20 de diciembre de 2015
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Doce años después de su último título oficial y luego de haber sobrellevado la pérdida de dos de las últimas tres finales que se habían disputado previo a la que le permitió ganar el Clausura 2015, Sportivo Piazza ostenta hoy la corona de la Primera División del fútbol local. Suficiente razón como para hablar largo y distendido con EL TIEMPO.
Entrevista: Adrián Gelosi
Edición: Silvio Randazzo
Esta nota especial, su realización, estuvo contextualizada por un almíbar que no empalaga pero sí contagia. No es para menos (ni un ápice lo es): los integrantes del plantel de Sportivo Piazza que se prestaron primero a los caprichos y andanzas del fotógrafo y luego a una extensa charla (las facturas, no así el mate, azucararon los ánimos un poco más), son responsables de un hito significativo en la historia futbolística de la entidad villera. Jugadores y cuerpo técnico propiciaron que el club volviera a guardar en sus vitrinas una copa oficial luego de doce años sin victorias de ese calibre, y si acaso las consideraciones periodísticas puedan llegar a considerarse tendenciosas y/o escasas, la multitud que acompañó al equipo en sendos encuentros ante Chacarita, que luego se multiplicó por las calles azuleñas, es la que sostiene genuinamente la consideración de hito respecto del título consumado una semana atrás.
Primero, Piazza (el equipo) salió a la cancha; después, Piazza (el equipo más la “ciudad”) salió a las calles. Tardó en llegar, pero hubo recompensa.
Por todo esto dicho, y por todo lo que las palabras no llegan a dimensionar, es que Emilio Brienzo, Hernán Barbieri, Sergio Valdez, Alberto Moyano, Carlos Hourcade y Aldo Gómez se prestaron de muy buena gana a la sesión de fotos en el Félix Piazza. Lo más parecido a un reproche que pudo oírse fue “¿Ahora adónde nos lleva?”, pregunta del entrenador luego de recibir la enésima indicación más del fotógrafo. El mismo espíritu mantuvieron para llegarse hasta EL TIEMPO (a excepción del volante Moyano y la mano derecha del DT “Lalo” Gómez) y aceptar el convite de la entrevista para volver a proyectar ante sí toda esta gran campaña. Devenir que no puede aislarse de una serie de acontecimientos que ahora pueden verse como tan sólo como el preámbulo a la gloria deportiva.
-Para hablar de esta campaña, lo que no podemos dejar de lado es lo que pasó el año pasado. Uno imagina que los primeros meses de 2015 fueron tiempo destinado a pensar qué se salió mal luego de las finales perdidas. ¿Cómo fueron realmente esos meses iniciales?
-CH: El año pasado lo terminamos bastante amargados por el tema de perder una final faltando prácticamente 20 segundos, quedó un gusto muy amargo. Quedamos muy dolidos por esa situación, por cómo se dio todo en ese partido (se refiere al partido frente a Chacarita, en Urioste y Rauch, que definió el Clausura 2014). Volvimos a comenzar y traté, inclusive con los más grandes, de levantar el ánimo de esa amargura que nos había quedado...que es muy difícil para muchos, principalmente para el chico este (NdR: Ezequiel Travi) que tuvo la mala suerte de cometer la mano. Aunque yo sigo sosteniendo que no fue penal y lo voy a sostener toda la vida. Porque una jugada de espaldas, como a él le pega, no podés cobrar mano; distinto es si el jugador está de frente y se cubre o abre los brazos, en ese caso puede que sí, porque está viendo la trayectoria de la pelota.
De mi parte traté de hablarle lo más posible y decirle y avisarle que en el fútbol siempre hay revancha. Y fue así nomás, ya que tuvo la suerte de convertir el gol del empate en esta final.
-¿Ustedes, los jugadores, cómo abordaron ese lapso al que se refiere Carlos? ¿Optaron también por encarar la cuestión anímica?
-HB: Siempre te queda la espina, lo pensás todo, volvés a la jugada y ves qué hubieses hecho, o si hubiésemos tenido más la pelota. Porque es la verdad, si en aquella final hubiésemos tenido un cachito más la pelota, capaz que hubiese sido todo distinto.
Como dice Carlos, tratamos de hacer un poco de borrón y cuenta nueva, aunque no se puede, porque siempre lo tenés en la cabeza.
-El fútbol mantiene una suerte de slogan que dice que “de los segundos nadie se acuerda”, y en el caso de Piazza es muy injusto, porque ustedes, desde la perspectiva de los resultados, fueron el mejor equipo del año.
-CH: Yo lo interpreto así. Que alguien se olvida del campeonato porque saliste segundo no es así. Los vamos a recordar siempre a eso. Nosotros llegamos a esa final mucho mejor que Chacarita y quedó demostrado durante el partido. Entonces queda el sabor amargo por lo que ocurrió, pero por el juego en si y lo que se hizo durante el año, fue muy positivo.
-EM: No perdemos durante el torneo, ¿no?, creo que no perdimos. En ese año no perdemos.
-SV: La primera final con Chacarita, perdemos 1 a 0.
-CH: Creo que llevamos 5 o 6 partidos perdidos en dos años. Como 60 y pico de partidos…
-HB: Además, cómo se daba todo, ¿no? Con Sarmiento teníamos la posibilidad de definir en cancha de Piazza, que nunca se había podido, por lo menos los torneos que había ganado Piazza nunca lo había hecho en cancha de Piazza. Y eso también queda marcado, porque no lo pudimos lograr.
“Queríamos jugar la final otra vez”
-Ya empezando este año llega el Apertura, donde Piazza realiza una buena fase regular y llega a cuartos. Y, de nuevo, jugar con Chacarita que los elimina. Pese a lo doloroso de la eliminación y de que se trate de Chacarita, ¿lograban rescatar lo positivo?
-CH: Teníamos las mismas ganas. Lo que pasa es que, desde un principio, nos faltaron jugadores por suspensión, otros que no tenían muchas ganas de jugar, y lo fuimos sacando de a poquito. Después, cuando empezamos con el nuevo torneo, nos fuimos recuperando porque se empezaron a ver resultados, y volvimos a levantar.
-Me imagino que cuando comenzaron a jugar el Clausura, para ustedes lo único que contaba era ser campeón. ¿Sentían esa necesidad de revancha?
-SV: Lo vivíamos con ganas de revancha, sí.
-HB: Llegar a la final, seguro. Era una revancha para nosotros o lo que quieras, pero nosotros queríamos jugar la final otra vez. Vos te das cuenta cuando tenés un grupo que puede llegar o un grupo que no puede, y nosotros sabíamos que no nos podíamos quedar con el cuarto de final ese con Chacarita en el primer torneo. Nosotros queríamos más.
-EB: Y, quizás, en el Apertura no estábamos tan completos como lo estuvimos después, en el Clausura. Ahí nos completamos. Se sumaron los chicos de Sexta, volvió a jugar Sergio, volví yo, volvió el “Oveja”. Y los de Sexta, si bien quedaron afuera enseguida, siguieron con nosotros hasta la final del otro día; éramos 20, 25 entrenando, y eso fue espectacular.
-CH: Eso es lo que hace al grupo y lo que le da fuerza al equipo. Cuando vos tenés un plantel grande y están todos en el mismo tema, apoyando, estando adentro o fuera de la cancha.
-SV: De eso nos dimos cuenta en el segundo partido con Cemento. En el vestuario nos dimos cuenta que nos teníamos que quedar adentro y no afuera, que no nos podía pasar lo mismo que con Chacarita en cuartos. Nos dimos cuenta del grupo que teníamos. Se nos dio la suerte que, sobre la hora, hace el gol Lucas y fue un alivio bárbaro. Ya sabíamos que era la segunda chance que teníamos y había que aprovecharla.
-CH: La ganas y la unión que hubo quedaron reflejadas en que en ese partido con Cemento, Hugo Iztueta no estaba en el plantel porque había tenido un problemita con la dirigencia, y después del partido me llama y me dice “Carlitos, el martes voy a ir igual a entrenar porque no puedo estar fuera de la cancha”. Fue tan impresionante la entrega de ellos en el campo de juego que él dijo “voy a jugar sea como sea, si me tienen en cuenta”. Obviamente que le dije que sí, “ponete las pilas de vuelta”, le dije, y comenzó de nuevo y llegó hasta la final.
-Se trasluce que ustedes coinciden en marcar ese encuentro ante Cemento como la bisagra del plantel en el Clausura.
-HB: Sí, los dos partidos contra Cemento. Ya veníamos tratando de levantar, pero no de decir “juntémonos a hablar” o algo así, no. Mas bien sabiendo que somos un grupo que si todos tiramos para el mismo lado, los objetivos se cumplen. Y más allá de que se perdió en Tapalqué con Sarmiento, se perdió 3 a 1, se hizo un partido muy bueno; antes, con Alumni perdimos en Piazza y se había hecho un gran partido. Entonces decíamos “la puta…estamos haciendo las cosas bien y no se nos están dando los resultados. Tenemos que seguir por el mismo camino que los resultados van a volver”. Y visto está.
-SV: Antes perdíamos o empatábamos, pero no teníamos tantas situaciones de gol. Últimamente teníamos cinco situaciones y metíamos un gol solo, que nos alcanzaba para empatar o directamente perdíamos. Pero sabíamos que el juego se iba mostrando, era cuestión de mentalizarnos nosotros de que podíamos dar más.
-En semifinales juegan un notorio partido, no la pueden meter y pierden, en Piazza, ante Sarmiento. ¿Cómo se trabajaba esa semana posterior no sólo para corregir lo futbolístico, sino también para espantar fantasmas?
-CH: Yo veía las ganas que ellos tenían, y en base a esas ganas trabajábamos en la semana. Tratábamos de hacer las cosas mejor, con más entrenamiento, más fútbol, porque lo que no quería yo era que se trabajara mucho más en lo físico, sino con mas trabajo de pelota o partidos amistosos. Es así que empezamos a buscar gente que nos viniera a hacer partidos. Hugo Iztueta nos conseguía gente de Club Bancario, que son jugadores de acá, y se hizo un seleccionado con el que hacíamos fútbol los miércoles o los jueves. Eso nos servía, porque llegábamos al domingo más descansados y con mayor ritmo de juego y más contacto con la pelota. Se fue a Tapalqué con muchas ganas y al cabo del primer tiempo habíamos hecho cuatro goles.
-Ese primer tiempo, Carlos, era para colgarlo en el cuadrito
-CH: Y…sí.
-SV: ¡Se dio todo al revés!
-CH: En los partidos anteriores no se nos daba el resultado y en este se revirtió todo.
-EB: Casi igual al partido del torneo con Sarmiento allá: le creamos un montón de situaciones pero no embocamos una.
-HB: La mayor parte de los goles que nos han hecho han sido por errores nuestros; cuando pudimos apretar la marca o no cometer tantos errores, no nos hacían goles. Eso te ayuda a pensar, porque más allá de que el rival juega, la mayor parte de los goles que nos hicieron vinieron por errores nuestros. Quiere decir que algo mal estábamos haciendo nosotros y que había que mejorarlo, porque se veía a las claras que jugábamos mejor y nos hacían los goles.
-Lo que resultó curioso es que ese partido que empiezan ganando 4 a 0 y con comodidad en el juego, lo hayan terminado sufriendo hasta el instante final.
-HB: Pero lo terminamos sufriendo por esto que te digo. Porque más allá de que ellos tenían que ir, estaba claro, los vienen por desatenciones nuestras.
-CH: Desatenciones y cambios obligados, en un partido donde el que entra es muy difícil que se pueda meter fácilmente en el ritmo de un partido como ese. Es como el domingo en la final con Chacarita. Esta vez nos salió bien, los cambios resultaron y fueron positivos. En Tapalqué no fueron positivos los cambios.
-SV: Me parece que cuando tenemos mucha ventaja, no sé si nos relajamos o la cabeza nos juega en contra. Con Chacarita vamos 4 a 1 a jugar allá y no fue el mismo Piazza que jugó en Alumni. Cuando veníamos abajo con Sarmiento acá, fuimos allá y en un rato estábamos goleando.
-HB: ¡Como que nos quedaba mejor ir abajo, estar perdiendo!
-Y en ese partido con Sarmiento, cuando resultado se pone 5 a 3, ¿recuerdan haber sentido temores, la sensación de que el pasado volvía?
-SV: Sí, sí, te da a pensar.
-EB: 5 a 3 y adicionó 4 minutos más.
HB: Y el otro día lo mismo: si el “Yeyo” (Zirilli, jugador de Chacarita) metía ese cabezazo, no sé…Se te frunce todo, porque te mata psicológicamente.
-EB: Esa fue la pelota clave del partido, porque después de la atajada viene el córner para Chacarita, contragolpe de Piazza y gol.
-SV: Aparte, cuando te hacen un gol ahí no pensás que vas a meter un gol en el otro arco. Lo primero que te sale decir es “¡no, penales no!”
-HB: Te metés atrás y es mucho peor.
“Queríamos a Chacarita”
-Con Sarmiento de lado, aparece nuevamente en el camino Chacarita, la gran piedra en el zapato de Piazza últimamente…
-HB: Nos tocaron los dos de las finales que perdimos el año pasado, Sarmiento y Chacarita.
-SV: Era lo queríamos. Entre Chacarita y Athletic, queríamos a Chacarita.
-¿Qué aspectos fundamentales, específicos, abordaron primeramente para este par de partidos?
-CH: Lo trabajamos de la misma manera que lo hicimos cuando fuimos a jugar con Sarmiento: muy unidos, con muchas ganas, con mucha gente en los entrenamientos. Pero sabiendo que ésta no se nos podía escapar, era la tercera.
-SV: Son las ganas que te dan después de perder la final, el año pasado, en cancha de ellos, que le pedís a Dios que te vuelva a dar esa misma final. Entonces, antes de arrancar en Alumni teníamos esa mentalidad, era la final que habíamos pedido. Parecía que habíamos perdido el sábado y nos volvíamos a encontrar el domingo.
-EB: Quedó plasmado en el juego, me parece: el primer tiempo nos fuimos ganando 3 a 1, se jugó muy bien, no tuvimos errores.
-En ese primer tiempo la diferencia en el marcador debió haber sido mayor, y por juego en equipo, me parece que el nivel fue mejor que el de Tapalqué. ¿Coinciden con esta apreciación? En Tapalqué fueron mas efectivos, acá lograron ser más dominadores del partido.
-HB: Teníamos que salir a achicarle los espacios en la salida, a apretarlos en las salida, y quedó a las claras. Sabíamos lo que teníamos que hacer, que es lo mismo que intentamos hacer en Chacarita y no lo pudimos lograr.
-En el partido final del domingo pasado, ustedes logran -en los últimos 15, 20 minutos- controlar el partido, luego de sufrir mucho y pese a que Chacarita dispuso de ocasiones claras…
-HB: (interrumpe) Es que llegan los cambios de ellos, se desesperan…
-EB: La expulsión de Sergio con Gorosito, que es lo más claro que tienen ellos, me parece: los tiros libres y los córners de Jesús.
-CH: El nos complicaba con los pelotazos.
-SV: Yo lo miraba desde arriba, porque el delantero es el que más tranquilo está en la cancha, y era el juego de Gorosito, Chacarita era el 70% el juego de él: pelotazo al “Mula”, pelotazo a David, y era buscar la falta y la pegada de él. Entonces yo pensaba “si a mí me echan no vamos a perder nada porque tenemos dos goles arriba”, pero si lo echaban a Gorosito, Chacarita iba a perder un pie de un jugador como él, que es fenomenal. Y, bueno…se prendió en el juego y nos fuimos los dos.
-EB: Empezamos a agarrar más juego cuando Esteban (Valdez)…, cuando Carlos lo tiró más arriba para ayudarme a mí.
-CH: No entendía lo que yo le pedía, que era hacerse 6-5. Cuando tenía gente debía marcar, y si no, debía tirarse al medio y ayudar a Emilio, que estaba corriendo solo, como un loco. Donde él agarró una pelota y la jugó bien, se entusiasmó y se paró al lado de Emilio. Fue fundamental.
Creo que una de las cosas que no salió de entrada, y fue así, es por el clima, porque el calor que hacía en la cancha era impresionante. Yo lo noté en dos jugadores, principalmente en uno, que no es de quedarse parado, Moyano, y estaba parado, no movía ni para adelante ni para atrás. Eso influyó un poco.
-No es habitual tener un marco de publico como el que tuvieron ambas finales. ¿Cómo sobrellevaron ese latir de toda la hinchada? Hinchada que fue a Chacarita a salir campeón, porque la ventaja era muy grande.
-HB: Fue impresionante. Ya con Sarmiento, en cancha de Alumni, había sido muy lindo. Se te caen las lágrimas. Ver la tribuna llena con Sarmiento, después verla más llena todavía en la primera final y el domingo, pese al calor, la familia de Piazza toda ahí, es impresionante.
-CH: Motiva mucho…te motiva mucho.
-EB: Te motiva y te presiona, porque si no te salen las cosas…
-CH: Es lindo jugar con gente. Nos tocó jugar con Sarmiento sin nadie, sin hinchada, y hace de cuenta que es una práctica. Se escucha todo, sabés quién es que el habla del otro lado, el que insulta y el que no. ¡Se escuchaba el comentarista! Es feo eso.
Y jugar con tanta gente es una cosa hermosa. A mí me hizo revivir mis viejos tiempos, tuve la suerte de jugar en el 85. Y entrar a la cancha y ver eso, es una cosa que… se te acelera un poquito el bobo.
-HB: Ver el colorido de las dos hinchadas ya es hermoso. Ojala se pueda jugar con tanta gente todos los partidos.
“Tratar de dejar algo”
-Recién lo citabas, Carlos. Lograr este titulo tan ansiados por el club, después de 12 años, justo al cumplirse 3 décadas del logrado con aquel magnífico equipo.
-CH: Doble satisfacción. A 30 años del 85, que me toque salir campeón con Piazza ahora, que es el club que jugué toda mi vida y del que soy hincha desde siempre…no se puede pedir más. Seguir metiéndole, tratar de dejar algo. Pasa que se necesita mucha más gente para colaborar, que se integre a la institución para que esto siga, que aparezca gente que quiera hacer más para el club. En fútbol material hay. Porque ellos (señala a sus jugadores) son veteranos, pero –como siempre les digo- son veteranos jóvenes, porque no es que tienen una edad que no pueden jugar. Y se refleja, también, en que el domingo terminaron jugando siete jugadores de la Sexta la final. Y eso a mí me deja contento, porque quiere decir que elegí bien, no fue que hace tres años que estoy y vinieron porque vinieron.
-Tampoco es que armaste un plantel trayendo refuerzos por doquier
-CH: El único refuerzo fue Federico Tavare, que vino este año. Fue importante. Muchas veces hay jugadores que no lucen pero rinden.
-EB: Me parece que en los partidos que más lo necesitáramos fue clave. Nos vino muy bien, tiene buen pie.
-HB: Más allá de venir de un fútbol diferente, el futsal…
-CH: No la perdía porque sí nomás, era muy difícil que perdiera una pelota. Y con el dominio, te daba siempre la pelota justa, no es que la rifaba…Muchas veces, lo que algunos quieren ver en este caso es al padre, y no es el padre, tiene otro fútbol. Quizá Federico es más habilidoso que el papá, a mí me tocó jugar con él. Cuando había que tener la pelota, era uno de los principales para tenerla, porque no era muy fácil poder sacársela.
-Tal vez lo que lo complicó a Federico en un principio es su forma de jugar. En Piazza está la tradición de la garra, otro tipo de carácter y expresión.
-CH: Es que él venia de un fútbol diferente. El futsal, si vos miras esos partidos, bailan arriba de la pelota y los jugadores tienen la misma técnica que él. Y no es lo mismo que jugar en una cancha de once.
-HB: Es como que le ponía la pausa al principio y ayudó bastante, porque si no era todo ir, ir, ir, o pelotazos para el “Negro”. Con el paso de los partidos Lucas Laguna, Fede, el “Oveja” mismo, que tiene buen pie, hicieron jugar al equipo. Siempre se intentó jugar, eso es lo que más destacamos del equipo, pese a que en muchas canchas (a excepción de Alumni, Chacarita y Sarmiento) no se puede jugar, en Piazza mismo. Y siempre intentamos salir jugando, usar uno o dos toques.
Jugar a jugar contra Piazza
-Un planteo de imaginación. Si tuvieran que enfrentar a este Piazza, ¿qué planteo propondrían, qué recaudos tomarían, a qué le temerían?
-HB: ¡Es que no sabés! El menos pensado es el que te aparece. Vos decis “lo marco a Emilio Brienzo” y te aparece el “Chancho”, por decirte un nombre. Y lo marcás al “Chancho” y surge Lucas, o Fede o Hugo.
-CH: Hay equipos que tenés que preocuparte por uno o dos, y acá te tenés que preocupar por varios. Hay variantes y jugadores de buen pie. ¿Quién iba a pensar que “Ramoncito” Sánchez, con la edad que tiene, iba a terminar jugando una final? Apareció en los últimos partidos, porque yo lo quería ir llevando de a poquito; hasta tuve miedo de meterlo. Lo veía en los entrenamientos, le veía las ganas. A las prácticas llegaba antes que yo, entrenamos a las 8 y él 7.15 ya estaba firme. Cuando lo metí no le pesó.
EL ÚNICO TRISTE, EL COLECTIVERO
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El momento culminante de toda esta campaña, aunque lo sentimental continúe alimentando sus almas, sucedió cuando la liturgia piazzista se extendió a muchas calles de la ciudad; una multitud fervorosa que, al fin, expulsaba de su ánimo más de una década sin vueltas olímpicas oficiales (y con condimentos de frustraciones importantes en el mientras tanto). Una multitud que reivindicaba su pertenencia con el corazón en la mano.
“Fue impresionante la gente de Piazza –suelta Barbieri– Hay fotos que”…
-CH: (interrumpe) Apareció gente de todos lados. Ni siquiera un campeonato que ganara Boca o River iba a provocar eso en la calle.
-HB: Además, después de lo que no pasó el año pasado, que la gente nos acompañara de esa manera…
-EB: Igual estaba el miedo de pasara lo del año pasado.
-SV: En la cancha no la disfrutás tanto porque ves la primera vuelta de personas, la que está pegada al alambrado. La caravana fue impresionante.
-HB: En el gol de Ezequiel me colgué del alambrado y miraba para atrás y hasta los árboles había gente. Una locura. Había gente que no miraba el partido, pero no porque no quisiera, sino porque no llegaba al alambrado para poder mirar.
-EB: La caravana fue una cosa de locos. Se sumó mucha más gente de la que había en el estadio.
-CH: Otra cosa. En la Avenida Piazza, la gente esperándonos en la vereda y aplaudiendo, una vez que cruzamos las vía. El único que no estaba contento era el colectivero de Plusmar que justo salía de la terminal (risas).
-HB: Yo nunca vi algo así en Azul. Hay una foto sacada desde la municipalidad hacia la plaza y es impresionante ver esa multitud.
LOS VETERANOS
Barbieri, Valdez y Brienzo (que ya habló de retirarse) se reconocen, de igual forma que los aprecia Hourcade, como integrantes del bloque de los “veteranos” del plantel de Piazza. Ellos fueron basamento futbolístico y espiritual de sus compañeros adolescentes, aportados por la Sexta industrial. Pero desde esa perspectiva no dejan de enfatizar el aporte de los “pibes”, muchos de los cuales pasaron muchos minutos al otro lado del alambrado.
-¿De qué manera fueron planteando el vínculo con los muchos chicos que se sumaron al plantel?
-SV: Nos cruzábamos mucho en la cancha con ellos, eran los campeones de Sexta y teníamos mucho contacto con ellos. Se motivaron ellos y nos motivamos nosotros.
-EB: Ya desde el primer entrenamiento en el balneario nos dimos cuenta que tenían más ganas que nosotros. Más ganas de tomarse esa revancha con Chaca ellos que nosotros. Y lo positivo fue que hasta la final éramos 20 y los que quedaban afuera siempre seguían entrenando igual. Carlos citaba 18 y nadie se enojaba. Capaz que sabía que no iba a tener chance de estar entre los 16 pero el pibe se iba con nosotros.
-SV: Y el martes los tenías entrenando otra vez.
-CH: Lo que yo trataba de hacer era, en primer lugar, cuando citaba 18, a esos dos que estaban de más, el 17 y el 18, yo ya les advertía. Entonces el chico ya iba sabiendo que no iba a jugar. Pero ocurrió en un partido que por esperar a un jugador, sobre la hora me salió diciendo que no iba, y uno de los que estaba afuera tuvo que jugar. Entonces, eso hace que ellos vean lo importante que es citar dos más.
“SE LES SALE LA CADENA Y HABLAN”
-¿Qué opinión tienen de la labor de los medios de prensa locales, empezando por este diario, en torno al fútbol? ¿Cómo se ha dado ese vínculo entre ustedes y los periodistas?
-CH: De mi parte, como dije el otro día en una radio, a mí me molesta y me re caliento cuando hablan sin saber por qué ocurren las cosas. ¿Por qué digo esto? Porque, muchas veces, comentan algo u opinan algo y no saben por qué uno toma la decisión, por ejemplo, de hacer un cambio. Me molesta porque siempre hay alguien que no sabe nada, escucha eso y lo hace correr. Entonces, quedás como un tonto, que te equivocaste, que no sabés nada, y no es así. Nadie va a hacer una cosa para mal, si no salen no salen, pero nadie busca hacer algo mal.
-Sería muy sencillo para vos y para todos los técnicos, saber a priori qué va a pasar con un cambio.
-CH: Hay un motivo por el cual uno hace esos cambios, no es que los hago porque tengo ganas. Porque yo les digo siempre que los quiero sacar en camilla, fritos, no cambiar por cambiar. Y muchas veces te ves en la obligación de hacerlo. Entonces, antes de opinar o de sacar al aire, al día siguiente los comentarios, preguntá, arrimate y queda todo bien. Pero se les sale la cadena y hablan, a veces, un poquito de más. Hablo en general, para mí es así.
-EB: Un saludo al periodista que nos visitaba siempre en el vestuario y yo siempre lo echaba (risas). Que no se enoje, este año era la cábala.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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