ALGUNOS APUNTES SOBRE EL HISTÓRICO CINE-TEATRO SAN MARTÍN

ALGUNOS APUNTES SOBRE EL HISTÓRICO CINE-TEATRO SAN MARTÍN

Un cine moderno para una ciudad de progreso

"Nuestra comunidad siempre se caracterizó por el apoyo a instituciones culturales", afirma el autor del artículo, en el que se recuerda que el 2 de agosto de 1944 fue anunciada "la venturosa novedad para el pueblo azuleño". El proyecto arquitectónico fue realizado por Blas Dhers y Garbarini. Las obras de construcción, por la empresa "Toscano, Lattanzi y Barbetti". El Doctor Caputti Ferreyra propuso la denominación en homenaje a la figura del ilustre General San Martín. La inauguración de la Sala se realizó el 14 de marzo de 1946.

19 de noviembre de 2022

Por Omar A. Daher (*)

Especial para El Tiempo

Nuestra ciudad, allí por la década del 40 se había constituido en una de las principales del interior de la Provincia de Buenos Aires debido al desarrollo logrado en los diversos aspectos del quehacer ciudadano que, podríamos decir, alcanzaba todos los aspectos del mismo, alcanzando tanto a la producción primaria como a la industrial y comercial, y favoreciendo el impulso cultural con la fundación de diversas instituciones que le dieron una impronta especial.

Como el fin de este trabajo es historiar la construcción del Cine-Teatro San Martín he creído conveniente enriquecer el trabajo con el ambiente en que tan magnífica obra se realizó.

Empezando por las instituciones que vieron luz en el primer lustro de esta década, entre ellas: Círculo Católico de Obreros (1940), Asociación de Básquet (1941), Club Boca Juniors de Azul (1942), Velocidad y Resistencia (1941), Azul Básquet Club (1944), Colegio de Abogados Región Oeste (1944); Centro Cultural Horizontes (1945), Círculo de Ajedrez de Azul; Sociedad Rural de Azul. El Estado, en sus diferentes estamentos, acompañó ese progreso mediante la creación de dependencias tanto civiles como militares. Se pueden citar: la Delegación del Ministerio de Trabajo, la construcción de los nuevos cuarteles (1942), el establecimiento del Juzgado Federal (1942); el asiento del Instituto de Menores; la inauguración del Arsenal Naval (1945); instalación de la Asistencia Pública. En lo cultural y educativo: se abre el Archivo Histórico y Museo Etnográfico (1945); se realiza un Congreso sobre hidatidosis; se crea una Escuela en "Pablo Acosta" (1943), se asientan los Boys Scout (1943). El doctor Ronco y esposa proceden a la donación del terreno donde se levantaría el cantoncillo "Santa Margarita". El quehacer religioso se vuelca a la protección de niñas menores iniciándose, las obras del "Sagrado Corazón". La magnífica construcción del Seminario se inaugura el 15 de marzo de 1945.


El imponente frente del Cine Teatro San Martín de Azul. HEMEROTECA J.M. OYHANARTE DE AZUL

En lo referido a la obra pública, se registra una tesonera actividad que da como frutos, entre otras obras, el monumento a Mitre (1940), inauguración de la Avenida Catriel de Humberto a San Martín (1941); ampliación Sala de Maternidad del Hospital "Pintos"; decreto de construcción del Balneario Municipal (1940), inauguración del Patio Andaluz en el parque (1942), y el inicio de los trabajos del Gran Hotel Azul (1942).

Demás está decir que ya había pasado por nuestro paisaje la idea y la mano del "arquitecto de la pampa", Francisco Salamone que nos dejó como herencia monumental: la portada del parque, la entrada del cementerio, la Plaza San Martín y el Matadero Municipal, El Cristo, como obras públicas.

En este ambiente de continuas realizaciones se destacaron conocidos vecinos que dedicaron gran parte de su vida a engrandecer el terruño que habían elegido para vivir; algunos, descendientes de familias de viejos pobladores; y otros, incorporados como fruto del aluvión inmigratorio que empezó una vez lograda la pacificación nacional y el establecimiento del sistema constitucional.

La idea, los hombres

y la realización

Aquel núcleo de hombres progresistas, amantes de ciudad y dispuestos al esfuerzo por el bien comunitario, que había emprendido la construcción del Parque Municipal hacía más de veinte años, por la dinámica propia del recambio generacional, habían desaparecido -en gran parte- de la vida o de la acción pública; pero otras personalidades, tan dinámicas como aquellas, con renovados bríos, concibieron la idea de dotar a nuestra ciudad de una Sala de espectáculos acorde a la importancia que la misma había alcanzado, acompañada por el consecuente progreso social.

La difusión de la nueva maravilla del mundo moderno, el cinematógrafo, podía apreciarse en Azul en bares como el Barnet-Torras o en el Cine Odeón, pero la vista de películas ("cintas") estaba reclamando un lugar moderno, amplio y dotado de los elementos acordes con los tiempos que corrían, para permitir al público local, como al que venía de ciudades vecinas, disfrutar de un espacio adecuado y confortable; también para la realización de espectáculos diversos y, esencialmente como dijimos, para proyección de películas.

Recordemos que el cine argentino tuvo su época de oro, precisamente entre los años '40 al '60. Era el auge de ese nuevo arte, ahora sonoro y con mejores equipos de filmación y proyección.

Nuestra comunidad siempre se caracterizó por el apoyo a instituciones culturales o que difundieran los nuevos aportes de la civilización; y el "séptimo arte" ya contaba con el beneplácito de varios sectores de ella, recordando también que gran cantidad de estudiantes de pueblos vecinos y, a veces familias completas, se instalaban en Azul que ofrecía, entre otras ventajas, títulos secundarios completos, cosa que en otros sitios estaban limitados hasta el tercer año.

El Historiador de Azul, Doctor Exequiel Ortega, quien es el referente obligado de nuestras investigaciones, dice apelar, para escribir y publicar el ensayo sobre la historia del Cine San Martín, a los libros de Actas que se levantaban en cada reunión de la Comisión, así como a las suscriptas en las Asambleas o reuniones del Directorio.

De dicha documentación se rescata el testimonio de la conformación de una empresa que giraría bajo el nombre "Cine-teatro San Martín S.R.L", la cual tendría una vigencia prevista de treinta años.

Las reuniones se inician el 29 de Julio de 1944 y el Directorio se constituye el 3 de octubre del mismo año. Lógicamente, una obra de esta envergadura exaltaba el ánimo popular y el periodismo debía no sólo dar noticias del acontecimiento, sino estimular y alentar a su realización. Es así como en el diario "El Tiempo" del 2 de agosto de 1944, según lo destaca el propio Profesor Ortega, anuncia la venturosa novedad para el pueblo azuleño, que no dejaba de sentirse orgulloso del avance de obras públicas como privadas de gran jerarquía, como las ya citadas y el Gran Hotel Azul, por ejemplo (8 enero 1944).


La película con la que se inauguró el cine. Delia Garces no pudo asistir. Envió un telegrama. ARCHIVO DEL AUTOR

Primeros esfuerzos y decisiones

El primer Directorio estuvo integrado por las siguientes personas: Ángel Canevello, Blas Dhers, Ricardo Goñi, Alfredo Hubrich, Enrique Loustau, Francisco Toscano (hijo), Severo Vulcano, Doctor Hernán Zubiri. Todas personas de empuje, que formaban parte de diversas instituciones del quehacer local.

Por citar algunos rasgos de los emprendedores digamos que, tanto el Señor Loustau como Canevello, integraban la Comisión del Gran Hotel, Blas Dhers actuó como asesor. Bien conocida es la trayectoria de Francisco Toscano en la vida empresarial, lo mismo que don Severo Vulcano, comerciante y empresario de vasto recorrido como hombre industrioso, también comprometido con la ciudad, recordado, entre otras cosas, por ser presidente de la Comisión de Carnaval durante varios años y de haber anexado a su trayectoria comercial, la industrial, con la fabricación de las conocidas heladeras Cavul durante varios años. A ellos se sumó el porteño doctor Hernán Zubiri, verdadera alma mater del Hospital de Niños de Azul, médico y primer director, gran colaborador de la Sociedad Protectora de Niños.

Por supuesto, la primera tarea a que debían darse los integrantes de la empresa era la búsqueda del terreno adecuado, tanto en ubicación apropiada como en dimensiones generosas, dentro de las posibilidades de oferta y económicas, en la zona céntrica.

Uno de los lotes tenido en cuenta fue el terreno que se hallaba al costado de la Catedral por calle Colón, es decir entre San Martín y Bolívar, que no parecía conveniente para montar una Sala de Espectáculos, ya que también cercano a él se hallaba el Colegio de Hermanas y fuera de "la vuelta del perro".

Pero, aparte de ello, hubo otra oposición de gran peso: la prensa no avalaba tal ubicación, posiblemente por las mismas razones. Esta propuesta fue desechada y entonces se tomó en cuenta el gran terreno de Burgos y Alsina (Yrigoyen), así como la casa del Señor Marchisio de Burgos 571.

Una vez definida esta faz del proyecto, era necesario elegir el arquitecto, tarea que llegaría al estudio de los señores Blas Dhers y Garbarini.

Resueltos esos temas, se encargaría las obras de construcción la misma empresa que la que realizó el Gran Hotel Azul, "Toscano, Lattanzi y Barbetti", que se ocupó, además, de proveer el material necesario para la edificación.

Por supuesto, no todo podía ser realizado por esta constructora, debido a la variedad de cuestiones a resolver en el plano edilicio, y por lo tanto, como lo señala Augusto Roca en su libro "Historia de la Arquitectura de Azul", participan varias firmas que se ocupan de tareas específicas: algunas de Buenos Aires y otras locales, como el yeso a cargo de Emilio Bernaschina; Casa Vulcano, se encarga del sistema eléctrico; Antonio Nasello, instala los sanitarios; José D Alessandro, la carpintería en madera y César Leo, la pintura. Hubo otras firmas foráneas de gran prestigio, para dar a la obra la solidez, confort y belleza que se pretendía.

No sería adecuado seguir sin hacer una breve mención a los arquitectos Blas J. Dhers y Hugo Garbarini, de quienes el diario "El Tiempo" del 9 de julio de 1939, dice: "Un estudio que honra a la ciencia arquitectónica argentina y que es muy grato para Azul."

La nota de referencia no escatima elogios para con el referido estudio, al que adjudica más de cincuenta proyectos en la Capital Federal "(en) muchas de esas joyas arquitectónicas hay algo nuestro, algo que es esencialmente azuleño porque es azuleño el talentoso profesional universitario que las proyectó".

Luego, en un recuadro aparte, menciona el amor de Blas Dhers por su terruño y destaca que su primer proyecto fue el llamado Palacio Etchepare. Cita otras magníficas obras que surgieron de la inteligencia y creatividad del renombrado arquitecto. Naulé, Mujica, Gurruchaga, Lafontaine, Córtazar, Vazquez, y otras casas particulares, como bóvedas en el cementerio local.

Valga la pena recordar que el edificio del Banco Nación, proyecto de Dhers, fue brutalmente destruido por la piqueta mercantilista, donde pudo haber existido una hermosa Galería de Arte. Pero tarde comprendemos el valor de los bienes culturales de la Ciudad.

El dejó su impronta no sólo en Azul, sino en ciudades vecinas para trabajar en la Capital, donde entre otros importantes proyectos realizó el Panteón policial.

Otros hombres y el nombre

Sería injusto, antes de continuar con los trabajos finales y la inauguración de la Sala, dejar de mencionar a otros vecinos generosos que colaboraron con la magna empresa; entre ellos, el Doctor Gerardo Guruchaga, Doctor José María Caputti Ferreyra, José R. Piazza destacando que, en principio, los socios eran solamente veinte. Se nombró a quien se encargaría de la gestión gerencial: Juan de Campos; a quien se le asignaba un sueldo, acorde a su responsabilidad.

No era una cuestión menor el nombre que se le daría a esta nueva incorporación para la cultura azuleña. Al parecer no hubo ningún tipo de discusión ni propuesta diferente a la del Doctor Caputti Ferreyra, que se inclinó, nada más justo, por la proximidad con la plaza y por la significación histórica del personaje, por la figura del ilustre General San Martín.

Pasaré por alto, por cuanto las cifras citadas han perdido toda significación por las constantes devaluaciones de nuestra moneda, las cuestiones relacionadas con el monto los recursos invertidos y sus orígenes, aunque sí afirmar que hubo de recurrirse a préstamos y créditos complementarios, no sólo para concluir con la sala sino con el costoso equipamiento del que debía dotársela, tanto para una buena calidad en la proyección de películas, como para brindar el necesario confort dedicado al bienestar de los concurrentes a los diferentes espectáculos.

Se llamó a licitación para la provisión de las butacas, que alcanzaban el número de mil ciento treinta y cuatro.

Para el equipo de proyección, se contrató a la firma inglesa G.N Kalee de reconocida calidad, probado en otras salas del país. El equipo llevaba el nombre de "Doble Proyector Kalee", con estas características: triple arrastre de sincronización (ello lo comprenderán expertos en este tema). Asimismo, se incorporó un piano y una hermosa y costosa escalera tipo "pino americano"; la casa "La Rumana", participa en la provisión de muebles; el equipo de sonido provisto por "E. Escobedo y Cía", mientras que la calefacción y ventilación se le adjudicaba la prestigiosa "General Electric".

El sueño iba tomando forma de manera acelerada y fue ese el momento en que una firma de Bahía Blanca ofreció alquilar la futura sala, lo cual fue rechazado por la Asamblea del 26 de agosto de 1945, teniendo en cuenta los sólidos argumentos expuestos por el Señor César A. Penoucos: si bien ellos, azuleños, integraban una sociedad comercial, nunca dejarían de lado el "factor social." Este principio presidía el ánimo de los integrantes de la sociedad. Ello los obligaba a brindar, al pueblo de Azul, no solamente una sala de primera categoría, sino también a velar porque los espectáculos tuvieran la mayor jerarquía artística, entendiéndose que la mejor forma de llenar esa finalidad era mediante la administración directa del coliseo local, por el riesgo que significaba que el mismo fuera sometido, al estar en manos foráneas, a un mercantilismo ajeno al verdadero fin cultural impuesto, y asumiendo el riesgo que financiero-económico que se corría.


Hall del Cine Teatro San Martín, con escaleras de acceso al primer piso. HEMEROTECA J.M. OYHANARTE DE AZUL

La esperada inauguración

Finalmente había llegado el momento más esperado por la comunidad azuleña: la inauguración de la Sala. Correspondería a quien desde hacía más de cuarenta años ejercía su tarea pastoral en Azul, y a cuya iniciativa y pujanza se deben tantas obras para nuestra comunidad y la diocesana, en su calidad de Obispo, Monseñor Antonio César Cáneva -que fue asistido por el presbítero Vicente Marcenó-, bendecir la flamante incorporación.

La ceremonia se realizó el 14 de marzo de 1946, a las once de la mañana. Por supuesto que el Pastor debía dar las palabras que su ministerio exigía, pidiendo en su consagración que los espectáculos que allí se dieran fueran para público de toda edad y, sobre todo, para adolescentes y niños, y que tuvieran un fin formativo y educativo.

La prensa local se hizo eco de manera por demás elogiosa y amplia del esperado acontecimiento que, para una ciudad como la nuestra, concitaba la atención de toda la comunidad, sin distinción de clases sociales, ya que el cine -sobre todo- había alcanzado un grado de popularidad que no excluía a ninguna de ellas, aunque estaba menos compenetrado en aquellos inmigrantes extranjeros, que aún eran reacios a adoptar la costumbre de concurrir a este tipo de espectáculos.

Se había anunciado, en días previos a la inauguración, la presencia de la prestigiosa actriz argentina Delia Garcés (Delia Amadora García), nacida en el año 1919 y fallecida el 7 de noviembre del 2001, aunque el público concurrente se vio, en este sentido, defraudado, por cuanto una indisposición evitó su presencia en el acto.

A continuación, hizo uso de la palabra el Doctor José María Caputi Ferreyra, en nombre de los accionistas de la empresa. Mencionó a los integrantes de la sociedad, destacó la presencia de la mujer, por primera vez en este emprendimiento y exaltó la labor cumplida, tanto por los arquitectos Blas Dhers y Garbarini, como también por la empresa "Toscano, Lattanzi y Barbetti". A ello sumó el agradecimiento a todos los subcontratistas que habían contribuido con su trabajo a darle realce a la Sala, conforme lo esperado por sus fundadores.

A la noche se llevó a cabo la prueba piloto, podríamos decir, del funcionamiento del cinematógrafo con la exposición de cortos: Imágenes Argentinas; dibujos de Walt Disney, noticieros extranjeros y argentinos y después de otras proyecciones la esperada película "La Dama duende", con Delia Garcés como principal protagonista (como dijimos, ausente por motivos de fuerza mayor), y que se proyectó algunos días más.

Una vez que se cumplió con la primera parte del espectáculo, debió hacer uso de la palabra el gerente rentado, Señor Juan de Campos, que desde el escenario manifestó que los propietarios de la empresa le habían encomendado que hiciera entrega simbólica de la sala al pueblo de Azul, lo que fue recibido con un estruendoso aplauso por parte del público asistente. Recordemos que unos años antes, al inaugurarse el Parque Municipal, también se destacó que el mismo era para el Pueblo azuleño. Este sentido donativo de las obras en beneficio del común, lo hacía más valorable y comprometedor.

Luego de esto, dio lectura del telegrama enviado por la misma Delia Garcés, acompañando la ceremonia, aunque sin su presencia física.


Una imagen del sector de pantalla, con sus correspondientes cortinados, vista desde la platea alta del cine. HEMEROTECA J.M. OYHANARTE DE AZUL

Brevemente, Juan de Campos agradeció la presencia de importantes empresarios de productoras y distribuidoras cinematográficas.

El público se puso de pie para aplaudir al arquitecto Blas Dhers "hijo de Azul", según manifestó el orador. También destacó el carácter puramente azuleño de la obra y la participación de la empresa constructora. Después de las palabras del gerente, continuó la proyección con la película "La dama duende".

El día de tanto regocijo fue rematado por el Directorio, que ofreció un lunch en el Gran Hotel a invitados especiales, que compartieron el mismo en una reunión de gran camaradería.

En cuanto a las características de la Sala y su estilo, el arquitecto Rocca, en su valiosa obra "Historia de la Arquitectura de Azul" (páginas 197 y 198), hace referencia a ella, destacándola como una de las producciones más salientes de Dhers y Garbarini, y expresando que en su proyección los profesionales se basaron en el cine Gran Rex de Buenos Aires, por eso durante mucho tiempo fue una de las principales salas de la Provincia.

"Es de un estilo monumentalista entre el clasismo y la modernidad", afirma. Luego hace una descripción detallada de toda la Sala, observando que se tuvo en cuenta un detalle que no era menor: al no existir un cuartel de bomberos en la ciudad, la casilla del operador fue dotada de una escalera independiente, aislada del público, por cualquier accidente que pudiera ocurrir en ella.

Para el alquiler de las películas se recurrió a las mejores distribuidoras del momento, tanto de películas extranjeras como nacionales: Warner Bros, RKO, Radio Pictures, United Artistes y, entre las nacionales, Argentina Sono film, Estudios San Miguel, Luminton, Pampa.

Debe destacarse que el cine daba empleo a sinnúmero de colaboradores rentados que realizaban las diferentes actividades que exigían los espectáculos.

Si bien el principal esfuerzo se centró en la proyección de películas, hubo otros eventos de jerarquía, conforme lo exigían tanto la sala como un público deleitante de otras manifestaciones, como el ballet, conciertos de pianos, etc. Un hecho de relevancia lo constituyó la presentación de la soprano de renombre internacional, Elda Marino, que tenía la particularidad de haberse recibido de maestra en la Escuela Normal de Azul. También se presentaron grupos de zarzuelas y algunas comedias.

La administración directa tenía la ventaja de cumplir con los objetivos culturales que se habían propuesto sus fundadores, pero las dificultades mayores se presentaron en el plano económico-financiero. Para tratar de paliar dicho problema se instalan dos kioscos en los laterales del Cine. Se comenzó alquilar la Sala para determinadas reuniones, aunque se excluyeron las políticas.


Dos imágenes que demuestran la notoriedad y calidad que tuvo la sala del Cine Teatro San Martín. HEMEROTECA J.M. OYHANARTE DE AZUL


Satisfacción del público

y apoyo comunitario

En el clásico número aniversario del diario "El tiempo" del 9 de Julio de 1947, en su página 14 con letras de molde el matutino expresa: "El Cine Teatro San Martín ve realizada su aspiración de ser el cine del pueblo". En la bajada de dicho artículo decía: "Lo ha logrado a base de precios populares y a sus programas de singular atracción". En ese entonces se dio una ley que favorecía la proyección de películas nacionales a precios populares.

El mismo articulista manifiesta que las comodidades que la sala ofrece (equipos sonoros, proyectores, butacas, pantalla, calefacción, refrigeración), son "la última palabra en la materia".

En principio, el común de la gente pensó que, por la magnificencia de la construcción, la calidad de sus comodidades y ciertos detalles lujosos, que la sala estaría destinada a público de alto poder adquisitivo, lo que quedó totalmente desmentido por los precios accesibles para todo bolsillo, que no hacían mella en la calidad de los espectáculos brindados. Las novedades capitalinas eran disfrutadas, de la misma manera y casi al mismo tiempo, por nuestro público.

Sábados y domingos el coliseo aglutinaba a toda clase de público que podía disfrutar de películas tan exitosas en aquellos tiempos y ver a artistas admirados por los amantes del séptimo arte. "Corrientes ocultas", con Robert Taylor y Katherine Helpburn; "Cuando pasan las nubes", una hermosa producción en tecnicolor, récord de público en Nueva York; "La dama del lago", Robert Montgomery; "El despertar" con Gregory Peck, no podía faltar una de Charles Chaplin, "que abandona su clásica vestimenta para usar ropas modernas", dice el cronista.

El cine nacional ofrecía "La Cumparsita", con Hugo del Carril; "Juan Moreira", extraordinaria producción; "Luna de miel" con Roberto Escalada y María Duval, "El diablo cargue contigo", con Olinda Bozán. Todos éxitos de taquilla.

Como vemos, los socios cumplían acabadamente con el propósito inicial de conmover a nuestra gente, con proyecciones y espectáculos de jerarquía

Venta, auge y decadencia

No obstante, a poco de iniciar las actividades los socios en el emprendimiento se dieron cuenta de las dificultades que ofrecía la administración directa. Si bien los balances en principio no daban pérdidas, tampoco ofrecían los réditos esperados; no obstante, por aquel entonces el cine se hallaba en auge, por ser uno de los pocos entretenimientos al alcance del público que podía servir de recreo a toda la familia, en una ciudad de las características como la nuestra.

Ya en 1947 se pensó en alquilar la sala por un tiempo determinado, que no fuera muy extenso. Para tratar de equilibrar las finanzas se pidió la exención de tasas municipales, lo mismo que algunas tasas provinciales.

Finalmente se decide arrendar la sala, aunque tuvieron dificultades en la percepción de los alquileres. La Asamblea de 1958 decidió enajenar la sala, ya que el fallecimiento de algunos de los emprendedores no sólo afectó emocionalmente al resto, sino que hizo más dificultoso continuar con la marcha de la empresa. Para ello se llamó a licitación, pero de las trece propuestas recibidas ninguna alcanzaba las pretensiones del Directorio; por lo tanto, se rechazan para arrendar la sala por cortos períodos. La mora en el cobro de los alquileres no hacía más que agravar la situación.

En el año 1960 llega una oferta alentadora por parte de tres socios: Luis Enrique Di Caro, Carlos Hernández y Abelardo Toscano, contrato que tendría una vigencia de cinco años.

En 1963 la UCR del Pueblo intenta, a través del escribano Ramírez Drake y Rodolfo Prat, alquilar el edificio en condiciones más que ventajosas para la sociedad, pero el espíritu inicial de los fundadores seguía presente: no obstante la buena oferta, la misma fue rechazada.

Los últimos tiempos se habían parecido más a una lucha de resistencia por la supervivencia que a lograr, por lo menos, una estabilidad o equilibrio en las finanzas. Ello hacía insostenible el propósito de la administración directa.

Finalmente, la firma conformada por Moisés Baralya y Abelardo Toscano ofreció comprar el cine con todas sus instalaciones en un monto que, en principio no era el pretendido, aunque finalmente se aceptó la propuesta con ciertos reparos, tendientes a no perder el propósito inicial de sus fundadores.

Con esta nueva firma, el Cine teatro alcanzó un momento de esplendor con la proyección de películas en simultáneo con Buenos Aires, que congregaban a la sociedad azuleña en matiné, tarde y noche. La matiné y la tarde reservadas a público infantil y adolescente, en tanto la sección nocturna a jóvenes y personas adultas. La novedad del Cinemascope y nuevos adelantos hicieron más atractivos los espectáculos. Se proyectaron "premier" como "He nacido en Buenos Aires", con presencia de protagonistas de los films. También el público local y regional pudo disfrutar de espectáculo de jerarquía nacional e internacional, como la presentación de "Los Fronterizos" y "Los Chalchaleros" en sus mejores tiempos, y espectáculos varios de gran predicamento.

Pero nuestro Cine teatro no pudo escapar al fenómeno que se daba a nivel mundial, con el cierre de salas de espectáculos debido a la imposibilidad de competir con las nuevas tecnologías, como el televisor y la video casetera; es decir, con el "cine en casa" y la apertura de los "videos clubes".

En la última parte de su ensayo, el Doctor Ortega estampa una frase lapidaria: "Ha muerto un cine-teatro. En su lugar nació un bailable".

La Sala fue vilmente desmantelada como una burla del destino a tanto esfuerzo realizado por hombres y mujeres que pusieron inteligencia, capital y espíritu progresista al servicio de su pueblo.

Afortunadamente, durante la gestión municipal del Doctor Duclós se formó un fideicomiso que recuperó la edificación, pero aún no el ansiado Complejo cultural General San Martín.

(*) Profesor en Historia.

Fuentes consultadas: -Un Nuevo Cine-Teatro En Azul: Año 1946 Nacimiento Del Cine Teatro San Martín. Una nueva empresa con finalidad cultural, por el Profesor Exequiel C. Ortega, Diario "El Tiempo" Azul, diciembre de 1994, Edición 162 aniversario; - Historia de la Arquitectura de Azul, Arquitecto Augusto Rocca, 2013; -Monseñor Cáneva, Padre Villamayor; -Blas Dhers Hugo Garbarini Arquitectos, Suplemento de "El Tiempo", 9 de Julio de 1939; -El cine teatro San Martín ve realizada su aspiración: ser el cine del pueblo, Suplemento de diario "El tiempo" 9 de Julio de 1947; -La Parroquia de Azul, Luis. J. Actis., La Parroquia de Azul- 1934; -Crítica "Diario de Buenos Aires para toda la República", Junio de 1945; -La película. Diario dedicado al cinematógrafo, Año 1919- Sobre los cines-bar el interior.

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