22 de diciembre de 2016
El esplendor piazzista no es disimulado (tampoco exagerado) por Carlos Hourcade. El DT de Piazza habló con EL TIEMPO con el entusiasmo que se nutre de poder considerarse a la misma altura futbolística de Alumni, su rival en la definición del título. Sobre el mano a mano ante Cemento, el entrenador opinó: “Nos tenían que levantar un resultado importante: ganarnos 2 a 0 para ir a penales, y yo sabía que eso iba a ser un poquito imposible”.
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Ni su historia –gloriosa– en el club, ni su buena consideración como entrenador –con vuelta olímpica incluida– son suficientes para correrlo de su eje, donde el gusto por lo que está protagonizando se mixtura perfectamente con la mesura y el juicio sin exacerbaciones. Carlos Hourcade es el entrenador de la Primera División de Sportivo Piazza desde hace más de tres años y en todo este tiempo su paladar, cargado inicialmente de amarguras, fue dejando paso a dulces sabores hasta decantar en este presente donde (desde afuera uno infiere) anda bastante cerca de empalagarse.
Las amarguras referidas antes no debieran tapar la colección de alegrías y méritos que se encadenaron previamente para colocar al plantel villero dos veces consecutivas en una final (ante Sarmiento y Chacarita), aunque esas puntuales instancias se coronaron con derrotas duras. Sería burdamente exitista y muy injusto hablar sólo de amarguras en ambas circunstancias.
Pero eso ya quedó atrás, no en el olvido, pero bien asimiladas. Ahora es debido referir a este equipo piazzista que se hizo lugar en la definición del Clausura a fuerza de una propuesta muy meritoria, mayormente vistosa, y una muy buena dotación de goles. Recolectando las confirmaciones y las insinuaciones que Hourcade brinda sobre aquello que basamenta este momento de Piazza, hay que hablar de mensaje entendido, responsabilidad, dedicación, refuerzos indicados, fuerza de grupo.
Entrevistado por EL TIEMPO, el DT villero abordó éstas y otras tantas cuestiones, como por ejemplo su injerencia real en la capacidad del equipo de imponerse a un rival (“un 20%, más no, porque los que deciden dentro de la cancha son los jugadores”) y del poderío de Alumni, su oponente en los 180 minutos que definirán al segundo campeón del año 2016 (“no es de otro mundo creer o entender que Alumni tiene un muy buen equipo”).
–¿Te sorprendió la gran cifra global de la semifinal, teniendo en cuenta lo cerrado del primer partido y las dificultades iniciales de Piazza en la revancha?
–Yo creo que a nosotros lo que nos favoreció es el primer resultado, el 2 a 0, que pudo haber sido un 3 a 0 porque sobre la hora “Choni” Parodi erró un mano a mano. Esto nos hubiera tranquilizado más a nosotros. Si bien sabíamos que, y como les dije antes del partido, el 2 a 0 es un resultado muy mentiroso, en el cual cualquier equipo te sale a jugar sí o sí, sabiendo que tenés que remontar un 2 a 0. Está jugado, y perder por 2, 3 ó 4 es exactamente lo mismo. Entonces, nosotros quizá fuimos un poco con esa ilusión, de que nos tenían que levantar un resultado importante: ganarnos 2 a 0 para ir a penales, y yo sabía que eso iba a ser un poquito imposible.
–No obstante esto último, por alrededor de media hora Cemento estuvo a un gol del empate. ¿Cómo notaste al equipo en ese lapso?
–El gol de Cemento fue un balde de agua fría. Fue un gol que si bien estaba hablado que podía pasar, lo supimos lo regular, quedaban ochenta y pico de minutos todavía.
Hay un dicho que dice “la confianza mata al hombre”. Quizá el equipo estaba confiado en que no iba a ocurrir eso y ocurrió.
Ellos estaban obligados a ganarnos, a hacernos un gol de entrada para, después, llevar el partido a gusto de ellos. Yo hubiera hecho lo mismo si tenía que ir a buscar el resultado desde el minuto cero. Pero tuvimos la suerte que a los pocos minutos tuvimos el empate y ahí Piazza se tranquilizó; fueron veinte minutos, veinticinco minutos que tuvimos que aguantar, donde ellos dieron todo. Después nosotros, les dije, íbamos a poder manejar la pelota y eso fue lo que ocurrió. E irnos al vestuario en ventaja hizo que nosotros empezáramos a manejar la pelota y jugar más tranquilos.
Con el correr de los minutos el desgaste se notó de parte de ellos, agarramos la pelota en el medio, empezaron a jugar los volantes y los delanteros. Ahí empezó a notarse la diferencia de un Piazza en levantada.
–También en el torneo han ido de menor a mayor hasta consolidarse. Desde aquella tarde muy mala ante Alumni hasta esta holgada clasificación.
–Piazza trabajó este torneo de menor a mayor, es verdad. Empezamos mal con Alumni, con gente nueva que de a poquito se fue afianzando y fue acomodándose dentro de la cancha. Y eso es lo que estamos observando: un Piazza muy diferente al de principio de año.
–Carlos, a algunos nos da la sensación que desde que sos entrenador de Piazza, esta es la versión del equipo que más te colma, con la que más contento te volvés a tu casa, quizá más que el elenco que salió campeón. ¿Hasta dónde está equivocado quien lo analiza así?
–No, no. Es una de las realidades. El equipo que salió campeón me gustó muchísimo porque tuve la suerte de poder ganar el título con 9 chicos juveniles dentro de la cancha. Este Piazza ya es un equipo de más hombres y de algunos chicos que hoy se pusieron las pilas y entendieron el mensaje que yo les di. Se está trabajando de otra manera, se está trabajando a conciencia, los mismos grandes, los jugadores veteranos a pesar de su corta edad apoyan y les dan confianza a los más jóvenes. Se ha formado un grupo donde la realidad es lo que se está viendo. Se han incorporado jugadores de otros clubes que están respondiendo a lo que yo pretendía. El caso de los chicos Parodi, los chicos que vinieron de afuera, si bien a Tavare ya lo conocíamos pero a Villarejo no; Bedoya, que sabemos lo que aporta. Todos los jugadores entendieron el mensaje y hoy estamos en lo mejor.
–A propósito de esta palabra que usás, mensaje, ¿el mensaje fue siempre el mismo o hubo un cambio de tu parte respecto al que ofrecías antes?
–Siempre tenés que tirar mensajes, con diferentes palabras... Yo creo que se mejoró un poquito más y me parece que el mensaje es muy simple: sin sacrificio, sin trabajo no se logra nada. Formar un grupo es bárbaro, tener que gente que alienta y alegra al equipo, escuchar cuando uno da una indicación. Por ahí podemos errarle, no somos todos perfectos, pero yo creo que en tres años llegar a cuatro finales, muy equivocados no puedo estar.
“Alumni tiene un muy buen equipo y buenos jugadores”
–Bedoya está con 9 amarillas y muy cerca de una lesión. Y Brienzo, ante Cemento, progresivamente fue haciendo pie y terminó siendo de los mejores. Teniendo en cuenta la dinámica alumnista en zona de volantes, ¿podrías considerar jugar con ambos en la zona central?
–Eso lo voy a ver a partir de hoy, que nos encontraremos en el entrenamiento. Allí veremos quién está mejor y depende de las condiciones es lo que voy a meter dentro de la cancha. Cualquiera está para jugar. Emilio Brienzo venía de un tiempo largo sin fútbol y empezó a entrenar; si bien no está bien todavía, sabemos todo lo que depende de Emilio. Fue importantísimo en el partido contra Cemento.
–¿Coincidís con la idea casi generalizada que sostiene que Alumni es el mejor equipo del campeonato? ¿Qué opinión tenés de este equipo que ganó todo lo que jugó y con muy buen rendimiento?
–Alumni no ha perdido ningún partido, viene jugando desde un principio con triunfos. No es de otro mundo creer o entender que Alumni tiene un muy buen equipo y muy buenos jugadores. ¡Pero los partidos hay que jugarlos! Podés tener que jugar contra el equipo que está último en la tabla de posiciones y ese día te fue mal y te gana un equipo que está atrás de todo. O sea, nos vamos a enfrentar a un equipo importante, pero creo que ellos también lo vienen pensando, que Piazza no es un equipo cualquiera. Así que las preocupaciones tanto las tengo yo como las deben de tener ellos también.
HOURCADE, EL 20%
Siempre digo que un técnico pude influir en un equipo un 20%, más no, porque los que deciden dentro de la cancha son los jugadores. Vos te podés equivocar en un cambio, podés armar el equipo, tirar las ideas…que siempre son para el bien, aunque de afuera a veces se ve diferente. En la cancha decide el jugador. Uno tira lo mejor para el equipo. El mensaje está ahí. Yo les puedo dar una idea a mis jugadores de cómo marcar, cómo salir jugando, cómo salir a un cruce, cómo tener la pelota y moverla de un lado al otro. Pero adentro vos tenés un rival que trata de evitar, de contrarrestar lo que vos planeaste.
Creo que los mensajes se están tomando en serio…
–Y el juego de Piazza es otro, se nota.
–Sí, seguro. Pero eso lleva tiempo, no lo podés lograr de un día para el otro. Lleva un proceso de dos o tres años, y creo que estos chicos de Piazza lo están haciendo. Vamos de a poquito y esperando por jugar una nueva final.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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