Un remisero que el pasado sábado fue demorado por la Policía en Las Flores, cuando en su auto llevaba a un azuleño que registraba una orden de detención, contó ayer detalles de lo sucedido. Durante el hecho, había sido hallada marihuana en poder del hombre que ahora está preso. “A mí me llamaron para que hiciera un viaje. Yo a este señor no lo conocía para nada y no sabía quién era”, declaró el chofer. “A mí me llamaron para que hiciera un viaje. Yo a este señor no lo conocía para nada y no sabía quién era. Y cuando lo llevé le pregunté el apellido, porque él me había preguntado el mío, y me dijo otro, no el verdadero”.La frase, en diálogo ayer con EL TIEMPO, la dijo un remisero que el pasado sábado, cuando había hecho un viaje a Las Flores llevando a una pareja, se vio involucrado en un episodio policial en el que nada tuvo que ver, ya que ese sujeto al que había trasladado como pasajero hasta la vecina ciudad junto a una joven posteriormente resultó detenido, al comprobarse que registraba una orden de captura emanada tiempo atrás desde un Juzgado de Ejecución Penal que está en Mar del Plata.
El remisero, de 36 años de edad y llamado
Marcos Gabriel Corezza, estuvo demorado unas horas por el personal de la Estación de Policía Comunal de Las Flores que intervino en el hecho.
Pero después, declaración mediante y una vez que su situación quedó aclarada, pudo regresar a Azul en su automóvil, un Volkswagen Gol en el que había trasladado desde esta ciudad a Las Flores a quien luego resultara detenido y a la joven que lo acompañaba.
El hombre al que la Policía detuvo había sido identificado como Carlos Cano, un azuleño de 46 años de edad que registra varios antecedentes delictivos.
Además, cuando el automóvil que guiaba el remisero fue interceptado sobre la Ruta 3 de la vecina ciudad, en una estación de servicio, en poder de Cano -según la Policía informó- se incautaron 87 gramos de marihuana, un bagullo de esa misma sustancia que pesó 2.6 gramos y una balanza de precisión.
También, los efectivos de seguridad que detuvieron a Cano incautaron dos teléfonos celulares y dinero en efectivo, en una suma de alrededor de 5.400 pesos.
“Pero la plata es mía. Era la que tenía para los gastos del mes. Y los teléfonos, uno es de la agencia y el otro es mío”, dijo ayer Corezza, quien aún aguarda que tanto el dinero como los celulares les sean devueltos desde la justicia.
Sobre lo que ocurrió el sábado, contó que por la mañana se recibió un llamado en la agencia donde trabaja para hacer el viaje, lo que implicó que luego lo hiciera él, saliendo de Azul alrededor de la hora 13.30 con rumbo a Las Flores.
El chofer recordó que cuando Cano subió a su auto no le dijo su verdadero apellido. Y lo mismo ocurrió cuando la Policía detuvo al hombre en Las Flores.
Según recordó el conductor, los efectivos de seguridad que participaron en el procedimiento estaban
“vestidos de civil” y se movilizaban en
“un Ford Focus”.Cuando rápidamente se dirigieron hacia donde él estaba parado en el remís,
“yo pensé que me venían a robar el auto”, contó. Para ese entonces, Cano había descendido del rodado.
Instantes después fue que el azuleño que ahora está preso, la joven que lo acompañaba -identificada por la Policía como Liliana Noemí Verdugo, de 24 años y con domicilio en Bahía Blanca- y el propio remisero fueron demorados y conducidos a sede policial.
“Ahí yo declaré y conté que no conocía a este señor, por lo que después me largaron, ya que yo no tenía nada que ver”, contó también ayer Corezza al dialogar con EL TIEMPO, por lo que ese mismo sábado, pero recién en horas de la noche, el remisero pudo regresar a Azul en su auto.
El dato Según lo informado ayer por voceros de la Estación de Policía Comunal de Las Flores, Cano ya había sido trasladado a la Unidad 15, la cárcel que está en Batán y pertenece al Servicio Penitenciario Bonaerense. Después de su arresto del sábado pasado, por el caso le habían iniciado una causa por una infracción a la Ley de Estupefacientes. Cano registraba una orden detención dispuesta desde un Juzgado de Ejecución Penal de Mar del Plata, para cumplir con una condena vinculada con una causa penal caratulada como “homicidio en grado de tentativa e encubrimiento agravado”.