DÍAS PASADOS

Días pasados el licenciado Horacio Feliú disertó para el público adulto, más precisamente para los padres sobre "Vínculos, afectividad y autoestima en la adolescencia: hacia un adolescente lo más "normal" posible".
NACHO CORREA
La misma se denominó "Vínculos, afectividad y autoestima en la adolescencia: hacia un adolescente lo más "normal" posible" y estuvo a cargo del licenciado Horacio Feliú. Gran cantidad de público concurrió al encuentro.
El jueves 9 de mayo estuvo en nuestra ciudad el Lic. Horacio Feliu. En la oportunidad disertó en las instalaciones del colegio San Cayetano con una charla para padres denominada: Vínculos, afectividad y autoestima en la adolescencia: hacia un adolescente lo más "normal" posible. El disertante es Licenciado en Ciencias de la Educación, tiene un Master en dirección de Centros Educativos y ha sido pasante de la Agencia Española de Cooperación Internacional en los colegios de Fomento España. Desde 1988 desarrolla actividades de orientación vocacional en diferentes colegios del interior del país, actualmente es director de nivel primario del Colegio Los Arroyos de Rosario.
Ante un importante número de padres, el Lic. Feliu hizo referencia a la llamada "rebeldía adolescente" y a la importancia de decir no, como adultos, ante aquellas conductas erróneas. Refirió que a los 11 o 12 años los no los ponen los padres, a los 18 o 21 los no los pone la vida.
Destacó por sobre todas las cosas el hecho de ser modelo ante la mirada de nuestros hijos, y me arriesgo a ampliarlo: de nuestros alumnos, de nuestros jóvenes.
¿Qué responsabilidad tenemos, entonces, ante esta generación de adolescentes tan bastardeada por su accionar, por su falta de ideales, por sus vicios? ¿Son sus virtudes, también, parte de nuestro ejemplo como adultos? ¿Podemos establecer un punto de conexión entre sus vicios y sus virtudes?
Nuestra condición humana nos lleva a identificar primero los errores a los aciertos, inclusive en nosotros mismos tendemos a ver lo malo previo a lo positivo en nuestras acciones.
Los diccionarios definen a la virtud como la integridad de ánimo y bondad de vida. En plano moral se la describe como el hábito de obrar bien, independientemente de los mandatos de la ley. Muy por el contrario el vicio se define como el hábito malo opuesto a la virtud. En consecuencia, ¿debemos ser virtuosos primero para reconocer nuestros vicios como aquellas acciones opuestas?
Aristóteles en su Moral a Nicómaco plantea estas dos condiciones humanas como hábitos totalmente voluntarios, ya que si la más pequeña virtud depende de nosotros también el vicio lo es. Si está en nuestras manos el obrar, también lo estará el no obrar. Dice Aristóteles: "Si ejecutar un acto, que es bueno, depende de nosotros, de nosotros dependerá también no ejecutar un acto que es vergonzoso; y a la inversa, si no hacer el bien depende de nuestra voluntad, hacer el mal dependerá igualmente".
Como seres humanos y a través del libre albedrío, tenemos la alternativa de elegir entre el bien y el mal, entre virtudes y vicios. Como docentes nos enfrentamos cada día a los ejemplos más absurdos y en la mayoría de los casos, los adolescentes no pueden acusarse de responsables genuinos de sus acciones. Como adultos no somos el ejemplo conveniente, muchas veces ni siquiera, el ejemplo deseado.
¿Podemos en nuestra condición de perfectibilidad acercarnos a la virtud, al mejoramiento de nosotros mismos, reflejándolo y aplicándolo en la sociedad? ¿Qué tan diferentes serían las nuevas generaciones si el reflejo del mundo adulto fuese el indicado?
Quizá el secreto radique en evaluar una vez más el origen de los problemas, adelantarnos a los no que pueda poner la vida y en redireccionar nuestra voluntad hacia las más puras y ejemplificadoras virtudes humanas.
Prof. Paula Tártara
Vicedirectora-nivel secundario
Colegio San Cayetano