6 de enero de 2020

POLICIALES

POLICIALES. Prisión preventiva para azuleño que atacó a tres hermanos y prendió fuego la casa de las víctimas

Procesado por varios delitos, entre los cuales le imputan haber prendido fuego en dos ocasiones la casa donde viven tres hermanos que también fueron lesionados con un arma blanca, una jueza de Garantías había convertido en prisión preventiva a la detención de un hombre que, en el marco de estos hechos ocurridos en el Barrio El Sol de esta ciudad, había sido arrestado el pasado 17 de noviembre.



Antes de que se iniciara la actual feria judicial de verano, la medida cautelar había sido dispuesta desde el Juzgado de Garantías número 1 que en los Tribunales de Azul está a cargo de Magdalena Forbes, dando lugar así a un pedido que fuera presentado por Karina Gennuso, la fiscal titular de la UFI 6 que está llevando adelante la investigación penal relacionada con todos estos hechos.



El encausado fue identificado por voceros judiciales como Matías Ezequiel Romero, un azuleño que actualmente tiene 33 años de edad.



En la misma resolución donde le dictó la prisión preventiva, la Jueza de Garantías que entiende en este sumario penal había ordenado que Romero, que estaba privado de la libertad en la Alcaidía de la Unidad 2 -una de las cárceles que está en la localidad olavarriense de Sierra Chica- fuera trasladado a la Unidad 7, el penal de varones con asiento en Azul. Una decisión, según se mencionó en el fallo, que obedeció a “razones de acercamiento familiar”.



En total, son cuatro hechos distintos los que se le atribuyen a Romero en esa investigación penal por la que ahora está preso.



Dos de esas situaciones -las de mayor gravedad- se registraron aquel ya mencionado 17 de noviembre pasado, el día en que resultó aprehendido.



Las demás fueron situadas como sucedidas los días 11 de noviembre y 15 de octubre del año anterior.



Tres hermanos -llamados Orlando David, César Gabriel y Raúl Omar López- figuran como víctimas de la mayoría de los ilícitos que le están imputando a Romero. También, un sobrino de los hermanos, quienes viven en esa casa que fuera incendiada de manera intencional aquel 17 de noviembre que pasó, el día en que los López resultaron con lesiones de arma blanca a causa del ataque que sufrieron por parte del encausado, según diferentes versiones colectadas en esta investigación penal.



En detalle



En horas de la tarde del domingo 17 de noviembre del año anterior los tres hermanos resultaron lesionados cuando fueron atacados con un arma blanca, hecho que se produjo en un inmueble que está situado en Aldaz casi San Carlos, en cercanías a la Unidad 7, la cárcel de varones del Servicio Penitenciario Bonaerense con asiento en esta ciudad.



De acuerdo con lo investigado, los mismos hermanos identificaron a Romero como el sujeto que ese día, cuando era alrededor de la hora 15, los atacó y les provocó diferentes lesiones cortantes con un cuchillo que en ese entonces portaba.



Una vez que el imputado se hizo presente en la vivienda donde los hermanos se domicilian, sin contar con autorización ingresó al inmueble. “Y mediante la utilización de un arma blanca -se menciona en la investigación penal- agredió a Raúl Omar López, provocándole una lesión de 2 centímetros en tórax lado lateral derecho de 1 centímetro de profundidad y herida en pierna derecha, muslo cara anterior de 2 centímetros de largo y 2 centímetros de profundidad, dejándolo tirado en el suelo”.



Aquella tarde Romero continuó atacando a los demás hermanos, quienes en ese entonces estaban acostados.



Al ingresar a la habitación donde ambos estaban, se aprovechó de “la situación de indefensión” en la que se encontraban Orlando David López y Cesar Gabriel López y también los agredió con ese “elemento punzo cortante” que portaba.



Según se constató después cuando -al igual que sus dos hermanos- fue atendido en el Hospital Pintos, Orlando López sufrió una herida en el pubis. César López, en tanto, resultó con una lesión de medio centímetro de profundidad en el abdomen.



Las heridas que sufrieron los tres hermanos durante este ataque fueron consideradas de carácter leve en el marco de la investigación penal que se inició por lo sucedido, contando para eso con el diagnóstico que hiciera un médico que atendió a las víctimas.



Mientras que uno de los López fue atendido en el Pintos y no quedó internado, los demás permanecieron internados un par de días.



Regresó dos veces a incendiar la casa



Volviendo al accionar desplegado por Romero, luego de que atacó a los hermanos huyó de la vivienda.



Pero aquel domingo, horas después regresó en dos oportunidades. Según testigos que han declarado en esta investigación penal, lo hizo para incendiar de manera intencional el inmueble.



Uno de esos hechos se produjo cuando habían transcurrido unos minutos de la hora 20.30 de ese 17 de noviembre pasado.



En ese entonces, con los hermanos López internados, aprovechando que en la casa de las víctimas no había nadie rompió la puerta de una habitación y de un comedor del inmueble.



Después, provocó ese ya referido primer incendio, cuyas llamas afectaron un dormitorio contiguo a la cocina del inmueble.



El fuego se propagó por el cielorraso, hasta que los bomberos llegaron y pudieron sofocar aquel siniestro.



Los servidores públicos observaron que las llamas habían provocados daños de manera total en la habitación donde estuvo centralizado el foco ígneo y en “gran parte del comedor”, según se describe en la investigación penal con relación a este hecho.



Al darse a la fuga de la casa tras provocar aquel primer incendio, un vecino lo observó, ocasión en la cual Romero “lo coaccionó” diciéndole en varias ocasiones: “Si vos decís algo yo te mato”.



Ese vecino del barrio que resultó amenazado por Romero fue identificado en la causa como Santiago Américo Fernández y figura como otra víctima en ese sumario que se continúa llevando adelante desde la Unidad Funcional de Instrucción número 6.



Instantes más tarde a que se registrara esa situación, a la casa siniestrada llegó un sobrino de los hermanos que en ese entonces estaban internados en el Hospital Pintos.



Identificado en el sumario penal como Michael Rubén Armando López, Romero quiso atacarlo, portando en ese entonces lo que ha sido descrito como un cuchillo “de hoja metálica con terminación en punta, con mango de madera rojiza y de 20 centímetros de largo aproximado”.



Tras preguntarle a la víctima quién era, el hombre que ahora está preso “le arrojó varios puntazos a la altura del abdomen, no logrando provocarle lesión”, circunstancia que se tradujo en que el joven que fuera atacado lograra huir en una moto en la que andaba.



Minutos después de las 21.30, ese domingo 17 de noviembre pasado Romero regresó a la casa de los hermanos López. Y una vez más, prendió fuego el inmueble. En aquella ocasión, en otra de las habitaciones.



El siniestro, que obligó a que los bomberos tuvieran que concurrir nuevamente al inmueble, provocó daños de consideración en otros ambientes de la propiedad, que en ese entonces quedó inhabitable.



Además, las llamas afectaron diferentes elementos que en la casa había, lo que se tradujo para los hermanos López en que perdieran varios de sus bienes y que, prácticamente, se quedaran sin nada.



Esa noche los vecinos, indignados por lo sucedido y enterados de quién había sido el autor de todos estos hechos, quisieron linchar a Romero, antes de que el personal policial que intervino en lo sucedido aprehendiera al encausado.



Su arresto se hizo efectivo en inmediaciones de la vivienda que fuera incendiada en dos ocasiones.



La Policía había sido convocada después de que se recibiera un llamado al 911, comunicación a través de la cual se informaba que un sujeto -que resultó ser Romero- se encontraban provocando disturbios.



No fue tarea fácil para los efectivos de seguridad que concurrieron al Barrio El Sol arrestar al acusado.



Al advertir la presencia de los uniformados, el hombre se enfrentó con ellos y opuso resistencia a su aprehensión, todo lo cual sucedió en momentos que vecinos del barrio querían hacer justicia por mano propia y uno de ellos alcanzó a pegarle, con un haragán de pesca, un golpe en la cabeza.



Los policías, una vez que lo arrestaron, pudieron incautar un arma blanca de la que Romero se había descartado instantes antes.



Para cuando pudo ser aprehendido, en medio de la resistencia que opuso a que lo trasladaran en un móvil a sede policial, “se abalanzó” hacia uno de los policías, a quien le arrancó la camisa que tenía puesta y le rasgó el uniforme.



Ambos cayeron al piso, hasta que finalmente la intervención de más policías en lo sucedido sirvió para que Romero pudiera ser reducido y trasladado en un móvil a la comisaría primera.



Al hombre que días atrás fue procesado con prisión preventiva, desde la Fiscalía que interviene en este sumario penal posteriormente se le amplió la acusación, atribuyéndole también la comisión de dos hechos más sucedidos, respectivamente, los pasados días 15 de octubre y 11 de noviembre (ver cuadro aparte).



La totalidad de los hechos que le están atribuyendo a escala penal a Matías Ezequiel Romero son considerados como cometidos “en concurso real de acciones”.



Incendio (dos hechos), daño, coacción, agresión con arma, lesiones leves, lesiones leves agravadas (dos hechos) y resistencia a la autoridad son esos ilícitos que le imputan por todas esas situaciones ocurridas el 17 de noviembre, el día en que resultó aprehendido.



Más ilícitos



La prisión preventiva de primera instancia que le fuera dictada días atrás a Matías Ezequiel Romero incluye también, a modo de imputaciones, la comisión de más ilícitos.



En la investigación penal que se está llevando adelante, esos hechos fueron ubicados como sucedidos los días 15 de octubre y 11 de noviembre del año pasado.



A escala penal, respectivamente, han sido caratulados como amenazas y daño, violación de domicilio y amenazas agravadas por el uso de armas.



En ambos casos, como víctima figura un sobrino de los hermanos López, llamado Jordán López Carrizo.



Según lo investigado, el 15 de octubre del año que pasó, cuando era alrededor de la hora 19, en esa casa que al mes siguiente sería incendiada Romero lo amenazó, al expresarle textualmente: “Te voy a matar como un perro, hijo de puta”.



El 11 de noviembre, una nueva situación tuvo a ambos como protagonistas, también en esa misma vivienda ya mencionada.



Una vez más, Romero concurrió al inmueble situado en Aldaz casi San Carlos y comenzó a increpar al joven. En ese entonces, le pedía que abriera la puerta y que, si no lo hacía, “se la bajaría a patadas”.



Después, a puntapiés, violentó esa abertura de chapa y logró ingresar por la fuerza, ocasión en la cual -“portando un cuchillo tipo de cocina con una hoja corta de aproximadamente 15 centímetros de largo en la mano con el que reforzaba la intimidación”- volvió a amenazar a López Carrizo.



“Te voy a cortar gato, yo en el penal aprendí a manejar los cuchillos”, se menciona que le dijo. Luego, “intentó agredirlo con una botella de vidrio, persiguiéndolo por el patio”, ocasión en la cual el joven pudo darse a la fuga “trasponiendo un alambrado”.



Varios motivos para que siga preso





Matías Romero, el imputado. La imagen corresponde al 17 de noviembre pasado, cuando resultó aprehendido por este concurso de delitos por el que recientemente fue procesado con prisión preventiva. ARCHIVO/EL TIEMPO



Testimonios incorporados a esta investigación penal en la que días atrás Matías Ezequiel Romero fue procesado por una jueza de Garantías con prisión preventiva, indican que desde unos dos meses antes a que la casa fuera incendiada el encausado frecuentaba el domicilio de los hermanos López.



También, que a causa del hostigamiento al que sometía a las víctimas, en la previa a que fueran atacadas había sido solicitada una orden judicial para que no mantuviera contacto alguno con las mismas.



Esas versiones indicaban también que, cada vez que iba a la casa de la calle Aldaz, Romero le quitaba las pastillas que las víctimas tomaban, ya que los hermanos se encontraban medicados por cuadros de esquizofrenia que presentan.



Al respecto, consta incorporada a la causa penal una denuncia que César Gabriel López, uno de los hermanos agredidos -que hace trabajos de albañilería y tiene 52 años de edad- hizo en la Municipalidad de Azul.



En esa presentación, el hombre expresó que Romero, cada vez que iba a su casa, se llevaba “las pastillas necesarios que toman para la esquizofrenia de él, de su hijo y de su hermano”.



Además, en esas circunstancias era escena repetida que le quitara la plata de las pensiones que cobraban los López.



Como otro móvil que habría derivado en que el 17 de noviembre pasado atacara a los tres hermanos y prendiera fuego la casa, en la resolución de la magistrada Forbes se menciona la denuncia radicada contra el encausado por aquel incidente ocurrido el día 11 de aquel mismo mes, cuando concurrió a la vivienda, ingresó por la fuerza y quiso agredir al sobrino de las víctimas.



Un antecedente penal computable que el hombre registra (ver “El dato” de la nota principal) implica que, en caso de que en esta causa penal donde figura procesado resulte condenado, la sanción que le impongan sea de cumplimiento efectivo.



Esa situación se convirtió en otro elemento valorado por la titular del Juzgado de Garantías número 1 para procesarlo con prisión preventiva.



También, la magistrada tuvo en cuenta que “el concurso de delitos que se le endilga a Romero, sumado a la gravedad de los hechos, resulta circunstancia que por sí sola impide que en caso de recaer sentencia condenatoria la misma fuere por el mínimo de la pena indicada. En otras palabras, considero que la misma superará ampliamente los tres años de prisión y sería, en consecuencia, de efectivo cumplimiento”.



En el fallo, la jueza Forbes citó también lo sostenido por la fiscal Gennuso cuando pidió el dictado de esta medida cautelar para el encausado.



La titular de la UFI 6 había tenido en cuenta “las características de los hechos”, reveladoras de “un constante hostigamiento hacia el grupo familiar damnificado”.



Junto con eso, hizo alusión a más circunstancias: “La enorme agresividad desplegada y la gran extensión del daño causado”. Esto último, de la mano de “la férrea insistencia” en ocasionar esos dos incendios en la casa.



Que utilizara armas blancas en los ilícitos que le imputan y que, analizando la totalidad de las situaciones por las que está preso, se haya registrado “la afectación de numerosos bienes jurídicos, tales como la integridad física y psíquica, la intimidad y la propiedad” de las víctimas surgieron como más cuestiones que terminaron en esta primera instancia con el procesamiento con prisión preventiva para Romero.



“En este orden -escribió también Forbes en la resolución- aparece también el aprovechamiento por parte del imputado de la situación de las personas agredidas, tanto por la condición puntual en la que se hallaban al momento del acometimiento como por su vulnerabilidad en razón de sus padecimientos de salud”.



“Paralelamente, del propio accionar de Romero se extrae sin ninguna duda la reticencia a acatar las directivas de la autoridad”, algo que quedó reflejado en la manera en que resultó aprehendido aquel 17 de noviembre pasado.



En conjunto, todas esas circunstancias conformaban “un serio indicador de peligro de elusión procesal” que hacía adecuado el dictado de la medida cautelar para la Jueza de Garantías que lo procesó en esta primera instancia con prisión preventiva.



“En este andarivel, no puede dejar de destacarse la actitud de Romero al advertir que era observado por terceros al desplegar su accionar delictivo (concretamente al incendiar la vivienda), no dudando en amenazarlos para que no lo delaten”, agregó la magistrada.



“En resumen, a la alta pena en expectativa se le suma las características del hecho, que debe agregarse como otro elemento a valorar en función de los peligros procesales, como asimismo la posible influencia que el nombrado puede ejercer frente a los testigos/víctimas, pudiendo eventualmente incidir en futuras deposiciones, lo que refleja claramente la peligrosidad procesal que reviste el mismo y que -necesariamente- conlleva a presumir que en caso de otorgarle la libertad intentará entorpecer la averiguación de la verdad”, se mencionó también en este fallo.


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