16 de julio de 2018
La mirada global confirma que, pese a pequeños lapsos, todo lo que se jugó en Urioste y Rauch fue de accesible administración para el elenco tricolor. Abrió el marcador prematuramente, supo controlar el balón, luego valerse de las contras y finalmente marcar en el ocaso, ya cuando Boca entendía que llegar a semifinales era asunto rival.
Escribano se hace camino al convertir, dentro del área boquense, con bastante libertad no bien el cotejo se inicia. Así comenzaba Chacarita a solidificar su clasificación. FOTOS NACHO CORREA
Por Silvio Randazzo.
No tuvo sobresaltos Chacarita para llegar a ser uno de los semifinalistas. Sin deslumbrar pero sin rotundos pesares, habiendo convertido en oportunos instantes y usufructuando, luego, las diferencias (la del marcador y la anímica), el tricolor administró con suficiencia las principales instancias de esta revancha.
Erró demasiado Chaca –o atajó mucho Cuevas– en el segundo tiempo, un matiz que también aportó mucho a las expectativas xeneizes, al menos hasta que la pelota dio en Bongiorno, descolocó a su arquero y se transformó en el segundo tanto. Recién entonces, el último de los optimistas boquenses dijo “es hasta acá”, aunque ese fin de la utopía estaba cristalizado desde hacía unos cuantos minutos.
Atinó Boca a tomar la iniciativa, asumiendo la responsabilidad que le indicaba su desventaja en la llave. A fuerza de despliegue físico, la visita pugnaba por transformar a su oponente en un equipo que se desprendiese del balón. Pero no consiguió las maneras que le permitiesen mejorar y sostener esa dinámica, y la primera inicial a propósito fue el tempranero gol funebrero.
A los 7’, luego de un tiro de esquina desde la derecha, un rebote frontal encontró a Reyes sobre la medialuna; éste retornó la pelota hacia el área menor, justo a la posición de Mariano Escribano, quien controló –con la libertad que propició el adelantamiento desatento defensivo– y venció a Cuevas.
Muy prematuramente, previo al 1 a 0, Chacarita ya había comenzado a plasmar un acertado control de la pelota, lateralizando en el ensanchamiento del campo, política que ya resultaba muy eficaz para alterar las ansias rivales. El balón visitaba unos cuantos pies sureños, de lado a lado, y lo que en el local producía control, descanso, confianza y generación de espacios, para el conjunto auriazul significaba desgaste físico, impotencia, improductividad ofensiva y desconfianza sobre sus propias herramientas.
Por los costados se neutralizaban dos “parejas” que en la medida en que pudieran desequilibrarse, podrían inclinar el encuentro. En el sentido en que avanzaba Chaca, por la derecha Miglino y Dipietro conformaban una de ellas, al otro lado pulseaban Giacoboni y Mingochea; pero ese pleito lateral por ambos costados se enfocaba bastante más en la mutua neutralización que en el provecho ofensivo. En todo caso, la preponderancia estaba dado por los volantes tricolores, fundamentalmente Miglino, quien terminó algunas de las jugadas en posición de centro delantero, un lugar que el equipo del sur le asigna en ocasiones a Escribano (un habitante más naturalizado) y en otras, lo transforma en espacio para que tome vida la sorpresa.
Urgido, partiéndose, el conjunto boquense no conseguía edificar sentido colectivo, con lo cual, pensando en traccionar ofensivamente, no dejaba muchas más alternativas que la epopeya individual, que no llegaba. De la velocidad de Travi dependía abrir alguna puerta que atajara las distancias hacia Morales. El equipo no encontraba a Fernández, el goleador, y en la medida en que los volantes no apoyaran y ofertaran pases a esos puntas, la ofensiva xeneize no pasaba de insinuación.
De cara al complemento, generar hipótesis sobre la futura conducta (y el éxito de la misma) de un equipo y otro, daba menos posibilidad de error en uno que en el otro. Es que era bastante factible que Chacarita buscase hace correr el balón, no desguarecerse en el fondo y ejercitar la paciencia hasta que las necesidades rivales le permitiesen ir por Cuevas con espacios amplios. Pero respecto a Boca, prever (sin delirar) resultaba algo más complejo: tenía que revertir una llave que entonces lo mantenía abajo 3 a 1, pero para eso resultaba indispensable mejorar su calidad de ataque. Y ahí era dado considerar que las limitaciones se llevarían puesta la pujanza irrenunciable del xeneize.
Pero así como en el comienzo del partido, el golpe duro fue el festejo de gol, ahora lo era la tarjeta roja a Carmona, que protestó a Davis la no convalidación de un gol por posición adelantada. Poco más a pedir del local podía ofrecer la tarde.
Pese a ese contexto adverso, Boca no practicaba la resignación, no se dejaba vencer por un panorama que si se lo pensaba durante un segundo, producía en los auriazules un desaliento mayúsculo. Debía tomar una decisión en pos de un desenlace teñido de heroicidad.
La expectativa funebrera no requería de grandes nutrientes para alimentarse: Morales sobrellevaba un partido libre de ofuscación, las distancias con Cuevas se acortaban y ampliar el marcador era una cuestión de –no demasiado– tiempo.
Finalmente se acabaron las hipótesis, o dejaron de importar. Al fin pudo Chacarita no desperdiciar una chance, aunque en la que finalmente pudo convertir, el gol revistió algo de fortuna. Sebastián Andradez (en cancha desde 3 minutos antes) se hizo de la pelota sobre la derecha, cerca del área menor, y mandó por bajo un balón cruzado que tras rebotar en Bongiorno, doblegó a Cuevas.
Así se extinguió el cotejo en el sur, mucho tiempo después de lo que efectivamente se habían consolidado las posibilidades tricolores de ingresar en el grupo de los mejores cuatro equipos del Apertura, instancia que lo tendrá cara a cara ante Alumni.
Maximiliano Sierra usa de apoyo a Matías Palermo en pos de una pirueta que no prospera. Chacarita definirá la llave ante Alumni en el sur.
LA FIGURA 
Agustín Cuevas
Si Boca alumbró pequeñas ilusiones hasta muy poco tiempo antes del final, es porque las atajadas de Agustín Cuevas lo mantuvieron con oxígeno futbolístico. El 1 tuvo encuentro de todo tipo con los atacantes tricolores, y salió victorioso en la gran mayoría.
Chacarita 2
Boca 0
Chacarita
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