9 de octubre de 2015
Por Adolfo Mirande
Especial para El Tiempo
“El martes ni te cases ni te embarques, ni hijo cases ni cochino mates”
No me iba volver a casar, no tengo hijos y no pienso embarcarme, tampoco tengo chancho para carnear, pero este martes nada iba salir bien, hoy ya era lunes y mañana era 13, martes 13.
Este lunes a media tarde estaba en la quinta que ocupaba circunstancialmente en las afueras de la ciudad de Azul con toda mi ansiedad a cuestas y con altos valores en las marcas de mi paranoia.
El martillero era astuto y de buen olfato; me arrendo la propiedad previo pago exorbitante y por adelantado. El hombre era otro cabo suelto que debía vigilar.
Había cometido el error más grande de mi vida al escapar de la banda con la valija repleta de dólares.
Me buscaba el “Cartel” con incansable denuedo y no cejaría hasta encontrarme para evitar el precedente de un díscolo más que por el valor de la suma contenida en la maleta.
La estructura de mi personalidad tiene contenidos irracionales que ponen una fuerte angustia a la situación en que me hallaba.
Soy un maldito supersticioso recalcitrante de lo que no puedo escapar y una paranoia descontrolada me persigue hasta la desesperación.
Jamás debí haber huido con esa plata.
Esa mejicaneada no era para una mente perseguida por tantos fantasmas.
Era una tarde muy fría en esa víspera del martes 13 y todo me sobresaltaba cuando extrañamente llamaron a la puerta. Me tomo de sorpresa porque no deberían llegar visitas por acá.
De todas manera debía atender el llamado y quede estupefacto cuando vi a mi ex esposa en el vano de la puerta.
Había muchas razones para que me odiara hasta la venganza pero no demostró ninguna actitud beligerante.
Y lo que yo esperaba era algún sicario de la banda y no la presencia de la mujer.
Mi ex no aclaro el porqué de su presencia ni el hecho de conocer mi paradero, pero me conto que volvía de un tratamiento psiquiátrico , al que no sabía para que iba, dijo, porque cada día estaba peor.
Y no creo de ninguna manera que pueda ayudarla.
Yo estaba huyendo de la persecución de hampones y de mis propios fantasmas.
La prueba de mi estado emocional surgía del hecho increíble de no haber reparado en la cantidad de errores y horrores que dejaba pasar y que ineludiblemente hacían a cuestiones de mi seguridad principalmente en lo referente a mi ex esposa.
En cambio comencé a beber con ella en forma abundante rememorando viejas borracheras en ese atardecer del lunes.
No, nada podía salir bien el martes.
Tal cual ella lo dijo el tratamiento no había funcionado mi esposa estaba más agresiva y más loca que lo habitual y su conducta era mas extraña de lo que yo nunca había visto. Y la mujer me odiaba.
Tomamos tragos fuertes como siempre, y yo hasta perder totalmente el conocimiento; nuestras borracheras eran como las peleas, muy intensas y hasta el final.
Después del coma alcohólico y de la violenta evasión desperté ¿martes 13?-.
Lo primero que sentí fue el dolor insoportable de mi cabeza que explotaba en pedazos como una bomba atómica.
Sin duda ya era la mañana del martes porque se filtraba una leve luz por las persianas.
Entre mi deshidratación y la fuerte resaca traté de incorporarme entre las arcadas que me producía la náusea.
Pero me resulto imposible moverme porque estaba maniatado con esposas de cuero.
Mientras me acosaba una tempestad de incertidumbre y me temblaba la firmeza de la cordura ocurrió otro hecho muy alarmante, pero que ponía las piezas en su lugar.
Mi ex esposa estaba borracha parada frente a mí y con una voz ronca de odio me decía, ¿donde está la valija?.
Contéstame rápido si quieres conservar el ojo que te queda.
Y ahí tuve conciencia de la falta de un ojo y del dolor que me producía su extirpación.
Todo estaba claro; ella era el sicario y además de su paga obtenía el cumplimiento de su venganza.
Después de verla avanzar hacia mí con el puñal en la mano jamás la volví a ver.
Cuando desperté estaba completamente ciego y nunca hice una declaración formal sobre estos sucesos.
No volví a ver a mi mujer ni a la valija.
Y proseguí con mis delirios supersticiosos y con mi chifladura paranoica.
Estos son unos borradores únicamente para mí.
¡No, nada podía haber terminado bien ese martes 13!
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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