30 de diciembre de 2016
A lo largo de esta semana se ha podido ver una sucesión de publicaciones en redes sociales y consultas a este medio por hallazgos y extravíos de mascotas, en su gran mayoría perros. Aquí, algunas recomendaciones sobre qué hacer con esta circunstancias.
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Luego de la Navidad las redes sociales fueron invadidas con perros perdidos que eran publicados por los vecinos de Azul quienes le abrieron la puerta de su casa más que asustados. Otros aún buscan a su querida mascota sin poder encontrarla.
Esto se debe a los fuegos artificiales y bombas de estruendo que se han tirado en la madrugada del 25 de diciembre. Si bien en cantidad fue menor que otros años, con una mínima explosión las mascotas pierden el sentido de la orientación y, debido a su elevado sentido de audición, le causan mucho daño y sufrimiento a todos los animales.
A muchos le puede parecer gracioso el ruido que hacen estos artefactos al estallar pero causa aturdimiento, temor y desconcierto a las mascotas. Es importante recordar que la tenencia de un animal, sea o no de raza, significa una gran responsabilidad. No es un juguete y quien ama a sus mascotas seguramente no querrá hacerles daño.
En general perros y gatos reaccionan de alguna forma al estimulo tan potente que les produce una explosión. Es muy raro que permanezcan indiferentes. Habitualmente reaccionan con temor ante una tormenta y las luces de los rayos. Pero con la pirotecnia el daño puede ser mayor. Por eso es conveniente prepararlos y preparar la casa, para tratar de evitar que sufran lo menos posible durante los días de fiesta, que para los animales, sobre todo perros y gatos que son los que conviven con el ser humano, significa una situación inusual y para nada agradable.
Los ruidos estrepitosos que genera la pirotecnia afecta a la mascota por el sufrimiento que padece ,y por el riesgo que corre de lastimarse a sí mismo al tratar de escapar o esconderse y hasta extraviarse.
Para este miedo, no existe una predisposición determinada por la raza, la edad o el sexo de la mascota, simplemente es una respuesta de temor intensa al ruido. El animal trata de huir o esconderse, pide protección al dueño, tiembla, pone la cola entre las patas, se agita, a veces gruñe o ladra desde lejos y los ojos parecen agrandarse.
Normalmente cuando el perro escucha por primera vez este tipo de ruidos, se asusta. Si no le ocasiona consecuencias mayores, se acostumbrará e ignorará por completo esos ruidos. Pero si los asocia con experiencias desagradables y siente que no puede escapar a ningún lado o que recibe una excesiva atención del propietario con el fin de calmarlo, reforzará el miedo y, con el tiempo, se transformará en una fobia.
En tanto que los gatos, no solo se pueden alterar por los destellos de los fuegos artificiales, también les afecta el ruido. Por eso conviene asegurarse que el gato esté adentro de la casa mucho antes que comiencen las celebraciones y mantenerlo en un lugar donde no sea posible que los visitantes lo dejen salir sin darse cuenta. Convendrá que en el ambiente donde se resguarde al animal haya cortinas para apaciguar la vista de los destellos, y es recomendable dejarles una bandeja de arena, alimentarlos previamente a la reunión, y su colchoneta preferida para que puedan descansar. Así se evitará que el animal escape fuera de la casa por temor, y no se lo vuelva a encontrar.
Algunas recomendaciones
En el caso de los perros, convendrá dejarlos que se escondan en el lugar que ellos elijan como más seguro. Darles permiso, al menos en esos días. No obligarlos a participar del festejo, sobre todo si hay más gente que la habitual en la casa. En lo posible dejarlos en una habitación, con música o la televisión prendida, para atenuar los ruidos, y hacerles compañía tranquilizándolos. Evitar que puedan escaparse si algún invitado abre la puerta. Si asiste a otra casa con sus dueños, será conveniente tenerlo con la correa, para que se sienta más protegido y no escape desesperado. La reacción no es idéntica en todos los perros; algunos salen corriendo por la necesidad de escapar de la zona en que aún se pueden oír o ver las detonaciones, y no paran hasta que están lo bastante lejos para no percibirlas o hayan terminado. Esto puede ocasionar que se extravíen y los mate algún vehículo o no regresen más al hogar.
En todos los casos, la compañía del dueño es importante. No haciendo mimos y caricias, sino con su presencia, para tranquilizar al animal. También es conveniente, ante cualquier duda, consultar con tiempo al veterinario.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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