11 de junio de 2018
Este concepto fue vertido -en una charla mantenida con EL TIEMPO- por la licenciada en Psicología Marianela Morris, integrante del Cuerpo de Instructores Especializados de la Fiscalía General de Azul. “Somos en primer lugar los padres quienes debemos enseñarles a los chicos a respetar sus cuerpos y hacerse respetar, y la escuela sirve de apoyo y complemento a esta educación. No debemos enseñar desde el miedo ni la angustia, sino resaltando las herramientas que los niños tienen para cuidarse”, expresó también la profesional.
“A un abusador se le va a hacer mucho más difícil abordar a un niño y convencerlo de que guarde el secreto cuando ese chico ha hablado con sus padres del tema. Debemos enseñarles qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, que pueden hablar con nosotros de todo, que no los vamos a retar”, expresó la licenciada en Psicología Marianela Morris.
Por Javier Ciappina
jciappina@diarioeltiempo.com.ar
El abuso sexual en la infancia y en la adolescencia es la forma de maltrato más difícil de aceptar, de reconocer y de diagnosticar. Una de las definiciones más claras sobre abuso sexual sufrido en la infancia es la que formuló el Comité Permanente sobre Niños que sufrieron Abuso Sexual: “Cualquier niño/a por debajo de la edad de consentimiento puede considerarse sexualmente abusado cuando una persona sexualmente madura, por designio o por descuido de sus responsabilidades sociales o específicas en relación al niño/a, ha permitido su participación en cualquier acto de una naturaleza sexual que tenga el propósito de conducir a la gratificación sexual de la persona sexualmente madura”.
En este contexto, EL TIEMPO dialogó con la licenciada en Psicología Marianela Morris, integrante del Cuerpo de Instructores Especializados de la Fiscalía General de Azul, acerca de esta temática.
Marianela Morris.
“No hay un abuso igual a otro”
- ¿Qué signos nos pueden hacer sospechar que un niño está sufriendo abusos?
- Primero para abordar el tema es necesario aclarar que vamos a abordar el abuso sexual infantil en términos generales y, como siempre, las generalizaciones fallan a la hora de abarcar la complejidad de un tema que tiene infinitas variables. No hay un abuso igual a otro, así como no hay un abusador igual al otro, ni tampoco una víctima igual a la otra. Hay pedófilos que acceden sexualmente a un niñ@ luego de mucho tiempo de conquista y acercamiento, y lo hacen mediante el juego, otros irrumpen de manera más brusca y violenta. Las consecuencias son nefastas en todos los casos, pero las manifestaciones conductuales de los niños pueden ser muy diferentes. Por eso cuando hablamos de signos que nos permitan sospechar abuso, tenemos que pensar en aquello que nos marque un quiebre en el comportamiento; quiebre que va a ser particular para cada sujeto. Pero podemos nombrar los signos más recurrentes, aclarando que no son signos específicos y exclusivos de trauma sexual, sino que pueden responder a distintas variables.
Cuando el trauma es reciente o presente en los más pequeños se suele ver que retroceden en su desarrollo y pierden habilidades que ya habían adquirido, como el control de esfínteres por ejemplo. También puede haber alteración del sueño, masturbación, juego sexual, retraimiento, hiperactividad. Muchas veces vemos que juegan de manera compulsiva algún juego repetitivo, o dibujan y dibujan, logrando un desarrollo gráfico mas evolucionado de lo que se espera para su etapa. En esos casos vemos al juego o al dibujo como un intento de elaborar, de asimilar eso que es excesivo para el psiquismo que configura un trauma.
Ya en la adolescencia aparecen otros signos que, como los anteriores, nos pueden poner en alerta, pero tampoco son específicos del abuso sexual ya que pueden responder a otros factores, como los trastornos alimentarios, la fuga del hogar, adicciones, hiperactividad sexual, autolesiones, retraimiento, sobre-adaptación, alteraciones bruscas en el rendimiento escolar.
Ninguno de estos signos son exclusivos del abuso sexual, pueden aparecer frente a otras realidades, pero si los notamos, tenemos que propiciar el diálogo a fin de que, quien está padeciendo, sienta que puede pedirnos ayuda.
Impacto en la subjetividad
-¿Cuáles son las consecuencias a nivel psicológico y emocional de los abusos durante la infancia, una vez llegados a la edad adulta?
- Cada persona en su particularidad elaborará lo sufrido de manera distinta, pero en términos generales sabemos que el abuso genera un impacto en la subjetividad.
Hay adultos que tienen dificultades para ejercer una vida sexual plena, porque fueron estimulados en una etapa donde no estaban preparados para significar lo que sucedía, y esa estimulación inconcientemente quedó asociada a algo malo, secreto, sucio, entonces luego, la estimulación sexual genera asco en vez de placer. Interpretan como violento el deseo del otro.
Otros sujetos por el contrario desarrollan un comportamiento sexual muy activo, como si quedaran atados al rol de “ser objeto de satisfacción sexual del otro”.
En la clínica con adultos se ven multiplicidad de síntomas que pueden asociarse con hechos de abuso sexual sufridos durante la infancia y que nunca fueron relatados, o elaborados, desde enfermedades psicosomáticas, hipertensión o cuadros más complejos como depresiones y trastornos de la conducta.
Es innegable que el abuso sexual infantil genera un impacto que repercute en toda la subjetividad de una persona, no sólo en su sexualidad. Este impacto puede ser elaborado de manera saludable, sobre todo cuando la víctima recibió contención de las figuras importantes en su crecimiento, cuando se le dio espacio a su palabra, se le creyó y se actuó en consecuencia para protegerla.
Pese a lo traumático del abuso, no quisiera que se identifique a las personas que sufrieron algo así con patologías crónicas, que estén condenadas a vivir de síntoma en síntoma. Creo que se debe trabajar para que, pese a lo sufrido, puedan dejar de “ser víctimas toda la vida” y tomen una posición superadora que no solo les permita desarrollar una vida adulta saludable, sino también transmitir vínculos saludables.
-¿En qué ámbito suele producirse el abuso hacia el niño?
- En Argentina el 75% de los abusos se produce en el contexto familiar, y dentro de ese porcentaje el 58% es ejercido por padres o padrastros. Y en todos los ámbitos el 89% de los agresores son hombres.
La OMS dice que en el mundo una de cada cinco niñas es abusada y uno cada trece niños.
“El abuso existió siempre, pero ahora se denuncia mucho más”
-¿Se trata de alguna forma el tema de los abusos sexuales en las instituciones educativas?
- En el año 2008 el Ministerio Nacional de Educación creó el programa de Educación Sexual Integral (ESI) con el objetivo de fortalecer el abordaje de esta temática en todos los niveles de educación formal. Desde entonces los docentes han recibido capacitación específica a fin de incluir en la currícula el desarrollo de saberes y habilidades para el cuidado del propio cuerpo, y el ejercicio de los derechos relacionados con la sexualidad.
En mi experiencia tomando declaraciones a niño@s y adolescentes víctimas de abuso sexual puedo afirmar, con gratificación, que un gran número de denuncias se realizaron luego de que el niño asistiera a una clase donde el docente abordó el tema del abuso sexual. Esta es una modificación muy positiva de la educación actual. El abuso existió siempre, pero ahora se denuncia mucho más. En las décadas pasadas las víctimas de abuso, sobre todo los intrafamiliares, guardaban el secreto por años, porque la realidad que vivían dentro de sus casas no era confrontada por nadie. Ningún discurso rompía ese pseudo-equilibrio intrafamiliar. Ahora, al escuchar sobre sus derechos, al hablar de delitos sexuales, muchos niños logran quebrantar ese pacto de silencio que genera tanto dolor.
“La educación es necesaria”
-¿Sería necesaria la educación, tanto en las escuelas como en casa, en este sentido para que los niños puedan tener herramientas para enfrentarse a los abusos?
- Si, la educación es necesaria porque, aunque preferiríamos que no, estos delitos existen y mucho. Negando el tema lo único que logramos es propiciar su proliferación. El saber genera poder. Y la ignorancia vulnerabilidad.
Somos en primer lugar los padres quienes debemos enseñarles a los chicos a respetar sus cuerpos y hacerse respetar, y la escuela sirve de apoyo y complemento a esta educación. No debemos enseñar desde el miedo ni la angustia, sino resaltando las herramientas que los niños tienen para cuidarse.
A un abusador se le va a hacer mucho más difícil abordar a un niño y convencerlo de que guarde el secreto cuando ese chico ha hablado con sus padres del tema. Debemos enseñarles qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, que pueden hablar con nosotros de todo, que no los vamos a retar. Algo que usan los abusadores a fin de no ser descubiertos es hacer sentir a la víctima partícipe de su delito, el niño siente que él es culpable y que si lo cuenta lo van a retar a él.
Que los chicos sepan cuales son sus partes íntimas, que nadie debe obligarles a hacer nada, ni siquiera jugando y sobre todo que si algo les resulta raro, que enseguida nos pregunten.
Muchas veces no podemos evitar el encuentro con abusadores, sobre todo porque estas conductas pueden ser desplegadas por personas de las que jamás lo hubiésemos esperado, pero sí podemos intentar que, habilitando la palabra, estas conductas sean enseguida denunciadas.
Y ese es un compromiso ciudadano que debemos asumir todos. Un abusador va a repetir su conducta, por eso es importante realizar la denuncia. Porque por más que yo cuide, por ejemplo a mi hijo, y no deje que tenga más contacto con esa persona, la denuncia logra que mucha más gente sepa que esa persona es un abusador, y se pueden prevenir nuevos hechos y que sean sometidas nuevas víctimas.
Desde el año 2011 se normativizó en el Código Penal y se incluyó el trabajo de los psicólogos dentro del ámbito de la justicia, a fin de intentar que los niños víctimas de estos delitos, pasen por el menor stress posible durante su participación en el proceso de investigación penal. Las declaraciones se toman con la modalidad de Cámara Gesell, grabando los testimonios para que no deban ser repetidos durante la instancia de juicio.
El abuso sexual es algo que nos gustaría que no exista, pero repito, negándolo u ocultándolo los únicos favorecidos son los abusadores.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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