ENFOQUE
Por Eduardo Agüero Mielhuerry
El miércoles 5 de julio de 1967, a las 22, todos los azuleños sintonizaron Canal 13 para ver al hijo pródigo de la comunidad contestando sobre "Pájaros de la Provincia de Buenos Aires", en el programa conducido por Jorge "Cacho" Fontana. El concurso se desarrolló durante dos meses, con niveles impensados de televidentes, llegando a alcanzar picos de audiencia de 39 puntos la noche del 30 de agosto (Día de Santa Rosa y, casualmente, Día del Ferroviario), cuando Mario Miguel Marateo debía contestar en "Odol Pregunta". Finalizando el certamen, y a punto de ganarse el premio mayor, Fontana le realizó una pregunta "trampa". Descubrieron una larga mesa con más de cincuenta pájaros embalsamados (desde pichones hasta pájaros adultos) y le pidieron a Mario Miguel que identifique al Pirincho, al que habitualmente conocemos como Urraca. "No -dijo- ese pájaro no está sobre la mesa". Y efectivamente no estaba. Así se alzó con un premio de un millón de pesos. Y su vida cambió.
Desde pequeño, Mario Miguel Marateo (nacido en Azul el 2 de mayo de 1928) tuvo una frenética pasión por los pájaros y a través de los años fue profundizando sus estudios, sin tutores ni maestros, simplemente guiado por su espíritu taurino y curioso. Cuando los ferrocarriles pasaron a manos del Estado argentino, Marateo ingresó como peón de cargas el 5 de octubre de 1947 y a los pocos días le asignaron como destino la Estación Coronel Rodolfo Bunge. Luego llegaría su turno de trabajar en Azul y aquí sería el destino final donde halló, con el paso del tiempo, su jubilación. Pero los trenes jamás lograron desplazar su pasión por las aves?
Después de haber ganado en "Odol Pregunta" editó su primer libro "Pájaros argentinos", del cual se agotó la tirada de 30.000 ejemplares. Todos reconocían al joven de los pájaros, pero tanta popularidad jamás cambió su forma de actuar. En 1972 fue nuevamente convocado a participar en "Odol pregunta. Ronda de ganadores", compitiendo por dos millones de pesos. Sin embargo, tras tres empates consecutivos con Claudio María Domínguez (quien con tan sólo 12 años contestaba sobre mitología griega), se decidió desde la producción del programa repartir el premio en partes iguales, siendo ambos ganadores.
Todas las publicaciones y diarios del país se ocuparon de la historia del humilde ferroviario que había ganado el prestigioso "Odol Pregunta". Algún periodista lo "culpó" por "pintar de azul el mapa de la república" y hasta Mirtha Legrand lo tuvo en su mesa en seis oportunidades, incluso casi veinte años después de aquellas victorias.
Los recibimientos en Azul siempre fueron multitudinarios (basta con ver las fotos que Mario conserva para asombrarse), y hasta se hizo popular la frase "¿Qué pájaro sos que Marateo no te conoce?", aunque lo verdaderamente raro en aquel entonces era no conocer a Mario Miguel Marateo.
Pronto llegó su segundo libro "El aficionado a los pájaros", escribió múltiples artículos para el matutino El Tiempo y Diario del Pueblo. Más tarde abrió su propio local comercial dedicado a las aves y participó de diversas charlas y disertaciones, regresando a la televisión en reiteradas oportunidades. En octubre de 2002 su amigo Félix Campodónico le propuso hacer un programa radial todos los domingos por la mañana. Así comenzó por FM del Pueblo "En familia y sin Re-Fu-Po" (En Familia y sin religión, fútbol ni política). El programa se mantuvo al aire durante nueve años con altos niveles de audiencia, principalmente atraídos por los infaltables tangos. En este espacio, Mario Miguel supo también canalizar su pasión por Carlos Gardel y fue merecedor del premio CADUCEO 2006.
Hasta aquí la vida de Mario Miguel Marateo parece una sucesión de premios, reconocimientos y aplausos. Sin embargo, lo mejor que le sucedió al "hombre de los pájaros", quien escribe esta nota se permitió reservárselo para el final.
Recién comenzaba a correr el año 1953. Mario Miguel tenía apenas 24 y ya había tomado la decisión más importante de su vida. El 17 de enero de aquél flamante año, a las 21 horas, en la Iglesia de Monte Viggiano, en Pueblo Nuevo, Olavarría, contrajo matrimonio con Teresa Ida Bonora, su joven novia de 19 años oriunda de la vecina localidad.
El destino los había cruzado unos años antes y no los separó jamás. Entre tantas cartas escritas en añejo papel, siguen vivas las palabras que él le dedicó: "Tus ojos me matan de amor, tus ojos para mí son luces de ilusión que alumbran la pasión que albergo para ti. Yo no sé cuántas noches de insomnio en tus ojos pensando pasé... Sólo sé que yo llevo en el alma tu imagen marcada con el fuego del amor".
Ella siempre estuvo a su lado; cuando ganó en "Odol Pregunta", cuando publicó sus libros, cuando fue a la televisión y hasta fue su conductora en el programa radial, y como leal compañera también estuvo en los malos momentos. Sin lugar a dudas dos almas gemelas se encontraron? hasta para coincidir en el gusto por el pájaro Federal.
Es muy difícil poder contar simplemente la historia de un hombre cuando a su lado brilla con dulzura una excepcional mujer que también se apasionó con los gustos de su marido siguiéndolo, inclusive, en el estudio de las aves. Entonces, al verlos contemplarse con amor, con un amor palpable, presente y vivo, no queda otra alternativa que hablar del maravilloso matrimonio de Mario Miguel y Teresa que el pasado jueves 17 del corriente mes cumplieron nada más y nada menos que 60 años.
Humildemente con esta nota se pretende homenajear a la pareja y, al mismo tiempo, expresar el reconocimiento de los azuleños para este matrimonio que llegó a las bodas de diamante y escribió así otro maravilloso capítulo en esta historia sobre amor y plumas?