HOY

Hoy quedará inaugurada la muestra de Juan Bautista Olmedo en el Museo de Arte López Claro.
El artista Juan Bautista Olmedo dejará inaugurada su muestra a las 20 horas en el museo de arte municipal llamada "Niño Bruto" y está compuesta por esculturas de hierro y pinturas.
El Museo de Arte López Claro abrirá sus puertas a la muestra de Juan Bautista Olmedo, un joven artista que reside en Azul. La inauguración de "Niño Bruto" se llevará a cabo hoy a las 20 horas en la sede de Mitre 410.
Juan Bautista Olmedo nació en la ciudad de Lamadrid, el 16 de Mayo de 1973. Se radicó hace varios años en Azul, donde comenzó su contacto con el arte de forma autodidacta. Se dedica fundamentalmente a la escultura, siendo su especialidad el modelado y ensamblado de chatarra. Trabajó con el reconocido escultor Carlos Regazzoni, quien ejerció gran influencia en sus comienzos. Posteriormente se acercó al artista plástico Omar Gasparini quien lo convocó a participar en diversos proyectos artísticos. Fue integrante de MirArte, grupo de artistas independientes. Ha participado de ferias y exposiciones colectivas, y en noviembre de 2010 realizó su primera exposición individual en Azul la que denominó "Ichthus", propuesta artística que tuvo como eje conceptual la conservación del mar y el respeto a las especies que lo habitan, y actualmente está exponiendo en la Plazoleta Arturo Jauretche de la ciudad de Laprida "Zoología".
Sobre el artista Pato Valentín expresa que en sus obras "nos presenta una muestra compuesta por una serie de pinturas vinculadas desde su estética a un alto grado de expresionismo, me recuerda al concepto de J. Dubuffet acerca de lo que él denominó "Art Brut" (arte bruto), arte libre de las preocupaciones intelectuales, producido por no "profesionales", que trabajan fuera de las normas estéticas, donde las imágenes, el color, la intensidad de la pincelada nos devela un espíritu dinámico cargado de fuerza que puja por decirnos: Es el niño bruto que nos grita su verdad.
Ese mismo "niño bruto" recoge metales en desuso que ya han cumplido su ciclo como elemento funcional al servicio del hombre, y los vuelve a resignificar al momento de ensamblarlos, para pasar a ser un avión, un tren? una escultura... un juguete. En esta serie de esculturas-objetos, Juan nos invita a dejarnos llevar a otra dimensión, a otro tiempo, a reencontrarnos con nuestro niño bruto interior anclado quizá a un pasado lleno de recuerdos; y sobre todo a pensar que hay en todo juego -así parece- un secreto, un llamado, una realidad que promete esperanza, una posibilidad. Porque el juego fecunda acción, y nos proporciona el deleite de una camino abierto, donde todo es posible."