30 de agosto de 2019
Seis meses después a que por un incidente de tránsito ocurrido sobre la Ruta Nacional 226, en jurisdicción de Azul, murieran cuatro personas y dos más resultaran gravemente lesionadas, el conductor de uno de los autos implicados en lo que había sido aquella colisión fue indagado ayer en Tribunales.
Se trata de un joven que, en el marco de la causa penal que se está sustanciando por lo sucedido, figura procesado por el delito de homicidio culposo agravado por la conducción imprudente de un vehículo automotor y la pluralidad de víctimas fatales.
Entre las personas fallecidas en aquel siniestro vial estuvieron la abuela y un tío del azuleño imputado, que tiene 24 años de edad y se llama Santiago Ferrarello.
También en ese choque frontal, ocurrido a la altura del kilómetro 217 de la Ruta 226 en horas de la noche del 24 de febrero pasado, murieron dos de las ocupantes del otro rodado implicado en esa colisión contra el Fiat Palio que guiaba Ferrarello: una estudiante universitaria que tenía 19 años y se llamaba Micaela Acosta y una mujer identificada como Guillermina Antonella Vitale, de 38.
Los familiares de esas dos víctimas, que viajaban en un Peugeot 207 que era guiado por la pareja de Vitale y había resultado con lesiones de gravedad en la colisión, están reclamando justicia por aquello que pasó.
Un pedido que, en el marco de una manifestación que llevaron a cabo ayer en la puerta del edificio de Tribunales alrededor de cincuenta personas, implica para ellos que el conductor procesado por lo sucedido esté detenido y que en esa condición llegue al juicio que por este caso se deberá hacer.
Lo indagaron ayer y declaró
La causa penal relacionada con este siniestro vial se está instruyendo desde la UFI 13, la Fiscalía a cargo de Javier Barda.
Ayer Ferrarello se presentó en Tribunales para cumplir con la indagatoria. A diferencia de lo ocurrido con otros episodios de similares características, el joven nunca estuvo privado de la libertad por esos cuatro homicidios de tipo culposo que le están imputando a título penal en carácter de autor.
La audiencia se desarrolló en horas de la mañana y se extendió hasta el mediodía, mientras en las afueras de Tribunales los familiares de Micaela Acosta y Guillermina Antonella Vitale estaban presentes, aguardando lo que pasaba con esa indagatoria donde el joven declaró.
Un día antes, acompañados también por una importante cantidad de personas, la madre de Acosta y las hijas de Vitale habían estado en la puerta de Tribunales protagonizando una primera movilización. Y esa manifestación, donde exhibieron carteles y pancartas, la reiteraron ayer en el frente del Palacio de Justicia local, en reclamo por ese pedido de justicia que desde que este hecho se produjo ha unido a las familias de la joven estudiante y de Vitale, una mujer que -según sus hijas le contaron ayer a EL TIEMPO- cuando falleció estaba estudiando Derecho y daba clases en esa casa de altos estudios con sede en esta ciudad.
Cuatro muertos y dos heridos graves
No bien aquel incidente de tránsito sucediera, esa misma noche del domingo 24 de febrero en que el choque se produjo la primera que falleció fue la abuela de Ferrarello, que tenía 78 años de edad y se llamaba Olga Beatriz Petersen.
Intervención policial mediante y de personal médico, que en varias ambulancias concurrió al lugar donde este siniestro vial se produjo, los demás ocupantes de ambos vehículos involucrados en aquella colisión fueron trasladados con lesiones de diferente consideración al Hospital Pintos.
Al día siguiente -es decir, el 25 de febrero- murieron Acosta y Vitale. En tanto, el deceso de la cuarta de las víctimas fatales de aquel choque se produjo el 16 de marzo, cuando también permanecía internada en el centro asistencial municipal de Azul. Tenía 54 años, era docente y se llamaba Flavio Emilio Ferrari. “Mandarina”, tal su apodo y por el que fuera ampliamente conocido, era el tío de Ferrarello y otro de los ocupantes del Palio cuando, de regreso a Azul desde Tandil, se produjo aquel siniestro.
En el choque hubo tres sobrevivientes: el joven imputado; un amigo suyo, que estuvo varias semanas internado y se llama Luis Miguel Prezioso; y el conductor del Peugeot en el que viajaban Vitale y Acosta. Ese hombre, que también sufrió graves lesiones y permaneció hospitalizado bastante tiempo, se llama Marcos Martín Fernández.
Fernández era pareja de Vitale. Y aquella noche viajaban a Tandil, donde en ese entonces estaban viviendo las dos hijas de la mujer que falleció.
Antonella Acosta, que tenía que rendir un final al otro día, inició con ellos aquel domingo un “viaje compartido”.
La joven no conocía a la pareja; pero aprovechó que Fernández y Vitale viajaban hacia la ciudad serrana para ir en el auto con ellos y compartir gastos, una práctica que resulta habitual.
Ahora, los familiares de dos de las víctimas de este siniestro vial están unidas en un mismo reclamo de justicia por aquel siniestro vial que, para Mónica Acosta, implicó que su hija falleciera. Y para las hermanas Trinidad y Camila, que su mamá también muriera a causa de lo que fue aquel choque. Un siniestro vial donde, según diferentes pericias y testimonios incorporados a la investigación que se está llevando adelante, la responsabilidad a título penal en lo ocurrido la tuvo el joven que está procesado.
Dos hijas que piden justicia
Trinidad y Camila se llaman las hijas de Guillermina Antonella Vitale, una de las víctimas fatales de aquel incidente de tránsito ocurrido el 24 de febrero pasado sobre la Ruta 226, en jurisdicción de Azul.
“Estamos reclamando justicia y que el asesino Santiago Ferrarello vaya preso porque mató a mi mamá y a Mica”, dijo ayer en diálogo con EL TIEMPO una de las hijas de la mujer fallecida en ese siniestro vial.
“Mi mamá viajó para Azul. Nosotras en ese tiempo estábamos viviendo en Tandil. Aquel domingo viajó a traer al hijo de su pareja. En el camino de vuelta, chocaron. Nosotros nos enteramos como cuatro horas después. Cuando llegamos acá a Azul, ella ya estaba sin vida”, recordaron sobre esa noche de domingo en que este choque sucedió.
La madre de Trinidad y Camila murió horas después a ocurrido aquel siniestro vial, cuando permanecía internada en el Hospital Pintos y ya era lunes 25 de febrero.
Luego de aquella muerte, las hijas de Vitale decidieron radicarse en Azul, donde ahora están llevando adelante este reclamo por lo que pasó con su madre.
De Guillermina Vitale, sus hijas contaron: “Estaba estudiando abogacía, daba clases en Derecho y trabajó haciendo una pasantía acá también”, dijo una de las chicas señalando el edificio de Tribunales.
En ese mismo lugar, ayer aguardaban por la indagatoria al joven acusado del homicidio culposo de su madre, lo cual sucedía mientras las dos eran voceras de esa movilización donde pidieron justicia por lo que pasó.
Micaela Acosta, la joven que también murió en este incidente de tránsito, conoció a Guillermina Vitale aquella misma noche en que las dos fallecieron.
Las hijas de Vitale contaron que la estudiante había hecho “un viaje compartido” en el auto en el que regresaban a Tandil su mamá y su pareja, uno de los sobrevivientes de aquella violenta colisión contra el auto que manejaba Ferrarello, el imputado.
Seis meses después de aquellos dos decesos, las chicas contaron que a ellas y a la mamá de Micaela Acosta “nos unió esto: haber perdido a dos personas importantes en nuestras vidas, algo por lo que ahora estamos pidiendo justicia”.
Según afirmaron ambas jóvenes, justicia en este caso significa para ellos que Santiago Ferrarello “esté ya detenido”.
“El objetivo nuestro es que Ferrarello vaya preso”

Los abogados Gayani y Turón Molina, dialogando ayer en la puerta de Tribunales con quienes formaron parte de esta manifestación pidiendo justicia por las muertes de Micaela Acosta y Guillermina Vitale. NICOLÁS MURCIA
Juan Ignacio Gayani e Ignacio Turón Molina están presentados como Particulares Damnificados en la causa penal que lo tiene como imputado a Santiago Ferrarello por este incidente de tránsito.
Desde esa parte, están patrocinando a la madre de Micaela Acosta y a las hijas de Guillermina Vitale, dos de las víctimas que tuvo ese siniestro vial ocurrido el 24 de febrero pasado.
Ayer, ambos abogados estuvieron acompañando la manifestación que en reclamo de justicia por lo sucedido se hizo en Tribunales.
Además, Gayani presenció esa indagatoria donde Ferrarello declaró. Y después, junto a Turón Molina, ambos se refirieron a lo que fue esa audiencia y a otros aspectos vinculados con esta causa penal que se instruye desde la UFI 13 a cargo del fiscal Javier Barda.
“La declaración que hizo Ferrarello fue muy similar a la versión de los hechos. Fue conteste con lo que está probado en la causa, con las pericias que ya se produjeron y con los testimonios que hay. Él dice que comenzó un rebase (sobrepaso) de un camión en un lugar de la ruta que no estaba permitido y que estaba marcado con línea amarilla. También, que advirtió que de frente venía un vehículo, que vio las luces y que, a pesar de eso, la maniobra que utilizó para poder salir de esa situación fue tirarse a la banquina contraria, que es la banquina donde finalmente se produce la colisión”, expresó el abogado Gayani.
Aquel domingo el choque frontal entre ambos rodados se produjo sobre la banquina de la mano donde circulaban en el Peugeot, en dirección hacia Tandil, Vitale, su pareja y Acosta.
Al ser consultado sobre la demora en cumplirse con esta indagatoria al azuleño procesado por este hecho, el abogado Turón Molina sostuvo: “Además de que le están imputando cuatro homicidios culposos, hubo dos personas que resultaron con lesiones graves. La demora estuvo en la calificación de esas lesiones, que en principio iban a ser gravísimas. La evaluación de los lesionados, tanto de Fernández como de Prezioso, fue lo que demoró el llamado a indagatoria. De lo contrario, esa audiencia se hubiese hecho hace dos meses”.
“A criterio nuestro, en realidad está todo muy claro. Sobre todo después de esta indagatoria, por lo que consideramos que la causa ya estaría en condiciones de ser elevada a juicio”, señalaron ambos letrados en ese contacto que mantuvieron con los medios en la puerta de Tribunales.
Gayani, también, hizo alusión a la detención para el imputado que están pidiendo los familiares de dos de las víctimas, a los que patrocina junto con Turón Molina.
El abogado explicó que, como Particulares Damnificados que son en esta causa penal, no tienen la potestad para solicitar dicha medida de coerción.
“No estamos habilitados por ley para pedir la detención. Pero no bien comenzó la instrucción de esta causa, y nuevamente ahora, hablamos con el Fiscal al respecto. Su criterio en este caso es no pedir la detención”.
Pero teniendo en cuenta lo que vendrá, Gayani señaló que en el juicio que deberá hacerse por este caso “el objetivo nuestro es que Ferrarello vaya preso porque así es la ley. El delito que se le imputa es un cuádruple homicidio culposo, además de las lesiones graves que sufrieron dos personas. Ese delito prevé una pena máxima de hasta seis años y en su máximo, esa pena no es excarcelable. Como representantes de las familias de dos de las víctimas, vamos a trabajar para que se le otorgue la pena máxima. Consideramos que, de acuerdo a las características que tuvo el hecho, eso sería lo que correspondería”.
Desde el punto de vista del abogado Gayani, lo que sucedió en este caso “no fue un simple accidente de tránsito”, ya que de parte de Ferrarello “hubo un montón de negligencias de carácter gravísimo”. Y Turón Molina agregó en ese sentido: “Él mismo reconoció en la indagatoria esa maniobra negligente e imprudente de sobrepaso que efectuó en un lugar prohibido de la ruta, con doble línea amarilla. Lo ratificó. Y si el propio imputado declara esos hechos, entendemos que mucho más para hacer en la prueba no hay, por lo que se debería avanzar hacia la etapa del juicio”.
“Mientras a mi hija ya no la tengo, él sigue manejando”

Mónica Acosta, la mamá de la joven estudiante fallecida en este siniestro vial. NICOLÁS MURCIA
“Mica tenía 19 años y estudiaba en Tandil. Estaba en el segundo año de la carrera de Ingeniería de Sistemas. Su sueño era irse de la Argentina, pero no lo llegó a cumplir. Había preparado un final, todo el verano, para rendir. Era una materia de segundo que le quedaba para pasar a tercero. Y ese domingo viajó porque rendía al otro día. Tenía excelentes calificaciones y lo era desde lo humano. No lo digo porque sea mi hija. Lo dicen sus compañeros, sus amigos y sus profesores en la facultad. Iba a rendir y tenía previsto volverse el lunes”.
La introducción de Mónica Acosta sobre lo sucedido el 24 de febrero pasado, cuando su hija viajaba a Tandil y falleció, sirve para conocer un poco más la historia de la joven estudiante convertida en una de las victimas de aquel siniestro vial ocurrido en horas de la noche de ese domingo.
El último contacto que Acosta tuvo con su hija, según contó ayer su mamá en la puerta de Tribunales, fue cuando la joven le mandó un WhatsApp donde le decía que ya estaba en la ruta viajando hacia Tandil, la ciudad serrana donde esa noche en que murió la esperaban dos de sus amigas para cenar y, al día siguiente, tenía previsto rendir aquella materia que había preparado durante todo el verano.
El último registro en vida que tuvo de su hija fue una foto que la joven le mandó a sus amigas. “Y la última conexión que yo tuve con ella fue a las 20.45”, señaló Acosta.
Después, Micaela Vitale ya no pudo contestar más mensajes de su mamá, que la volvió a ver cuando ya habían pasado unos minutos de la medianoche de aquel día domingo, mientras permanecía internada y gravemente herida en el Hospital Pintos.
Entonces de que eso sucediera -según contó- “su intuición” como madre le indicó ese domingo que algo malo había pasado con su hija. Y no se equivocó. No bien empezó a escuchar sirenas de ambulancias y de bomberos, ella sospechó que algo malo, mientras su hija viajaba a Tandil, le había ocurrido.
“Ahora a Mica ya no la tengo más por un negligente y un imprudente. Hay ocho testigos que dicen a qué velocidad circulaba y cómo venía”, afirmó ayer Mónica Acosta sobre la conducta desplegada en el siniestro vial por Santiago Ferrarello, el acusado.
La mujer también agregó que existen pruebas en la causa que señalan que ese joven, en el Fiat Palio que conducía, aquella noche regresaba de Tandil “zigzagueando en la ruta y pasando a cuánto vehículo se le cruzaba. Venía a alta velocidad”.
Ahora aguarda por el juicio al que deberá ser sometido el conductor del auto implicado en este siniestro vial.
Según expresó la mamá de Micaela Acosta, “yo quiero que llegue detenido al juicio, que es lo que corresponde. Mientras a mi hija ya no la tengo, él sigue manejando”.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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