26 de septiembre de 2019
Por Silvio Randazzo
Destino Madryn es una carrera de aventura, una competencia de trail y a campo traviesa que se realiza a pie por senderos, cerros, acantilados, playas rocosas, cañadones y circuitos naturales no-urbanos de Puerto Madryn -entre Estancia San Guillermo y Cerro Avanzado-.
Esa mínima coordenada nos sitúa en lo paisajístico, en esa inmensidad sureña donde los "escenógrafos" trabajan en nivel magistral. Pero la hermosura tiene su contrapeso en las dificultades naturales de la zona: la naturaleza del terreno y el desnivel del recorrido, la distancia y los amaneceres y atardeceres propios de la época del año, todas características fundamentales junto con las vistas impactantes de toda la Península Valdés y la magnificencia del Golfo Nuevo.
Muchos de nosotros (quien escribe y quien lee) probablemente logramos traspolarnos allí a partir de esta mínima descripción, y ya no nos queremos volver. Es dado sintonizar entonces con lo que ha vivido Claudia Distéfano, la atleta azuleña que compitió en la segunda edición de la carrera, el fin de semana del 7 y el 8 del corriente.
Claudia (que finalizó en la cuarta posición de su categoría) no fue la única representación vernácula en el sur: también perteneciente al gimnasio local Agirare, Carlos Barbieri fue de la partida y retornó a la ciudad con el primer puesto en su categoría.
Las distancias que estructuraron la participación en Destino Madryn fueron: 50km (2 etapas), 26km (2 etapas), 25km, 13km, 5km y 1km (running kids). Distéfano y Barbieri abordaron, el domingo, la de 25 kilómetros: ella en la categoría 50-55 años y él, más de 60 años.
Distéfano habló con EL TIEMPO sobre su más reciente participación en este tipo de competencias, a las cuales Claudia se ha hecho adicta en los últimos 8 años, en parte para pulsear con sus desafíos íntimos y en parte porque obtuvo noción de sus dotes deportivos. Ahora, la narración de toda esta aventura le quita una sonrisa, pero a poco de viajar al sur, las muecas en su cara no eran precisamente síntomas de felicidad: "Me esguincé entrenando en Tandil. Se me fue el pie en una bajada y me lastimé. ¡Me quería morir! Faltaban dos semanas para Madryn. Una semana estuve con la bota y la otra hice kinesiología rapidito. Pero, de todas formas, fui esguinzada a correr", contó.
Considerando esta dolencia y el nivel de dificultad de la geografía de Madryn, la atleta considera que "dentro de todo me fue re bien. No tenía referencias del terreno, sólo teníamos la altimetría. Son cerros bajos, pero tienen mucho desnivel. Los primeros kilómetros fueron muy llanos, campo traviesa, y ya después empezaban las bardas que son terribles; tenés bajadas y subidas de 45°. Y luego venían los cañadones, donde el pie te entraba ahí nomás. Después bajábamos a la playa. Días antes hubo un temporal muy grande y se vinieron las algas a la costa. Así que ese piso estaba lleno de algas y, también, de canto rodado. En los cerros corríamos por la cornisa, ¡un paisaje espectacular! Encima era el momento de las ballenas. Todo fue muy hermoso", explicó.
"Tengo un objetivo, no sé si se me va a dar"
Reglamentariamente era posible abordar la distancia elegida en dos etapas, una cada por cada día, o bien hacerlo en un único día. La segunda opción fue la que eligió la azuleña.
Los atletas locales integraron un parque total nutrido por unas 1600 personas. "La convocatoria fue buenísima -destaca Distéfano-. Llegaron de un montón de lugares del país; incluso vino una atleta brasilera que es muy conocida y ya había estado la primera vez. Y estuvo también Elisa Forti, que tiene más de 80 años, aunque no pudo participar porque tiene problemas con el tendón de Aquiles. Los únicos de Azul que participamos formamos parte del gimnasio Ayirare, un compañero mío y yo. Él se llama Carlos Barbieri y ganó la categoría de más de 60 años, mientras que yo salí cuarta en la categoría de 50 a 55 años. Carlos corrió 25 KM y tardó 3 horas 13 minutos; y yo tardé 3 horas 46 minutos".
La de Madryn no fue sólo una competencia de las más notorias de las que Claudia haya tomado parte, sino que además (al menos de ese calibre) es la última de 2019. La proa empieza a orientarse hacia el Viejo Continente: "Por ahora freno, no corro hasta el año que viene. Tengo un objetivo, no sé si se me va a dar, de irme a España a correr una carrera que es en el Riaño, en Castilla, muy parecida al Cruce de acá, son tres días. Eso se corre en mayo, junio. Teniendo en cuenta cómo está la situación, tengo que parar ahora. Me encantaría que se me dé. Este año no me puedo quejar, hice muchas carreras. Pero ésta de Madryn y la de Ushuaia fueron espectaculares. Estoy muy contenta".
Por último, Distéfano analizó su devenir en este tipo de pruebas y ante la consulta sobre si se siente una competidora más allá de una participante, respondió que "sí, lo soy. Si estoy muy bien entrenada me siento una competidora. Por ejemplo, para esta carrera yo estaba re bien entrenada, muy bien, pero la lesión complicó mucho las cosas. No quise dejarla pasar. Yo tengo desafíos muy personales y con el correr del tiempo se suman. Y cada vez que vos llegás ahí das lo mejor de vos. No voy a pretender salir primera o segunda en la general de una carrera; eso es imposible porque hay mucha gente y están los atletas de elite. Nosotros somos amateur, pero en sí, uno lo que busca es ganar...al menos ganar en su categoría, obviamente".
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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