25 de marzo de 2019
“MEGACAUSA”: EL CASO DE LA AZULEÑA, EN JUICIO ORAL Y PÚBLICO
Tuvo sede en Mar del Plata durante la última dictadura militar. La Fiscalía, a partir de testimonios reunidos, relacionó el caso de Collinet con el de otra azuleña, Norma Delbonis. Ambas fueron vistas por última vez en esa dependencia policial en diciembre de 1977. El jueves pasado testimonió Cristina Collinet en el Tribunal Oral Federal 1.
El Tribunal Oral Federal 1 de Mar del Plata, en el que se lleva adelante la denominada “Megacausa”. FOTO DE ARCHIVO.
Por Marcial Luna
mluna@diarioeltiempo.com.ar
Cristina Edith Collinet, hermana de la azuleña desaparecida en 1977 Susana Aurora Collinet, declaró el jueves pasado en la “Megacausa”, juicio oral y público que cuenta con medio millar de testigos y unos cincuenta militares y policías procesados por crímenes cometidos durante la última dictadura en Argentina.
La causa, de trámite en la Justicia Federal marplatense, es la N° 13000001/2007/TO1 y lleva la carátula “Isasmendi Sola, Eduardo Carlos y otros s/ homicidio agravado con ensañamiento, alevosía, homicidio agravado por el concurso de dos o más personas y privación ilegal libertad agravada art. 142 inc. 5”. Si bien es el núcleo central de la denominada “Megacausa”, existen además dos acumuladas: las N° 33005664/2010 (Subzona 15) y N° 33004447/2004 (Base Naval, tramos quinto y sexto).
El tribunal está integrado por los jueces Roberto Atilio Falcone, Mario Alberto Portela y Alfredo J. Ruiz Paz. El fiscal federal es Nicolas Czizik y María Eugenia Montero se desempeña como Fiscal federal ad hoc.
Este proceso oral y público que inició el año pasado el Tribunal Oral Federal Criminal marplatense incorporó los casos de varias víctimas azuleñas: Collinet, Norma Monticelli y la familia Rizzo (Héctor y su esposa, María de las Mercedes González). Aunque no han sido incluidos, colateralmente se exponen los casos de Norma Delbonis (desaparecida junto a Susana Collinet) y Susana Yaben, secuestrada y posteriormente liberada.
Recuerdos de juventud
En su testimonio del jueves último Cristina Collinet recordó que estuvo retenida en el Departamento Central de la Policía Federal en la ciudad de Buenos Aires durante once horas. En los interrogatorios le preguntaron no sólo por las actividades de su hermana Susana, sino también por Virginia Farinella, por lo que cree que también fue detenida, y “por una mujer de nacionalidad mexicana” (se trata de Olga Talamante, apodada por los azuleños “la Chicana”).
Del mismo modo, Cristina cree que el allanamiento a su domicilio de Azul fue anterior al secuestro de su hermana. El oficial a cargo del operativo le dijo que eran “provenientes de Buenos Aires”.
Un aspecto que surge claramente en el proceso denominado “Megacausa” es que Norma Delbonis, conforme a dos testimonios, estuvo en la Brigada de Investigaciones de Mar del Plata, donde “había varias chicas” secuestradas. Ese elemento permite inducir a la Fiscalía que Collinet estuvo allí y, al igual que Delbonis, fue en el último lugar en que las vieron con vida. Por ello se relaciona directamente la “caída” de Susana Collinet con la de su compañera Norma Delbonis. Ambas fueron secuestradas el 6 de diciembre de 1977 y desde entonces permanecen desaparecidas.
En 2013, Cristina Edith Collinet -tal como indicamos en este diario el domingo pasado- declaró en la Secretaría Penal N° 8 del Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 3, por entonces a cargo del magistrado Pablo Dallera, en el marco de la causa N° 5664 caratulada “Subzona 1/15 s/ Privación Ilegal de Libertad”. Ese testimonio se tomó como base para construir el más reciente interrogatorio judicial.
El jueves pasado Cristina Collinet esencialmente ratificó los elementos aportados en 2013. Se menciona este aspecto al sólo efecto de demostrar que el proceso tiene larga data y que se han cumplimentado diferentes etapas hasta llegar al juicio oral y público que comenzó en 2018 y que es conocido como “Megacausa” debido al volumen documental que comprende.
Allanamiento en Azul
Ante la pregunta del juez sobre si había sido víctima de hechos de terrorismo de Estado, Cristina Collinet aseguró: “Sufrí una cierta vigilancia o seguimiento en mi trabajo en el Jockey Club de Azul, el año pasado me comentó el Gerente en esa época que el Teniente Coronel Saini había ordenado que me echaran, ante lo cual el presidente del Jockey se opuso. En una oportunidad la casa de mis padres fue rodeada por muchos militares con vehículos y armas, a los cuales increpé y los eché del domicilio”.
Ese allanamiento ocurrió en el domicilio familiar de Burgos 484. Cristina recordó que “alrededor de las 14 horas vuelvo del trabajo caminando a mi casa y veo toda la manzana rodeada con camiones, soldados, armas, y cuando llego a mi casa veo a un teniente o coronel dándole la mano a mi madre. Al ver esto yo lo increpo, le pido explicaciones respecto a por qué estaban haciendo eso, quien me contesta que estaba cumpliendo órdenes. Ante mi insistencia, me dijo que la orden la había recibido de la Policía Federal. De ahí me fui a la Comisaría, estuve unas horas hasta que pude hablar con el Comisario Martínez, quien me dijo que había sido un operativo de inteligencia efectuado por las fuerzas conjuntas, [que] la orden había venido de Bs. As, y me dijo que no iban a ir más a mi casa. Mi mama me dijo que en ese procedimiento habían revisado la casa nomás, no abrieron cajones, roperos ni nada; no encontraron nada de nada”. Acotó que, en ese momento en Azul existían dos regimientos y el Arsenal Naval Azopardo, además de las dependencias policiales.
El telegrama
Ante la Justicia Federal Cristina explicó que “yo soy la menor de Susana. Ella se vino a vivir desde Azul a Mar del Plata porque había conseguido trabajo en una pesquera [marplatense] con una amiga de Azul de nombre Norma Delbonis. Tengo entendido que a esta chica la mataron. La última vez que nos vimos [con Susana] fue en un torneo deportivo aquí en Mar del Plata, a principios del año 1977, cuando [yo] tenía 23 años [y su hermana 26]. Me transmitió que estaba con temor, que no quería viajar a Azul porque tenía una gran preocupación de que nos pudiera pasar algo a nosotros, especialmente a mis padres. Nosotras integrábamos un ballet desde los nueve años, y una amiga nuestra […] nos manda a decir a través de su madre que en Mar del Plata había escuchado algo o leído en el diario sobre Susana. Buscamos información por todos lados, el Obispado de Azul me mandó a ver al Regimiento de Granaderos en la Av. Luis María Campos, donde me atendió un oficial quien me manifestó que no se podía hacer nada, que era muy difícil. Recuerdo la cara de susto de los soldados y el eco de mis pasos. Al año, recibimos en la casa de una tía mía, [una nota] supuestamente de Susi diciendo que estaba en Salta, en la Cárcel o del Chaco, no recuerdo bien. De ahí me fui al Correo a averiguar de dónde se había mandado el telegrama y me dijeron que había salido de la sucursal de Constitución. Ahí me di cuenta que no era de ella”.
Al ampliarse este aspecto del testimonio, Cristina Edith Collinet detalló que al tomar conocimiento de lo ocurrido con su hermana, se movilizó para realizar gestiones. “Nos enteramos que algo había pasado con Susana por la comunicación de esta amiga nuestra. A la semana siguiente, vine a Mar del Plata a realizar algunas averiguaciones que arrojaron resultados infructuosos. Luego de esto, a mediados del año 1978 fui a Granaderos en Capital Federal a ver a un [oficial], quien me dijo que era muy difícil, que no se podía hacer mucho. Estaba en una oficina como escondida y hablaba muy suave. Recuerdo que en esos momentos en Azul, el que estaba a cargo era el Gral. Verdura y el Teniente Coronel Saini, y el comisario de la PFA se apellidaba Martínez, actuaban todos en forma conjunta. Las gestiones para saber que había pasado con mi hermana las hice yo, estas visitas a Mar del Plata y a Buenos Aires que relaté. No hice denuncia ante Comisaría ni presenté ningún habeas corpus”.
El legajo 2462
En su testimonial, Cristina mencionó que su hermana Susana Aurora Collinet “bailaba, estaba en un ballet y era profesora de baile. Además militaba en la Juventud Peronista, hacía asistencia en barrios carenciados. Era madrina de diecisiete niños. Lo único que hacía la JP en esa época era asistencia social, no estaba organizada, no tenía un local físico. A la mañana ella iba a los barrios y a la tarde se dedicaba al ballet. A ella la atrajo la sensibilidad, ayudaba en los barrios marginados de la ciudad”.
Al ser preguntaba si, por ser su hermana, mantenía comunicación mientras ella vivía en la ciudad de Mar del Plata, manifiestó que “en esa época no había muchos teléfonos. Nos veíamos en eventos deportivos. Yo jugaba en el equipo femenino provincial de bochas y vine en algunas oportunidades a jugar unos torneos a esta ciudad y nos veíamos. Susana era jugadora de handball y atletismo, había ganado en casi todas las disciplinas, era muy buena deportista, entrenaba muchísimo”.
Al ser exhibido a la testigo el legajo 2.462 (de la D.I.P.B.A., el área de Inteligencia de la Policía Bonaerense), documentación que se halla reservada en el legajo de prueba de la víctima, Cristina indicó que “conozco a algunas de las personas allí mencionadas. Pedro Frías iba al mismo colegio que nosotras, al Nacional [de Azul y] creo que está desaparecido. Edith Staheli era la novia de Frías, iba a [la Escuela] Normal, capitana del equipo de Softball, creo que sigue viviendo en Azul. Norma Delbonis fue la que convocó a mi hermana a trabajar en los barrios. Recuerdo que a partir de la que conoció, Susana cambió su actitud y conductas, salía mucho y no decía adónde iba, empezó a adoptar una actitud más reservada. Julio Varela estuvo detenido-desaparecido mucho tiempo, no sé en donde, y actualmente creo que vive en Azul. Eduardo Grutzky era compañero mío del Colegio, se fue a vivir a Israel en esa época, una vez lo crucé en la calle y me dijo ‘me mandan a Israel y no quiero ir’, [pero] a él nunca lo vi con mi hermana ni con el grupo de ella”. Todas estas personas habían estado bajo vigilancia de las fuerzas represivas, inclusive desde antes de producirse el golpe de Estado de 1976.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026