28 de febrero de 2021
Ante la negativa de la Asociación de Básquet de Olavarría en está primer instancia, de incluir en sus torneos a los equipos de los demás municipios, Chacarita Juniors, el único representante de esta ciudad, estará un tiempo sin competir, esperando que esa entidad revea esta situación. Ante este contexto, Matías Ricardo, decidió escribir una carta cuestionado el porqué en Azul no hay una liga de básquet, habiendo varios clubes que podrían tener su equipo y participar de la misma. A continuación la misiva que envió a este matutino:
"Mucha gente habla de una época de oro del básquet Azuleño, donde había una liga local, de la que no tengo mucha data. Lo que, si sé que a partir de los ‘90 mientras en el país se afianzaba la liga Nacional, en Azul el básquet se moría. Recuerdo que el único lugar donde se practicaba en mi época era el CEF 35 que alquilaba la cancha de Vélez. Tengo entendido que dos años de esa década el CEF estuvo federado en la Liga de Olavarría. Pero sacando eso (que duró nada), lo único que se jugaba eran los Juegos Bonaerenses (que era la nada misma) y algún que otro amistoso que jugábamos como si fuese la final del mundo, de las ganas que teníamos por competir. Un torneíto llamado 24 hs que se jugaba en ‘Baires" que literal eran 24 hs. En fin, siempre malísimo, siempre tratado el básquet como algo recreativo.
Hoy estamos volviendo a algo similar, La Liga de Olavarría cerró sus puertas a equipos de afuera y los pibes de Chaca se quedaron sin competencia. Pero ¿Por qué una ciudad de la densidad demográfica que tiene Azul (70, 80.000 habitantes) tiene que estar a merced de lo que decida la liga de Olavarría, como si fuésemos un pueblito de 10.000 habitantes?
Las respuestas son: acá es así, acá la cultura es así y no va a cambiar. O la cultura es futbolera. Como si en las ciudades basquetboleras como Olavarría, Bahía Blanca, Tres Arroyos no hubiese futbol.
Me remonto al verano de 1997, yo tenía 10 años ya se había estrenado la película Space Jam. El ‘Loco" Ardiles empieza una actividad de básquet en Club Bancario que no recuerdo cuanto duró, donde hice mis primeros pasos. Donde me enganché con el básquet. Ya para el ‘98 estaba el CEF con Carlitos Carossi, donde la mayor parte del tiempo nos ponían unos conitos y después jugábamos 5 contra 5. No nos enseñaban a defender en zona, a usar la mano izquierda o débil, juego táctico ofensivo, nada. Pero ¿para qué? Si llegaba el domingo y no jugábamos contra nadie.
Recuerdo que una vez en medio de un partido contra Tapalqué por torneos bonaerenses, en cancha de Racing de Olavarría, en medio de un partido nos exigieron defender en zona. Algo que nunca habíamos entrenado, un desastre.
Por esto mismo a mis 13 años (año 2000) les pido a mis viejos que me anoten en Estudiantes para poder competir. Cuando llegué al primer entrenamiento (me pusieron con una categoría menor), me quedé impactado con la cancha, con la cantidad de chicos, con un entrenador comprometido con el básquet, corrigiendo perfeccionando en todo momento. Se paraba abajo del aro y nos corregía como tirábamos las bandejas y ganchitos con ambas manos. Estuve medio año aproximadamente, me cansé de los viajes. A fin de año le propongo a Carlitos que nos federemos y me respondió: ¨Después tienen un cumpleaños de 15 y no van a jugar¨.
Ese verano de 2001, aparece como piletero en el Club Bancario el profe Fernando Abdala, ex jugador de Racing, ex jugador de selección de Olavarría. El cual también comienza con una actividad de básquet. Al que le digo Fer: ¿si conseguimos equipo nos federamos? Me dijo: Si. Ahí no más empecé a reclutar del CEF 35. En un mes teníamos equipo y ese mismo año se armó la comisión de padres y nos federamos. No teníamos ni cancha, jugábamos de local en Pueblo Nuevo. Perdimos todo, una sola victoria contra Bolívar que la festejamos como si hubiésemos salido campeones, éramos todos cadetes de primer año e infantiles. Al otro año cambio la cosa. Llega el 2002, Argentina sale sub campeón del mundo, ganándole al dream team, el básquet tiene cierta explosión que en Azul resonó poquito, pero resonó. Con cancha propia, con un refuerzo que nos cayó del cielo, Ema Spinella, un pívot de metro noventa y pico oriundo de San Nicolás y ya siendo cadetes de segundo año salimos subcampeones logrando el ascenso.
Y así, de alguna manera con un tremendo esfuerzo de la comisión de padres de ese momento, ¨revive¨ el básquet azuleño. Luego las siguientes generaciones obtienen campeonatos ganándoles a Estudiantes, a Racing. Tanto Bancario, como River y Chaca.
De ese 2002 a la fecha pasaron 19 años en donde al menos hay un equipo en la ciudad donde se practica básquet de manera competitiva. En un momento que no duró mucho, hubo dos con River. El Club River le cobraba alquiler a su propio equipo de básquet. Además de otras cosas, como alquilar la cancha para eventos nocturnos y dejar todo sucio cuando los equipos venían a competir. La subcomisión de padres compró tableros electrónicos, tableros acrílicos y aros profesionales que hoy están en desuso en el club. El club no reinició nunca más la actividad. Lo mismo los tableros, girafas y aros que hoy están en desuso en el Club Bancario con la salvedad que esos los compró el club a cambio de los socios que llevó el básquet.
El club Chacarita, si bien no cobra un alquiler fijo a su equipo de básquet, les cobra un porcentaje de la cuota de cada jugador, y a cambio pinta la cancha una vez al año y el resto va para el futbol.
Se podría decir que ningún Club en Azul tiene la mirada puesta en la diversidad deportiva.
Entonces imagínense, si el básquet tiene que pagar alquiler, viajes a Olavarría, tableros, pelotas, se vuelve una actividad imposible y cara.
Es necesaria y urgente una liga local, los clubes tienen que tener además de su equipo de futbol, su equipo de básquet. Entonces así la actividad se volvería popular como es en todas las demás ciudades y no solo para el que puede pagar la cuota.
A los de la generación dorada les preguntan cuál fue la fórmula del éxito deportivo, cuál fue el motivo por el que llegaron a la NBA y siempre responden: genética, entrenamiento y voluntad. Yo les diría: muchachos si hubiesen nacido en Azul serían el arquero o el 2 de Piazza o Alumni y trabajarían de cualquier otra cosa. Claro para ellos es imposible imaginarse un Azul. Se criaron en contextos muy basquetboleros.
En Argentina hay mucho básquet, es el segundo deporte después del futbol en cantidad de jugadores federados. Argentina tiene un campeonato mundial, dos subcampeonatos mundiales, una medalla de bronce y una de ORO en juegos Olímpicos. En ese nivel solo hay cinco países: Rusia, Yugoslavia, Estados Unidos, España y ARGENTINA.
Así como se me hizo imposible creer que no podíamos federarnos en aquel momento se me hace imposible creer que no podamos tener una liga local de básquet. Hay otro club que esta con el básquet de manera recreativa que es Velocidad y Resistencia. O sea, hay dos clubes de básquet en la ciudad. Si el Municipio concluye el CEF 35 y le da una impronta basquetbolera, podríamos tener tres. Con que, aunque sea tres clubes de los tanto que hay, se pongan la camiseta de Azul, se arma una liguilla de seis clubes. Y le decís a Olavarría, muchas gracias, nos vemos en el Provincial.
Se lo debemos a los jóvenes: hasta los 14 años todos los pibes deberían poder practicar todos los deportes y luego elegir uno o dos: que por lo general va a ser el deporte en el que mejor desempeño tengan. Una ciudad tiene que poder ofrecer eso, los clubes tienen que poder ofrecer eso. No solo fútbol. No que caigan al básquet a los 14 sin saber picar la pelota porque no entraron al equipo de futbol.
Así con todas las contras el básquet azuleño tiene dos jugadores en Liga Argentina (ex TNA), Martin Herrero y Tomás Pérez que juegan en Estudiantes de Olavarría.
Hay que entender también que el básquet azuleño es muy joven todavía, tiene 19 años recién y con un solo club que lo juega de manera competitiva. La ABO (Asociación de Básquet de Olavarría) que cuenta con 10 equipos, tiene 80 años. 80 años de no cobrarles alquiler a sus propios equipos".
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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