6 de abril de 2014
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Escribe: Miguel Esteban Hesayne. Obispo Emérito de Viedma.
www.cristifero.com.ar
La sociedad mundial comenzó el nuevo milenio, eufórica. Todo era progreso, adelanto, modernidad, ceremonias con discursos triunfalista y actos celebratorios llenos de encanto… A poco tiempo, cenizas, dolor y muertes, inseguridad y violencia. Cenizas como quedaron de los mega fuegos artificiales de los festejos del nuevo milenio. Y como si fuera poco, llegó el derrumbe de las potencias financieras que no tiene mira de recuperar la economía mundial.
Como en tantos cataclismos sociales está aconteciendo el caos social en la sociedad actual, tal cual aconteció en la bíblica Babel. Caos social que derrumba a la sociedad humana cuando olvida la advertencia del Salmista: “Si Dios no construye la casa,// de nada sirve que se esfuercen // los constructores./// “Si Dios no vigila la ciudad,// de nada sirve que se desvelen// los vigilantes. (S. 127,1.2)
Es lo que está pasando en la Argentina actual. Se ha extendido como mancha de aceite sobre el tejido social una mentalidad de autonomía absoluta del individuo sin referencia alguna ni a Dios ni a los demás seres humanos. Y de hecho, la noticia, día a día, de violación criminal de personas por robos, por abuso sexual, por fraudes y difamación, deja traslucir que se está construyendo una Argentina en base al principio salvaje de que “el hombre es como un lobo para otro hombre”.
Y la Iglesia, es decir, la comunidad cristiana, cada cristiano/a ¿Qué tenemos que hacer? ¿Meros espectadores displicentes, atemorizados, indignados, acostumbrados al pantallazo de la TV o a la noticia radial mezclada con tantas otras noticias?
La Iglesia -comunidad de creyentes en Jesús muerto y resucitado- hemos de tomar como tarea prioritaria, en toda nuestra actividad, la misión de poner a Dios en la vida ciudadana. Se ha de tomar conciencia que para esto hemos sido bautizados. El hombre o mujer -bautizados- es alguien a quien Jesús le ha entregado el cuidado de otras personas. El hombre o mujer cristianos no viven para sí sino para Dios al servicio de otros hermanos o hermanas, nos comenta S. Pablo. Es la maravillosa misión que nos encomienda Jesús en persona al llamarnos a formar su Iglesia servidora para lograr una convivencia humana fraternas. Por eso, todos los años durante cuarenta días antes de la Semana Santa, estamos convocados a repensar nuestro ser de bautizados en la sociedad en la que nos movemos.
La Cuaresma es para renovar el compromiso bautismal que en la en la una vida social activa y efectiva. La prueba de alguien se está convirtiendo en hijo de Dios… que ama a Dios como a su “Padre”-Dios es que sus relaciones con las demás personas son eminentemente fraternas. Hace realidad la expresión de Paulo VI “Todo hombre es mi hermano”.
Entonces la Iglesia: comunidad de hombres y mujeres incorporados a la mismísima Vida de Jesús resucitado, a través de su actividad ciudadana, tienen la misión de reconstruir - con los demás hombres y mujeres honestos de buena voluntad- el tejido social argentino con valores humanos fundamentales: Verdad y Justicia, Libertad y Amor. Los cuatro valores indispensables para lograr la PAZ El cristiano es testigo de la Paz. Porque es testigo de la Muerte y Resurrección de Jesús Y Jesús murió para reunir en un solo Pueblo a la humanidad. Resucitó para que la humanidad fuera capaz de disfrutar una vida en PAZ
La PAZ es don de Dios y tarea de los hombres.
Mujeres y varones, argentinos -miembros de la Iglesia, ¿qué tenemos que hacer ante la falta de Paz Social en la Argentina actual? Renovar nuestra Fe en Jesús y su Evangelio y entregarnos a recrear espacios de justicia social en libertad con un sólido amor en fraternidad ciudadana. En esta dimensión de la recreación de un mundo más humano, el protagonista insustituible es el laicado eclesial. Ustedes las/os laicas/os son la Iglesia-sutura con el Mundo. Resuena actual la voz de Paulo VI: “El campo propio de la actividad misionera del laicado es el mundo vasto y complejo de la política y lo social, de la economía, de las ciencias y las artes, de los medios de comunicación”. (EN 70) En estos días Francisco Papa, nos recuerda “Una auténtica Fe-que nunca es cómoda e individual- siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de trasmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra” (*).
(*) Exhortación Apostólica “La Alegría del Evangelio” N° 183.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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