5 de agosto de 2013
TORNEO APERTURA DE PRIMERA DIVISIÓN
Lamentablemente, el hecho más significativo del encuentro entre Cemento y Athletic fue la pelea a golpes de puño producida entre muchos de los protagonistas, promediando el primer tiempo. No obstante, el 1 a 1 fue un resultado ajustado para este magro cotejo de ida de una de las semifinales, durante el cual -y en mayor medida que su rival- la estrellita asimiló el empate como hecho positivo.

Se jugaban 20 segundos de partido y Athletic ya se ponía en ventaja: Marco Rodríguez (en el piso, semitapado) ya cabeceó al gol en la boca del arco cementista, dando la ventaja parcial al conjunto fidelino. FOTOS ADRIÁN GELOSI
En el principio Marco Rodríguez creo el triunfo (parcial) de Athletic. El partido estaba sin orden y vacío. En la génesis de esta semifinal, con algo de sospecha infundada todavía, uno podía adivinar que no sería un partido más; un halo enrarecido cubría la disputa. A los 20 segundos, Rodríguez ponía en ventaja a la visita y ya el partido abandonó sus matices teóricos. Luego hubo despreciables y estúpidos segmentos de violencia (ver aparte en página 10), varias expulsiones y un desarrollo desnaturalizado por completo, de principio a fin. Del fútbol, muy pocas pistas.
Como se dijo, y en este caso la frase gastada es útil, Athletic salió de los vestuarios ganando por 1 a 0. A los pocos segundos de comenzado, Oliveto pugna por rechazar sobre la derecha de la defensa local, Facundo Parodi lo atosiga y el rebote le facilita llegar al fondo y desbordar hacia el primer palo, sector en el cual Marco Rodríguez le ganó a Darío Casali arriba y doblegó a Palmieri. Bien temprano, Cemento debía tomar un rol al que no está muy acostumbrado, el de salir al ruedo desde bien temprano, tener que construir su juego más adelantado de lo que habitualmente acostumbra.
También desde el comienzo, todo dentro de la cancha se fue crispando notoriamente. La rispidez, la desmedida exaltación y los foules por docena intoxicaron rápidamente el desarrollo. Vale como reflejo mencionar que hasta los 15", el juez había mostrado cuatro tarjetas amarillas y una roja.
La iniciativa era de la banda azul, la estrellita se retraía y esperaba por espacios, logrando materializar lo que a priori planeó. Agustín Parodi se retrasaba demasiado para ingresar en el entramado de juego; lo mismo sucedía con Cano Kelly, más preocupado por Adami que por sus chances ofensivas.
Producidas las expulsiones de Agustín Parodi y Balquinta en Athletic y de Escribano en Cemento, el partido estaba roto, enajenado por completo, y con la presunción de que tamaño polvorín no necesitaría más que de una chispa para volver a explotar.
Cuando el largo recupero jugaba sus momentos finales, Adami quedó mano a mano con Alzola por derecha, dentro del área, intentó sobrepasarlo con un enganche y el defensor interceptó la bocha con su brazo derecho. Penal sancionó Giobbi y Nahuel Casali convirtió después, con mucha justeza contra el costado derecho de Llanos.
Nació la segunda parte y vimos un Cemento decidido a hacer prevalecer su jugador de más en campo rival. Seminara puso un delantero (Palacios) y sacó un defensor (Oliveto); la defensa quedó razonablemente con tres integrantes y primó la decisión ensanchar el ataque, pugnar por generar espacios ante un bloque defensivo fidelino, nutrido no solo por defensores.
El elenco dirigido por Ivanoff invertía mucho esfuerzo en la recuperación contra su línea de fondo y después, rápidamente, se disolvía esa posesión al intentar prosperar en ofensiva. Rodríguez jugaba solo contra tres defensores y casi siempre perdía. Ese desgaste, se presumía, desgastaría a Athletic y facilitaría la filtración de cementistas en las inmediaciones de Llanos.
Promediando esta etapa se produjo una de las acciones más virtuosas del cotejo: Garay y Nahuel Casali desairearon rivales ingresando al área en pared, éste último fue quien se topó con Llanos y al momento de intentar vencerlo, fue Vera el que cruzó y desinfló el peligro.

Empate sureño. Se agotaba el primer tiempo y Nahuel Casali conseguía de penal el 1 a 1 inmodificable.
La banda azul lograba con la idea improvisada ante los accidentes en el cotejo, encerrar a Athletic (encierro que al albo no le preocupaba ni dañaba demasiado); predisponía mayoría de hombres en función ofensiva, pero sin llevar a cabo remates de real peligro contra el arco oponente. El fidelino terminó por aliviarse en su labor defensiva y en un muy buen desempeño de Llanos.
Si bien previo a que sucedieran, las virtudes futbolísticas escaseaban en ambos, los disturbios distorsionaron por completo un partido que nació tan emotivo como turbio. El no haber mantenido en el complemento su conducta con respecto a algunas sanciones determinadas en la primera, hizo que el juez del encuentro también aportara a ese clima general que invadió toda la disputa.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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