Por gestiones del diputado provincial del Frente para la Victoria Mario Caputo, el reconocido filósofo y presentador televisivo –conductor de “Mentira la verdad” por el canal Encuentro, del Ministerio de Educación de la Nación- desembarca por primera vez en el Teatro Español con esta novedosa propuesta que combina rock y filosofía.
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“Desencajados: filosofía + música”, lleva por título la obra que el reconocido filósofo y presentador televisivo Darío Sztajnszrajber presentará hoy en el Teatro Español, por gestiones del diputado provincial del Frente de la Victoria Mario Caputo. También conocido como Darío Szeta, es uno de los mayores divulgadores de la disciplina del pensamiento desde su programa “Mentira la verdad”, que emite Canal Encuentro, del Ministerio de Educación de la Nación, y fue nominado a los premios Emmy. “Desencajados”, que lleva cuatro temporadas en cartel y ha recorrido numerosas ciudades del interior del país, subirá a las tablas del coliseo local a partir de las 20 horas. Si bien la entrada es libre y gratuita, la sala tiene un cupo máximo de 500 espectadores, por lo que se recomienda retirar con anticipación los tickets. Los mismos están disponibles en boletería.
Caputo, responsable de la llegada de la obra a esta ciudad, manifestó que “se trata sin duda de una propuesta novedosa que apunta a hacernos reflexionar. Y demuestra que vivimos en un país inclusivo, con un Gobierno que ha adoptado como política de Estado que la cultura no debe quedar reservada a una élite sino que puede y debe estar al alcance de todos y todas”.
Desde la organización, a través de un comunicado de prensa, se indicó: “Filósofo, ensayista, docente, periodista, presentador de radio y televisión… Es difícil encasillar a Darío Sztajnszrajber. Casi tan difícil como definir su obra ‘Desencajados’, que combina con naturalidad ámbitos que en primera instancia parecen tan disímiles como la filosofía y el rock. ‘Juntamos música y filosofía, algo que parecería imposible, y sin embargo se conectan desde el desencaje’, declaró Szeta, y agregó que ‘en este espectáculo, Spinetta, Charly, Los Redondos y Fito dialogan con Platón, Nietzsche y Derrida’”. "Partimos de la certeza de que el rock es un fenómeno urbano que tiene mucho que decir. Vimos que estas canciones comulgaban con mucho de lo que es la búsqueda filosófica y decidimos poner en diálogo estas composiciones con reflexiones y textos filosóficos", explica Sztajnszrajber. "No es que yo me ponga a explicar las letras de las canciones que suenan en vivo sino que hacemos lo que en filosofía se llama deconstrucción: vamos fragmentando las canciones y les vamos metiendo textos y reflexiones que les van dando otro tipo de densidad.”
Acompañado por Lucrecia Pinto en voz, Guillermo Martel en guitarra, Lucas Wilders en percusión, Juan Finger en bajo y Aníbal Colli en piano, Sztajnszrajber abre su propuesta con interrogantes: "¿Alguna vez te preguntaste quién era Sócrates? ¿Qué preguntas que vos te hacés se hacía él? ¿Nunca te preguntaste por el origen de todas las cosas? ¿Y por el origen del origen? ¿Te gustaría descubrir por qué todo el tiempo nos preguntamos por qué?".
EL DATO
Darío Sztajnszrajber llegará hoy por tercera vez a Azul. Las dos ocasiones anteriores fue invitado para participar de jornadas de debate sobre arte y filosofía a poco del lanzamiento del programa ‘Mentira la Verdad’. Será la primera vez que pise las tablas del Español. Durante la charla con este medio, el lunes por la noche, dijo que tenía el dato de que las entradas estaban casi agotadas. “En cuatro años girando por el país encontré un público muy heterogéneo, con el que interactúo todo el tiempo y hago preguntas”, indicó el filósofo que ha tenido más de una participación como panelista invitado en el programa de la televisión pública “6,7 y 8”.
“NO SÉ SI LA FILOSOFÍA ES UNA CIENCIA”
-¿Por qué se te dio esto de ser filósofo?-(Piensa y responde) Qué pregunta…en realidad tiene que ver con las búsquedas vocacionales de las personas. Durante el secundario me fui dando cuenta de que me interesaba mucho más la cuestión humanística y social, pero como hice el colegio mitad en la época de la Dictadura y mitad en democracia, recién cuando empecé cuarto año me encontré con un mundo desde la cultura como un espacio que da la posibilidad de trabajo. Esto de pensar a la cultura no como entretenimiento o vocación solamente sino como trabajo fue clave como para decidirme a estudiar filosofía, que era algo que desde chiquito yo sentía que me atravesaba. Estudié filosofía y rápidamente encontré en ella una fuerte vocación docente. Para mí más que la investigación filosófica, que es una de las áreas en las que se trabaja, me sedujo el cara a cara con los alumnos y el hacer filosofía en el aula, que fue el lugar desde donde surgió la propuesta de llevar la filosofía a los medios después de veinte años de dar clase en colegios secundarios y facultades. Fuimos viendo que había una pedagogía que podía pegar el salto a un público más amplio, sin renunciar a aquello que funcionaba bien en las aulas. En todos los proyectos mediáticos en los que hacemos filosofía no hacemos otra cosa que lo que yo hago en el aula. Eso expresa la naturaleza de lo que es el proyecto de divulgación de la filosofía; no estás adaptándote a otro lenguaje o a otra estética sino demostrando como muchos que el laburo que se hace en las aulas tiene una potencia a la que no se le ha dado lugar pero que, en la medida que se mezcla con buenos productores de televisión o de radio con una buena estética, una buena propuesta multimediática puede llegar a muchísima gente.
-Cuando le comentaste a un amigo la intención de llevar la filosofía a los medios te habrá dicho que estabas un poco loco ¿no?. Sobre todo cuando se tiene en cuenta que la filosofía está tildada de algo aburrido cuando, en mayor o menor medida, todos hacemos algo de filosofía en nuestras vidas.-Sí a las dos cosas. A lo primero te diría que yo siempre confié en que iba a funcionar muy bien la filosofía en los medios porque me funcionaba bien en el aula. Lo que hay cuando se piensa en la filosofía como algo aburrido, es un prejuicio con la labor docente. Los docentes en filosofía que teníamos en el siglo XX eran más bien acartonados, densos o aburridos, pero hoy hay un plantel docente de jóvenes que hacen filosofía y que sé que trabajan con sus alumnos de las maneras más diversas. No hace falta llegar a la tele para demostrar que la filosofía es entretenida sino que, en el marco mismo de la labor docente, eso se da en la medida que tengas el propósito y des una clase que no se reduzca a conceptos, fechas, a una historiografía de la filosofía y, por el contrario, hacer del aula un lugar de debate. Esto es lo que rescatamos y llevamos a los medios; la filosofía no se invirtió, se transformó porque no deja de ser un abordaje de los temas que implica un ejercicio del pensamiento, un esfuerzo de pensar las cosas desde lugares distintos y una incomodidad frente a valores y verdades instaladas. Al mismo tiempo, es como que rescata lo más rupturista que tiene sobre todo la juventud…hay algo muy ‘punk’ en la filosofía que tiene que ver con ser un grito de protesta que trata todo el tiempo de generar este clamor por desmontar un mundo que se nos presenta monolítico, gris, único, homogéneo y la filosofía con sus preguntas, su poesía, sus divagues y delirios, logra hacer tambalear esa estabilidad propia de las cosas.
-¿Por qué se da esta tendencia del traslado de la filosofía a los medios en este momento de la Argentina?-Hay claramente un fomento, una política, una promoción por parte de Canal Encuentro. Canal Encuentro se ha vuelto un canal de apertura para una nueva forma de trabajar la divulgación que tiene como emergentes a distinta gente; desde Diego Golombet, Gabriel Di Meglio, Adrián Paenza, o nuestro programa ‘Mentira la Verdad’. Muchos de nosotros podemos hacer divulgación pero no sería lo mismo si, detrás, no hay una política de divulgación que entiende a la divulgación como un modo de acercamiento de los saberes a sectores cada vez más amplios de la comunidad. La divulgación es una forma de democratización ciudadana, de democratizar el saber para que alcance a sectores que habían quedado como exentos de la posibilidad de apropiarse de la filosofía. Para eso hay otros códigos, otros lenguajes que se manejan y no un intento de competencia con la filosofía académica, ya que son ámbitos muy diferentes. No olvidemos que Canal Encuentro es el canal del Ministerio de Educación de la Nación; a veces, eso queda soslayado porque lo vemos en la tele y parece como un canal más, pero no deja de ser una propuesta de televisión pública que genera justamente todos estos programas con el objetivo de que accedan de una manera diferente al saber los sectores en general más excluidos.
-La filosofía como ciencia ¿sirve para entender los procesos o permite hallar alguna solución a los distintos planteos?-No, para nada. Primero que no sé si la filosofía es una ciencia. Creo que el concepto de ciencia se ha ido cerrando bastante en el siglo XX hacia un tipo de metodología donde la filosofía quedaría por afuera. Entiendo la filosofía más como un arte que como una ciencia. La entiendo más como un género literario, o sea literatura, que tiene como objetivo justamente lo contrario de lo que me preguntás. No es la resolución de problemas sino la creación de problemas. La filosofía no busca responder nada; al contrario, busca hacerse las preguntas que no se hacen cuando se descansa en las certezas de la vida cotidiana. Como decía un filósofo norteamericano: ‘se rasca donde no pica’, porque no tiene esa práctica típica de las técnicas que son de resolución de problemas concretos. Es otro aspecto que hace a nuestra identidad humana, que es la pregunta existencial; esa faceta también nos constituye como humanos y es donde se desarrolla la filosofía pero, como sabrás, es un tipo de búsqueda que está vista como una pérdida de tiempo, como algo improductivo porque está todo el tiempo abriendo paréntesis y cuestionando las bases de lo que hacemos. La veo más como un arte que como una ciencia porque genera en nosotros conmoción, perplejidad, tiene más el efecto propio de una experiencia estética que del objetivo de la ciencia, que es la aspiración a la verdad. Obviamente cuando la filosofía nace, nace como un intento de alcanzar la verdad pero por suerte, con el tiempo, se fue bajando de ese pedestal y entendiendo que lo suyo es más que nada la elaboración de metáforas.