18 de noviembre de 2013
VIVIR PARA AYUDAR A LOS DEMÁS
Por Augusto Meyer
De la Redacción de EL TIEMPO
augustodmeyer@yahoo.com.ar

Fotos: Nacho Correa
Osvaldo Arturo Balderrama es sinónimo de la solidaridad azuleña. En esta nota, es representativo de personas e instituciones que dan tiempo y objetos materiales o comestibles con nula, mínima o mucha prensa, a los que más necesitan. Pero este singular personaje también se destaca en fechas especiales como Noche Buena cuando, disfrazado de Papá Noel, irrumpe en hospitales, centros de salud mental y hogares de niños, para dejar una sonrisa y un mensaje esperanzador.
La solidaridad es un valor que no es ajeno a esta ciudad. Está presente en personas e instituciones que, en forma pública o anónima, le tienden una mano a quien necesita, al que sufre y/o al que menos tiene. Entre los que donan, algunos se desprenden de algo de lo mucho que materialmente tienen mientras que, otros, lo hacen desde una situación personal o familiar donde hay carencias. Más allá de gustos, ambos sirven por igual.
Sería imposible e injusto mencionar a todos los habitantes de Azul que realizan donaciones. Son muchos y porque pecaríamos de no dar cuenta de alguna persona o institución que se brinda por los demás. Partiendo de la base que quien dona lo hace sin pensar en "el que dirán", elegimos a un representante de la solidaridad pueblerina: Osvaldo Arturo Balderrama.
Nacido en esta ciudad, el 4 de diciembre de 1942, hijo de un camionero y un ama de casa, este entrañable personaje cursó sus estudios en la Escuela N° 17 (desde hace ocho años fuera de uso por un incendio y la desidia de más de un funcionario) y en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Su formación solidaria tiene bases sólidas; forma parte, desde joven, del voluntariado de Cáritas. Con apenas 20 años, trabajó ayudando a los vecinos de San Francisco y San José, y en el Hogar Marengo. En la inundación del "80, Osvaldo, como tanto azuleños, amaneció con el agua dentro de su casa paterna, en Villa Piazza, detrás del local donde en la actualidad funciona un hipermecado. Chapoteando su derrotero solidario, no dudó en "mudarse" a la Catedral, para ponerse al servicio de los damnificados que dejó aquel desborde. No estuvo solo; fue guiado por un referente como el Obispo Manuel Marengo. La tarea fue ardua, pero con el compromiso que la situación ameritaba, se ayudó a muchas familias. "Fuimos los primeros en comprar colchones y chapas para donar. Marengo fue un maestro para mí; él me enseñó que, si venía un político, primero había que atender a la gente que hacía cola; me enseñó qué es la dignidad de la gente que vive en una casa de cuatro chapas y cartón que siente que, aún con carencias, es su casa", recuerda.
Cuando se le pregunta por el "origen" de su espíritu solidario, Balderrama lo vincula con la experiencia familiar de tener un plato de comida para algún colega transportista de su padre que llegara de imprevisto.
De profesión "gestor judicial" y con más de 45 años de experiencia, Osvaldo no le cierra a ninguna persona ni institución que le pida ayuda. Así se brinda para entidades como el Hogar de Ancianos Ernestina Malere, Catedral, ANDA, Cruz Roja y cuanto festival solidario -incluyendo los deportivos- que, en forma transparente, persiga como único fin ayudar al prójimo. No discrimina y respeta a religiones y cultos por igual.

"Nunca le cobré ni le voy a cobrar a nadie, pero trato de no politizarme, aunque la política es sana. Si todos nos involucráramos en política, muy diferente sería el mundo. Soy idealista y por eso soy feliz", dice Balderrama, y amplía: "Soy un idealista auténtico en el sentido que nací y viví toda mi vida en Azul; siento orgullo de mis padres, de vivir 40 años en Villa Piazza y conseguir, notas mediante, que llegaran servicios como el gas al barrio. Yo lucho por la injusticia porque la sufrí en carne propia. Después de 30 años, quedarte de la noche a la mañana sin trabajo; que estés haciendo radio y te saquen por otro programa que no tiene fin solidario; que te roben y no descubras quién fue; que hablés de luchar contra el narcotráfico y te rompen la luneta del auto. El hecho de hacer algo no te hace inmune; te exponés", indicó.
El Hospital Materno y los enfermos, su "debilidad"
Con la palabra, la mirada y las manos, Osvaldo ratifica que se brinda con todas las personas e instituciones por igual, aunque su corazón late más fuerte cuando habla del Hospital Materno Infantil Argentina Diego. Infinidad de pañales para los chicos internados, tengan o no domicilio en esta ciudad, lleva colectados Balderrama en su derrotero solidario. El baúl de su auto es un depósito móvil, repleto de los elementos que muchos que pasan penurias se ven impedidos de comprar; desde comida no perecedera a pañales para niños y/o adultos.
Balderrama es conocido en el "pago chico" por el atuendo de Papá Noel que utiliza cada 24 de diciembre y con el que logra arrancar sonrisas de chicos y grandes que pasan sus horas en un hospital. Es una forma de decirle a los familiares del internado "acá estamos para darte una palabra de aliento".
"Mi madre, que era muy sabia, me decía "Osvaldo, algunos que se te ríen" y yo le respondía "eso es señal de que estamos por el buen camino. Si todo el mundo me dijera Amén, me creería Gardel". Yo soy auténtico, lo hago, doy alegría y no lucro. Dios nos ha dado un Don, que es la energía que transmito con las manos. Para un enfermo en terapia, es muy importante tocarle una mano y hablarle al oído. Me pasó de encontrarme con amigos que, cuando despiertan, me miran, lloran, me emociono a la par de ellos y les digo "pará la mano porque si los dos lloramos, se inunda la terapia". Con los Dawn y con pacientes de Salud Mental, es una alegría compartir la cena. Me sigue pegando mucho cuando, en Noche Buena, veo en terapia a jóvenes por accidentes en moto descerebrados, que dependen sólo de Dios, porque la ciencia hizo todo por ellos. Trato de no ser "esponja", de no apoderarme del problema del otro; sí de consolarlos, que sepan que no están solos", sostuvo.
"Yo no tengo miedo a la enfermedad; de hecho, hace siete años estoy con tratamiento oncológico. Cuando me robaron y me quedé sin laburo
cáncer de próstata. Gracias a Eduardo Perli y la medicación, salí a flote. Tengo fe y esperanza de que, por lo que hago por los demás, alguien, algún día, hará algo por mí. En la vida es así: una de ida y una de vuelta. En la medida que das alegría, recibís alegría y en todo esto lo único que recibo son satisfacciones. En diez años, jamás falté al programa. La gente te espera, te escucha y te ayuda. Si me hubiera dedicado a trabajar, hoy tendría fortuna, y sólo tengo mi casa, un coche y mi jubilación. Voy al Hogar Marengo, levanto un chiquito y alguien me dice "dónde estuviste que tenés moco en la camisa". Los chicos tienen moco, sí; cuando puedo, me limpio con una servilleta y listo. Si en la vida no ponés amor, no hay nada", expresó.
- ¿Cómo te gustaría que te recuerden?
Qué se yo (se emociona) que hice el bien. Que me pasé la vida haciendo el bien.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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