17 de julio de 2018
Hoy se cumple una década del voto no positivo de Julio Cobos que descomprimió la protesta del campo que llevada más de 100 días. Un análisis en perspectiva de algunos de los participaron de este conflicto en Azul.
Julio Cobos presidió la sesión de la Cámara de Senadores en una de las noches en la que el país no durmió por estar pendiente de lo que sucedía en el Congreso.
El país estaba enfrentado, dividido entre los que estaban a favor y en contra, y ese día de 2008 se descomprimió un conflicto que marcó la historia argentina.
Dirigentes rurales, productores de las bases y algunos sectores de la sociedad que se sumaron estaban movilizados y evitaron la aprobación de la ley de retenciones móviles que impulsó el gobierno kirchnerista en 2008.
El 17 de julio de 2008, el por entonces presidente del Senado, el radical Julio Cobos, daba a conocer su voto negativo a la resolución 125.
El famoso “voto no positivo”, después de una maratónica sesión, implicó la no aprobación de la ley en el Congreso, y el fin del conflicto con el campo.
El ex vicepresidente y actual senador por Cambiemos, recordó en medios nacionales aquella tensa sesión que terminó a la madrugada y en la que emitió su famoso voto, diciendo que “fue un conflicto innecesario”.
El 11 de marzo de 2008, Martín Lousteau, entonces ministro de Economía de Cristina Kirchner, anunció un sistema de retenciones móviles para el agro, que fue consideraba una medida confiscatoria. A partir de ese momento fueron más de 100 días de un conflicto que tuvo en vilo a los argentinos.
Protagonistas
EL TIEMPO entrevistó a algunos de los protagonistas del ámbito local que recordaron el hecho como un punto de inflexión en la historia argentina y en las suyas propias también.
Cristina Boubee, es una productora agropecuaria local que tuvo un importante protagonismo por aquellos días para el movimiento ruralista y formó también parte de polémicas que se generaron alrededor de su persona.
A 10 años del voto de Cobos, lo que recuerda es la participación que cobró el campo en la historia del país.
“Realmente vivíamos momentos en los cuales algunos, como yo, estuvimos muy mal porque veíamos un futuro muy triste y la 125 fue lo que calmó los ánimos de la gente y pudimos seguir trabajando, si bien económicamente no nos fue del todo bien”, evaluó.
Si bien entendió que después “las cosas fueron muy difíciles, no corrió sangre y no hubo un enfrentamiento como podría haber ocurrido”.
“Hoy pienso que no somos Venezuela gracias al esfuerzo que hizo el campo en ese momento”, opinó. Consideró que se podría haber trabajado años antes como para evitar este conflicto de 2008.
La pretensión de cambiar la cosa pública siguió en ella a través de la política, ya que continúa participando, acompañando a Elisa Carrió y en sintonía con eso, expresó que “las cosas se pueden encarrillar por otro lado”.
Hoy, 10 años después, dijo que “he crecido, todos maduramos, con lo bueno y lo malo”.
También desde lo personal aseguró que “para mí fue un cambio de vida, soy una mujer a la que le saltó algo adentro que no sabía que tenía, si bien estaba comprometida en otras cosas más sociales como las escuelas, en la educación y en la lucha contra la pobreza”.
“Empecé a sentir que podía hablar, que podía expresarme, mal o bien, nunca había hablado en público”.
“Una bisagra”
Rodolfo Premoli, quien era en aquel momento presidente de la SRA local, entendió al hablar con este diario que “fue un punto de inflexión en la historia argentina, una bisagra en la cual una parte de la sociedad argentina puso límites a un atropello, cansada de recibir destratos y una escalada impositiva que era una expoliación y destrucción de una forma de vida”.
Consideró que “fue el principio de marcar que el rumbo del país no era el conveniente”.
Remarcó que “sin dudas valió la pena, fue el puntapié inicial que dio un sector para salir de una forma de gobernar autoritaria y sin consensos”.
A su entender la anterior gestión “dejo un sistema productivo destruido, un sistema energético destruido, la educación en malas condiciones y una ruptura en la escala de valores”.
“Dimos el puntapié inicial, después se sumaron otros sectores para expresar la oposición a una forma de gobernar que no era participativa y donde no existía el diálogo”, apuntó el dirigente ruralista al hacer un análisis 10 años después.
Premoli sostuvo además que, si bien en la actualidad la situación no es la ideal, “peor hubiera sido ir hacia un camino de desesperanza como está viviendo Venezuela”.
La SRA no validaba el corte de rutas, pero no obstante manifestó que “fue la forma de expresarse de un sector que estaba hastiado por el destrato y la soberbia”.
“Valió la pena”
Raquel Oyarzábal, productora autoconvocada de Azul, subrayó en perspectiva que “valió la pena” la protesta porque “fue el inicio de ponerle un freno a un gobierno que venía por todo”.
“Valió la pena desde lo honorífico porque en realidad desde lo económico se ganó una batalla en el Congreso y después el Gobierno utilizó todo los artilugios posibles para seguir asfixiándonos”, destacó.
“La opinión pública se quedó con eso de que salimos a la ruta, fuimos al Congreso y ya está, pero en realidad la parte económica no se había resuelto, y después la persecución fue peor”, contó.
“No me arrepiento de haber hecho lo que hice, no me arrepiento de haber dado la batalla”, resaltó al tiempo que enfatizó que conoció en ese momento mucha gente que no habría conocido de otra manera.
Muchos productores de distintos puntos del país fueron detrás de una idea, y, según lo especificó, mantienen el contacto hasta el día de hoy.
Recordó asimismo que en “eso momento no tomamos dimensión de lo que significó”, como también le vino a la mente que en ese entonces en la ruta la ciudadanía los apoyaba en su reclamo.
“Fue un poco una locura y sí hoy te lo pones a pensar, no sabes cómo aguantamos”, puntualizó mientras explicó que con el paso del tiempo la lucha fue mutando hacia otros métodos.
La discusión de la Ley 125 de retenciones móviles, originó fuertes protestas del sector agropecuario en un país dividido entre los que estaban a favor y en contra del proyecto. ARCHIVO/EL TIEMPO/ADRIÁN GELOSI
“Un hito que marcó un quiebre”
Agustín Macías fue uno de los ruralistas que estuvo en el frente de la protesta acá en Azul y en la actualidad manifestó a EL TIEMPO que “fue un conflicto económico que se transformó en un conflicto político y sirvió para que los gobiernos, no solamente el pasado, sepan que no tienen el poder de hacer cualquiera cosa y que la sociedad en su conjunto se puede hacer valer y poner los límites”.
“Cuando un gobierno sobrepasa sus atribuciones, la sociedad le puede poner los límites y eso pasó en este caso”, consignó.
A 10 años insistió en esto del precedente que sentó respecto a poner límites, más allá de todas las cosas que pasaron después.
Para Macías esto también provocó que Argentina no vaya hacia un modelo del tipo de Venezuela.
“Fue un hito en la historia que marcó un quiebre”, apuntó.
Por otro lado, recordó el fuerte apoyo que sentían de la sociedad en general y que lo veían en la ruta.
Estimó que el apoyo se debió a que se trató de un movimiento genuino y espontáneo.
A su vez, entendió que fue un movimiento que traspasó al sector rural y a sus intereses en particular.
Luego de 2008 muchos de los que protagonizaron esta lucha fueron hacia el gremialismo rural y otros hacia la política, como es el caso de Macías.
“En lo personal fue un aprendizaje también y a partir de ese momento soy una persona interesada en la cosa pública”, comentó.
“Hoy pienso que no somos Venezuela gracias al esfuerzo que hizo el campo en ese momento”, dijo a este diario la productora agropecuaria local Cristina Boubee. ARCHIVO/EL TIEMPO
CÓMO SE VIVIÓ EL CONFLICTO EN AZUL
Con la resolución 125 comenzó una pelea que se extendió por alrededor de 4 meses, con cortes de rutas y una sociedad en vilo por la pelea campo-gobierno, y que tuvo fuertes repercusiones en esta ciudad.
Productores y transportistas estuvieron en la ruta, mientras en la Plaza San Martín se realizaron varios cacerolazos a favor del reclamo del campo.
Desde el mes de marzo de 2018, con intermitencia y diversas modalidades, los productores se mantuvieron a la vera de la Ruta 3; hasta que en el mes de junio el conflicto se trasladó al Congreso Nacional a raíz de la decisión presidencial de darle al tema estado parlamentario
Hubo momentos de tensión y el quizás más recordado fue cuando los manifestantes locales impidieron por algunas horas el traslado de hacienda, en 22 camiones enviados por el Gobierno Nacional y custodiados por la Policía Federal, de los campos del Arsenal hacia el Mercado de Liniers.
El intendente municipal de aquel entonces, Omar Duclós, apoyó la protesta, mientras entidades gremiales y dirigentes justicialistas de Azul expresaban su apoyo a las retenciones móviles que pretendía instrumentar el Gobierno.
Voces a favor y en contra, cortes de ruta, cacerolazos, un tractorazo, los gauchos a caballo circulando por calles céntricas, la suspensión de la Expomiel, una sentada en un camino de tierra para el evitar el paso de camiones jaulas enviados por el Gobierno Nacional, fueron escenas que se reflejaron en esta ciudad durante los más de 100 días que se extendió la protesta del campo.
Mientras el reclamo por la construcción de una autovía persiste, este miércoles murieron en Las Flores cinco personas por una violenta colisión frontal entre dos autos. En agosto de 2019, pero en el Partido de Azul, la misma cantidad de fallecidos había dejado como trágico saldo otro accidente de tránsito.
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