La pena máxima se la impusieron los magistrados de un Tribunal local donde se desarrolló el tercero de los juicios por este cruento episodio delictivo, que había ocurrido en una estación de servicios de Tandil en julio de 2.000. Ricardo Javier Polich, un tandilense que tiene 50 años, fue condenado a una “pena única de reclusión perpetua” como el quinto de los coautores del robo y de los crímenes de los custodios José Luis Mastronardi y Héctor Montenegro. Por ese hecho llegó a estar prófugo durante catorce años. Y no estuvo presente cuando ayer por la mañana se anunció el fallo de este debate, que había comenzado a fines del mes pasado.
NICOLÁS MURCIA/ARCHIVO/EL TIEMPO
Ricardo Javier Polich, el quinto de los integrantes del grupo comando que en julio de 2.000 mató a dos custodios de una empresa de transporte de caudales durante un cruento robo en una estación de servicios de Tandil, fue condenado a una
pena única de reclusión perpetua.En lo que había sido el tercero de los juicios que se realizaron por este hecho, sin su presencia el fallo con veredicto condenatorio para el encausado fue anunciado ayer por los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de Azul que intervinieron en este proceso que se había iniciado a fines del mes pasado.
Por unanimidad, Martín Céspedes -el primero en votar a las cuestiones planteadas en la resolución-, Joaquín Duba y Carlos Pagliere (h) hallaron a Polich, un tandilense que tiene 50 años de edad, coautor penalmente responsable de los delitos de
doble homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y para facilitar la comisión de otro delito, en concurso real con el de robo calificado por el uso de armas.Esa
pena única de reclusión perpetua dictada en esta primera instancia obedeció a que el encausado registraba una condena de
“un año de prisión en suspenso”, condicionalidad que ahora le ha sido revocada.
En marzo de 2015 esa sanción se la había impuesto un Tribunal de Capital Federal por el delito de
falsificación de documento público, luego de que en octubre de 2014 Polich había sido detenido en el Parque Temático “Tierra Santa” de la ciudad de Buenos Aires.
En ese entonces tenía un documento trucho para ocultar su verdadera identidad, teniendo en cuenta la orden de captura para él que estaba vigente por los crímenes de los custodios y el robo, una situación por la que llegó a estar prófugo durante catorce años.

El pasado 28 de marzo, en la sala del Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de Azul, comenzó el tercero de los juicios relacionados con este hecho. Ricardo Javier Polich, el encausado, había pedido no estar presente cuando ayer se diera a conocer el veredicto, que implicó que fuera condenado en esta primera instancia a una pena única de reclusión perpetua. ARCHIVO/MULTIMEDIOS EL ECO
Pruebas para una condenaLos jueces del TOC 1 dieron por acreditado que el hecho por el que Polich fue condenado ocurrió el 25 de julio de 2.000 alrededor de la hora 13, cuando
“al menos cinco personas” llevaron a cabo este cruento robo que derivara en Tandil en los asesinatos de los custodios José Luis Mastronardi y Héctor Montenegro.
Aquel día, según quedó probado en el debate, el hombre condenado ayer manejaba un auto que llegó hasta la estación de servicios llamada "Don Rodolfo", situada en el cruce de las avenidas Monseñor De Andrea y Presidente Perón, para llevar a cabo algo que ya estaba planificado desde tiempo antes: asaltar al camión de caudales de la empresa “Juncadella”.
Tal como habitualmente sucedía, el blindado se había hecho presente para reponer dinero en el cajero automático ubicado en el autoservicio de la mencionada estación de servicios.
Polich manejaba un Fiat Uno en el que después los demás delincuentes huyeron. Según se pudo demostrar también, ese día tenía su rostro parcialmente cubierto para evitar que lo reconocieran, teniendo en cuenta que era el único tandilense que formaba parte de ese grupo que llevó a cabo el brutal ilícito.
Los asaltantes estaban armados. Y estratégicamente ubicados, aguardaron la llegada del camión al lugar para después apoderarse de dos de las sacas con dinero que trajeron en el blindado los custodios que fueron asesinados, logrando en total llevarse 14.000 pesos en efectivo.
En medio de esa violenta escena generada ante varios testigos del hecho, luego de que Montenegro y Mastronardi fueron baleados los delincuentes huyeron del lugar a los tiros en el Uno que conducía Polich. Al mismo tiempo, el chofer del camión de caudales intentaba repeler, también por medio de disparos, ese ataque en el que sus dos compañeros finalmente morirían.
Versiones de testigos y otras pruebas incorporadas al debate sirvieron ahora para dar por probada la coautoría en el hecho del imputado.
En ese contexto, se mencionó en el fallo que el día del hecho, en la previa a que el mismo ocurriera, hubo personas que vieron pasar al encausado manejando ese mismo auto.
Además, minutos más tarde a ocurridos el robo y los crímenes, fue observado nuevamente por testigos conduciendo el Uno. En esa oportunidad, cuando huía de la estación de servicios y llevaba en el rodado a los demás autores de lo que fue ese cruento asalto.
“A lo ya expuesto se suma la circunstancia probada de haber abandonado definitivamente Polich a los pocos días de ocurrido el hecho -tres- y luego de haber abonado el alquiler -un día después-, el domicilio que compartía con su concubina en la ciudad de Mar del Plata”, convirtiéndose desde ese entonces en prófugo.
Esa condición de fugitivo logró mantenerla durante catorce años. E implicó, se mencionó en la resolución, que ni siquiera fuera al velorio de su padre en Tandil, cuando falleció en marzo de 2001.
Además de que los jueces lo situaron participando en la planificación de ese hecho que luego cometiera en carácter de coautor, quedó probado que tenía vinculación con los demás integrantes de ese grupo tipo comando que llevó a cabo ese brutal robo donde fueron asesinados los custodios Mastronardi y Montenegro.
“La inusitada peligrosidad evidenciada al utilizarse armas de fuego de gran calibre en un lugar público y con presencia de muchas personas, entre ellas menores de edad, y el haber planificado el hecho previendo el traslado en un medio motorizado desde otra ciudad hasta la de Tandil para cometerlo y luego su regreso con otro vehículo distinto al utilizado”, fueron valoradas por los jueces del TOC 1 para Polich como circunstancias agravantes potenciadoras de esa
pena única de reclusión perpetua a la que ayer el encausado fue condenado.
El dato
Mauricio Martín Binasco, Jorge Agustín Fentes, Jorge Miguel Balsas y Luciano Davos fueron los demás coautores de los crímenes de los custodios y del robo, una situación que años atrás -primero en un juicio que se hizo en Tandil y después en otro realizado en Azul- derivó en que también todos ellos fueran condenados a respectivas penas de prisión perpetua.