16 de diciembre de 2012
HOMILÍA
Escribe: Miguel Esteban Hesayne.
Obispo Emérito de Viedma.
Cercanos ya a la festividad de Navidad, la Palabra de Dios nos invita a despertar en nuestros corazones la alegría de la salvación, de una vida civil y religiosa liberada de tensiones, de opresiones e injusticias, de angustias y temores.
En el proyecto de Dios que nos ama, ha enviado a su Hijo Jesús para que vivamos felices. Jesucristo nace en Belén para liberar en forma integral a cada ser humano que viene a este mundo.
El Vaticano II es terminante: Jesús salva ?a todos los hombres y a todo el hombre?, es decir, cuerpo y alma en terminología tomada de la filosofía Aristotélica, y en concepto bíblico en su unidad bio-síquica-espiritual.
Después del Concilio Vaticano II lo venimos repitiendo, Jesús nace en Belén para ser el Señor de una nueva historia humana, libre de todas las culpas y todo mal. Esta es la alegría que causa a los que lo encuentran y lo reciben.
Claro está que hay que aceptar la realidad con PACIENCIA, nos advierte la Biblia (Santiago Apóstol). Es una liberación de los hombres que somos seres históricos. Por eso Dios en Jesús se hace historia humana. Es concebido en una mujer, nace.
La liberación que Dios nos ofrece a través del nacido de María-Madre en Belén, porque es real, se realiza desde dentro de la historia humana, en el Hijo de Dios, el primero y en cada ser humano, en cada mujer, en cada hombre que lo acepte en su propia historia.
Esto requiere Paciencia y Perseverancia, es un proceso, no es un simple acto.
Paciencia -proceso histórico- no aguante ni violencia. Paciencia fruto del Amor en Dios y en nosotros seres humanos, que transcurrimos nuestra vida en la corriente de una personal historia. Paciencia en alegre esperanza operando en cada instante de la historia con la mirada puesta en quien ya ha hecho el proceso de la liberación propia y puesto por Dios para la liberación de todos los hombres y de todo el hombre hasta el Fin de la Historia Humana.
Esta es la esperanzada alegría de la Nochebuena. Ya tenemos a quien puede operar nuestra liberación. Esta es la Buena Noticia, que han venido anunciando los profetas desde el fondo de la historia humana hasta Juan el Bautista. Esta es la Buena Noticia, que con gozo anunciaron los Pastorcitos y los Reyes Magos. Esta es la Buena Noticia, que la festividad navideña nos refresca cada año. Buena Noticia que vivida a flor de conciencia nos reanima a proseguir anunciándola en el mundo que nos toca vivir sin impaciencias, pero constancia no obstante no veamos resultados inmediatos ó se levante el muro de la contradicción. Las impaciencias y los arrebatos llevan a quebrar la auténtica liberación cristiana, que es un proceso de amor que viene de lo alto derramado en los corazones humanos transformándolos en hijos de Dios generando relaciones fraternas y solidarias. La liberación lleva tiempo y su plena realidad se logra en la eternidad cuando se logra la plena y eterna comunión con Jesús Liberador triunfante y glorioso al término de la historia y se vive el Día Feliz de los Cielos Nuevos y de la Tierra Nueva. Este cumplimiento del más allá no es una estéril alienación siempre y cuando en el más acá lo vayamos construyendo no obstante oscuridades, rechazos y fracasos.
La tarea de la liberación humana, en clave cristiana, se alimenta de la esperanza del sembrador que abre el surco hoy, y con gran esfuerzo siembra buena semilla y aguarda con incipiente gozo el resultado en una abundante cosecha.
En concreto ¿Qué tenemos que hacer en la Argentina de hoy para liberarla de sus males, los que creemos que en Navidad nos ha nacido el Salvador ?de todos los hombres y de todo el hombre? y lograr su real Liberación?
Sembrar en nuestro corazón y los corazones de los demás hasta donde alcancemos y por los medios que podamos los valores del Evangelio de Jesús que orientan una vida ciudadana fraterna y solidaria. En síntesis, que Jesucristo y su Evangelio sea el que eduque, anime y movilice nuestra existencia personal y ciudadana.
El próximo domingo, Dios mediante, daremos algunas líneas de acción liberadora.
Así lo indicó la decana de la Facultad de Agronomía de la UNICEN Azul, Liliana Monterroso, cuando habló con este medio acerca de la actividad que se realizará el próximo miércoles en la Chacra Experimental que está ubicada en kilómetro 304,5 de la Ruta 3.
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