7 de junio de 2015
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El sistema medicinal oficial de Argentina, de manera lenta pero sin pausa, abre sus puertas a formas terapéuticas que son complementarias, uno de los más destacados es la Payamedicina. Guillermina Rabazzano es una joven azuleña que estudia en La Plata y desde hace cinco años comenzó con esta tarea que mezcla la salud, la solidaridad y el arte. Cuenta que llevar a cabo esta tarea es liberadora tanto para el paciente como para ella y que la idea es desdramatizar el momento generando un vínculo más allá de las circunstancias.
EL DATO
El pasado 13 de mayo el Senado de la provincia de Buenos Aires convirtió en ley el proyecto de incorporar al sistema de salud de la provincia de Buenos Aires la figura del payaso hospitalario.
Como no acordarse de la magnífica gracia de Patch Adams cuando se habla de los Payamédicos. Conocido masivamente por la película protagonizada por el mítico Robin Williams, este médico es el referente mundial de miles de personas que tienen como objetivo sanar a través de la risa.
Una de ellas es Guillermina Rabazzano, una joven estudiante de Psicología que reside en la ciudad de La Plata y que desde hace algunos años se incorporó al grupo de Payamédicos.
En la capital provincial Guillermina, o Napoleona Neurotransmisora (su nombre de ficción), estuvo cuatro años trabajando con adultos en el Hospital Rossi, pero luego decidió pasar tiempo con los más pequeños en el reconocido nosocomio Sor María Ludovica.
En total son alrededor de 40 payamédicos que se dividen en ambos hospitales, días y horarios trabajando cuatro veces por semana pero “si pudiéramos intervenir más días lo haríamos, sobre todo porque creemos en lo que hacemos, sólo basta con creer para poder hacer”.
Su inquietud por sumarse a esta cruzada que surgió porque mezcla tres cosas que para ella son de vital importancia: la solidaridad, la salud y el humor. De todas maneras, “cada payamédico tendrá su propio interés en participar de esta actividad. Aclaro esto porque no es un requisito ser parte del sistema de salud. En Azul, por ejemplo, muchas son maestras jardineras. Pero también podrían ser tanto psicólogos, como alguien que se relacione con el arte o cualquier otro que le haya surgido el deseo de la payamedicina”.
Para ella un payamédico se define desde su palabra “mitad payaso, mitad médico. Lo medico viene de la mano de lo terapéutico y lo de payaso de la mano del clown”. Por eso “en nuestras intervenciones nosotros nos presentamos como doctores y de hecho tenemos un nombre que tenga relación con la medicina y la salud”.
Napoleona Neurotransmisora cuenta que “trabajamos mucho con la improvisación, pero contamos con un speech mínimo para poder intervenir con las personas internadas”.
Desdramatizar
Una de las situaciones más dramáticas por las que atraviesan las personas es la internación por casos de salud; sean o no graves. Por eso la intención que tienen los payamédicos es desdramatizar el ambiente hospitalario.
Lo hacen creando un vínculo con el paciente, dejando de lado el diagnóstico aunque “lo tenemos en cuenta para no generar situaciones angustiosas”. Así establecen “un encuentro que propicie lo subjetivo, un sujeto activo y no pasivo”. Esto quiere decir que los payamédicos “no tratan con una Apendicitis; tratan con Juan el sodero que tiene una vida que merece ser vivida. Con lo bueno y con lo malo, aunque el clown no conoce que es lo malo”.
Sin embargo Guillermina comenta que dentro del hospital “uno se encuentra con miles de diagnósticos, pero hasta el más terrible de los diagnósticos puede ser transformado desde lo vincular”.
Por eso la metodología de trabajo es siempre estar de a dos: “cuando empecé payamédicos lo hice de la mano de la doctora Cachivacha Desempacha. Nosotros siempre tratamos de trabajar en dupla, porque si algunos de los que intervenimos quedamos capturados por algo que nos impresionó, entonces está tu compañero que te corre de la situación. Nos ayudamos y complementamos en una misma intervención”.
Sus primeros pasos en la payamedicina fueron bastantes inquietantes porque “pensaba mucho en lo que No tenía que decir o que me pasara lo contrario: que frente al paciente no se me ocurra nada para decir”. Pero de a poco fue adquiriendo experiencia en este recreo que en donde hace “lo que me gusta: Hay personas que se toman cinco horas para ir a la peluquería una vez por semana porque le resulta terapéutico, a nosotros como payamédicos nos resulta terapéutico llenar un hospital de colores. Cada cual con su forma, y es tan válida una como la otra”.
Un intercambio
Guillermina cuenta que una de las cosas que más le gusta de ser payamédica es que hay un intercambio con los pacientes que no conocen previamente. Entonces cada caso nuevo es un “mundo por conocer”.
“No es tu amigo, no es el diariero de todas las mañanas, no es tu vecino. Es otro que te invita a transformar, a generar un vínculo, a viajar por su vida y crear juntos una realidad totalmente distinta a la hospitalaria”, cuenta la joven.
De esta manera se involucran con la persona más allá de su enfermedad. Esto es muy beneficioso tanto para el paciente como para ella pero tiene también su costado negativo: “lo peor que uno podría encontrarse dentro de un hospital seria la pérdida de un paciente, pero para eso contamos con las payagrafía, que es un momento de análisis grupal, para que lo negativo que traemos del hospital quede ahí una vez que guardamos la nariz”.
Con base científica
Este tipo de terapia tiene su costado científico que tiene que ver con que existe una relación directa entre la risa y la liberación de endorfinas. “Las endorfinas tienen un rol en la recuperación y funciones esenciales para la salud: promueven la calma, crean estados de bienestar, mejoran el humor, calman el dolor, potencian las funciones del sistema inmunitario” y muchas cosas más.
Por eso, Guillermina afirma que “una persona con un estado de ánimo optimo, tiene la posibilidad de recuperarse más rápidamente que una persona que esta estresada”.
Pero cada caso es especial y único, por eso cuando llegan al hospital cuentan con la ayuda del equipo médico, especialmente las enfermeras. El diagnóstico sólo sirve para saber de qué forma abordarán el paciente. “Nos reunimos con nuestros compañeros para establecer la forma en que vamos a intervenir, con cuantos pacientes y salas. Por supuesto que una vez que salimos a recorrer el hospital vamos interviniendo con todos las personas que se nos crucen hasta llegar a las salas, incluidos médicos, enfermeros y familiares” explica Guillermina.
En todas las intervenciones se pide permiso y sólo se lleva adelante el intercambio si el paciente así lo quiere. No obstante cuentan con la ayuda de todo el equipo médico que “van a seguir insistiendo la semana siguiente con ese payiente (así es como los payamédicos llaman a los pacientes) que se negó a la intervención, y seguirán insistiendo aunque se niegue veinte veces mas”.
Este “no” de los pacientes, Guillermina lo considera como algo positivo ya que en la situación de vulnerabilidad que tiene un paciente en su situación de internación hospitalaria. “Que seamos los únicos a los que les puede decir que no dentro del hospital ya es una intervención, porque la persona dejo de ser pasiva para pasar a ser activa a través de un NO” cuenta Guillermina haciendo la distinción que tanto a un médico como a un enfermero el paciente no tiene mucha chance de negarse.
Por último la payamédica dijo que “lo que más me aporta como persona es la insistente creencia en lo saludable, en lo solidario, en lo vincular, y en que podemos utilizar el amor y el humor para generar un mundo mejor”.
¿QUÉ SON LOS PAYAMÉDICOS?
La misión de los Payamédicos es contribuir a la salud emocional del paciente hospitalizado. Para tal fin se utilizan recursos psicológicos y artísticos relacionados con el payaso teatral, juegos, música, teatro, magia y el arte humorístico en general. Los Payamédicos realizan intervenciones escénico-terapéuticas con un abordaje a través de la técnica del payaso teatral adaptándola al ámbito hospitalario con una ética, estética y deontología propia. El grupo está cartografiado por psiquiatras y psicólogos con amplia experiencia en niños y adultos internados por diversas patologías orgánicas.
Por eso el objetivo que tienen es contribuir a la salud emocional del paciente hospitalizado; desdramatizar el medio hospitalario, demostrando al paciente, familiares y equipo médico que el humor, la risa y la fantasía pueden formar parte de su vida en el interior del hospital; mejorar la relación médico-paciente; ofrecer momentos de distracción, recuperando los aspectos sanos de esa persona que está hospitalizada; lograr mayor participación de los familiares y del equipo médico, como efecto catártico que facilita el proceso de elaboración de la situación traumática de la hospitalización; mantener un estado de ánimo optimista sostenido y acompañar siempre.
LA PAYAMEDICINA EN AZUL
Además desde hace algunos años existe en nuestra ciudad un grupo de “súper destacable de payamédicas que son unas genias”. Por eso, el pasado año cuando se enteró que “estaban formando payamédicos allá, fui. Le escribí a Jorge Montagna quien es el formador de los payamédicos de Azul, Tandil y Olavarría para poder participar de lo que para mí representaba dos cosas importantes en mi vida”.
En este marco la joven expresó que “desde payamédicos se plantea que un paya experimentado acompañe a uno nuevito en este camino del clown; y como en Azul era un grupo fundacional, me ofrecí acompañar a las payas en su payantía (pasantías) dentro del hospital”.
Por suerte el recibimiento fue más que positivo “hasta participe de la recibida de las chicas como payamédicas. Un momento más que maravilloso, sentía que se me salía la alegría y la emoción del cuerpo”.
Hoy en día “sigo en contacto con las payas Azuleñas, de hecho hace dos semanas estuve en el Hospital Argentina Diego interviniendo con ellas y, por supuesto, lo seguiré haciendo”.
En nuestra ciudad se siguen payamédicos “así que quien quiera informarse sobre esta actividad, puede buscar la página del Facebook para ser cada vez más”.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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