1 de abril de 2018
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Ya pasaron más de tres meses desde que Bautista y Ceferino Vera recibieron -en Beijing, China, adonde probablemente vayan a volver- el primer tratamiento con células madre en pos de buscar revertir algo de la retinopatía del prematuro grado 5 que afecta la visión de ambos. Su mamá y su papá hablaron con EL TIEMPO: una extensa charla a lo largo de la cual se exponen con igual intensidad las alegrías y los temores y donde se esclarece que la resignación no es el camino.
Entrevista: Silvio Randazzo, de la Redacción de EL TIEMPO
En tiempos exitistas, esta es una historia de éxito. Puede que no lo parezca, dado que aún pende reducir a su mínima expresión posible a la retinopatía del prematuro grado 5 que afecta a esos dos pares de ojos, proceso en camino que no termina de impedir que uno pueda seguir sosteniendo que la de la familia Vera es una historia exitosa.
Claro que es una historia de amor y una de sufrimiento también: pero sucede que el amor de Anabella Sánchez (32 años) y de Jonatan Vera (28) por sus hijos ha quedado tan contundentemente demostrado al punto de la obviedad, en tanto que para advertir el sufrimiento no hace falta mucho más que ponerse en el lugar de una mamá y un papá azuleños que día a día contemplan a sus hijos enfermos, hallando una posible mejora a 20.000 kilómetros y un millón de pesos de distancia.
En cambio el éxito, dado que Bautista y Ceferino Vera mantienen su discapacidad visual, tal vez sea una noción que muchos todavía no quieran asociar a este devenir. Pero lo hay, sucede que no es un éxito de página central de Revista Gente, ni de tendencia irrebatible en Twitter ni de estatuilla reluciente bañada por mares de aplausos. “Nunca nos arrodillamos ante la enfermedad”, dirá Jonatan en el tramo final de la entrevista que el sábado 24 de marzo (justamente, una fecha que -en parte- conmemora la decisión de tantos miles de no arrodillarse) le hiciera a ambos, mientras afuera la noche se empecinaba en lucir su inclemencia. En esa actitud germina el éxito antes referido.
Carlos Castaneda aprendió del brujo Juan Matus que “La diferencia básica entre un hombre común y un guerrero es que un guerrero toma todo como un desafío”, y Bellos Milagros Ocurrirán, la campaña merced a la cual se recaudó el dinero necesario para llegar a China (funcional también para que otras familias con situaciones similares pudieran sentirse valientes y optimistas ante la adversidad), ha resultado una manifestación conmovedora del desafío afrontado por Ana, Jona y unas decenas de personas cercanas que se aferraron al desafío, que no se arrodillaron ante la enfermedad.
Por eso, esta historia que aquí vuelve a rememorarse es exitosa (aunque ese concepto, éxito, habitualmente denote un imaginario más ‘cosmético’ y vulgar). La cuentan sus protagonistas a lo largo de una extensa charla en la que, de momentos, arriban a lugares reflexivos y emocionales como quizá no lo habían hecho antes en un medio. Dos guerreros que no esconden temores, incógnitas ni dolores. Tal como lo reconoció Ana: “Siempre tuve bien en claro eso: puede ser que sí o puede ser que no”.
-Pasaron más de tres meses desde el regreso de China. ¿Qué datos pueden aportar ustedes de lo que ha sido la evolución médica? ¿Qué características ha matizado el tratamiento desde entonces?
-J: Los chicos están tomando algunas medicaciones, alrededor de diez clases de medicamentos, pastillas. Las compramos allá en la clínica de China. Van evolucionando, les ha cambiado la forma de la cara, el peso. También ha habido respuestas positivas en algunos juegos que hacemos: yo me escondo y ellos me encuentran; también otras situaciones le han pasado a ella, como ir caminando con Cefe y que le diga que hay cosas en una vidriera.
-¿Algo que nunca pasaba antes?
-A: Igual son determinados momentos, según la luz, según todo, son momentos clave, no es siempre que pasa.
No puedo nombrar mucho porque están notando que uno sí y el otro no…Entonces, es como que no quiero…
-¿Esa ingesta de pastillas cuánto tiempo debe sostenerse? ¿Están abocados a otro tipo de actividad que complemente a esa medicación?
-A: Durante los primeros seis meses es que las deben tomar.
Rehabilitación es lo que deben hacer. En el caso de Cefe, con el tema del cuello, porque está mucho tiempo mirando para abajo.
-J: La estabilidad, ¿viste?
-¿Estos cambios han afectado el carácter de Bautista y Ceferino?
-A: Hacen preguntas. Fue un cambio muy revolucionario, muchas cosas. Han escuchado muchas cosas también…no pudimos evitar allá que escucharan al traductor. En realidad, ellos no sabían muy bien de la situación, de lo que estaba pasando. Y cuando llegamos allá, el traductor les habló, les explicó lo que les pasaba, lo que les iban a hacer.
-J: Lo que le ocultamos nosotros en siete años, él lo agarró en un ratito y se lo dio vuelta como una media. Después de eso, cambió un poco todo.
-A: Ellos tienen un nuevo conocimiento de lo que pasa, porque ellos no sabían y no preguntaban. Y como no preguntaban, nosotros tampoco les decíamos…ya iba a llegar el momento en que ellos, solos, iban a decir “¿qué me pasa?”. Estábamos esperando eso.
-¿Ese silencio de su parte, lo entendían como una manera de protegerlos de algo o era el temor como papá y mamá de decir “¿cómo les explicó esto que les pasa?”.
-A: Las dos cosas… las dos.
-J: Por ahí nosotros no hablábamos por el tema de no aceptar lo que es y querer ganarle a eso. Por eso nunca nos decidimos a decirles “ustedes tienen esto”, porque estábamos buscando la forma de cambiar la forma de vivir de ellos dos. Por eso mismo le ocultábamos un par de cosas. Lo mismo ahora: seguramente haya que operarlos a los dos de cataratas, después de los seis meses de rehabilitación, y eso es un gran adelanto.
-A: Las cataratas molestan: impiden el paso de la luz hasta el lugar donde están trabajando las células. Por eso, desde el día que volvemos, a mitad de diciembre, deben pasar cinco meses y hay que operarlos de cataratas, ni antes ni después.
Y cuando se cumplan los seis meses de la vuelta, tenemos que hacerlos ver con un oftalmólogo. Nosotros vamos a buscar uno que esté empapado, no queremos llevarlos a un oftalmólogo que sea el primer nene que vea. Los revisarán y cuando tenemos ese diagnóstico, lo mandamos a China y ellos van a determinar si hizo efecto o si no, si necesitan volver.
“Puede ser que sí o puede ser que no”
-Esta circunstancia que viven junto con sus hijos, seguramente los acompañará hasta el último día. Pero hablemos de la experiencia de haber generado Bellos Milagros y haber conseguido llegar a China. ¿Tienen dimensión de lo que lograron?
-A: La gente nos felicita por la campaña que hicimos entre todos. El otro día me pasó… es como que la campaña terminó, una vez que se juntó la plata. Fui a una frutería y una señora me felicitó porque habíamos hecho una campaña impecable. Y uno no se pone a pensar lo que ve la gente de todo esto que hicimos.
-J: En mi caso, y el otro día lo hablaba con ella, todavía no me relajé, no bajé ese cambio. Recién estábamos hablando de que vamos a tener que hacer una segunda campaña, así que no me puedo relajar. Ya estamos pensando.
-A: El tema está ahí, en el dinero. Porque, después, vos te sentás en el avión y vas.
-¿En qué lugar emocional quedás cuando caes en la cuenta de todas las personas que intervinieron y todas las actividades que dieron forma a Bellos Milagros? Mientras tanto, ustedes fortificando el optimismo de que toda esta aventura iba a finalizar en China.
-J: Lo que pasa es que nosotros todavía no soltamos el problema, estamos atrás, corriéndolo.
-A: No estamos relajados. Esto se va a terminar cuando ya diga “mirá, pasa esto, esto y esto”.
-Cuando haya algo parecido a un punto final, sea cual fuere.
-A: Claro, un punto final, el que sea. Siempre tuve bien en claro eso: puede ser que sí o puede ser que no.
-J: No dejamos de pensar en esto. Ahora hay que operarlos de cataratas y eso también sale plata. Y pensando que terminamos con las cataratas y arrancamos a hacer otra campaña más. Por ahí no va a ser tan larga…pienso yo.
-A: Ya pedimos un descuentito igual. Cuando dijeron que un segundo refuerzo era mejor, le pedimos un descuento. ¡Son dos! (risas). Y nos dijeron así.
“Cuesta mucho para que te ayuden”
-Hablando en términos generales, ¿ustedes esperaban la respuesta solidaria de los azuleños?
-J: La verdad que yo de mi lado, no tanto. Fijate que arrancamos en Buenos Aires, la campaña se hizo visible allá. Con ella apuntábamos a las radios, los canales, los famosos en Buenos Aires.
-A: Hubo gente de afuera que colaboró un montón, gente que sabemos y gente que no. La plata, la mayoría la puso la gente de Azul.
-J: Juntamos un millón trescientos mil pesos y un millón era de Azul.
-A: Pero, ojo, hubo donaciones grandes, depósitos, gente que ha venido y me ha dado el dinero directamente. Pero, aparte de lo que poco que se recaudó que la gente vino y puso plata, toda la plata se hizo trabajando.
-J: A eso voy: la gente nos ayudó, pero cuesta mucho para que te ayuden. Tenés que hacer todo muy visible, no tenés vida, te lo puedo asegurar. Es verdad que todos los chicos nos ayudaron y todo Azul nos ayudó. Pero para que hubiera un evento, para que pasara algo había dos ejes que éramos ella y yo. No tenés vida, no podés estar pendiente de ninguna otra cosa.
-A: No, porque estás pensando, inventando y viendo qué hacer para poder sacar plata.
-J: También la Municipalidad, en el tema medio íntimo, nunca nos soltó la mano. Esto no sale en ningún lado, que me llaman y me preguntan por ellos, el hijo del Intendente.
-A: Nos facilitaron muchas cosas. Ya sea con el sonido, los espacios, las habilitaciones no porque siempre pagamos los impuestos.
-¿Pagaban habilitaciones para hacer un evento? Otra manera de ayudar hubiera sido evitándoles esos gastos.
-A: SADAIC y AADI CAPIF, todo eso los pagábamos.
-J: Podrían haberlos no cobrado, ellos no pierden nada. Y no lo digo sólo por mis hijos, lo digo porque podés no cobrarlo y darles una mano a otros nenes. Nunca les tembló el pulso para cobrar y se les pagó con plata de una campaña solidaria.
-¿Imaginaban que Ana y Jonatan eran capaces de encabezar semejante campaña y tener el coraje de no rendirse?
-A: Yo no. Igual no sabíamos que esto era semejante cosa. Porque éramos nosotros dos y un grupo de gente que eran un montón, que trabajábamos, que estábamos cansados, que a veces no peleábamos y nos decíamos de todo, nos matábamos. Gente que dejaba a sus hijos, venía a trabajar cansado y nos ayudaba a nosotros.
-J: Esto te desgasta. Porque para llevar adelante un grupo de cuarenta pibes y que funcione, sólo hay un grupo de WhatsApp y hay que mantenerlo unido.
Es todo amor esto. Cuando las cosas se dan todas de amor y tan transparentes como lo hicimos, solas se dan las cosas. Esto es todo amor. Hasta mitad de campaña no sé si llegábamos a diez personas. Y después, todos los que se sumaron y quieren participar y vienen con vos, tenés que mantenerlo, tenés que llevarlos durante un año. Hay muchas cosas atrás, no es solamente una campaña, hago un evento y tengo todos los soldados atrás solamente para trabajar. Hay que mimar a la gente…es como un equipo de fútbol: si no hay grupo y no hay compañerismo, no se llega al objetivo.
-¿Han recibido consultas de familias que se encuentren atravesando una circunstancia similar a la de ustedes con los mellis?
-A: Cuando explotó la campaña nuestra, que se viralizó, me enloquecieron. En el buen sentido, porque te sentís útil. Como me pasó a mí. Padres de nenes a los que explicarles, contarles por qué decidís viajar a China, el tema de las células, que es un cincuenta y un cincuenta.
Nosotros nos enteremos por una campaña y así como nosotros la terminamos, alguien seguro se enganchó, se colgó de nuestra campaña y descubrió lo que nosotros descubrimos. Pero va en cada uno.
-J: Hay muchos padres…en eso sí me valoro y la valoro a ella. Nunca nos arrodillamos ante la enfermedad. Y si un día está el punto final ese que hablábamos hoy, bueno, vamos, no estamos quietos.
-A: Nunca nos quedamos con el no. Yo no sabía que tenían cataratas, me enteré en China. ¿Por qué no me dijeron acá? ¿Sabés por qué no me dijeron? No me dijeron porque ellos ya son así, para qué hacerles más, es medio de gusto. Se han cansando de revisarles los ojos acá, en Tandil, en Buenos Aires, en todos lados. Pero nos enteremos en China que tenían cataratas.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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