8 de abril de 2015
ENFOQUE
Más allá del sumario penal que lo tiene como imputado al chofer que el miércoles pasado guiaba el camión que atropelló al menor, hay otras responsabilidades en lo que fue ese accidente.
Escribe: Fabián Sotes De la Redacción de EL TIEMPO
fsotes@yahoo.com.ar
Hay un dato que a esta altura es irrefutable. La muerte del chico Joel Rigo en el accidente de tránsito ocurrido el miércoles pasado en la intersección de las calles Maipú y San Martín era algo completamente evitable.
La investigación desde una fiscalía local iniciada por el caso servirá, obviamente, para determinar una responsabilidad penal en el hecho, la que sin dudas únicamente recaerá en el chofer domiciliado en Chivilcoy que hace una semana guiaba el rodado de carga involucrado en el accidente: un camión con acoplado que traía diferentes mercaderías y otros elementos para entregar en entidades locales y que había sido enviado desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.
Pero yendo más allá de lo que fue el fatal accidente, ocurrido cuando el chico de doce años de edad guiaba una bicicleta que impactó contra la lanza del camión, lo que derivó en que luego las ruedas duales del acoplado lo aplastaran, hay más responsables de que esto pasara. Y esas responsabilidades van, en principio, mucho más allá de lo estrictamente penal.
En ese contexto, las explicaciones brindadas por funcionarios de la Municipalidad de Azul recién cinco días después a que el accidente ocurriera no dejan conformes a nadie.
Al contrario, dejan al descubierto una total ignorancia o desconocimiento sobre una situación que es fundamental en todo esto: el camión no podía circular por donde lo hacía para cuando el accidente sucedió.
Hay una ordenanza que está en vigencia que así lo indica. Pero, evidentemente, esa norma en este caso no se cumplió.
Claro que mucho más grave resulta todo si se tiene en cuenta que fueron funcionarios municipales los que avalaron que ingresara a Azul ese camión con acoplado involucrado en el accidente, rodado de carga enviado desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.
Es verdad que al momento en que el accidente se produjo no lo estaban guiando los funcionarios municipales al camión, algo que prácticamente a esta altura es, si se quiere, una discusión menor.
Pero tan cierto como lo anterior es que fueron ellos mismos los que dejaron entrar al camión y quienes -según testimonios que ya están incorporados a la causa penal- lo guiaron en un auto particular durante los tres primeros lugares en los que el rodado de carga hizo escala.
A no ser que conocieran Azul desde antes, como así también las instituciones a las que tenían que ir, es muy poco probable que el chofer del transporte -que vive en Chivilcoy- y el hombre que lo acompañaba, que se domicilia en Berazategui y trabaja en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, tuvieran noción del lugar al que venían y de las instituciones donde tenían que entregar las cosas que traían.
Por lo tanto, está más que claro que necesitaban que alguien los guiara para poder cumplir con ese recorrido pautado.
Ahora bien, ¿los funcionarios municipales que fueron a recibir al camión a la YPF de la Ruta 3 ignoran por completo las normativas vigentes? ¿O prefieren vulnerarlas, si es que efectivamente las conocen, para de esa manera avalar el ingreso del rodado de carga a la zona urbana?
Intentar decir ahora desde la Municipalidad, en realidad escuchar de boca de algunos de sus funcionarios, que ellos ignoraban el protocolo que el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación lleva a cabo cada vez que realiza este tipo de entregas es, también, una falta de respeto.
Con ese criterio, si el día de mañana a Alicia Kirchner, la titular de esa cartera de la Nación, se le ocurre donar más cosas y quiere enviarlas a Azul a través de un portaaviones o de tres tanques de guerra (siendo bastante exagerados en el ejemplo, por cierto), ¿desde la comuna se va a avalar también el ingreso a la ciudad de vehículos de esas características, amparándose los funcionarios municipales en un protocolo que dicen ignorar pero que, en realidad, ni siquiera se sabe si existe? ¿Qué clase de protocolo hay desde la Nación que pasa por encima una ordenanza que regula en Azul el tránsito de los vehículos de gran porte?
Que la Municipalidad se haya puesto “inmediatamente” a disposición de los familiares del chico fallecido y de la Justicia es un indicador de que el Intendente demuestra una preocupación por la inseguridad vial que, con las muertes anteriores ocurridas en esta ciudad durante su gestión, al menos no pareció haber evidenciado, lo que no deja de ser algo para reconocer.
Claro que hay otra lectura posible al respecto si se compara a la muerte del chico Joel Rigo con las de otras víctimas de accidentes de tránsito anteriores, que este año, en total, ya suman cuatro.
En ese contexto, es admisible afirmar que la Municipalidad ahora entiende que en este caso algún grado de responsabilidad tiene y, por lo tanto, intenta de alguna manera paliar una situación que no fue prevista antes. Justo en el preciso momento en que el camión ingresó a Azul y, guiado o acompañado en un vehículo particular por funcionarios municipales, empezó a recorrer lugares por los que nunca, por sus características de rodado de gran porte y la normativa vigente, tendría que haber transitado.
Y hay más, lamentablemente hay más en torno a este hecho. Que desde Control Urbano, después de ocurrido el accidente de tránsito, le hayan labrado una multa al transportista -cuando recién en ese momento aparentemente se tomó conocimiento desde esa área de la comuna que el rodado de carga estaba en la ciudad circulando por una zona prohibida, aunque en realidad lo venía haciendo desde unas cuantas horas antes y con el aval de funcionarios municipales- resulta una medida absurda con relación a lo que pasó y si se analiza en serio por qué el camión estaba donde no tenía que estar.
Esa infracción fue como la frutilla de un postre demasiado pesado e imposible de digerir para cualquiera con un poco de sentido común, que seguramente todavía hoy ve y escucha asombrado explicaciones de funcionarios municipales que, ante la opinión pública, intentan salir impunes en esa foto relacionada con un hecho tan trágico como evitable. Un hecho donde está claro que los primeros responsables de que haya ocurrido son, efectivamente, ellos mismos.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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