7 de septiembre de 2026
El Partido Justicialista de Azul se pronunció a través de un documento. "El Gobierno nacional ya definió el rumbo de Fabricaciones Militares", se afirma, ante lo cual "la verdadera pregunta no es si hay negocio, sino quién se queda con él", al preverse en el pliego licitatorio la incorporación de capitales privados e internacionales.
Ante la situación que persiste en la fábrica militar Fanazul, las últimas medidas adoptadas por Fabricaciones Militares y el pliego licitatorio cuyo proceso concluirá este mes, el Partido Justicialista de Azul -que preside Nelson Sombra- emitió un comunicado en el que se sostiene que "no venden todo, pero avanzan. El Gobierno nacional no vende toda la empresa, pero avanza sobre algo más profundo: la cesión del negocio, de la capacidad industrial y del saber técnico acumulado durante décadas".
Se indica que existe una "pregunta de fondo": "El caso de la planta de Azul muestra con crudeza esa lógica. La verdadera pregunta no es si hay negocio, sino quién se queda con él".
Una pregunta "incómoda"
Para el PJ local, "Fanazul hace visible el problema". En efecto, "Fanazul vuelve especialmente visible una pregunta incómoda. Si el país necesita explosivos para la minería, si el Estado reabrió la planta, si hubo producción, inversión y exportación, entonces el problema no parece ser que la fábrica careciera de función económica".
"El problema es otro: quién controla esa función, quién organiza la cadena y quién se apropia de la renta", se afirma, para agregar: "Mientras en Azul crecen la incertidumbre, las dispensas [del personal] y la parálisis productiva, en Buenos Aires el Gobierno ya definió el rumbo de Fabricaciones Militares. El problema es que casi nadie fuera de los despachos conoce esos papeles. Pero ahí está la explicación de fondo de lo que hoy pasa en Fanazul".
Del mismo modo, se refiere al "síntoma y la enfermedad". En ese aspecto, se puntualiza que "en Azul, muchos vecinos ven el síntoma, pero no necesariamente conocer la enfermedad. Saben que Fanazul está parada. Saben que hubo trabajadores dispensados. Saben que la reapertura que había devuelto expectativas volvió a quedar en suspenso".
Existe, en consecuencia, dos decisiones de fondo: "Lo que probablemente no sepan es que, mientras todo eso ocurre, el Gobierno nacional ya tomó dos decisiones de fondo sobre Fabricaciones Militares que ayudan a entender por qué la planta azuleña vuelve a quedar al borde del vaciamiento".
En cuanto al presupuesto y pliego, desde el PJ se refiere que "la primera [decisión] es la aprobación del presupuesto 2026 de Fabricaciones Militares. La segunda es un pliego que abre la puerta a asociaciones con operadores estratégicos privados para distintas áreas de la empresa".
"Son documentos poco conocidos fuera de los círculos técnicos y políticos. No circularon en la conversación cotidiana de Azul. No ocuparon el centro del debate público. Pero son, probablemente, más importantes que cualquier declaración de ocasión", se subraya. "¿Por qué importan tanto? Porque marcan un rumbo".
"La vieja receta"
Por otro lado, se expresa que "el presupuesto aprobado por el Ministerio de Economía presenta a Fabricaciones Militares como una empresa con fuerte desequilibrio entre ingresos y gastos operativos. Esa foto funciona como argumento político perfecto: si la empresa aparece como deficitaria, entonces la salida ya no sería fortalecerla como actor estatal".
El PJ menciona que se trata de "la vieja receta": "La salida pasa a ser abrirla a capital privado, socios internacionales y nuevas formas de gestión. Es la vieja receta, ahora envuelta en lenguaje tecnocrático. Ya no se habla de privatización de frente. Se habla de eficiencia, modernización, competitividad. Pero el sentido es parecido: correr al Estado de la operación directa".
"La otra decisión, todavía más delicada, aparece en el pliego. Ahí se establece que Fabricaciones Militares busca asociarse con privados mediante "Uniones Transitorias" para explotar distintos renglones productivos", en el que existe un renglón que afecta a Azul. "Entre ellos está uno especialmente sensible para Azul: explosivos y energéticos para minería y defensa, el renglón en el que entra Fanazul".
"Ya no parece una anomalía", se indica en el documento del PJ. "Este punto es central. Porque entonces lo que pasa en la planta de Azul deja de parecer una anomalía local o una simple dificultad operativa. Empieza a encajar dentro de una estrategia más amplia: desactivar o debilitar la operación estatal mientras se prepara el terreno para una gestión compartida o directamente orientada por privados".
Frente a una contradicción
En esa línea, en el documento se refiere que "el ciudadano común de Azul puede ver que la fábrica está parada, pero no necesariamente sabe que, al mismo tiempo, desde el Estado nacional ya se diseña un esquema para que ese negocio sea absorbido por otros actores. Y ahí aparece la gran contradicción".
Porque, se analiza desde el PJ, "Fanazul no era una planta sin sentido". Por el contrario, en 2023 "había sido reabierta. Había vuelto a producir. Había exportado explosivos para minería a Perú. Tenía personal capacitado, experiencia histórica y una función evidente en un país que dice apostar a la expansión minera. Si servía, ¿por qué la inmovilizan? Si todo eso existía, entonces la pregunta no es por qué la planta no servía. La pregunta es por qué, aun sirviendo, se la vuelve a inmovilizar".
"La respuesta más incómoda es también la más plausible: porque el problema no era la inexistencia del negocio, sino quién debía quedarse con ese negocio", se afirma.
También se plantea el interrogante "¿Por qué molesta Fanazul?". Al respecto, en el documento se indica: "Es esa discusión, Fanazul molesta. Molesta porque demuestra que una fábrica estatal podía producir para un mercado real. Molesta porque desarma el argumento de que no había salida productiva. Molesta porque recuerda que Azul no tenía un solo predio industrial, sino una capacidad concreta para abastecer un sector estratégico".
En otro apartado, se asevera que "los trabajadores no son reemplazables", puesto que "lo que se deteriora no es sólo la producción. Se deteriora también el capital humano. En una planta de explosivos, los trabajadores no son piezas intercambiables. Son personal formado durante años para tareas de altísima complejidad y riesgo. Cuando se paraliza, se destruye futuro. Cuando una fábrica así se paraliza, cuando se ofrecen retiros [voluntarios], cuando se dispensan operarios o se prolonga la inactividad, no se pierde sólo presente: se destruye futuro. Por eso el caso Fanazul no debería discutirse sólo en clave sindical o localista. No se trata únicamente de puestos de trabajo, aunque ya eso sería suficiente".
En cuanto a "defensa, soberanía y capacidad técnica", se sostiene que el caso de la planta Fanazul "se trata también de Defensa Nacional, soberanía industrial, de capacidad técnica y de control sobre insumos estratégicos. Se trata de decidir si la Argentina quiere producir por sí misma en áreas sensibles o si prefiere resignar esa capacidad para que otros administren el negocio. Lo más inquietante es que esta redefinición no se está haciendo de cada a la sociedad. Se está haciendo en expedientes, resoluciones, pliegos y documentos presupuestarios que la mayoría de la población de Azul nunca vio. Y, sin embargo, son esos papeles los que hoy pesan sobre la vida concreta de la ciudad mucho más que cualquier promesa pública".
Decisiones y comunidad
En ese punto, se indica, "está el verdadero problema político de esta etapa: las decisiones de fondo se toman lejos de la comunidad afectada, con lenguaje técnico, bajo apariencia administrativa, mientras en el territorio sólo aparecen las consecuencias". Y, "en el territorio aparecen las consecuencias".
"La gente se entera cuando la planta se para, cuando un micro deja de pasar, cuando un trabajador recibe una dispensa, cuando vuelve el miedo al cierre. Pero para entonces la orientación general ya fue definida en otra parte", se acota.
Para el PJ, existe una "discusión que falta en Azul". En tal sentido, indica: "Quizás la discusión que falta en Azul sea justamente esa: no preguntarse sólo qué pasa hoy dentro de Fanazul, sino qué decisión ya el Gobierno nacional sobre Fabricaciones Militares sin que caso nadie lo advirtiera. Porque cuando el presupuesto presenta a la empresa como carga y el pliego ofrece sus negocios a privados, la parálisis de la planta deja de ser una casualidad. Empiezan a parecerse demasiado a un plan".
En referencia a la "acción política en defensa de Azul", se puntualiza luego que "en este contexto queremos agradecer el compromiso del diputado nacional Carlos Castagneto. Atento a la Resolución N° 5300/2026 aprobada por el Concejo Deliberante de Azul, el [legislador nacional] tomó con firmeza la profunda preocupación y el reclamo de nuestra comunidad y los tradujo de inmediato en acción parlamentaria. Lo hizo presentando el Proyecto de Resolución N° 4010-D-2026. A través de esa iniciativa, solicitó la citación a la Cámara de Diputados del ministro de Economía, Luis Caputo, y del ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti. Para que rindan cuentas sobre el concurso público que busca entregar a capitales privados unidades de negocio estratégicas de Fabricaciones Militares, entre ellas la planta de Azul".
Finalmente, desde el PJ se expresa que "las Malvinas son argentinas. Fanazul también. En un contexto donde desde los despachos nacionales intentan imponer el silencio y los hechos consumados, contar con compañeros que escuchen al territorio, hagan propios los pedidos del Concejo Deliberante y lleven la voz de los trabajadores al Congreso resulta imprescindible".
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