Una semana después a que se había ido de su casa en Azul, Abigail Ortiz fue hallada el lunes en La Plata. La joven, que padece esquizofrenia, se encuentra ahora en su casa de Villa Piazza Norte, aunque es muy probable que tengan que internarla por su enfermedad. Patricia Cabrera, su mamá, agradeció ayer a la Policía y a la comunidad de Azul por el apoyo recibido durante esos días de incertidumbre que, afortunadamente, culminaron con el hallazgo con vida de su hija. [gallery ids="80633"]
Fueron siete días de una intensa búsqueda que, finalmente, tuvo un desenlace feliz.
El pasado lunes, esa búsqueda terminó cuando a la azuleña
Abigail Betania Ortiz la encontraron en La Plata.
La joven, de 23 años de edad, ya se encuentra de nuevo en esta ciudad en su casa de Villa Piazza Norte, el mismo lugar del que se había ido con la excusa de ir a comprar un encendedor y nunca más nada se supo de ella hasta una semana después a que se radicara una denuncia para dar con su paradero.
Su mamá dijo ayer, en diálogo con EL TIEMPO, que ahora es muy probable que a la joven la vuelvan a internar, teniendo en cuenta que padece esquizofrenia.
Esa patología había hecho que Aibigail se fuera de su casa el lunes de la semana pasada y que al menos hasta ayer, cada vez que su madre le preguntaba, ella no pudiera precisar de qué manera apareció en La Plata, como tampoco en qué lugares de esa ciudad y con quiénes estuvo durante todos esos días en los que no se supo nada sobre su paradero.
Anteayer, el mismo día de su hallazgo en la ciudad capital de la provincia de Buenos Aires, fue a su mamá a quien la joven llamó por teléfono en dos oportunidades. Y después hubo un tercer llamado, esta vez efectuado por un albañil de nacionalidad paraguaya que le contó a la madre de Abigail que la joven estaba con él, por lo que el hombre le pedía que fuera a buscarla.
Para cuando personal de la DDI Azul tomó intervención en la situación, el análisis de esas comunicaciones telefónicas realizadas desde dos teléfonos celulares distintos sirvieron para establecer que la chica estaba en La Plata y no en el Chaco, tal como la joven le decía a su madre cuando ella la interrogaba sobre ese lugar desde donde la estaba llamando.
“Gracias a Dios, hoy podemos estar contentos. Ella está todavía con un poco de crisis y shockeada. Estuvo muchos días sin alimentarse y en la calle”, contó ayer a la tarde en diálogo con este diario
Patricia Cabrera, la madre de Abigail.
La mujer, de 55 años de edad, cree que su hija siempre permaneció en La Plata en estos días en los que estuvo siendo buscada intensamente en diferentes lugares.
“Pero ella -dijo por su hija-
realmente no lo sabe. Nosotros le preguntamos y no sabe decirnos. Tampoco sabe cómo llegó hasta allá y todavía está medio confundida”. La esquizofrenia que Abigail Ortiz padece y la tiene bajo tratamiento psiquiátrico es la misma enfermedad que le hace perder noción del lugar dónde está y la que la ha llevado en varias oportunidades a fugarse de su hogar, de la misma manera que lo hizo cuando estuvo internada en el Servicio de Psiquiatría del Hospital Pintos, el centro asistencial al que ahora muy probablemente sea remitida nuevamente.
Así, el lunes de la semana pasada se fue. Y desde ese día, comenzó su búsqueda, tanto en Azul como en otras ciudades de la región, llegando incluso a darse aviso por su paradero a Bahía Blanca y Zapala.
En la primera de las ciudades mencionadas, en junio pasado, la habían encontrado cuando también se escapó. Y en la ciudad neuquina circularon versiones de que podía estar, teniendo en cuenta que en los días previos a ausentarse había estado preguntando sobre cómo llegar a Zapala.
Pero lo concreto fue que Abigail Ortiz estaba en La Plata.
“A simple vista, no tiene nada”En cuanto a su estado de salud, su mamá contó que
“el médico de Policía que la revisó encontró que en el cuerpo no tenía golpes, machucones ni nada de eso. A simple vista, por fuera no tiene nada”.“Ahora la tiene que ver un psiquiatra, aunque para eso se está esperando una orden de un juez porque es muy probable que la internen en Psiquiatría”, agregó Patricia Cabrera teniendo en cuenta esa patología esquizofrénica que la joven padece.
“Pasa que acá -dijo en alusión al lugar donde funciona el Servicio de Psiquiatría del Hospital Pintos-
es un lugar abierto”, lo cual no deja de preocupar a su mamá, teniendo en cuenta que en una ocasión anterior la joven ya se había escapado de ese centro asistencial local.
La DDI Azul encabezó la búsqueda de Abigail, contando con el apoyo de diferentes dependencias de seguridad de la ciudad. También, con el aporte de efectivos del Grupo Especial de Salvamento y Rescate de la Dirección de Bomberos de la Superintendencia de Seguridad Siniestral de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que el jueves de la semana pasada habían venido a Azul para hacer un rastrillaje por el arroyo.
Cuando el lunes pasado se estableció que la joven estaba en La Plata, inmediatamente el comisario mayor Nerio Nogueira, titular de la DDI Azul, puso a disposición de la madre de Abigail un móvil policial y dos efectivos de seguridad para ir a buscar a la chica.
De esa manera, la madre y una hermana de la joven viajaron a La Plata y llegaron en las primeras horas de ayer. En ese entonces, Abigail estaba en la DDI de esa ciudad.
El albañil que la había hallado la tuvo unas horas en una casa donde él y otros trabajadores de la construcción más están residiendo, en 30 entre 46 y 47.
Si bien la joven no se quedó con ese hombre después de que él mismo el lunes a la tarde habló con Patricia Contreras, el rápido accionar policial desplegado permitió localizar a la joven en la calle, por lo que fue trasladada a la DDI La Plata hasta que su madre llegó y se encontró con ella.
“El hombre que la encontró es un albañil de nacionalidad paraguaya. Junto a otros hombres, la habían hallado en la calle y la tenían en una casa que está en 30 entre 46 y 47, donde ellos están parando”, contó ayer a EL TIEMPO el comisario mayor
Nerio Nogueira.“Cuando desde la DDI La Plata fueron a buscarla a ese lugar, la chica ya se había ido. Pero la pudieron encontrar a unas cuadras, en un estado deplorable, ya que estuvo siete días sin tomar medicación, sin bañarse y con la misma ropa”, agregó el funcionario policial.
“En el viaje vino tranquila. A las siete y media de la mañana (por ayer)
, ella ya estaba de nuevo en Azul con su mamá”, señaló también Nogueira.
“Cuando nosotros llegamos ella estaba ahí, en la Policía. Después de que la habían encontrado en la calle, la estaban conteniendo”, recordó la madre sobre lo que fue ese encuentro con su hija después de una semana en la que no se supo nada sobre su paradero.
“Estuvo todo el tiempo deambulando en la calle, nunca estuvo en un lugar fijo. Aparte, allá en La Plata ella no conoce a nadie, porque nosotros no tenemos familia ni nada”, indicó Patricia Cabrera.
“Ayer a la tarde ella me llamó”, recordó la mujer sobre lo que fue el lunes pasado ese primer contacto telefónico con su hija Abigail.
“Se ve que me llamó cuando estaba en un momento de lucidez, que es cuando recuerda números de teléfono. Me dijo que me quería, lloraba y decía que algo le dolía y que se iba a morir. Yo empecé a preguntarle dónde estaba y me decía que no sabía. Después, mientras no paraba de llorar, me decía que estaba en el Chaco”.Después hubo otro llamado de Abigail desde ese mismo celular. Y la tercera comunicación ya fue la efectuada, desde otro teléfono, por el albañil que la encontró en La Plata.
Para ese entonces, ya se sabía que la joven estaba con vida y en sede policial, por lo que el lunes, desde la DDI, se decidió ir a buscarla.
“En ese otro llamado, un hombre me dijo que mi hija estaba con él y me pidió que la fuera a buscar. Me decía que él era una persona mayor que también tenía hijos y que le daba lástima ver cómo estaba ella”.Ese albañil de nacionalidad paraguaya fue quien
“hizo todo para entregarla”.“Al poco rato ya nos informaron que policías de La Plata la habían ido a buscar y que la habían llevado a la dependencia de allá. Pero yo tenía que ir a buscarla. En ese momento no tenía medios para ir. Si iba en micro iba a tardar mucho y, aparte, no sabía cómo traerla si ella estaba en malas condiciones. Entonces el jefe de la DDI, que fue muy amable, me ofreció un auto y dos policías para que fuera a buscarla”. “Ahora lo que tenemos que conseguir es un buen tratamiento. Y un lugar para que ella se estabilice y esté bien”, dijo también la madre de Abigail.
“Tengo muchísimas cosas para agradecer”, señaló Patricia Cabrera. Y además de mencionar a los medios de comunicación que colaboraron en la difusión de la búsqueda de su hija, no se olvidó de mencionar a toda la Policía y, muy especialmente, a la comunidad de Azul.
“Yo iba por la calle y gente que no conocía paraba el auto, se bajaba, venía, me daba un abrazo y me decía que contara con ellos si necesitaba algo. Vi un Azul que no sólo estaba conmovido, sino también dadivoso”, contó.
El dato
Un dato que no deja de ser curioso: en este tiempo en que se llevaba a cabo la búsqueda de Abigail, a su mamá le donaron garrafas y cajas con comestibles. “La verdad, mucha gente me ayudó en todo esto. Venían y me ofrecían sus vehículos para buscar a mi hija, me decían que los llamara a cualquier hora si los necesitaba. Sólo tengo palabras de agradecimiento para todos ellos”, dijo Cabrera y reiteró: “Gracias a Dios, que me da la fuerza para seguir adelante, y a la gente, que en este momento me apoyó tanto”.