3 de mayo de 2015
Puede haber miles de factores que originen el paso al veganismo y vegetarianismo. Es el tener acceso a más información sobre cómo llegan los alimentos a nuestro plato o ¿simplemente una moda?. Lo que si es concreto que en los últimos años se ha incrementado la cantidad de personas que eligen este tipo de alimentación que, según su filosofía, respeta a los animales como iguales y no adhiere a la explotación animal en ninguno de sus aristas.
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“¿Es necesario quitarle la piel a un ser vivo para vestirse? ¿O me puedo vestir con otra cosa? Buscar información y leer es importante para conocer la realidad”, se pregunta Laura, una joven artista de nuestra ciudad que desde hace varios años no consume productos animales de ningún tipo.
El presente artículo surgió para que haya otra mirada sobre el Día del Animal a la que estamos acostumbrados, pero trascendió más allá de eso y se discutieron posturas éticas y prácticas alimenticias.
No obstante hay que hacer referencia a que en nuestro país hay leyes que impiden el maltrato animal y aquí es donde se abre el debate: “¿qué animales son alcanzados por esta medida si en las góndolas de los supermercados hay animales muertos a la venta?”, se preguntan los vegetarianos y veganos consultados.
La “celebración” del 29 de abril surge, hace más de un siglo, a partir de la iniciativa de un grupo proteccionista, liderado por Clemente Onelli y Lucas Albarracin, que promocionaba la protección de los animales, impedir su maltrato y su caza.
Pero esta medida no alcanzó a todos los seres ya que a lo largo de la historia se ha explotado ya sea para alimentación, vestimenta, medio de transporte y muchas cosas más.
Si bien es histórico, en los últimos años se han incrementado prácticas alimenticias como el vegetarianismo y el veganismo (que son las más populares), entre otras.
Azul obviamente no escapa a esta tendencia que para algunos es simplemente una moda y para otros tiene que ver con mayor acceso a la información en cómo llegan los productos a nuestro plato.
Si bien no hay estadísticas que brinden información sobre la cantidad de personas que adhieren a esta “cultura” es notable el incremento en los últimos años. Con sólo compartir un momento con un grupo grande de personas, caes en la cuenta que hay alguien que no come carne.
Yamila, otra joven azuleña, dialogó con este medio sobre el tema y, en este sentido, dijo que el proceso de dejar de comer productos animales fue “comenzar un camino espiritual, en el cual comprendí que estamos conformados por cuerpos (físico, mental, emocional y etérico), que debemos cuidar y sutilizar para que nos acompañen armoniosamente en nuestros procesos de transformación interna”.
Los comienzos
Ambas jóvenes, que forman parte de un grupo amplio de personas que no consumen carne, fueron consultadas en relación a cómo decidieron dejar de comer carne en un principio. Laura cuenta que nunca le gustaron mucho las carnes rojas y que fue un proceso natural que se dio con el tiempo y no hubo un cambio rotundo en su alimentación.
En este sentido dice que comía carne “por obligación, porque “está mal no comer carne”. Después un día me di cuenta de que casi no comía nada de carne, sólo algo de pollo y pescado”. Fue allí cuando dijo “listo, lo dejo del todo”. Así empezó su camino en el mundo del veganismo.
Si bien este es un proceso interno e individual, muchas veces la mirada ajena condiciona la decisión de dejar de comer carne. Esto es algo que no les pasó a las entrevistadas, pero sigue siendo un tema de discusión.
Yamila explicó que “no hubo cuestionamientos ni objeciones” por parte de su círculo familiar y de amigos, es más, se lo tomaron con indiferencia.
También expuso que “según pasa el tiempo uno va multiplicando (sin ser evangelizador, con el mero ejemplo) ésta búsqueda en quienes menos lo imaginaba y se vuelven compañeros de camino”.
Lo que si hay es falta de información sobre el tema: “quizás al principio les resultaba difícil invitarme a comer. Daban vueltas con qué cosa te cocino, vos qué comes y qué no, pero en realidad no fue en mi caso tan grosero el cambio. Quizás era una forma de proyectar el miedo y el desconocimiento en general que hay respecto a este estilo de vida”, cuenta Laura.
Un estilo de vida
Hay miles de formas de tomar esta forma de vida: una de ellas es el no maltrato animal, por una cuestión de salud, temas éticos y morales, y hasta espirituales. O todas juntas.
Por ejemplo a Laura le gusta hablar de “alimentación consciente, saber y poder elegir a la hora de comer, vestirse o asearse, qué impacto ambiental y en la vida de los otros generan mis hábitos”.
Esto implica llevar un paso más allá de lo que es la alimentación y traducirlo a todos los aspectos de la vida. “Saber que si compro tal o cual shampoo no hay un laboratorio que experimenta en animales dejando ciegos a conejitos y perros para saber si me va a irritar los ojos”.
Es un estilo de vida, de eso no hay dudas. Es una alternativa a lo establecido por convención social (y más una como la nuestra en que la carne es el plato básico de los hogares), pero no muy alejado está en la cotidianeidad y que va más allá de la alimentación.
Yamila expone, desde su perspectiva, que este cambio que nace “con una intención supuestamente externa, que deriva en su verdadero eje: la búsqueda de armonía con uno mismo, con el entorno natural, social”. Es allí donde se da cuenta que además de ordenar su alimentación, “debemos dejar de consumir ira, intolerancia, criticas, pre-conceptos que nos ayudan a vivir desde otro lugar, más puro y verdadero”.
A esto, Laura agrega que “tiene que ver con respetar al mundo, al ambiente y al prójimo, cuidar el agua, a los animales, a las plantas, a las personas, ver qué opciones son las menos agresivas para el planeta en todo lo que uno hace, consume, viste, compra, y cuales lo ayudan, empezar a incorporar prácticas saludables en todos los aspectos de la vida”.
Sobre si les cuesta compartir comidas con gente que come carne “para nada, comemos de todo, tenemos gran variedad de alimentos a disposición, y en general cuando uno lleva un plato a algún lado siempre te lo comen todo, por probarlo primero y porque les gusta después, la verdad es que los platos con vegetales son muy sabrosos,
En este sentido, Yamila indica que “siempre se encuentra una manera de hacerlo, sólo hay que estar dispuesto, permeable”.
En Azul, miles de opciones
Desde el desconocimiento del que hablamos anteriormente plantea que los vegetarianos y veganos no consiguen determinados alimentos por vivir en una ciudad como Azul, que son más caros y que llevan más tiempo de elaboración.
Tanto Yamila como Laura impugnan esta postura y plantean que hay muchas cosas de fácil acceso en nuestra ciudad que permiten el tipo de alimentación que llevan adelante. “Hay muy buenas verdulerías. No comemos nada del otro mundo”, expone Laura.
Ambas coinciden en que en ciertos artículos específicos sí sobre todo “cuesta tener acceso a aquellos productos respetuosos por la naturaleza y el consumidor, sean estos orgánicos, bio, agroecológicos”, plantea Yamila.
Falta si, una opción orgánica, para todos. “Tener acceso a alimentos no modificados transgénicamente ni fumigados con agroquímicos y que eso este claro a la hora de comprar un tomate, tiene que ser una preocupación de todos, no solo de vegetarianos o veganos”, dice Laura.
Por eso no es difícil el acceso a una dieta alimenticia de este tipo ya que “no es que uno come zapallo hervido y ensalada de lechuga solamente; hay infinidad de opciones y de alimentos que uno empieza a incorporar cuando cambia de estilo de alimentación”.
Por último Yamila quiso decir que “me parece bueno estimular a quienes lean estas líneas a pensar en la alimentación más allá del “contenido”, si no como un acto de armonía, de encuentro con quienes comparto el alimento, y de agradecimiento a quienes hicieron posible que podamos disfrutarlo. Es de vital importancia cocinar con amor, con buenos pensamientos, para irradiar a ese alimento todo lo bueno que tenemos para ofrecer a los comensales”.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Llevar adelante una dieta vegana quiere decir no comer ningún producto animal. Los veganos evitan la carne (incluyendo el pollo y el pescado), el huevo, la leche y productos lácteos, la manteca, la gelatina e inclusive la miel de abeja. Cualquier alimento que tenga orígen animal se rechaza en la dieta vegana.
Uno de los planteamientos sería entonces ¿Qué comen?. La respuesta es fácil: frutas y verduras, arroz y otros granos, frutos secos, lentejas y soya proveen la proteína necesaria para tener una alimentación equilibrada y los aceites vegetales.
La diferencia, los vegetarianos no comen carne, pero si consumen los productos animales que no ocasionan la muerte del animal. Entonces la dieta vegetariana puede incluir alimentos como leche, yogur, queso, huevo y miel, entre otros.
Los motivos por ser vegano incluyen el rechazo del maltrato de los animales en cautiverio (por ejemplo la práctica común de mantener preñadas a las vacas lecheras constantemente, o el tener los animales en jaulas o lugares apretados), y/o la filosofía de que los animales producen sus respectivos productos para su propio uso (la vaca produce leche para alimentar a su becerro, las abejas producen miel para el consumo de su propia colmena) y que la acción de quitárselo constituye un robo.
“LA ALIMENTACIÓN DEBE SER RESPONSABLE”
Este tipo de alimentación puede afectar positiva o negativamente si no se lleva delante de manera conciente y responsable. Es sabido que toda dieta es buena si es variada y se incluyen todos los nutrientes necesarios para “nuestro funcionamiento”.
Elizabeth Claudepierre, licenciada en Nutrición (MP 334), plantea que en todos “la alimentación debe ser responsable”. No obstante entiende que “nadie puede obligarnos a comer lo que no deseamos”, pero que estas prácticas “no son simplemente no comer carne”.
El no tomar todos los recaudos necesarios a la hora de adoptar estos estilos de vida puede tener consecuencias negativas en el organismo. “Los nutrientes deben estar en nuestra dieta para no sufrir consecuencias. El déficit de vitamina B12 es una complicación frecuente en el mundo vegetariano”, plantea Claudepierre.
La anemia perniciosa causada por la carencia de vitamina B12 es de tipo megaloblástica, o sea que los glóbulos rojos aumentan de tamaño, al igual que ocurre con la anemia por deficiencia de ácido Fólico.
La profesional explica que algunos síntomas típicos debido al déficit de vitamina B12: El cansancio, la somnolencia, la palidez de piel y mucosas, aumento de la frecuencia cardíaca, pueden presentarse alteraciones a nivel neurológico como hormigueos, entumecimientos en los miembros superiores o inferiores, ya que afecta al sistema nervioso, y se denomina parestesias y se han observado también pérdidas o disminución de las funciones cognitivas como la memoria y el lenguaje. Además encontramos falta de hierro, proteínas y aminoácidos.Por este motivo, vuelve a plantear la alimentación responsable.
En este sentido, le “preocupa que los padres elijan esta alimentación para sus hijos o que las embarazadas adopten dichos hábitos, porque tienen necesidades especiales y lo considero muy riesgoso”.
Al igual que Yamila y Laura, Elizabeth es una apasionada de la alimentación saludable y “odio los conservantes y químicos que han invadido nuestra mesa. La gente no es consciente de todas las sustancias que ingiere a lo largo de su vida. Las gaseosas y los jugos han desplazado al agua”.
Por último resalta que “no es necesario llegar al vegetarianismo para comer saludable. Podemos realizar cambios en nuestro estilo de vida, bajando la ingesta de grasas y azúcares, aumentando las verduras, frutas, cereales, productos integrales y agua”.
Por su parte Laura expone que pudo revertir el colesterol alto y “quise solucionarlo de manera natural y entré en el mundo de las leches vegetales y nunca más salí. Empecé a leer de todo, y fui probando y me fue gustando, y me empecé a sentir mejor, y empecé a leer más y más y a experimentar, empecé a aprender a escuchar a mi cuerpo, a cuidarlo y a respetarlo; a conocer y comprender algunas cosas de la industria cárnica y láctea que no conocía y me dieron espanto, y conocí el impacto ambiental del estilo de alimentación que llevamos y es tremendo, y sentí que por poco que yo pueda hacer desde mi lugar puedo hacer algo”.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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