transcriptas. Una conmemoración que es de todos los argentinos, convertida en acto de campaña del oficialismo; el despliegue de recursos tecnológicos, artísticos, creativos, al servicio de la autocelebración de un régimen y de su jefa. El culto a la personalidad, la magnificencia de los festejos y el consiguiente derroche de dineros públicos que seguramente podrían tener un mejor destino fueron una bofetada en el rostro de una sociedad harta, desencantada, atrapada en su agobio cotidiano.
Es muy complejo explicar la realidad política argentina y mucho más lo es intentar analizar tanto exceso, tanta desmesura. La lectura suele ser esclarecedora, y entonces continuamos avanzando en las páginas del libro antes mencionado. En el capítulo IV encontramos más señales. La autora se refiere a la campaña electoral de 1951, en la que el Gral. Perón se jugaba la reelección. Allí se explaya sobre el renunciamiento de Evita a integrar la fórmula presidencial, y vuelve a mencionar a Apold:
En ese contexto, “Apold logró lo que Perón buscaba: que ninguna otra figura, fuera de Eva, opacara ni un centímetro de diario ni un segundo de radio la imagen presidencial, que así tuvo un megalanzamiento de campaña, con emoción popular y dramatismo teatral incluido, como jamás existió en la historia argentina.”
“Antes de la realización del comicio, exactamente una semana antes y como broche de oro de su plan, Apold inauguró la megamuestra ‘Nueva Argentina’ sobre la calle Florida, desde Avenida de Mayo hasta la calle Paraguay, una instalación –diríamos ahora- descomunal, que mostraba todas las realizaciones del gobierno en una especie de galería con la calle techada, de excelente calidad gráfica, que obligaba a los paseantes a levantar la cabeza y mirar hacia arriba para disfrutar los diseños, como si se tratara de los frescos de la Capilla Sixtina. Los dueños de los locales de Florida intentaron quejarse ante las autoridades municipales porque fueron obligados a cerrar durante una semana, aunque no lo hicieron en forma oficial.”
El 11 de noviembre de 1951 Perón ganó las elecciones con el 62,49% de los votos, contra el 31,81% que sacó la fórmula Balbín- Frondizi. Cierto es que el peronismo había instalado el estado de bienestar en la Argentina y que muchas condiciones de vida y de trabajo habían mejorado sensiblemente. El estado peronista permitió una mayor participación de los asalariados en el ingreso nacional e incrementó la inversión estatal en vivienda, educación y salud. La autora afirma que “analizadas las condiciones políticas de la etapa y vistas las posibilidades prácticamente nulas de realizar campaña, es poco menos que milagroso que más de dos millones de personas votaran contra el gobierno.”
Las sumas siderales aplicadas a la propaganda oficial escandalizan hoy a gran parte de la población, pero no son en modo alguno un fenómeno nuevo. En La Nación del domingo 24 de mayo puede leerse que “El gobierno ya gastó el 70% del presupuesto anual de publicidad”. Se usaron $840.000.000 de 1.203.000.000 asignados al rubro “Prensa y Difusión de Actos de Gobierno”. El ritmo de ejecución hace prever que en poco tiempo más el gobierno deberá recurrir a fondos suplementarios para hacer frente al cronograma electoral. Y aún más, se aporta un dato comparativo que no deja de sorprender: desde 2003 a 2014 los fondos para propaganda oficial se incrementaron 3811%.
El divorcio evidente entre la realidad y el relato hace que cada vez se necesite más y más dinero para contar lo que no existe, para fortalecer una representación simbólica que desplace los datos concretos y pueda convencer a la ciudadanía de que eso que aparece muy bien contado en los spots publicitarios es la realidad. Fuera de ese mundo ideal están la pobreza, la inseguridad, la inflación, el narcotráfico, la desnutrición infantil, la degradación del sistema educativo, el crecimiento exponencial del negocio del juego que destruye la vida de las personas y las familias. Fuera de ese mundo ideal están los ciudadanos de carne y hueso que tienen objetivos muy elementales, de corto plazo, a los que las sucesivas crisis vividas en los últimos años le han proporcionado una cuota de resignación y conformismo que conspira contra los sueños de progreso que supo abrigar en otros tiempos el pueblo argentino. Por eso se tolera la híper corrupción que viene retaceando recursos para solucionar de verdad los graves problemas de la población. Por eso se mira para otro lado y se hace oídos sordos a las denuncias que se multiplican de manera constante. Por eso se acepta la banalización de la política y se admite que la campaña electoral transcurra por los escenarios del show y no por los carriles serios de debate y discusión política que la gravedad inusitada de la situación del país requiere.
Es tarea ardua formar a las nuevas generaciones. Exige autenticidad y compromiso. La Historia, esa gran maestra como decían los griegos, siempre puede darnos una mano. Se trata de volver a ella una y otra vez, leer y repasar los hechos del pasado que están debidamente registrados y documentados, e interpretarlos. Nos ayuda a entender el presente. Seguramente surgirán más preguntas. Porque de eso se trata: no de encontrar respuestas definitivas, sino de abrir mentes y espíritus a la formulación de nuevas preguntas.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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