Eva Perón dio un solo discurso en esta ciudad y fue el domingo 5 de marzo de 1950. Consistió en una aguerrida declamación que improvisó en el veredón municipal, durante el cierre de una jornada de cooperativistas agrarios. Afirmó que “el general Perón ha entregado un millón de realidades y por eso ya está en el bronce y en la inmortalidad.”
El saludo del presidente Juan Perón y su esposa Eva Duarte en Azul, el mediodía del 5 de marzo de 1950. FOTO “FÉNIX” (ORIGINAL), DIARIO DEL PUEBLO - HEMEROTECA OYHANARTE
Eva Perón habla por única vez en Azul: “Estamos bendiciendo al cielo porque en él haya un Dios tan criollo que ha mandado a un Perón a esta tierra” FOTO “LA MASCOTA” (ORIGINAL), EL CIUDADANO - HEMEROTECA OYHANARTE.
Escribe: Marcial Luna
EL DATO:
Fuentes utilizadas en el presente artículo: Diario del Pueblo, 6-3-1050; El Ciudadano, 9-3-1950; El Tiempo, 9 y 10-3-1950. [Las ediciones originales pueden consultarse en: Hemeroteca “Juan Miguel Oyhanarte” de Azul].
NOTA IEl presuroso tren “Huemul” había detenido su marcha minutos antes. Eran las 10.15 del domingo 5 de marzo del año 1950 cuando
Eva Perón descendió a la plataforma de la estación Azul del Ferrocarril General Roca. Llevaba un traje sastre entallado y peinado de rodete bajo.
Desde el tren comenzó a descargarse una significativa cantidad de paquetes que, ese día, Eva trajo de regalo para niños de la ciudad. La carga se transportó hasta un camión que, sin pérdida de tiempo, la trasladó a distintos barrios azuleños para su reparto. Los paquetes contenían ropas y juguetes.
Saludó y agradeció, Eva Perón, a unos y a otros, en la estación de ferrocarril. Pero su misión ese día era otra: acompañar a su esposo, el presidente de la Nación
Juan Domingo Perón, en el acto de clausura de la
Primera Conferencia de la Asociación de Cooperativas Agrarias Bonaerenses. El acto central se había previsto para el mediodía.
Antes de iniciar la marcha hacia el centro de la ciudad, una alumna de la Escuela Normal se acercó a Eva Duarte y le obsequió un ramo de orquídeas. No se aproximó en soledad, sino flanqueada por el inspector de enseñanza, Antonio Serrao, y directivos de tres colegios de nivel secundario: Nacional, Industrial y Normal.
Un corsé de policías empujaba a la multitud que intentaba alcanzar con sus manos a la pareja presidencial.
Peones y sulkys El centro de la ciudad se había atestado de vehículos criollos, entre ellos varios sulkys. Fue incesante la circulación de cooperativistas y obreros agrarios que habían llegado desde diversos puntos de la provincia de Buenos Aires. Por el Congreso Agrario. Y por Perón.
En el veredón de la Municipalidad, se dispuso un palco oficial decorado con banderas y escarapelas celestes y blancas.
Flamearon frases del
Martín Fierro a la izquierda del edificio comunal, porque allí aún se alzaban los muros del antiguo Consejo Escolar. En algunos domicilios particulares y comercios, también, ese día, ondeó el pabellón patrio.
Por la calle Yrigoyen se extendió un férreo cordón policial, con el fin de que la comitiva oficial pudiera circular sin inconvenientes ni demoras, en un automóvil dispuesto al efecto, en el trayecto previsto en el protocolo de esa jornada: desde la estación ferroviaria hacia el edificio municipal.
Durante el recorrido, el primer mandatario y su esposa respondieron los saludos de los azuleños que le manifestaron su adhesión. Fueron escoltados por la caballería policial.
Dos figuras se destacaron en la comitiva del presidente Perón y de su esposa: el gobernador de la provincia de Buenos Aires, coronel
Domingo Alfredo Mercante; y el ministro de Hacienda,
Ramón Antonio Cereijo. En las sombras, sin embargo, se mantuvo
Alejandro Apold, el cerebro de la propaganda justicialista.
En el palco del veredón comunal, un niño ascendió con una ofrenda floral y recibió el saludo de Juan y Eva Perón. En el centro azuleño, se escuchó resonar el Himno Nacional Argentino, ejecutado por la banda de la Escuela de Policía.
La Plaza San Martín fue un escenario masivo, ese mediodía del 5 de marzo de 1950, y testigo del único discurso que Eva Perón pronunció en Azul.

Una multitud cubre la Plaza San Martín, en el cierre del Congreso Agrario de los bonaerenses. FOTO “FÉNIX” (ORIGINAL), DIARIO DEL PUEBLO - HEMEROTECA OYHANARTE
A continuación, la
transcripción completa de esa pieza documental que posee un significativo valor histórico.
“Perón es sagrado” “Con emoción recibo el aplauso de ustedes y debo confesar que nunca me he encontrado en situación tan difícil como ésta, de tener que hablar después de la magnífica conferencia que ha dado sobre el campo argentino el líder de todos los trabajadores, el general Perón -dijo Eva Perón, en el inicio de su discurso. La crónica de la época apuntó que, en diversos pasajes de su improvisación,
“se le tributó a través de sostenidos aplausos”.“De lo que el general Perón ha hecho por los trabajadores del campo ya han sabido los propios peones, cuando el coronel Perón, en la Secretaría de Trabajo y Previsión, levantó como una bandera ese famoso Estatuto del Peón, que fue, en todos los rincones de la patria, un rayo de luz para esa peonada explotada, sumergida y sin esperanzas en su reivindicación social.“Y lo que el general Perón hace, ha hecho y hará por el campo argentino, lo estamos recibiendo todos los argentinos: una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”. “Los trabajadores del campo argentino, abrazados fraternamente con los trabajadores urbanos, trabajan, luchan y tienen fe ciega en el general Perón, porque saben que él es el único que puede darles las conquistas sociales, materiales y espirituales que tanto anhelaban y que siempre se les negó.“Sobre todo, una de las conquistas más grandes que ha llevado y lleva el general Perón al campo, es a la mujer abnegada, que trabaja al lado del hombre, del padre o del hermano, para colaborar en la grandeza de la Patria, y que tiene derecho a una vida mejor y más digna, como la que está edificando y consolidando el general Perón.“Puede tener la plena seguridad el general Perón que todas las mujeres del campo, que todas las mujeres argentinas, estamos bendiciendo al cielo porque en él haya un Dios tan criollo que ha mandado a un Perón a esta tierra; porque nosotras, hemos sufrido la ignominia de los malos gobiernos y hemos sentido la impotencia de nuestra debilidad por no poder traer a nuestra casa la felicidad que usurpaban nuestros padres.“Por eso lo queremos a Perón, por eso lo apoyamos a Perón y por eso moriremos por Perón.“Este maravilloso espectáculo, mi general, es brindado por todo el pueblo de la República. Son los hombres del campo, los hombres que trabajan, toda nuestra vanguardia descamisada, que dice siempre: ‘¡Presente!’, porque sabe que en este ‘¡Presente!’ está el futuro venturoso que deparará el general Perón con su obra de patriota, a todos los argentinos.“Como descamisada, que ama entrañablemente a todos los hombres y mujeres humildes de la Patria, a todos los que trabajan, sé lo que ha hecho el general Perón por todos nosotros, y colaboré y estaré siempre luchando para que llegue al campo argentino la obra social, en especial la vivienda, que tanta falta hace y tantas cosas que gracias a Perón estamos recibiendo a manos llenas todos los argentinos.“Por un ensueño argentino, el general Perón ha entregado un millón de realidades. Este es Perón. Esto es lo que realizó y por eso ya está en el bronce y en la inmortalidad."Nosotros, mi general, no somos egoístas. Dios, en su grandeza y en su maravillosa sabiduría, a los que les dio dinero les restó corazón y valores morales y espirituales que brindó a manos llenas al pueblo argentino.“Nosotros no somos envidiosos ni egoístas, y por eso queremos conferirle en vida al general Perón los honores que merece; porque, para nosotros, el general Perón es sagrado. Por esta circunstancia, al levantarnos nos acordamos de él, porque sabemos que se ha acercado tanto a lo perfecto, que ya está en la inmortalidad".“Agradezco la obra de colaboración que ha hecho el coronel Mercante al general Perón. Yo no acostumbro jamás a elogiar. Quiero que los descamisados tengan la plena seguridad de que cuando digo algo es porque lo he pensado y lo he comprobado. Lo que yo siempre digo de Perón, lo digo porque sé que Perón es lo más grande de nuestra nacionalidad; lo que siempre digo de Mercante, es porque Mercante trabaja con inteligencia, con patriotismo y con lealtad para con el general Perón. Por eso yo siempre apoyo la obra de Mercante. Me halagan sus palabras hacia cada humilde mujer, que no hace más que querer que todos los sueños del general Perón se cumplan y se conviertan en realidades en beneficio de esta tierra de promisión. Gracias, mi coronel”, dijo Eva Perón, dirigiéndose a Mercante y concluyó:
“Quiero terminar recordándoles que, así como un gran escritor católico, fervoroso de Napoleón, dice que no concibe el cielo sin su Emperador, los argentinos, los peronistas, no concebimos el cielo sin el general Perón”.

El presidente Perón saluda a su esposa luego del discurso pronunciado en el veredón municipal de Azul. Mercante observa y Cereijo, detrás del jefe de Estado, no oculta su alegría. FOTO “FÉNIX” (ORIGINAL), DIARIO DEL PUEBLO - HEMEROTECA OYHANARTE