24 de julio de 2015
Se vive en una sociedad, al menos en una mayoría medianamente pensante, desconforme de sí misma. Es "vox populí", como así también que existe una corrupción generalizada.
¿Qué hay que hacer para evitarla y combatirla?. Esta es la pregunta que generalmente las personas se formulan viendo que cada día avanza en una sociedad que es posible que acepte y legalice la esclavitud y la deshonestidad.
Absolutamente peor que la corrupción que se puede padecer en un mundo post cristiano como es la que se padece actualmente en la Argentina.
Sin pesimismo, con realismo se ha de reconocer que en vastos sectores de la sociedad argentina se han sumido en un grado alarmante de corrupción. Con el mismo realismo se puede afirmar que en un país corrupto hay como "bolsones" de gente honesta, de corazones solidarios y de una Iglesia que, si bien no se liberó de la corrupción ambiente, conserva y surgen fieles dispuestos a aceptar el desafío que les dejó Jesús de ser luz y levadura de una convivencia fraterna, en armonía de derechos y obligaciones. Una iglesia que por fidelidad al Evangelio arriesga combatir la corrupción. Una comunidad cristiana que fue formada por Jesús resucitado con el claro objetivo de servir a la humanidad.
Ese servicio consiste básicamente en sembrar en las estructuras, que se van dando en las sociedades según las épocas, corazones buenos, honestos, solidarios, participativos y constructores de unidad social en auténtica fraternidad.
Ante la corrupción no hay que quedarse indiferentes o hacer simples denuncias. Los que tienen fe cristiana, ha dicho Miguel Esteban Hesayne, Obispo Emérito de Viedma, deben escuchar la palabra de Dios que impulsa a combatirla. La humanidad sometida a la decadencia espera liberarse gracias a quienes llevados por el espíritu de Dios son capaces de enriquecerla con valores plenamente humanos que restablezcan relaciones dignas del ser humano.
Es el proceso de la liberación de la deshumanización. Proceso que instaura Jesús con quienes escuchan su evangelio y lo ponen en práctica en lo cotidiano de la existencia humana.
Va a llevar mucho tiempo sembrar el evangelio en los corazones de la ciudadanía corrupta o indiferente ante la corrupción.
Hay que desandar siglos frente a los que han alterado el mandato de transformar el mundo en un mundo fraternalmente habitable. Por eso sigue actual la voz de orden de S. Juan XXIII de "Volver a las Fuentes" y escuchar la voz de orden del Papa Francisco con su expresión "Iglesia en salida".
Que significa volver a las fuentes. Significa encarar la historia de la humanidad con la misma fe en Jesús y su evangelio. Urge conocer el evangelio de Jesús y transparentarlo en relaciones humanas: familiares, laborales, recreativas, sociales, económicas, políticas. Tal como les pedía S. Pablo a los cristianos en su época corrupta.
¿Qué hacer frente a la corrupción? No quedarse quieto, indiferente, sino actuar. Comenzando por uno mismo y luego exigiendo a los demás. Transparentar en relaciones humanas el pensamiento de Jesús para ser cada uno un ejecutor y luego difundir su evangelio para que el resto de la sociedad lo lleve a la práctica en las relaciones familiares, laborales, recreativas, sociales, económicas, políticas.
Una conducta que sea un ejemplo es la mejor manera de evitar la corrupción.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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