8 de septiembre de 2019
Por Silvio Randazzo
Para Piazza todo era el mano a mano con Chacarita, era la chance de la estrella 12, desde ya. Pero era, a la vez, reivindicarse ante un bloque que el propio José Bidegain definió en una nota con quien suscribe: La policía, la liga, la APreViDe. Entonces, la multitud industrial que abarrotó el Emilio S. Puente no llegó al estadio sólo para alentar a Piazza, vivir una final y, con algo de fortuna, celebrar el campeonato; la gente de Piazza (el plantel también) fue a cancha de Alumni a reivindicar su origen y pertenencia. Reivindicación que no necesita de finales para producirse, pero que se fortifica cuando se decora con una vuelta olímpica y un trofeo en alto.
Enrarecida en parte por todo ese contexto, la final revancha volvió a mostrar una notoria paridad entre Piazza y Chacarita y un nivel de juego que fue decayendo (durante el primer tiempo fue un buen partido) hasta llegar al lapso final, el último cuarto de hora, donde nadie se comprometía con casi nada ante la posibilidad de errar.
Algunas señas particulares que tempranamente adquirió el encuentro fueron transportaciones de lo que había acontecido una semana atrás. Chaca desplegándose hacia delante, aglomerando sus líneas e imponiendo una presión alta en la salida misma de su rival. Raidigos (de buen partido), Escribano y Palermo encabezaban ese frente. Sólo que esta vez Piazza resolvió mejor que en la ida ese artilugio funebrero. Con más movilidad de los naturales receptores y más allá de algunas desprolijidades, el elenco piazzista conseguía una continuidad (relativa, pues el partido se interrumpía demasiado) en la tenencia y empezaba a hallar algunos espacios en mano a mano con la defensa sureña, espacios que irían profundizándose.
A los 12" la final tuvo su primer temblor. Una aparente salvada milagrosa de Brienzo (aparente porque hay testigos cercanos que confirman que el balón había ingresado) le dio la posibilidad a Mazzante de hacerse del balón en torno al punto penal. El "Paisa" buscó trazar una gambeta corta y Cáceres lo fauleó fuerte, abajo. El propio volante pateó con derecha, mal, y el balón esquivó el arco.
Las monedas tienen dos caras y a la que cayó cuando Mazzante erró el penal, dos minutos más tarde se le impuso la otra, la de la felicidad: Ramón Sánchez corrió con las facilidades que hubiera deseado cada tarde, luego que Nicolás Iztueta mandara un balón largo desde su campo al recibir un lateral, y con todo Chacarita mirándole el 9 en la espalda venció a Cáceres, que se apresuró en salir, en mano a mano.
El primer mérito grande de Piazza había sido no desfallecer anímicamente tras el penal marrado. Desde el plano de la actitud, rápidamente jugó las cartas de la entereza y al convertir Sánchez, más robustecido se ofrecía ante un rival dubitativo.
Pero ese golpe certero de su oponente, sus efectos, comenzaron a amainar cuando -a los 23"- Gonzalo Raidigos dijo "hoy volvió Maradona al fútbol argentino" y mostró su tributo con un zurdazo exquisito, no del todo alto, en un tiro libre pegado al área, que mandó el balón al gol contra el poste diestro de Barbieri.
El gol presentó al tri en el partido, lo ubicó en el centro del ring, aplomado, más conectado y, al fin, produciendo acciones profundas. Borda comenzaba a imperar el círculo (en el complemento fue el dueño absoluto) en la pulseada con Valdez y toda la estructura se fortalecía. No obstante, las reacciones villeras seguían encontrando lugares y espacios nítidos para lastimar.
Jugaban en disposiciones largas, buscando el ataque pero sin alejarse demasiado de sus arqueros. Al tratarse de un trámite tan cerrado y minado en la zona interna, ambas defensas lanzaban y cruzaban los dedos.
Dos chances muy claras de Piazza en el primer minuto del complemento edificaron una ilusión de partido que no tardó nada en demolerse. De Urraza se las vio mano a mano con Cáceres y el 1 atajó y Esteban Valdez tuvo, de cabeza, una destaca ocasión. A partir de ahí, el devenir fue embodriandonos. A veces actuamos con facilidad desde afuera en el reclamo de un alto nivel de juego en una final, descontextualizando el trámite de todo un micromundo que pesa (ayer había probablemente más de 2000 personas en la cancha). Pero este segundo tiempo fue muy malo.
"Chiky" Borda encendió su imán y todas las pelotas que orbitaban el círculo se pegaban a su pies. Solo prácticamente, el volante central de Chaca marcó el punto de sostén del equipo y fue el pistón que empujó a sus compañeros y les facilitó la tenencia mayoritaria del balón. Del otro lado, Piazza mostraba su peor versión por improductivo en ofensiva; jugaba sin sociedades y sin lucidez. Lanzaba largo y vertical, llevándolo a Bongiorno a correr alocadamente en soledad.
Los cambios no aportaron novedades significativas, no consiguieron trastocar el estado de las cosas de un encuentro reñido pero anodino. Lo único que hubiera podido alterar este escenario hubiera sido un gol. Pero la escenografía se sostuvo.
Se extinguió el partido con el 1 a 1 haciendo juego con el desarrollo general del cotejo, el desarrollo general de los 180 minutos. Llegarían los penales, las atajadas de Barbieri y las notorias intervenciones de los pateadores villeros. Y aunque todavía el sol brillaba con intensidad (eran alrededor de las 17.30), en el cielo de Sportivo Piazza ya encandilaba el nuevo Lucero, el número 12.
Un estado de gracia piazzista que se empañó por otra intervención desmedida por parte de la policía cuando el público local salía por la esquina de Diab y Maipú, buscando desactivar algún incidente a los palos, golpeando a niñxs e incluso a alguna adolescente que debió dirigirse al hospital.
La figura: Gastón Borda
Puede que lejos esté de consolar su desazón, pero el desempeño de Borda (fundamentalmente en el complemento) fue el más destacado de la segunda final. Chaca se apoyó en el despliegue y oficio del "Chiky" para tomar impulso y buscar sostener a su rival retraído y alejado de Cáceres. Marcó, corrió y buscó hacer jugar cuando los conductores naturales no surgían.
Síntesis
Piazza 1 (4)
Chacarita 1 (2)
Piazza
H. Barbieri
J. Gómez
J. Fleitas
N. Iztueta
E. Valdez
L. Iztueta
M. Bongiorno
S. De Urraza
R. Sánchez
E. Mazzante
B. Solano
DT: A. Gómez
Chacarita
D. Cáceres
E. Brienzo
E. Castañares
S. Cassano
G. Borda
M. Duarte
G. Raidigos
M. Miglino
M. Escribano
R. Lamardo
M. Palermo
DT: S. Mariani
Cancha: Emilio S. Puente
Árbitro: J. Chaparro
Asistentes: Castro y Lucero
Suplentes de Piazza: L. Gamarra, J. Peralta, S. Valdez, J. Pérez, I. Martino.
Suplentes de Chacarita: M. González, C. Vera, J. Herrera, S. Pizarro, D. Couce.
Goles: PT: 15" Ramón Sánchez (P); 23" Gonzalo Raidigos, de tiro libre (Ch).
Cambios en Piazza: ST: 26" S. Valdez por J. Fleitas, 44" I. Martino por B. Solano.
Cambios en Chacarita: ST: 14" J. Herrera por R. Lamardo, 34" S. Pizarro por M. Escribano.
Incidencias: PT: 13" Emiliano Mazzante erró un penal.
Definición por penales: Piazza: convirtieron: E. Mazzante, E. Valdez, R. Sánchez y M. Bongiorno. Chacarita: convirtieron: M. Palermo y G. Borda. Barbieri atajó a Miglino y a Pizarro.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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