27 de octubre de 2015
Por Hugo E.Grimaldi / Agencia DyN
BUENOS AIRES - Mi abuela véneta solía expresar en su dialecto una cita bíblica hecha refrán que señala, con gravedad de sentencia, que “quien siembra vientos, recoge tempestades”. Tras la elección del domingo, el significado más crudo de la frase se corporizó en Cristina Fernández, algo que los ciudadanos parecen haberle expresado a la Presidenta de modo indubitable, a partir del terremoto que armaron con su voto: “el modelo se agotó”, dijeron las urnas. La “madre de la derrota”, describió un diario español a la jefa del Estado, a quien se le adjudicó, en medio de la crisis que le generó al Gobierno tamaño golpe electoral, el evitar la difusión de datos hasta ya entrado el lunes. Así, el minué esquizofrénico del fin de ciclo ha quedado expuesto en toda su dimensión y su modo más patético ha sido justamente no mostrar a tiempo los resultados para tratar de evitar que se le adjudique, aunque sea por un rato, un triunfo parcial a la oposición.
O bien se podría especular que la demora se generó para esconder que el hijo presidencial perdió las elecciones en Santa Cruz, aunque igualmente entrará a la Cámara de Diputados, pero por la minoría. Quizás haya sido por sus genes que, igualmente, Máximo Kirchner se las arregló en Río Gallegos para disparar diatribas contra todo lo que no exprese su mismo pensamiento.
La paranoia por imponer el relato propio está en la matriz autoritaria del kirchnerismo, aunque su vena principal corre por el hecho de creer que son todos comprables y que si no, son enemigos. Todo esto es lo que ha estallado en las urnas de todo el país y su víctima principal ha sido Daniel Scioli, ametrallado por “fuego amigo”, como dijo Aníbal Fernández que le ha pasado a él. Tampoco hay nada que exima al candidato oficialista de la responsabilidad en la siembra de sus propios vientos, debido a su propensión a poner siempre la cara, aunque la Presidenta le haya hecho sentir sistemáticamente el rigor de hechos y palabras, algo que él ha sabido matizar agachando la cabeza y diciéndose “leal”.
Así, Scioli aguantó también, durante años, que la administración central ninguneara a la provincia de Buenos Aires sin darle los fondos que le correspondían y que lo obligara a endeudarse o a ejecutar un impuestazo monumental. Los habitantes de su distrito se lo acaban de cobrar.
El propio gobernador tragó saliva cuando Julio De Vido, por orden presidencial, le copó la distribución de fondos a los intendentes y lo cercó por los cuatro costados y nunca se atrevió a defenderse de todas las zancadillas que le hizo el kirchnerismo.
Luego, cuando ya no cabía duda que él era el único candidato que la Presidenta tenía a mano, Scioli aguantó de modo estoico las marcadas de cancha y quedó en el peor de los mundos, porque no se le permitió que fuese el heredero político del modelo y a la vez se le exigió que haga campaña ejecutando la misma partitura perdedora que está llevando, a su pesar y al de sus asesores seguramente, al país a un precipicio socio-económico cada vez más cercano.
Durante los últimos días, su mímica, sus enfados y el tono de bronca de su voz desnudaron que las cosas no venían bien en materia electoral. Ya no alcanzaba con la fe y con la esperanza, sino que los votantes le estaban pidiendo cosas que él no supo cómo hacer para resolverlas sin quedar mal con el pasado K. Todas esas ambigüedades le pasaron factura en las urnas y ahora Scioli tendrá que remarla solo, porque sus padrinos están desacreditados, porque no sólo le suman poco y nada, sino que para lo que necesita son definitivamente piantavotos. El kirchnerismo está de salida y el candidato, quien se preparó para ser Presidente durante toda la vida, tendrá que decidir rápidamente si se convierte pragmáticamente en desleal o si se resigna a que el 22 de noviembre las tempestades generadas por estos vientos lo hundan definitivamente también a él.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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