8 de noviembre de 2016
En los comienzos de la patria, especialmente en la generación del 80, en Argentina se produjo una gran inmigración. Venían al país gente de varios países del mundo en busca de una perspectiva de vida mejor. Llegaban aquí con esperanza, porque no tenían dinero ni perspectiva de progreso alguna. Muchos dormían bajo los mostradores porque no tenían casa ni lugar donde estar.
Lo único que traían eran valores como dignidad, esfuerzo y sacrificio. Sabían que el pan se lo tenían que ganar con el sudor de su trabajo. En su mente, a pesar de que las leyes lo protegían, tenían grabado muchas más obligaciones que derechos. Pero sí, tenían dignidad y sabían que el pan se gana únicamente trabajando. Es así que no tenían horarios, ni francos, ni feriados.
Pasaron los años y esos "gringos", con su esfuerzo pudieron tener su casa, formar un hogar, criar a sus hijos dándole educación y porvenir. Tener una reserva por cualquier eventualidad. Algunos llegaron a dejar una herencia cuantiosa que las nuevas generaciones, que no conocieron el sacrificio de sus mayores, dilapidaron.
Sentían orgullo que los llamaran "laburantes" porque ese concepto intenta sintetizar valores como pasión, compromiso, cooperación, responsabilidad y por sobre todo confianza.
Algunos de los descendientes han mamado esa cultura de nuestros mayores. De aquellos hombres y mujeres que apostaron con gran esperanza y energía a una gran Nación para tener una oportunidad de mejora, crecimiento y desarrollo, pensando siempre en el progreso para sus futuras generaciones.
Hoy el paradigma cultural de la Argentina, y por ende de Azul, cambió. Ya los seres humanos no son los mismos que hace cien años atrás.¿no existe más la cultura del trabajo? ¿Qué pasó con los ideales básicos de las generaciones anteriores?
La cultura del trabajo y los ideales sí existe, aunque muchos creen que el Estado tiene la obligación de darles de comer, por lo tanto utilizan la ley del menor esfuerzo. Está presente, cambiante, diferente a otros tiempos. Con otra matriz y planteando nuevos desafíos. Cada vez más el trabajador deberá incorporar más conocimientos para poder dar respuesta a las diferentes demandas.
Potenciar las articulaciones y acciones entre los diferentes actores de la sociedad será clave para fortalecer la relación educación-trabajo como prioridad y el papel que todos ellos asuman en conjunto y en sus ambientes naturales de acción, garantizando el desarrollo y progreso del tejido social. Apostar por la calidad del trabajo a través de la educación, la responsabilidad, la capacitación y la formación.
El gran desafió como sociedad es devolver el sentido ético del trabajo, tomando conciencia de aquellos valores básicos e importantes por sobre las estructuras del consumo masivo. Ubicar el trabajo como un factor de dignificación del ser humano. Una dignidad construida con esfuerzo, dedicación, compromiso y responsabilidad.
El trabajo genera valores, experiencias, habilidades y conocimientos que permiten ser cada dia mejores personas. Contiene un potencial liberador, es fuente de creatividad y generación de riqueza social. Es el eje central de cualquier estrategia de desarrollo, como alguna vez lo pensaron aquellas generaciones emprendedoras.
Y si uno es "laburante" la dignidad no envejece nunca.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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